Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, julio de
2007
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Mensaje vaticano a los hindúes con motivo de la fiesta del
Diwali
Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso
Simbólicamente basada en una antigua mitología, esta fiesta
representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz
sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre
el mal. La celebración dura tres días, marcando el inicio de un
nuevo año, la reconciliación familiar, especialmente entre
hermanos y hermanas, y la adoración a Dios.
Este año muchos hindúes celebrarán la fiesta el 9 de noviembre.
* * *
Cristianos e hindúes: decididos a recorrer un camino de diálogo
Queridos amigos hindúes:
1. Con la llegada del Diwali, vuestra festividad
religiosa, estoy seguro de que todos vosotros, en vuestras
familias, barrios y comunidades, dedicaréis tiempo a compartir
vuestra alegría con los demás. De parte del Pontificio Consejo
para el Diálogo Interreligioso, me alegra tener la oportunidad,
por primera vez desde que soy presidente, de enviaros fervientes
felicitaciones. Atento a vuestros sentimientos religiosos y
respetuoso de vuestras antiguas tradiciones religiosas, espero
sinceramente que vuestra búsqueda del Divino, simbolizado por la
celebración del Diwali, os ayude a superar las tinieblas
con la luz, la falsedad con la verdad, el mal con el bien.
2. El mundo a nuestro alrededor desea ardientemente la paz. Las
religiones anuncian la paz porque sacan su propio origen de
Dios, el cual, para la fe cristiana, es nuestra paz. ¿Podemos
nosotros, como creyentes de diversas tradiciones religiosas, no
trabajar juntos para recibir el don divino de la paz y
difundirlo en torno nuestro de forma que el mundo se convierta
para todos los pueblos en un lugar mejor donde que vivir?
Nuestras respectivas comunidades deben dedicar atención urgente
a la educación de los creyentes, que pueden ser fácilmente
inducidos por una propaganda falsa y engañosa.
3. La creencia religiosa y la libertad llevan siempre el mismo
paso. No puede haber constricción en la religión: nadie puede
ser obligado a creer, ni se puede impedir a nadie creer si
quiere. Permitidme recordar una vez más la enseñanza del
Concilio Vaticano II, que es muy claro en este punto: «Es uno de
los más importantes principios de la doctrina católica que el
hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios, y que,
por tanto, nadie debe ser forzado a abrazar la fe contra su
voluntad» (Declaración sobre la libertad religiosa
«Dignitatis humanae»,
n.10). La Iglesia católica, como recientemente ha recordado el
Papa Benedicto XVI a los embajadores de la India y de otros
países acreditados ante la Santa Sede, ha sido fiel a esta
enseñanza: «...la paz se arraiga en el respeto de la libertad
religiosa, que es un aspecto fundamental y primordial de la
libertad de conciencia de las personas y de la libertad de los
pueblos» (18
de mayo de 2006).
Para las comunidades religiosas comprometidas en construir la
paz mundial, constituye un desafío importante formar a los
creyentes para que sobre todo descubran toda la amplitud y la
profundidad de la propia religión y, por lo tanto, alentarles a
que conozcan a otros creyentes. No olvidemos que la ignorancia
es el primero y, tal vez, el principal enemigo la vida de quien
cree, mientras que la contribución de cada creyente bien
formado, junto a la de los demás, constituye un rico recurso
para una paz duradera.
5. Como todas las relaciones humanas, también aquellas entre
personas de diferentes religiones requieren alimentarse de
encuentros regulares, escucha paciente, colaboración activa y,
sobre todo, de una actitud de respeto recíproco. En consecuencia
tenemos que trabajar para construir vínculos de amistad, como
por lo demás deben hacer los fieles de cada religión. «La
amistad se alimenta de contactos, de comunión de sentimientos en
las situaciones alegres y tristes, de solidaridad y de
intercambio de ayuda» (Juan Pablo II, Mensaje a los
participantes en el Congreso Internacional sobre «Matteo Ricci:
por un diálogo entre China y Occidente»,
24 de octubre de 2001,
n. 6). En situaciones de incomprensión es necesario que las
personas se reúnan y se comuniquen entre sí para aclarar, en un
espíritu fraterno y amistoso, las respectivas creencias,
aspiraciones y convicciones. Es sólo a través de nuestro
diálogo, evitando toda forma de prejuicio y de ideas
estereotipada sobre los demás y testimoniando fielmente nuestros
preceptos y enseñanzas religiosas, como podemos realmente
superar los conflictos. El diálogo entre seguidores de diversas
religiones es hoy el camino necesario, y es verdaderamente el
único camino para nosotros, los creyentes. Colaborando juntos
podemos hacer mucho para construir una sociedad armoniosa y un
mundo pacífico.
6. Queridos amigos hindúes: la mano que os tiendo calurosamente
para felicitarme con vosotros con ocasión de vuestra fiesta es
también un gesto de buena voluntad, por parte de la Iglesia
católica, para encontraros y colaborar con vosotros, con
vuestras familias, con los líderes de vuestras comunidades y con
todos los seguidores del Sanatana dharma, a fin de
promover la armonía en la sociedad y la paz en el mundo. Una vez
más, os deseo a cada uno un feliz Diwali.
Jean-Louis Tauran
Presidente
+ Pier Luigi Celata
Secretario
[Traducción del original italiano realizada por Zenit]