Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, junio de 2007

La ética cristiana

Alguno de los rasgos distintivos más importantes de la ética cristiana son los siguientes:

a) La concepción cristiana de Dios: un autor señala: “El cristianismo es un sistema teísta; este es el primer postulado: el Dios personal, ético y que se revela a sí mismo.” [4]. Es interesante notar que la Biblia no es un tratado de teología solamente. Las grandes enseñanzas acerca de Dios son presentadas junto a enseñanzas eminentemente prácticas. La Biblia se ocupa de revelarnos quien y como es Dios. También dedica un lugar destacado a manifestar cual es el anhelo del Creador para la existencia humana. Jesucristo demostró su Deidad a través de sus milagros y también a través de su norma de conducta. No se hallo pecado en él.

Sin embargo la humanidad hoy día rechaza la revelación que Dios ha hecho de sí mismo. Muchos abiertamente reconocen ser ateos o dicen ser cristianos pero viven como si Dios no existiera. Pero el hombre no puede vivir aceptando semejante idea ya que ello implica que la vida carece de significado y destino. Las distintas manifestaciones religiosas por más erradas que sean demuestran que el hombre no se resigna a sacrificar su propia espiritualidad. Paul Tournier dijo: “a pesar de su rebelión contra el cristianismo, el hombre moderno conserva en realidad en el fondo de su corazón un ideal cristiano”[5].

La ética cristiana descansa sobre la revelación Biblia acerca de la naturaleza, la justicia y el amor de Dios. Su grandeza se debe a la inmensidad de nuestro Dios. Fundamentar normas de conducta prescindiendo de Dios sólo conduce al desenfreno. Por esta razón nosotros debemos ocuparnos de proclamar el mensaje grandioso de la Biblia porque el conocimiento de Dios es el único medio para transformar el medio corrupto en que nos desenvolvemos.

b) La concepción cristiana del mundo: el término “Cosmovisión”, declara James Orr, quiere decir literalmente “idea del mundo” y comprende “la idea más amplia que la mente pude formarse de las cosas en el esfuerzo por comprenderlas, desde el punto de vista de alguna filosofía o teología particular. Por tanto, al hablar de una “idea cristiana del mundo” implica que el cristianismo tiene su propio punto de vista y su idea relacionada con él, y que esta idea, cuando se desarrolla, constituye un conjunto ordenado.” [6]. El postulado básico del cristianismo es que un Dios personal, Santo y eterno creó el universo en el cual vivimos, lo sustenta y dirige. Esto se deduce de la propia revelación de Dios manifiesta en las Escrituras. Si de algún modo podríamos resumir la Cosmovisión cristiana podríamos escoger la frase de Pascal: “Jesucristo es el centro de todo, y la meta a la cual tiende todo”. Claro que esta postura encuentra en el presente gran resistencia dada la generalizada aceptación de la teoría de la evolución. Más que una hipótesis científica debe ser considerada una posición filosófica ante la vida. Su atractivo reside en el hecho de que ya el hombre puede vivir desordenadamente sin pensar que un día será juzgado por Dios.

Efectivamente, basado en la teoría de la evolución, Nietzche señaló que la denominada conducta moral es tan sólo necesaria para el débil. Toda acción debía estar diseñada para el desarrollo del individuo superior, el superhombre. Para que tengamos una idea acabada de la peligrosidad de esta nueva ética debemos recordar que estos conceptos fueron proclamados por Adolf Hitler. Ciertas investigaciones han demostraron que la ciencia médica de la Alemania nazi, salvo honrosas excepciones, colaboró en el exterminio masivo de los enfermos crónicos en interés de ahorrar gastos “inútiles” para la comunidad. Pero semejante proceso no se impuso abruptamente. Hubo toda una campaña propagandística previa Un libro de matemática titulado “La matemática al servicio de la educación política” ampliamente utilizado en los colegios “incluía problemas, expresados en términos distorsionados, acerca del costo de cuidar o rehabilitar a los enfermos crónicos y a los inválidos. Uno de los problemas preguntaba, por ejemplo, cuántas nuevas unidades de vivienda podrían construirse y cuántos prestamos pudieran darse a parejas recién casadas, con la cantidad de dinero que le cuesta al estado atender “a los inválidos y a los locos”.”[7].

Someramente podemos apreciar que una distorsionada concepción del mundo conduce hacia el caos. Debemos enseñar a nuestros niños los principios bíblicos respecto al origen las cosas. Un autor cristiano expresaba su preocupación diciendo: “Los persistentes esfuerzos hechos para desterrar el Cristianismo de los libros que se usan en las escuelas, y el éxito que han obtenido, movieron al autor a preparar una serie de textos para las mismas, con el expreso fin de restablecer el Cristianismo en el lugar que le corresponde en la enseñanza”[8]. Estas palabras fueron escritas en el año 1863. Si, leyó bien, 1863.

c) La concepción cristiana del hombre: en cuanto a la naturaleza del hombre la Biblia la relaciona estrechamente con la doctrina de Dios. Lo primero que nos dice la Palabra acerca del hombre es que fue creado a imagen y semejanza de Dios. Así como Dios es personal y ético también lo es el hombre. Pero la Biblia señala asimismo la malévola intervención de Satanás quien es el creador y promotor del mal. El hombre cedió ante la tentación del maligno y ahora se encuentra esclavizado por el pecado. El pecado es “una afrenta infinita a la gloria divina”[9]. Dios se encargó que la conciencia del hombre acuse su maldad y luego, para que no queden dudas, manifestó el bien y el mal en su ley (Ro. 2:15 y Ro.7:7). También tomó la iniciativa en la salvación de la humanidad aun desde antes de la fundación del mundo (1 P.1:18-20). La muerte de Cristo, prefigurada a través del sistema de sacrificios, concede al hombre la oportunidad de obtener mediante la fe la reconciliación con Dios lo cual implica el perdón de todas sus faltas.

Sin embargo esta concepción del hombre es opuesta a la opinión de filósofos y científicos. Estos suelen pensar que el hombre es de por sí bueno. Su conducta improcedente puede ser mejorada a través de la autodisciplina. Otras opiniones señalarán que las manifestaciones malignas del hombre se deben a traumas originados tal vez en su crianza y que, con la terapia adecuada, pueden ser superados. Este ideal choca, no obstante, con la realidad ya que numerosos son los casos en que la maldad del hombre se manifiesta de modo innegable. Ante tales ejemplos muchos prefieren cerrar los ojos. Ron Rosenbaun al analizar diversas teorías sobre la personalidad de Hitler llegó a la conclusión de muchos adoptan “una suerte de ilusión perversa -el deseo de creer que Hitler es `antinatural- para eludir las consecuencias de pensar que de alguna forma era `normal´”[10].

La dignidad del hombre descansa, según la Biblia, en el hecho de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Su miseria en haber caído en el pecado. Estos son dos puntos fundamentales de la doctrina bíblica brindan un sustento primordial a la ética cristiana.