Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, noviembre de 2007

 

El padre Varela y la Cuba de hoy

Armando Betancourt Reina, Camagüey

1. En cuanto a la moral de la sociedad cubana actual

Alarmado el Padre Félix Vareta en la primera mitad del siglo XIX acerca del auge y desarrollo de la impiedad, la superstición y otros males que aquejaban a la sociedad norteamericana de la época, tejos estaba el filosofo de imaginarse que sus advertencias y sufrimientos por tales miserias humanas serían el punto de referencia para el pensamiento independentista de una Cuba constituida como República en el umbral del siglo XX.

Grandes maestros, escritores y eclesiásticos surgidos en la República de Cuba hasta después de 1950 tuvieron en sus manos la honrosa misión de difundir en una sociedad librepensadora el magisterio de una moral basada en el razonamiento de la verdad revelada y enraizada en la doctrina católica en orden del mejoramiento humanos.

A partir de los anos '60 se hizo notoria en nuestro país debido al triunfo de la revolución marxista, una concepción reductiva de la moral católica en la sociedad creando una escisión insalvable entre el magisterio de la Iglesia y la educación escolar materialista. Esta escisión fue degenerando con el paso de los anos al punto de enéerrar dentro de los muros de los templos los postulados evangélicos que sirvieron de guía y de formación a tantos hombres creativos y brillantes como el propio Vareta, José Martí, José de la Luz y Caballero y tantos otros.

La educación descristianizada y materialista de los primeros anos de la Revolución devino en una moral hedonista en la que la sociedad cubana se acostumbró a sustituir los valores y principios por la oportunidad de obtener mejores condiciones de vida, dando pábulo a la deshumanización dejando a un lado la ensenanza vareliana de primero pensar antes de actuar.

Las desviaciones morales tales como el egoísmo, la impiedad, como pilar del despotismo, ta idolatría y el fanatismo permearon la sociedad cubana durante décadas, apartándola de la enseñnza ética del filosofo Vareta quien no tuvo un momento de descanso para dedicarse por entero a la formación moral y doctrinal de tos jóvenes.

A partir del anuncio de la visita a Cuba de 55 el Papa Juan Pablo II, comenzó en nuestro país un creciente interés por conocer con profundidad la obra de Félix Vareta a raíz de ta publicación de las «Cartas a Elpidio".

Las nuevas generaciones de cubanos empezaron asimilar en buena medida un sentimiento patriótico bien discernido y puro y unos principios cristianos que además de ser legado del Padre Félix Vareta, han sido una necesidad urgente de muchas familias cubanas que han reconocido que et camino del bien había estado extraviado durante anos y que sólo los cubanos le correspondía el derecho y el deber de retomar.

Aunque estas transformaciones sociales han sido tan necesarias e inevitables es menester destacar que las mismas han sucedido de forma lenta pero segura. Este proceso de transformación aún mantiene a un sector de la sociedad imbuido no solamente en la superstición sino lo que es peor en ta impiedad e idolatría.

El difícil desprendimiento de viejas posiciones fundamentalista y de intolerancia para dialogar en la solución de problemas sociales han ido cediendo terreno a un pensamiento abierto y de crecimiento socio-cultural que sentaran las bases para la formación de un Cuba democrática donde el amor y las enseñanzas del Padre Vareta prevalecerán por encima de la impiedad.

II. En cuanto a la política y el amor a la Patria

Ya desde el siglo` XIII Santo Tomás de Aquino en su "Suma de Teología''# hacia una magistral disertación de la libertad como virtud aneja a la justicia y de (a democracia basada en el uso de la propiedad privada como el sistema político-económico más viable para buscar el bienestar de una sociedad determinada.

Félix Vareta por su parte, que de acuerdo a su línea filosófica puede considerarse como un fiel discípulo del doctor angélico, fue capaz de vincular el justo derecho de ta independencia de Cuba, de (a abolición de la esclavitud como parte de los derechos humanos y de la instauración de una democracia en Cuba con el pensamiento tomista fundamentado en la doctrina evangélica.

Por ser la libertad en sus varias formas objeto de análisis en el campo de la política nacional e internacional de todos los países del mundo hoy en día, Cuba no se encuentra al margen de este análisis, antes bien debemos considerar como premisa que siendo el respeto a la Libertad religiosa básicamente el fundamento del respeto al conjunto de los demás derechos humanos, se puede afirmar que la vulnerabilidad y las limitaciones de este esencialísimo derecho en nuestro país desbarranca la aplicación de una política justa y respetable, abarcando este desajuste a la mayoría de los derechos humanos. Con este ejemplo se pone de manifiesto la implementación de métodos antidemocráticos en nuestro país contrarios pues a las enseñanzas del ilustre pedagogo y maestro Félix Vareta.

La impiedad, que como mal social ya expuesto anteriormente, degenera en despotismo y se eleva inevitablemente sobre los excesos de pasiones y las miserias humanas. Este concepto de miseria humana es tan amplio que abarca desde las mas elementales necesidades materiales para la subsistencia pasando por la mencionada impiedad fruto de la pobreza de espiritual hasta la carencia casi absoluta de una cultura política que garantice en todos los seres humanos un esclarecimiento prudente de los excesos y demasías en la defensa de determinados principios ideológicos.

En este aspecto respecto a las pasiones políticas, se han creados adversidades en detrimento de la caridad y la hermandad entre cubanos, sin dejar de mencionar la lamentable manipulación de tos valores patrióticos que lejos de ser guía para una Cuba unida en la búsqueda de soluciones de paz y amor para todos, han sido como un arma para muchos que se autoproclaman auténticos cubanos fusionando lastimosamente las pasiones ideológicas con el amor a la patria. Esta confusión de principios ha servido para despreciar y desprestigiar en gran medida a un oponente político o incluso a un exiliado, que viviendo en cualquier parte del mundo puede sentir en su pecho el mismo amor a la patria y la nostalgia y el deseo de regresar luego de un cambio democrático. No hay para ello ejemplo más evidente que el del propia, Félix Vareta. También Juan Clemente Zenea y José Martí que sin poder soportar ta lejanía de su patria regresaron para morir luchando por la independencia de Cuba.

III. Rescate del pensamiento vareliano

En la actualidad, las enseñanzas de este gran hombre que fue maestro, filósofo, periodista, dramaturgo, conocedor de otras ciencias y por encima de todo sacerdote comprometido por entero a su Iglesia han sido dejadas a un lado con indiferencia por las instituciones gubernamentales encargadas de la educación de ninos y de jóvenes y sólo se estudia de manera superficial en el contexto histórico sus ideas independentistas y patrióticas que son las que se pueden manipular a conveniencia según la actual ideología impuesta, sin hacer énfasis en las advertencias que hiciera sobre la impiedad y la superstición como males que corroen la sociedad de hoy. Mas que estas faltas, se percibe la intención de ocultar su ministerio sacerdotal y en ta mente del estudiantado cubano apenas queda el ligero recuerdo de las palabras de José de la Luz y Caballero cuando afirmó: "... fue el primero que nos enseñó a pensar."

Observando de cerca esta problemática de anulación evidente del conocimiento trascendental en las nuevas generaciones de cubanos acerca de la vida y obra del Padre Vareta, la Iglesia, como siempre ha sucedido cuando en cualquier parte del mundo se ha tratado de enlodar u obnubilar injustamente la memoria de algún mártir católico, ha asumido responsable y sabiamente la tarea de llevar a vías de hechos en los círculos catequéticos de las diócesis de la Isla, el estilo vareliano no soto de pensar sino de pensar primero_ Considerando también que el amor a la patria se ejercita con la misma espiritualidad con que se ama a (a Iglesia.

La labor de despertar a La población y de manera especial entre los jóvenes el interés por llevar una vida encaminada al bien y apartada a la enajenación mundana, esta resultando ardua por parte de la Iglesia y de los grupos humanos proclives a la paz y al amor cristiano. Pero con la metodología y el pensamiento del Padre Vareta cualquier obstáculo puede llegar a vencerse si se posee la virtud de la paciencia y el serio compromiso de formar hombres virtuosos y de fe.

V. Razones para una beatificación

"Pero otra parte cayó en buena tierra y dio buena cosecha; algunas espigas dieron cien granos por semillas, otras sesenta granos y otras treinta." (Mt. 13, 8).

Como esta parábola del sembrador, las enseñanzas y toda la obra de sabiduría amor y 'misericordia del padre Félix Vareta fueron las buenas semillas que en un momento histórico de nuestra patria sirvieron de fermento para el surgimiento de grandes hombres de fe. Iluminado por la gracia del Espíritu Santo fue un instrumento de Dios para llevar a todos los hombres de su época mensajes de amor, paz y entendimiento. No se puede hablar en Cuba de derechos humanos y de tolerancia religiosa si no se habla del Padre Félix Vareta. No se puede establecer en Cuba un Estado de derechos y una justicia equitativa si no se tienen en cuenta las enseñanzas políticas del Padre Vareta. Y no se puede ejercer el ministerio sacerdotal en Cuba, pasando por alto la profunda espiritualidad y la educación teológica heredadas del Padre Vareta.

Para enriquecer aún más las razones para la beatificación de este cubano, es preciso establecer una semejanza con Cristo porque llevó el mensaje de salvación en un medio tan adverso en lo que a creencias religiosas se refiere. De todos es conocido que Jesús se enfrentó al Sanedrín, a los maestros de la Ley, a los romanos y a todos los que ponían en duda la existencia del Reino de los Cielos y además su origen divino como enviado del Padre.

El Padre Vareta en su época, tuvo a su cargo la responsabilidad como cristiano de dialogar con diferentes magistrados de otras denominaciones consideradas por él como supersticiosas y exponer con magistral elocuencia y respeto la doctrina católica y la autenticidad de la iglesia fundada por Cristo en la persona de Pedro.

No solamente la apología de la fe hacen de Vareta un hombre santificable, también como Cristo quien curó muchos enfermos e hizo muchos milagros, Félix Vareta estuvo en la cabecera de muchos enfermos buscando la sanación de sus almas y llevándoles la esperanza de un renacer a la vida eterna después de la muerte.

Cuan milagrosa la obra de este cubano, que aún a pesar del paso* de los anos, la distancia que lo separó de su tierra y el avance indetenible que ha sufrido Cuba en la impiedad, sus métodos de enseñanza, su sabiduría y su espiritualidad nunca se han borrado totalmente de la tradición histórico-religiosa del pueblo cubano. Antes bien, tomando como modelo la obra patriótica de este gran hombre, un grupo de cubanos comprometidos con la Iglesia que llevado a cabo un proyecto de mejoramiento para nuestra sociedad titulado 'Proyecto Vareta' en honor a su nombre. También se percibe en la actualidad un incremento del apostolados entre los jóvenes y adultos de la sociedad cubana, que han dado frutos también milagrosos en la reflexión nacional acerca de una solución pacifica a la problemática en Cuba y que se traduzca en una unión de buenas voluntades y un cambio definitivo de los corazones.

Laico a cargo de la Infancia Misionera en la parroquia El Cristo,
de Camagüey