Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, junio de
2007
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El paradigma de la «ética global» busca suplantar la ética
cristiana
Análisis del presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral
de la Salud
En el nuevo contexto de la globalización, existe un proyecto de
«ética universal» que quiere suplantar los valores cristianos,
constata un representante de la Santa Sede.
El arzobispo Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo
Pontificio para la Pastoral de la Salud, ha analizado y
criticado las características fundamentales del «Nuevo Paradigma»,
en un artículo escrito en la edición italiana de «L'Osservatore
Romano» (11 de enero de 2003).
El artículo presentaba algunos de los temas fundamentales de la
Jornada Mundial del Enfermo (http://www.worlddayofthesick.org),
celebrada en Washington este 11 de febrero, memoria litúrgica de
la Virgen de Lourdes, cuyas celebraciones ha presidido el mismo
monseñor Barragán, en calidad de enviado especial de Juan Pablo
II.
Ideología
Este «Nuevo Paradigma», según el arzobispo mexicano, está
influenciado por estas corrientes ideológicas:
--Eclecticismo: «acepta cualquier afirmación sobre la conducta
independientemente de su sistema, contexto y juicio;
--Historicismo: «según el cual la verdad cambia según su
adecuación a una época determinada de la historia».
--Cientificismo: «para quien la única verdad aceptable es la
experimentable científicamente»;
--Pragmatismo: «considera las decisiones éticas teniendo como
único criterio la utilidad»;
--Nihilismo: «renuncia a la capacidad de alcanzar verdades
objetivas»;
Características
Al describir el Nuevo Paradigma, monseñor Lozano Barragán ofrece
estos rasgos característicos:
--«El bienestar global dentro del desarrollo sostenible es la
finalidad de la nueva ética global».
--«Este bienestar global constituye la meta llamada "calidad de
la vida"», que quiere decir, «la percepción del individuo de su
posición en la vida, en el contexto de la cultura, y del sistema
de valores en que se encuentra».
--La calidad de la vida cubre seis campos: «salud física, salud
psicológica, nivel de dependencia, relaciones sociales, entorno
(economía, libertad, seguridad, información, participación,
ambiente, tráfico, clima, transporte...), espiritualidad
(religión, creencias personales)».
--«Lo básico es la autodeterminación individual. Se prescinde de
las obligaciones sociales».
Religión y espiritualidad
--«Las diferentes religiones existentes en el mundo no han sido
capaces de generar esta ética global; por tanto deben
sustituirse con una nueva espiritualidad, que tenga como
finalidad el bienestar global, dentro del desarrollo
sostenible».
--«La naturaleza, la tierra, llamada "GAIA", es divina e
inviolable. El ser humano es un elemento suyo más, que sólo se
entiende en armonía con la tierra».
--«Esta nueva ética se fundamenta en cinco pilares: derechos
humanos y responsabilidad, democracia y elementos de la sociedad
civil, protección de las minorías, compromiso por la solución
pacífica de los conflictos y negociaciones transparentes,
equidad intergeneracional».
--«Los problemas que hay que solucionar son cuatro: el primer
afecta al equilibrio hombre-naturaleza; el segundo el
significado de la felicidad, de la vida y de la plenitud; el
tercer examina las relaciones entre el individuo y la comunidad;
y el cuarto contempla el equilibrio entre equidad y libertad».
Bioética
Esta teoría, según el prelado, impone tres principios a la
bioética:
--El principio de autonomía: «una acción es buena si respeta la
libertad del agente moral y de los demás».
--El principio de beneficencia: «hay que hacer siempre el bien y
evitar el mal».
--El principio de justicia: «dar a cada uno lo que le es
debido».
Estos tres principios, según explica el arzobispo, acaban
hundiéndose el relativismo, pues, por ejemplo, según el
principio de autonomía «quienes no tienen libertad no son
considerados para esta acción moral, por ejemplo, los
discapacitados, los niños, los fetos, los embriones».
El principio de beneficencia dice que hay que hacer el bien,
pero no explica qué es el bien para los demás. Si no se sabe qué
es el bien no se puede hacer coherentemente el bien. Y lo mismo
sucede con las justicia, añade el prelado.
Nuevo Paradigma vs. cristianismo
El arzobispo explica que algunos de los valores que presenta el
«Nuevo Paradigma» son compartibles: preocupación por el ambiente,
derechos humanos, respeto de las minorías, de la democracia, la
justicia social, la salud y la educación para todos.
Ahora bien, el «Nuevo Paradigma» se presenta «como una nueva
espiritualidad que suplanta a todas las religiones, pues éstas
no han sido capaces de preservar el ecosistema». En definitiva,
«se trata de una nueva religión secular, una religión sin Dios,
o si se quiere, un nuevo Dios que sería la misma tierra con el
nombre de GAIA», insistió.
«La serie de valores que sostienen el "Nuevo Paradigma" son
valores subordinados a esta divinidad que se traduce en el
supremo valor ecológico, que llaman desarrollo sostenible.
Dentro de este desarrollo sostenible la finalidad ética suprema
sería el bienestar».
«Está claro que nos encontramos ante la negación total del
cristianismo y del hecho fundamental del cristianismo, la
Encarnación del Verbo, la muerte redentora de Cristo y su
resurrección gloriosa. Si se acepta este hecho histórico, el
presupuesto del "Nuevo Paradigma" fracasa totalmente».
«Esto no quiere decir que también los auténticos valores
enunciados por el Nuevo Paradigma fracasan, que se trata de
valores que no son ajenos al pensamiento cristiano, pero que
encuentran su razón de ser en éste último».
El «Nuevo Paradigma», según constata el presidente del Consejo
Pontificio para la Pastoral de la Salud, «experimenta uno de sus
grandes problemas cuando percibe que todo se debe fundamentar en
el consenso, un consenso que no procede de verdades objetivas,
sino de opiniones subjetivas».
«Una auténtica Ética universal, que verdaderamente pretenda ser
global, debe ser una Ética fundada sobre la objetividad del
mismo hombre», que «tiene por finalidad al mismo Dios y, en
última instancia, el hecho histórico de la Encarnación de Dios»,
concluye.
El prelado explica que el análisis del «Nuevo Paradigma» lo ha
tomado de Kim Yersu, «A Common Framework for Ethics of the
Tewnty first Century», publicado por la Division of Philosophy
and Ethics de la Unesco el 15 de noviembre de 1999 (http://www.unesco.org/opi2/philosophyandethics/index.htm).