Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2005
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Origen del Pontificio Consejo Justicia y Paz
El Concilio Vaticano II formuló abiertamente el auspicio de que
fuera creado "un organismo universal de la Iglesia que tenga
como función estimular a la comunidad católica para promover el
desarrollo de los países pobres y la justicia social
internacional" (Gaudium et Spes n. 90). Y para responder
adecuadamente a este deseo Pablo VI instituyó, con un Motu
Proprio publicado el 6 de enero de 1967 (Catholicam Christi
Ecclesiam), la Pontificia Comisión "Justitia et Pax".
"Justicia y Paz es su nombre y su programa" escribía el Papa dos
meses más tarde en la Populorum Progressio, la Encíclica que,
presentándose en cierta maniera "como un documento de aplicación
de las enseñanzas del Concilio" (Sollicitudo Rei Socialis n. 6),
constituye, con la Gaudium et Spes, el punto de partida y de
referencia del nuevo Organismo.
Después de un período experimental de diez años de duración, el
mismo Pablo VI, con un nuevo Motu Proprio (Justitiam et Pacem),
del 10 de diciembre de 1976, dió a la Comisión su mandato
definitivo.
Al momento de la reorganización de la Curia Romana, efectuada
por la Constitución Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio de
1988, el Papa Juan Pablo II transformó la Pontificia Comisión en
Pontificio Consejo Justicia y Paz ratificándole a grandes líneas
sus funciones.
FINALIDAD Y MANDATO
La finalidad y el mandato del Pontificio Consejo están por tanto
definidos, en modo sintético y preciso, en la Pastor Bonus, cuyo
texto se propone enseguida íntegramente:
"El consejo tiene como finalidad promover la justicia y la paz
en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la
Iglesia (art. 142).
§ 1. Profundiza la doctrina social de la Iglesia, trabajando
para que se difunda ampliamente y se aplique entre los hombres y
comunidades, especialmente en lo que se refiere a que las
relaciones entre obreros y empresarios se impregnen más y más
del espíritu del Evangelio.
§ 2. Recoge informaciones y resultados de encuestas sobre la
justicia y la paz, el desarrollo de los pueblos y las
violaciones de los derechos humanos, los evalúa y, según los
casos, comunica a las asambleas de obispos las conclusiones
obtenidas; fomenta las relaciones con las asociaciones católicas
internacionales y con otras instituciones existentes, incluso
fuera de la Iglesia católica, que trabajen sinceramente por
alcanzar los bienes de la justicia y de la paz en el mundo.
§ 3. Trabaja con afán para que se forme entre los pueblos una
sensibilidad respecto al deber de promover la paz, especialmente
con ocasión de la Jornada para lograr la Paz en el mundo (art.
143).
Mantiene particulares relaciones con la Secretaría de Estado,
especialmente cada vez que haya que tratar públicamente
cuestiones referentes a la justicia y a la paz mediante
documentos o declaraciones (art. 144)".
ESTRUCTURA
El Pontificio Consejo Justicia y Paz tiene un Presidente,
asistido por un Secretario y un Subsecretario, todos nombrados
por el Santo Padre para un período de cinco años. Un equipo de
laicos, religiosos y sacerdotes, de diferentes nacionalidades,
colabora en la realización de los programas del Consejo.
El Pontificio Consejo está integrado por unas 40 personas, entre
Miembros y Consultores, nombrados a título personal por el Santo
Padre, también ellos por un período de cinco años. Provenientes
de todos los Continentes, los Miembros se reúnen regularmente en
Roma en Asamblea Plenaria para contribuir, según sus diversas
sensibilidades y sus trabajos pastorales o profesionales, a
trazar las grandes líneas de la actividad del Consejo. Se trata
de un "tiempo fuerte" para la vida de este último, durante el
cual la Asamblea se dedica a discernir los "signos de los
tiempos".
Los Consultores, algunos de los cuales expertos en doctrina
social de la Iglesia, pueden ser convocados para formar parte de
grupos de estudio sobre argumentos específicos.
CAMPOS DE ACCION
Tarea prioritaria del Pontificio Consejo es el estudio en vista
de la acción. Tal estudio es impulsado a partir del magisterio
social de la Iglesia, pontificio y episcopal, y contribuye a su
desarrollo. Se orienta, de manera particular, en tres sectores:
JUSTICIA. Entran en este ámbito las cuestiones correspondientes
a la justicia social, con los problemas específicos del mundo
del trabajo; la justicia internacional, con los problemas
relativos al desarrollo y su dimensión social. También anima la
reflexión, bajo el perfil ético, de la evolución de los sistemas
económicos y financieros, y examina la problemática unida a la
cuestión ambiental y al uso responsable en la administración de
los bienes de la tierra.
PAZ. Encargado de reflexionar sobre los problemas relativos a la
guerra, al desarme, a los armamentos y al comercio de las armas,
a la seguridad internacional y a la violencia bajo sus diversos
y cambiantes aspectos (terrorismo, nacionalismo exarcerbado,
etc.), el Pontificio Consejo fija también su atención en los
sistemas políticos y en el compromiso de los católicos en el
campo político. Se encarga también de promover la Jornada
Mundial de la Paz.
DERECHOS DEL HOMBRE. El Pontificio Consejo dedica una atención
particular a tal aspecto, que ha asumido una importancia
creciente en la misión de la Iglesia. La enseñanza de Juan Pablo
II ha puesto especialmente de manifiesto la dignidad de la
persona humana como fundamento para la promoción y la defensa de
sus derechos inalienables. La actividad del Dicasterio se
desarrolla a través de tres líneas principales: profundización
doctrinal, el estudio de los temas debatidos en el cuadro de las
organizaciones internacionales, la preocupación por las víctimas
de las violaciones de los derechos del hombre.
UNA AMPLIA RED DE INTERLOCUTORES
El Pontificio Consejo Justicia y Paz tiene múltiples
interlocutores y colabora con todos aquellos que, en la Iglesia,
persiguen sus mismos fines.
Como Organismo de la Santa Sede, el Pontificio Consejo está en
primer lugar al servicio del Santo Padre y colabora con los
otros Dicasterios de la Curia Romana.
Como Organismo de la Iglesia universal, está también al servicio
de las Iglesias particulares, teniendo como principales
interlocutores las Conferencias Episcopales y sus organismos
regionales, con los cuales mantiene contactos regulares y
orgánicos; por medio de las Conferencias Episcopales o con
acuerdo de ellas, establece y mantiene relaciones con los
diversos organismos nacionales creados localmente para
sensibilizar a los fieles en los problemas de la justicia y de
la paz, así sean organismos prevalentemente de reflexión o
también con características operativas (Comisiones nacionales de
Justicia y Paz, Comisiones de Pastoral social, Movimientos por
la defensa de los derechos del hombre o para la promoción de la
paz o del desarrollo, etc.).
El Pontificio Consejo también mantiene relaciones con todas las
instituciones o movimientos internacionales en la Iglesia
(Ordenes y Congregaciones religiosas, Organizaciones
internacionales católicas) que, en comunión con los episcopados,
también ayudan a los cristianos a dar testimonio de su fe en su
actuar social.
Una atención especial es también concedida al mundo
universitario y académico gracias a la colaboración con los
docentes de doctrina social de la Iglesia, en particular con
aquellos de los Ateneos romanos, y a la estrecha relación que
institucionalmente une el Pontificio Consejo Justicia y Paz con
la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.
La perspectiva ecuménica, en la cual se le pide al Pontificio
Consejo que lleve adelante el mandato confiado, ha también
enriquecido su actividad a través de los diversos contactos. En
este ámbito, colabora de manera particular con el Consejo
Ecuménico de las Iglesias.
Finalmente, no se puede dejar de mencionar las relaciones con
asociaciones y entes del mundo laico, comprometidos también
ellos en la promoción de la justicia, de la paz y del respeto de
la dignidad humana. En el curso de los años, la red de
relaciones obtenidas con las Organizaciones internacionales se
ha ampliado notablemente. En la óptica de la relevancia
atribuida por parte de la Santa Sede a las Naciones Unidas, el
Pontificio Consejo, en colaboración con la Secretaría de Estado,
tiene con frecuencia la oportunidad de entrar en contacto con la
ONU y sus agencias especializadas y esto especialmente en
ocasión de las grandes conferencias internacionales que tratan,
la mayoría de las veces, materias relativas a sus competencias
como, por ejemplo: desarrollo, población, ambiente, comercio
internacional, derechos del hombre. Por otra parte, no menos
importantes son las relaciones obtenidas con las Organizaciones
regionales como el Consejo de Europa o la Unión Europea y con
los Organismos internacionales no gubernamentales cuya empeño,
especialmente en las cuestiones que corresponden a la paz o a
los derechos humanos, toca frecuentemente las preocupaciones del
Pontificio Consejo.
PUBLICACIONES
El Pontificio Consejo Justicia y Paz publica documentos que
manifiestan un juicio de carácter ético, basado en los
principios de la doctrina social de la Iglesia, sobre algunas
cuestiones particularmente urgentes, tales como la deuda
internacional, el problema habitacional, el racismo, el comercio
de las armas, la distribución de la tierra. En los libros, que
también son publicados por el Pontificio Consejo, se recogen las
actas de los Congresos que se organizan periódicamente, y
también se publica, en modo orgánico y sistemático, el
magisterio pontificio, sobre algunos argumentos sociales
específicos. Y finalmente, se afrontan temas de actualidad como,
por ejemplo: los derechos del hombre en la perspectiva de la
Iglesia católica y del magisterio pontificio, o bien los
aspectos y las exigencias éticas de la economía y de las
actividades financieras. El Pontificio Consejo Justicia y Paz,
también publica trimestralmente el boletín Justpax.
Tales publicaciones tienen la finalidad de dar a conocer y hacer
accesible la enseñanza social de la Iglesia al mayor número
posible de los así llamados "multiplicadores": Conferencias
Episcopales, Comisiones Episcopales de Pastoral social,
Comisiones "Justicia y Paz", Asociaciones y Movimientos de
laicos, sacerdotes, religiosos, seminaristas o catequistas.
PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ
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