El olfato no huele, ojo no mira.
Ni gusta lengua ni conoce el seso.
Eso sabemos, corazón que aspira.
Tan sólo eso.
Quién pudiera cual tú mirar tan leve
esta colina que una paz ya toma:
mirar el campo con amor, con nieve:
poder llamarlo fresca luz, paloma.
Quién pudiera cual tú tocar tu mano,
saber que es mano y conocer su sino,
saber tu hueso fatigado, humano,
pensar el viento que en la noche vino.
Saber qué es este ruido, esta nonada,
este grito que nace de un abismo,
de una tristeza tan desconsolada
como el amor que surge de ti mismo.
Saber la luz y conocerla hermosa,
mirar el cuerpo y conocer su brío,
mirar la noche que en la paz reposa,
fuente sellada al pensamiento mío...
Mirarte a ti, mirar a tu ternura
cuando contemplas mi dolor humano
y me suavizas en la noche pura
con la caricia de tu blanca mano...
Quién pudiera decirte amor, abrigo
de mi vivir, y en lenta letanía
llamarte luz, nombrarte viento amigo,
campo feliz y cielo de armonía.
La fe es una forma de ser espiritual. Es como un movimiento de subida hacia alturas cada vez más inefables y, a la vez, como un descendimiento hacia profundidades cada vez más abisales".
Edith Stein
ESPIRITUALIDAD
"Mine, O thou lord of life, send my roots rain."
--Gerard Manley Hopkins
Adherimos interiormente a la belleza que se manifiesta en una imagen, en el arte, en un paisaje, en las flores, en la música..., y aprendemos, sin duda, de esta manera a subir por encima de las manifestaciones para abrazar o dejarnos abrazar por el centro escondido que todo participa. No se trata de situaciones agradables o simplemente placenteras. No se trata, no, de gozar de esto o de aquello. Hablamos de la hondura inefable, de esa aurora que siempre se renueva en el espíritu. Cualquier paso es la ocasión y no la impiden las costras o fealdades aparentes que topamos en nuestro camino. Recordemos siempre que lo más íntimo, profundo y fuerte es lo que aparece más débil y vulnerable. Recordemos que cualquier dolor o desengaño es la oportunidad para ir más adentro... Es necesaria y urgente esa paradoja que tanto nos brinda y nos ilumina en nuestra peregrinación. Paz interior. Alberto El Justo Ermitaño Urbano
El maestro trapense, P. Thomas Keating, de Contemplative Outreach, nos ofrece aquí un conjunto de meditaciones que nos conducirían, con mente abierta y corazón abierto, a la verdadera libertad y felicidad: El hábito de vivir con todo el corazón
Quien piense que Religión y Política no tienen nada que ver, no sabe lo que es la Religión" (Gandhi).
El oxígeno de la cultura occidental Europa no puede renunciar a ser cristiana Sobre la libertad, los derechos humanos y su relación con la antropología y la fe cristianas Rafael Navarro-Valls
El pasado 11 de abril, en su discurso al nuevo embajador de Croacia ante la Santa Sede Benedicto XVI reafirmaba gráficamente lo que fue un verdadero leitmotiv en la predicación de Juan Pablo II : “afirmar que Europa no tiene raíces cristianas equivale a pretender que un hombre pueda vivir sin oxígeno y sin alimento”. Coincidía así con lo que, muchos años antes , decía Arnold Toynbee : que para recuperar los valores espirituales de la cultura europea había que regresar “a respirar oxígeno” en la herencia de la cultura occidental cristiana.
Un observador superficial podría entender estas reiteradas afirmaciones de los últimos pontífices como nostálgicos ensueños de mentes ancladas en el pasado, mientras la gran sociedad sigue su curso por otros derroteros. Se equivocaría. Esas bases cristianas permanecen en capas subterráneas como lo hace el petróleo en la piedra pómez, hasta que súbitamente emergen en la escena política, social o cultural, como se dispara un muelle comprimido ante un estímulo externo.
Pensemos en un solo ejemplo: el derrumbamiento de los sistemas ideológicos que durante más de setenta años sustentaron a los países del Este europeo. Lo que provocó ese monumental seísmo político fue la conjunción de dos fuerzas cuya vitalidad había sido negadas por los ideólogos más sesudos de uno y otro lado de Europa : religión y nacionalismo. A través de ellas la nueva Europa redescubrió las viejas fuerzas que mueven la historia. El legado común y los valores ético-espirituales hicieron emerger esa comunidad de derechos fundamentales sobre las que se asienta .
Bajo una capa de hielo
En otras palabras, la vieja Europa puede a primera vista haberse convertido en un desierto espiritual sobre el que abaten los rigores de un invierno que cubre de hielo la superficie de la tierra. Sin embargo, “bajo la capa de hielo permanecen adormecidas unas raíces cristianas, prontas a despertar de su letargo” (Orlandis).
Permítanme, para explicar lo que quiero decir, un desahogo poco técnico pero sintomático. Hay una novela de John Le Carré (“El espía no vuelve”) en la que se desarrolla una sombría conversación entre un agente del MSI (servicio de espionaje británico) y otro del KGB soviético. Este pregunta al británico , cuál es la ideología que representa el Cambridge Circus (sede del MSI). Este contesta que evidentemente ellos no son marxistas. El soviético inmediatamente afirma: “entonces, sois cristianos” . E insiste , “si no sois marxistas, la sociedad occidental tiene que ser cristiana”. Repárese que, para la mente agnóstica del agente soviético, no hay más alternativa, por lo menos en Occidente, que una mente, al menos, potencialmente cristiana.
Efectivamente, cuando se contempla el complejo entramado de relaciones entre cristianismo e instituciones jurídicas occidentales se detecta que nuestras opciones políticas fundamentales, nuestras esperanzas y reacciones más profundas dejan entrever reflejos secularizados y democratizados de lo que Moulin llama “infraestructuras religiosas”, que más de veinte siglos de cristianismo han inscrito en el patrimonio sociocultural de Europa. El influjo cristiano sobre nuestra cultura es simplemente abrumador: en la arquitectura, en la música (sobre todo clásica),en las artes figurativas, en la literatura o en la poesía. Como dice Weiler, “ no cabe eliminar el cristianismo de la historia de Europa, como no se pueden eliminar las cruces de los cementerios”.
Tiene así razón la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (hoy incorporada al tratado de Lisboa) cuando hace depender del “patrimonio espiritual y moral “ en el que se basa Europa, – en otras palabras, la tradición judeo-cristiana – los valores indivisibles y universales de dignidad humana, de libertad, de igualdad y solidaridad
Las raíces del viejo tronco
Se entiende que, cuando hace un par de días, el pasado 16 de abril, la nueva embajadora de España ante la Santa Sede presentaba sus credenciales, el Papa mostrara su extrañeza ante “ formas, a menudo sofisticadas, de hostilidad contra la fe”, que, en definitiva, suponen “renegar de la historia de la mayoría de los ciudadanos de un pueblo” .
La impresión que da es que Benedicto XVI se encuentra hoy en el centro de una borrasca alimentada por dos turbulencias radicales: la de los fundamentalistas pseudoreligiosos, empeñados en hacer la voluntad de Dios, “lo quiera Dios o no lo quiera”, y el de los laicistas de viejo cuño , que proponen una versión extravagante, en clave ideocrática, del cementerio de la teocracia : prohibido pensar diferente.
La respuesta equilibrada del problema es ir a las raíces del árbol de nuestra civilización , el humus común en que se insertan . Redescubrir “el alma de Europa”, supone, en definitiva, bucear en sus raíces cristianas hasta encontrar el oxigeno necesario para restaurar el equilibrio. Es lo que, al principio de estas líneas, describía como la gran meta a la que hoy apunta el Papa Ratzinger y, ayer , pedía el filósofo de la historia británico.
Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
Observatorio Jurídico. ZENIT.org
¿Qué es la santidad? Dejar que Dios lleve nuestra carga Catequesis del Papa sobre San Juan de la Cruz Inma Álvarez ZENIT.org
Miércoles 17 de febrero de 2011
CIUDAD DEL VATICANO – El camino hacia la unión mística con Dios no consiste tanto en “hacer”, sino en “dejarse hacer” por parte del hombre. Esta es la gran lección de san Juan de la Cruz, cuya obra constituye una de las cumbres de la mística cristiana de todos los tiempos.
Lo explicó el Papa Benedicto XVI en su catequesis de hoy, en la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI, dentro de su ciclo dedicado a los santos doctores de la Iglesia.
Después de hablar sobre santa Teresa de Jesús (2 de febrero) y sobre san Pedro Canisio (9 de febrero), el Papa dedicó su intervención de hoy a san Juan de la Cruz, conocido como el “Doctor Místico”, y autor de obras místicas universales como Noche oscura, Cántico Espiritual, Llama de amor viva y Subida al monte Carmelo.
Sin embargo, afirmó el Papa, “la vida de san Juan de la Cruz no fue un vuelo por las nubes místicas”, sino que “fue una vida muy dura, muy práctica y concreta”, destacando su experiencia de encarcelamiento, “donde estuvo expuesto a insultos increíbles y malos tratos físicos”.
“Fue una vida dura, pero precisamente en los meses pasados en la cárcel escribió una de sus obras más bellas”, explicó.
El camino con Cristo, prosiguió el Papa, “no es un peso añadido a la ya suficientemente dura carga de nuestra vida, no es algo que haría aún más pesada esta carga, sino algo completamente distinto, es una luz, una fuerza que nos ayuda a llevar esta carga”.
“Si un hombre tiene en sí un gran amor, este amor casi le da alas, y soporta más fácilmente todas las molestias de la vida, porque lleva en sí esta gran luz; esta es la fe: ser amado por Dios y dejarse amar por Dios en Cristo Jesús”.
“Este dejarse amar es la luz que nos ayuda a llevar la carga de cada día. Y la santidad no es obra nuestra, muy difícil, sino que es precisamente esta “apertura”: abrir las ventanas de nuestra alma para que la luz de Dios pueda entrar”, subrayó el Papa.
La Cruz de san Juan
Este santo español, contemporáneo y amigo personal de santa Teresa de Jesús, colaboró con ella en la reforma de la Orden del Carmelo, sufriendo por ello grandes penalidades y privaciones.
El Papa recorrió brevemente su biografía, desde su infancia pobre y difícil hasta su ingreso en el Carmelo, su ordenación sacerdotal y su encuentro con Teresa de Ávila, que cambiaría el curso de su vida.
“El joven sacerdote quedó fascinado por las ideas de Teresa, hasta el punto de convertirse en un gran apoyo del proyecto” de reforma del Carmelo, afirmó.
Sin embargo, “la adhesión a la reforma carmelita no fue fácil y le costó a Juan incluso graves sufrimientos. El episodio más dramático fue, en 1577, su apresamiento y su encarcelamiento en el convento de los Carmelitas de la Antigua Observancia de Toledo, a raíz de una acusación injusta”.
Después de seis meses de encarcelamiento en duras condiciones, y de fugarse repentinamente de su prisión, san Juan fue destinado a los conventos de Andalucía. Allí, en Úbeda (Jaén), falleció diez años más tarde.
De sus cuatro grandes obras místicas, el Papa destacó las enseñanzas del santo sobre el camino de purificación que el alma debe recorrer hasta su unión mística con Dios.
Esta purificación “es propuesta como un camino que el hombre emprende, colaborando con la acción divina, para liberar el alma de todo apego o afecto contrario a la voluntad de Dios”.
“Según Juan de la Cruz, todo lo que existe, creado por Dios, es bueno. A través de las criaturas, podemos llegar al descubrimiento de Aquel que nos ha dejado en ellas su huella”, explicó.
Sin embargo, cualquier cosa creada “no es nada comparada con Dios y nada vale fuera de Él: en consecuencia, para llegar al amor perfecto de Dios, cualquier otro amor debe conformarse en Cristo al amor divino”.
Por ello, esta “purificación”, subrayó Benedicto XVI, “no consiste en la simple falta física de las cosas o de su uso; lo que hace al alma pura y libre, en cambio, es eliminar toda dependencia desordenada de las cosas. Todo debe colocarse en Dios como centro y fin de la vida”.
En este sentido, añadió el Papa, este proceso de purificación “exige el esfuerzo personal, pero el verdadero protagonista es Dios: todo lo que el hombre puede hacer es 'disponerse', estar abierto a la acción divina y no ponerle obstáculos”.
El esfuerzo humano, prosiguió, “es incapaz por sí solo de llegar hasta las raíces profundas de las inclinaciones y de las malas costumbres de la persona: las puede frenar, pero no desarraigarlas totalmente”.
“Para hacerlo, es necesaria la acción especial de Dios que purifica radicalmente el espíritu y lo dispone a la unión de amor con Él”, afirmó el Pontífice. “En este estado, el alma es sometida a todo tipo de pruebas, como si se encontrase en una noche oscura”.
“Cuando se llega a esta meta, el alma se sumerge en la misma vida trinitaria, de forma que san Juan afirma que ésta llega a amar a Dios con el mismo amor con que Él la ama, porque la ama en el Espíritu Santo”.
Secretos de la belleza
En la escena de Marcos de la mujer que ungió a Jesús Dolores Aleixandre RSCJ
Palabras para vivir
El lenguaje de la mística en la Biblia Dolores Aleixandre RSCJ
Hemos hablado de la cultura protestante y de la ortodoxa. Y usted, que
tiene una simpatía tan viva por estas tradiciones religiosas, ¿por qué es
católico?
Para mí es decisiva la respuesta que dio Newman a idéntica cuestión:
porque ésta es la tradición ininterrumpida que llega desde Cristo y sus apóstoles hasta nosotros. Además la Iglesia Católica es (junto a la ortodoxa) la única que mantiene a salvo la estructura original que el Padre
ha elegido para comunicarse a los hombres, esa estructura sacramental
que tiene su raíz en la presencia de Dios en Cristo. Dicha estructura
del acontecimiento religioso es la única entera y plenamente
humana. Pues la verdad atrae como “adaequatio” entre lo que se nos
pone delante y la percepción que tenemos de nosotros mismos. Y, en
el sacramento de Cristo, Dios se pone delante del hombre convirtiéndose
en un encuentro pleno de verdad y fascinación incluso humana. No
existe nada que corresponda mejor a la naturaleza del hombre.
Pero hay también otro motivo. Ha sido precisamente el encuentro
respetuoso y lleno de admiración con el espíritu protestante y con el
genio de la Ortodoxia lo que mejor me ha hecho comprender cómo
la Iglesia Católica es el único lugar en el que pueden conciliarse armónicamente,
en una síntesis plenaria, el sentido ortodoxo de la comunión
y el gusto protestante por lo concreto e individual.
Luigi Giussani, "De qué vida nace Comunión y Liberación". Revista Huellas.
La unión del alma con Cristo es diferente de la comunión entre dos personas terrestres: empieza con el bautismo y se refuerza constantemente con los demás sacramentos; es una integración y una inyección de sabia –como nos lo dice el símbolo de la vid y los sarmientos (Jn 15). Esta unión con Cristo comporta un acercamiento de cada uno de los miembros con todos los demás cristianos. Así la Iglesia toma la figura de Cuerpo místico de Cristo. Este Cuerpo es un cuerpo viviente y el espíritu que lo anima es el espíritu de Cristo, el cual, partiendo de la cabeza se desliza hacia todos los miembros; el espíritu que emana de Cristo es el Espíritu Santo, y la Iglesia es, pues, el templo del Espíritu (cf 1C 6,19).
"Entreme donde no supe y quedeme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo"
San Juan de la Cruz es un prototipo de escritor místico, de una persona que experimenta unas intensas vivencias religiosas y pretende comunicarlas a un círculo de compañeros con inquietudes similares, entre los que destacan varias figuras femeninas, como Santa Teresa de Jesús o Ana de Jesús. En tal empeño creativo se ve abocado a asumir las corrientes espirituales, estéticas y literarias de su época -finales del Renacimiento- y a llevar al extremo los recursos del lenguaje poético, especialmente en lo relativo al uso de los símbolos. Amante del silencio, pero maestro de la palabra, como artista adelantado al momento histórico que le correspondió vivir, sus poemas han influido en los principales poetas españoles de todos los tiempos. Esta página pretende contribuir a la difusión de un representante señero de las letras hispanas del Siglo de Oro.
"San Juan de la Cruz, el poeta más extraño de las letras españolas, ha "aterrado" a los estudiosos españoles, como confiesan Menéndez Pelayo y Dámaso Alonso. Carlos Bousoño, por su parte, considera que el poeta era un “contemporáneo” avant la lettre que se había adelantado a las vanguardias europeas, muy en la línea de Paul Valéry, que había “afrancesado” a San Juan al asociar sus “dislates” poéticos con el surrealismo. Desde esta costa Atlántica no necesito “prestigiar” al poeta desde cánones franceses: entiendo que su novedad consistía en aclimatar al castellano la estética del delirio del Cantar de los cantares hebreo y a que se había servido de símbolos sufíes como la noche oscura, el vino del éxtasis y el ruiseñor, que ya no entona el miserabile carmen de Virgilio, sino que celebra jubiloso el éxtasis".
Noche Oscura San Juan de la Cruz Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual
Llama de amor viva San Juan de la Cruz Canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios
La más grande expresión del misticismo universal San Juan de la Cruz eleva la poesía mística a la más intensa y sublime expresión a que ha llegado el misticismo universal. Es el último de los grandes místicos. También en él se agotan las posibilidades de la poesía religiosa. También es una de las voces líricas más puras que jamás hayan existido Robert Louer
University of Oklahoma
La noche
oscura de la Madre Teresa
Junto con los conocimientos oscuros, existe el
amor oscuro, que no es menos ardiente por verse
privado de toda imagen sensata y espiritual del
Ser amado. Carol Zaleski
Extasis de Santa Teresa,
escultura de Gian Lorenzo Bernini, 1647.
Iglesia de Santa María de la
Victoria, Roma.
“Quiso el
Señor que viese algunas veces esta visión:
veía un ángel al lado izquierdo, en forma
corporal… Veíale en las
manos un dardo de oro largo, y al fin del
hierro me parecía tener un poco de fuego.
Este me parecía meter por el corazón algunas
veces y que me llegaba a las entrañas. Al
sacarle, me parecía las llevaba consigo, y
me dejaba toda abrasada en amor grande de
Dios. Era tan grande el dolor, que me
hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la
suavidad que me pone este grandísimo dolor,
que no hay desear que se quite, ni se
contenta el alma con menos que Dios. No es
dolor corporal sino espiritual, aunque no
deja de participar el cuerpo algo, y aun
harto. Es un requiebro tan suave que pasa
entre el alma y Dios, que suplico yo a su
bondad lo dé a gustar a quien pensare
que miento”.
Santa Teresa de Jesús, Libro de
la Vida, Cap. 28, 13
Santa Teresa
de Ávila: Doctora de la Iglesia
Homilía pronunciada por el Papa Pablo VI, en
al basílica de San Pedro, durante el acto de
la proclamación de Santa Teresa como doctora
de la Iglesia Universal el 27 de septiembre
de 1970.
La experiencia del
renacimiento espiritual Edith Stein
"Existe un estado de
reposo en Dios, de total suspensión de todas las
actividades de la mente, en el cual ya no se pueden
hacer planes, ni tomar decisiones, ni hacer nada,
pero en el cual, entregado el propio porvenir a la
voluntad divina, uno se abandona al propio destino.
Yo he experimentado un poco este estado, como
consecuencia de una experiencia que, sobrepasando
mis fuerzas, consumió totalmente mis energías
espirituales y me quitó cualquier posibilidad de
acción. Comparado con la suspensión de actividad
propia de la falta de vigor vital, el reposo en Dios
es algo completamente nuevo e irreductible. Antes
era el silencio de la muerte. En su lugar se
experimenta un sentimiento de íntima seguridad, de
liberación de todo lo que es preocupación,
obligación, responsabilidad en lo que se refiere a
la acción. Y mientras me abandono a este
sentimiento, poco a poco una vida nueva empieza a
colmarme y - sin tensión alguna de mi voluntad - a
invitarme a nuevas realizaciones. Este flujo vital
parece brotar de una actividad y una fuerza que no
son las mías, y que, sin ejercer sobre ellas
violencia alguna, se hacen activas en mí. El único
presupuesto necesario para un renacimiento
espiritual de esta índole parece ser esa capacidad
pasiva de recepción que se encuentra en el fondo de
la estructura de la persona."
El mañana es la Misericordia (Video)
Documental que relata el nacimiento de
Paray-le-Monial, desde su fundación en el año
977 por monjes, hasta su esplendor espiritual
actual.
La historia de Santa Margarita-María, de San
Claudio de la Colombière, y de las apariciones
de Jesús mostrando su Corazón "Ardiente de amor:
Las grandes peregrinaciones y los testimonios de
las bendiciones recibidas en este lugar.
Vida de Santa Faustina Kowalska Fascinante película de hora y media, dividida en 11 cortas partes, realizada en polaco con subtítlos en español.
Primera Parte
En él solo Pedro Arrupe, sj
El teólogo jesuita alemán Karl Rahner escribe la
introducción de este magnífico documento, una colección
de reflexiones teológicas y espirituales de Pedro
Arrupe, sj, Padre General de la Compañía de Jesús de
1965 y 1983, en la que explica con gran esplendor y
profundidad teológica y espiritual, por qué la Compañía
de Jesús se consagró a la devoción del Sagrado Corazón
de Jesús. Citamos este párrafo de la introducción de
Rahner:
“Sin pretender hacer aquí la historia de la devoción al
Corazón de Jesús en la Compañía de Jesús (jesuitas), sí
podemos afirmar con seguridad que La Compañía de Jesús
tuvo en un momento de su historia una experiencia que
ella ha aceptado plenamente: la devoción al Corazón de
Jesús. Aunque solamente se origina y comienza a
practicarse unos 200 años después de la fundación de la
Compañía (1540), es algo esencial para ella, que la
acepta como encargo de Cristo, y como tal la practica y
se siente obligada a propagarla”.
Logotipo tomado del monograma del “REDENTOR
DE JOB” que es símbolo de la espera paciente.
El Alfa y el Omega símbolos de
Jesucristo: Principio y Fin
La Cruz, símbolo de la Salvación.
Las flores símbolo de la abundancia de vida
y de la Resurrección.
El círculo símbolo del proceso continuo en torno al
Misterio de Cristo
Dios,
Señor Mío, no tengo idea de adónde voy.
No veo el camino ante mí. No puedo saber
con certeza dónde terminará. Tampoco me
conozco realmente, y el hecho de pensar
que estoy siguiendo tu voluntad no
significa que en realidad lo esté
haciendo. Creo que el deseo de agradarte,
de hecho te agrada. Y espero tener ese
deseo en todo lo que hago. Espero que
nunca haré algo apartado de ese deseo. Y
sé que si hago esto me llevarás por el
camino correcto, aunque yo no sepa nada
al respecto. Por lo tanto, confiaré en
ti aunque parezca estar perdido a la
sombra de la muerte. No tendré temor
porque estás siempre conmigo, y nunca
dejarás que enfrente solo mis peligros.
Thomas Merton, "Pensamientos en la
Soledad"
Algunos escritos de Thomas Merton
Semillas de Contemplación
(leídas mientras se plantaban diversos árboles en un parque de la Abadía)
Thomas Merton
Conversión de la escritora María Vallejo Nágera
en
Medjugorje
El genio del cristianismo Un
libro que todo cristiano debería leer, como libro de
cabecera. Y cualquier persona que desee ver cómo alguien
con inteligencia, gusto y corazón defiende lo que ama.
Rafael Gómez Pérez
Aceprensa
Ven, Epíritu divino
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el
cielo.
Padre amoroso del pobre, don, en tus dones
espléndidos.
Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
Si tu le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu
aliento.
riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma al Espíritu indómito,
guía el que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus
siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.
“Madre
Teresa, ven,
sé mi luz” Entrevista al padre Brian Kolodiejchuk, postulador de la
Causa de Canonización de Madre Teresa, con ocasión de la
reciente publicación de su libro “Mother Teresa: Come Be
My Light” (Madre Teresa,
ven
y sé mi luz) Veritas