Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, noviembre de
2007
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Pasos adelante tras la audiencia del Papa al rey de Arabia Saudí
Según el portavoz de la Santa Sede
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 noviembre 2007 (ZENIT.org).- La
primera visita de un rey de Arabia Saudí a un Papa en el
Vaticano ha servido para dar pasos, considera el portavoz
vaticano.
El padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de
Información de la Santa Sede, ha analizado la audiencia
concedida por Benedicto XVI al rey Abdalá bin Abdelaziz, de 84
años, en el editorial del último número de «Octava Dies»,
semanario de información del Centro Televisivo Vaticano, del que
también es director.
La audiencia «ha llamado la atención de los medios de
comunicación en buena parte del mundo y ha sido vista casi por
doquier como un signo positivo», explica el portavoz.
Según revela el padre Lombardi, «el custodio de las sagradas
mezquitas de la Meca y de Medina pidió que le recibiera la
máxima autoridad de la Iglesia católica para promover de común
acuerdo la defensa de los valores religiosos, morales y de la
paz en un mundo en el que la irreligiosidad, la desorientación
moral son causa de degradación, y donde la violencia y la guerra
siguen arreciando».
«La intención es noble --comenta el portavoz vaticano--, el
hecho de que en la perspectiva de dialogo y de compromiso se
hayan mencionado expresamente a los judíos es sumamente
apreciable».
«Al mismo tiempo sabemos bien que, a diferencia de otros países
de la misma península arábica, en Arabia Saudí no hay libertad
religiosa para el más de un millón de cristianos que allí viven
por motivos de trabajo», reconoce el padre Lombardi.
«Su presencia y condición fue recordada por el ilustre huésped
--informa el director e la Oficina de Información vaticana--.
Por el momento, no se habla de relaciones diplomáticas entre la
Santa Sede y Arabia Saudí. Pero esto no impide este tipo de
encuentros para comprenderse y conocerse mejor. Si no se
comienza no se avanza».
«El rey ya había sido recibido por Juan Pablo II cuando era
príncipe heredero --recuerda el editorial--. Sabía que la Santa
Sede siempre está dispuesta a acoger a quien viene con
intenciones de paz. Pero esta vez su visita como rey ha sido
mucho más significativa», pues ha ofrecido «una contribución
para superar las distancias».
«Las tensiones surgidas en Ratisbona están cada vez más lejos.
El Papa es apreciado y comprendido en su coherencia y lealtad»,
concluye.
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