Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2005
|
Informe anual 2004 sobre libertad religiosa en Cuba
Oficina de Programas de Información Internacional del
Departamento de Estado de Estados Unidos
A continuación una traducción de la sección sobre Cuba del
Informe anual sobre Libertad Religiosa Internacional en 2004,
publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos:
Informe anual sobre Libertad Religiosa Internacional en Cuba en
2004 Publicado por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y
Trabajo, Departamento de Estado de Estados Unidos
Cuba:
La Constitución reconoce el derecho de los ciudadanos de
profesar y practicar cualquier credo religioso dentro del marco
del respeto a la ley. Sin embargo, en la ley y en la práctica el
gobierno pone restricciones a la libertad de religión.
Durante el período que abarca este informe, no hubo cambio
alguno del estado de respeto hacia la libertad religiosa. La
situación general de los derechos humanos siguió siendo pésima a
raíz del encarcelamiento en 2003 por parte del gobierno de 75
activistas de derechos humanos y periodistas independientes, las
medidas de castigo más severas en más de dos décadas. Por lo
general, los grupos religiosos que no están inscritos siguieron
experimentando la interferencia, el hostigamiento y la represión
oficiales en grados diversos. Algunos grupos religiosos no
inscritos no sólo fueron objeto de la censura oficial, sino
también enfrentaron presiones de los grupos religiosos
inscritos. Sigue sin cambios la política del gobierno cubano de
permitir que las actividades religiosas apolíticas tengan lugar
en lugares autorizados por el gobierno. Sin embargo, aquellos
ciudadanos que rinden culto en las iglesias oficialmente
autorizadas fueron con frecuencia sometidos a la vigilancia de
las fuerzas de la Seguridad del Estado y continuaron los
esfuerzos del gobierno por mantener un fuerte control sobre la
religión. Hubo cierta tensión entre las religiones, a menudo
porque algunos grupos religiosos percibían que otros estaban
demasiado cerca del gobierno. Las tensiones internas del
movimiento pentecostal siguieron empeorando debido a que se
establecieron casas de culto, paso que algunas iglesias
consideraron divisionista.
El gobierno de Estados Unidos plantea a funcionarios del
gobierno cubano cuestiones de derechos humanos, inclusive la
discriminación y el hostigamiento por motivo de religión; sin
embargo, el gobierno cubano ha hecho caso omiso de estas
preocupaciones. El gobierno de Estados Unidos insta
continuamente a la presión internacional para que el gobierno
cubano cese sus prácticas represivas. La Sección de Intereses de
Estados Unidos en La Habana sigue manteniendo contacto asiduo
con diversos líderes religiosos.
Sección I. Demografía religiosa
La superficie total del país es de 110,860 kilómetros cuadrados,
y su población es de aproximadamente 11 millones de habitantes.
No existen fuentes de información independientes y confiables
sobre el tamaño o la composición de las instituciones religiosas
y sus afiliados. Una encuesta de 1953 indicaba que el 93 por
ciento de la población se identificaba como católica romana.
Según información más reciente del Instituto Puebla, con sede en
Estados Unidos, se estima que entre el 40 y 45 por ciento de la
población se identifica, por lo menos nominalmente, con la
iglesia católica. Un número importante de ciudadanos comparten o
han participado en creencias sincréticas afrocaribeñas, como la
santería. Algunas fuentes estiman que hasta 70 por ciento de la
población practica la santería o la regla Lucumí, ambas con
raíces en la religión tradicional de Africa Occidental.
Los bautistas, representados en cuatro convenciones distintas,
son posiblemente la denominación protestante más grande,
seguidos de cerca por las iglesias pentecostales, en particular
las Asambleas de Dios. Veintidós denominaciones, entre ellas los
presbiterianos, episcopales y metodistas, son miembros del
Consejo Cubano de Iglesias (CCI). Casi todos los miembros del
CCI son reconocidos por el Estado aunque varios, entre ellas la
Iglesia Evangélica Luterana, no están inscritos y sólo son
reconocidos mediante su condición de miembros del CCI. Otras 31
denominaciones oficialmente reconocidas, inclusive miembros de
los Testigos de Jehová y una pequeña comunidad judía, no
pertenecen al CCI.
Si bien la mayor parte de la población se considera católica
romana, históricamente el país ha tenido una sociedad mayormente
laica, sin características religiosas particularmente fuertes.
Las autoridades de la iglesia católica normalmente estiman que
un 10 por ciento de los católicos bautizados asisten a misa
regularmente. La cifra de miembros en iglesias protestantes se
estima en 500.000. No hay cifras disponibles sobre el número de
pentecostales. Los adventistas del Séptimo Día han indicado que
sus miembros ascienden a unos 30.000. En años anteriores al 2001
la asistencia a las iglesias había aumentado en algunas
denominaciones, y en la iglesia católica aumentó bastante
después de la visita del Papa en enero de 1998. Durante por lo
menos seis a ocho meses después de la visita del Papa la
asistencia a las iglesias alcanzó niveles inusitadamente
elevados. Desde esa fecha se ha estabilizado en niveles menores
del pico de 1999, pero siguen siendo más altos que antes de la
visita.
Actualmente hay unos 320 sacerdotes católicos en el país, 40
diáconos y 650 monjas, menos de la mitad que antes de 1960. Las
cifras generales de los funcionarios eclesiásticos son sólo
ligeramente superiores a las de antes de la visita papal, ya que
la mayoría de los recién llegados reemplazaron a sacerdotes
jubilados o a aquellos cuyo período de ministerio en el país
había terminado.
Los grupos misioneros extranjeros operan en el país a través de
las iglesias inscritas.
Sección II. Estado de la libertad religiosa
Marco legal y político
La Constitución reconoce el derecho de los ciudadanos de
profesar y practicar cualquier credo religioso dentro del marco
del respeto de la ley. Sin embargo, en la ley y la práctica el
gobierno impone restricciones a la libertad de religión. La
iglesia y el estado han estado separados constitucionalmente
desde principios del siglo XX. En 1992, se enmendó la
Constitución y se eliminaron las referencias al materialismo
científico y al ateísmo. El gobierno no favorece a ninguna
religión o iglesia en particular; sin embargo, parece ser más
tolerante con aquellas iglesias que mantienen relaciones
estrechas con el Estado a través del CCI.
El gobierno exige que las iglesias y otros grupos religiosos se
inscriban en el Registro provincial de Asociaciones, del
Ministerio de Justicia, para obtener reconocimiento oficial. Los
procedimientos de inscripción exigen que los grupos identifiquen
donde realizarán sus actividades, demuestren que disponen de
fondos suficientes para realizar las mismas y obtengan
certificación del Registro de Asociaciones que demuestre que no
están duplicando las actividades de algún grupo anteriormente
inscrito. Aunque durante el período que abarca este informe no
se inscribieron nuevas denominaciones, el gobierno ha tolerado
algunas nuevas religiones en la isla, como la Fe Baha'i y una
peque?a asamblea de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de
los Ultimos Días (Mormones). Sin embargo, en la práctica, el
gobierno parece haber interrumpido la inscripción de nuevas
denominaciones; no obstante, durante el período que abarca este
informe no se tiene conocimiento de grupos que hayan solicitado
inscribirse y hayan sido denegados.
La inscripción permite a los funcionarios eclesiásticos
conseguir permiso oficial para viajar al extranjero y recibir a
visitantes extranjeros, así como recibir impresos religiosos
importados a través del CCI y reunirse en lugares de culto
oficialmente reconocidos. Por el contrario, los miembros de los
grupos religiosos no inscritos tienen que pedir permisos de
salida individuales, conseguir sus materiales religiosos por
medios extraoficiales y arriesgar el cierre de sus espacios de
reunión que, técnicamente, son ilegales.
Junto con las iglesias reconocidas, la organización humanitaria
católica Cáritas, los masones, los grupos de derechos humanos y
las diversas fraternidades o entidades profesionales incipientes
son las únicas asociaciones que están fuera del control o la
influencia del Estado, el Partido Comunista y sus organizaciones
de masa. Las autoridades siguieron ignorando las solicitudes de
otros grupos para ser reconocidos legalmente y, por lo tanto,
sometieron a sus miembros a posibles acusaciones de asociación
ilegal, aunque no se registraron acusaciones de este tipo al
finalizarse el período que abarca este informe.
El principal contacto del gobierno con las denominaciones
religiosas es por medio de la Oficina de Asuntos Religiosos del
Partido Comunista de Cuba. El ministerio del Interior sigue
participando en tareas de control y vigilancia de las
instituciones religiosas del país, lo cual incluye la
vigilancia, infiltración y hostigamiento de profesionales
religiosos y de laicos. En enero, un periodista independiente
entrevistó a un antiguo funcionario del ministerio del Interior
que informó de la infiltración gubernamental generalizada en las
organizaciones civiles y religiosas. El ex funcionario reveló
que los grupos religiosos afrocaribeños fueron objeto de una
mayor infiltración aun mayor que la de las organizaciones
políticas de oposición. Ello se debe a que algunos estimados
indican que el 70 por ciento de la población practica estas
religiones en alguna de sus formas y, por lo tanto, estos grupos
de base suponen una mayor "amenaza" de base al gobierno.
El gobierno ha aliviado las restricciones que pesan sobre la
mayoría de las denominaciones religiosas reconocidas
oficialmente. Los miembros de Testigos de Jehová, en un tiempo
considerados "enemigos activos religiosos de la revolución",
tienen permitido hacer proselitismo discreto casa por casa y,
por lo general, no son objeto del hostigamiento gubernamental
abierto, aunque siguió habiendo informes esporádicos de
hostigamiento por parte de funcionarios locales del Partido
Comunista y el gobierno. El gobierno ha permitido asambleas
pequeñas de Testigos de Jehová y en marzo de 2003 autorizó una
reunión enorme de casi 7.000 personas. También ha permitido la
apertura de una oficina central en La Habana y la publicación de
la revista del grupo y otros impresos religiosos.
Los materiales e impresos religiosos tienen que importarse a
través de un grupo religioso inscrito y solo pueden ser
distribuidos a grupos religiosos oficialmente reconocidos. El
CCI controla la distribución de Biblias a sus miembros y a otras
denominaciones oficialmente reconocidas. El CCI informa que ha
distribuido 1,5 millones de biblias desde 1998. Las biblias se
distribuyen entre las varias denominaciones según la cifra de
miembros de cada iglesia. Varias diócesis católicas y grupos
laicos publican revistas, entre ellas "Palabra Nueva", de la
arquidiócesis de La Habana y "Vitral", de la diócesis de Pinar
del Río. Ninguna de estas publicaciones está inscrita en el
Ministerio de Cultura, como lo exige la ley. El gobierno no ha
impedido la impresión o distribución de revistas católicas; no
obstante, el estado impide el acceso a los equipos tipográficos
al encarecer los precios o restringir su venta. El gobierno
acusó al redactor titular de una revista de exhibir
comportamiento subversivo por escribir sobre cuestiones
políticas y sociales delicadas.
Desde 1992 el Partido Comunista ha admitido como afiliados a
personas que declaran públicamente su fe religiosa.
El gobierno no autoriza la educación religiosa en las escuelas
públicas y no permite que haya escuelas privadas de ningún tipo,
inclusive escuelas religiosas.
Durante el período que abarca este informe, el gobierno permitió
a 9 sacerdotes y 18 monjas extranjeros ingresar en el país para
reemplazar a sacerdotes y monjas cuyos permisos de residencia
habían vencido. Sin embargo, las solicitudes de otros 60
sacerdotes y 130 monjas siguen pendientes. La Conferencia de
Obispos Católicos calcula que algunas solicitudes han estado en
trámite durante dos o tres años y con el tiempo algunos nombres
se suprimen de la lista. Al final del período que abarca este
informe quedaba pendiente un pedido de la Conferencia de Obispos
Católicos al gobierno de permitir que se establezcan en el país
15 órdenes católicas, demora que los obispos sostenían limitaba
la formación de los seminaristas católicos.
En septiembre de 2003, la Oficina de Asuntos Religiosos del
Partido Comunista avisó a Pablo Fuentes, un cura católico de
nacionalidad española que se encontraba en la provincial de La
Habana, que el gobierno no prolongaría su autorización de
permanecer en el país. El padre Fuentes abandonó el país el 30
de septiembre de 2003. A principios de 2003 las autoridades
revocaron la autorización que tenía Fuentes de celebrar una
procesión en conmemoración de la festividad del santo patrón de
la ciudad de Managua, debido a que Fuentes era considerado "poco
fiable", debido supuestamente a que sus actividades religiosas
eran demasiado visibles y, por lo tanto, el gobierno las
consideraba polémicas.
Restricciones a la libertad religiosa
A principios de la década de los sesenta, la ideología marxista
leninista del gobierno provocó fuertes enfrentamientos con las
iglesias institucionales. Durante ese período muchos líderes
eclesiásticos y profesionales religiosos abandonaron el país,
temiendo ser perseguidos. Más de 130 trabajadores religiosos
católicos, inclusive sacerdotes, fueron expulsados, y algunos de
ellos sirvieron prolongadas condenas de prisión. Entre 1965 y
1967 el gobierno obligó a muchos sacerdotes, párrocos y otros
"que hacían de la religión una forma de vida" a cumplir trabajos
forzosos en campos denominados Unidades Militares de Ayuda a la
Producción (UMAP), junto con homosexuales, vagabundos y otros
considerados como "lacra social" por el régimen. El sistema UMAP
terminó en 1967; sin embargo, en los 30 años siguientes el
gobierno y el Partido Comunista discriminaron sistemáticamente y
marginaron a las personas que profesaban abiertamente su fe, al
excluirlas de ciertos empleos, como la enseñanza. Aunque a
principios de la década de los noventa el gobierno desistió de
su ateísmo oficial, la mayoría de las iglesias habían quedado
gravemente debilitadas y la participación activa en los
servicios religiosos había disminuido drásticamente.
Un manual de 2002 del Ministerio de las Fuerzas Armadas sobre
adoctrinamiento político describe la iglesia católica como
"instrumento decisivo en la defensa de los regímenes coloniales
y neocoloniales que gobernaron nuestro país hasta 1959 [año de
la revolución]. Este hecho histórico es lo que ocasionó las
condiciones del sentimiento anticlerical en sectores amplios de
nuestra sociedad". El mismo documento declara que la iglesia
católica está resignada al "triunfo de la Revolución" y centra
ahora su atención en utilizar su labor pastoral y ayuda
humanitaria para lograr nuevos adeptos.
En febrero de 2003, el arzobispo de La Habana emitió una carta
pastoral en la que lamentaba la disolución de las familias
cubanas y las presiones exorbitantes por emigrar, y pidió al
gobierno que hiciera el cambio de "políticas de venganza" a
"políticas de compasión".
En marzo de 2003 la Conferencia Cubana de Obispos Católicos
publicó una carta abierta en la revista italiana '30 Giorni" en
la que criticó a la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido
Comunista cubano por ejercer un control estricto sobre las
actividades de la iglesia católica, en especial las
restricciones de educación religiosa y acceso de la Iglesia a
los medios de comunicación de masas. En septiembre de 2003, la
Conferencia de Obispos Católicos emitió un documento en el que
acusó al gobierno de imponer restricciones más fuertes sobre la
iglesia y la sociedad desde la visita del Papa Juan Pablo II y
pidió al gobierno que mostrara clemencia con los prisioneros
políticos.
Funcionarios del gobierno criticaron a la iglesia católica por
negarse a inscribir las publicaciones religiosas y de grupos
laicos en el ministerio de Cultura, como lo exige la ley. La
Conferencia Cubana de Obispos Católicos indicó que la Iglesia se
niega a inscribirse porque ello le obligaría a ceder control al
Estado del contenido y formato de sus publicaciones.
La ley permite la construcción de nuevos templos una vez
obtenidos los permisos necesarios. Sin embargo, el gobierno rara
vez ha autorizado los permisos de construcción, lo que obliga a
muchas iglesias a solicitar permisos para reunirse en domicilios
particulares. La mayoría de los grupos religiosos inscritos
reciben permiso para rendir culto en domicilios particulares. Si
desean reedificar y reparar los templos existentes requieren
también un permiso. El trámite para obtener un permiso y comprar
los materiales de construcción de los centros del gobierno es un
proceso lento y oneroso. En enero de 2004 el patriarca ecuménico
ortodoxo Bartholomew y Fidel Castro presidieron la consagración
en La Habana de una iglesia de la pequeña comunidad griega
ortodoxa, acontecimiento que los medios informativos
gubernamentales tildaron de indicio de la tolerancia religiosa
del gobierno. Un sitio electrónico Web del gobierno utilizó un
informe noticioso sobre la visita del Patriarca Bartholomew como
"prueba" de que la crítica de Amnistía Internacional sobre
restricciones religiosas era una "mentira".
En 2001 la agencia noticiosa italiana ANSA informó que los
dirigentes provinciales del Partido Comunista les habían pedido
a las autoridades que limitaran las tareas caritativas y
donativos de los grupos religiosos. Por lo visto, los
funcionarios del partido consideraban que las iglesias, en
especial la iglesia católica, habían logrado el apoyo de la
comunidad por medio de esas actividades, lo que amenazaba el
mandato continuo del Partido Comunista. Luego de la publicación
del artículo, los dirigentes del Partido Comunista de La Habana
supuestamente pidieron disculpas a la jerarquía de la iglesia
católica.
Luego del reclamo en 2000 por parte los pentecostales en
relación a los misioneros extranjeros no autorizados (ver
Sección III), el CCI ha seguido pidiendo que las organizaciones
eclesiásticas extranjeras los ayuden a controlar los misioneros
extranjeros y les prohíban de establecer iglesias pentecostales
no autorizadas. En mayo de 2004, Reineiro Arce, el influyente ex
presidente del CCI, declaró que hasta 70 grupos religiosos
extranjeros se habían establecido en el país en años recientes
para "aprovechar la difícil situación económica y dar a sus
párrocos hasta 100 dólares por mes". Afirmó que estos grupos
nuevos son parte de una estrategia del gobierno de Estados
Unidos de socavar el gobierno cubano y que los grupos no son
iglesias sino "sectas y grupos que vienen a destruir la labor de
la iglesia".
Los funcionarios religiosos tienen permiso para visitar a los
presos, sin embargo los funcionarios de las cárceles a veces
niegan visitas a ciertos presos políticos. En septiembre de
2003, los agentes de la prisión Kilo 8 en la provincia de
Camagüey amenazaron con suspender las visitas familiares a nueve
presos políticos que se leían la Biblia en voz alta. Para que
pueda haber una visita religiosa el prisionero tiene que
presentar una petición por escrito, que debe ser aprobada por el
director de la cárcel. Algunos prisioneros informaron que los
funcionarios de la prisión ignoraron peticiones escritas
reiteradas para visitas religiosas. En las celdas de castigo los
presos tienen prohibido materiales de lectura, inclusive
biblias.
El gobierno siguió aplicando una norma que le impide a toda
empresa cubana o conjunta, excepto las que tienen autorización
específica, vender computadoras, máquinas de facsímil,
fotocopiadoras u otros equipos a cualquier iglesia a precios al
por menor que no sean los oficiales, que son exorbitantes.
Además, el gobierno niega el acceso a la internet a ciertos
grupos religiosos, entre ellos la iglesia católica, que
considera poco fiable. El gobierno controla la internet y
cualquier grupo que desee acceso legal está sujeto a los
controles del mismo. Durante los últimos cinco años la iglesia
católica ha pedido al gobierno permiso para acceder a la
internet; no obstante, siempre se le ha negado el permiso.
Los miembros de las fuerzas armadas no asisten a ceremonias
religiosas con uniforme, seguramente para evitar posibles
reprimendas de sus superiores.
La enseñanza es laica y no se permiten centros educativos
religiosos. Tampoco está permitida la enseñanza religiosa en
escuelas públicas. Anteriormente, alumnos y maestros infamaban a
estudiantes que manifestaban su creencia religiosa, y eran
castigados por llevar crucifijos o traer biblias y otros
materiales religiosos a la escuela. En algunos casos, a estos
estudiantes se les prohibía asistir a instituciones de educación
superior o estudiar ciertas especialidades; sin embargo, desde
hace poco, se les permite a estudiantes que manifiestan su fe
religiosa asistir a instituciones de educación superior.
Las iglesias ofrecen clases de enseñanza religiosa a sus
feligreses. Los funcionarios de la iglesia católica informan que
la cantidad de niños que asisten a clase de catequesis sigue
disminuyendo, en su mayor parte debido a otras actividades que
normalmente programan las autoridades escolares locales. No hubo
ningún informe de padres de familia que fueron impedidos en
enseñar religión a sus hijos.
Hay funcionarios eclesiásticos que conocen casos en que las
personas religiosas han padecido discriminación, debido a la
ignorancia o a prejuicios personales por parte de un funcionario
local. Las personas religiosas tienen problemas a la hora de
encontrar empleo en ciertas profesiones, como por ejemplo en la
enseñanza.
A los grupos religiosos se les exige presentar una solicitud
pidiendo permiso al dirigente local del Partido Comunista antes
de realizar procesiones o actos fuera de los edificios
religiosos. En julio de 2003, funcionarios del Partido Comunista
en la ciudad de Habana Oriental prohibieron una procesión por
motivo de la festividad de la Virgen del Carmen porque el cura
de la parroquia era amigo de Oswaldo Paya, dirigente del
Movimiento de Liberación Cristiana. Funcionarios del Partido
Comunista dijeron al cura que debía informar a su congregación
que el gobierno había suprimido la procesión precisamente por su
amistad con Paya.
En septiembre de 2003, por sexto año consecutivo, el gobierno
permitió una procesión vinculada a las misas en honor de la
festividad de Nuestra Señora de la Caridad, en La Habana. Una
serie de activistas religiosos y de otro tipo participaron en la
procesión. Las autoridades permitieron 50 procesiones en total
por todo país por motivo de la festividad de Nuestra Señora de
la Caridad, aunque negó permiso a 14 otras procesiones debido a
que éstas últimas se hacían oir política y socialmente y, por lo
tanto, no seguían los lineamientos de la política del gobierno.
Hubo otras procesiones vecinales pequeñas en provincias durante
el período que abarca este informe. Por ejemplo, el gobierno
permitió un procesión en mayo del 2004 en la ciudad de Managua,
a donde acudieron cientos de participantes.
Abusos de la libertad religiosa
El gobierno vigila a todos los grupos religiosos, inclusive las
instituciones inscritas y ya establecidas. Las autoridades
también vigilan las publicaciones que administra la iglesia.
Continuó el hostigamiento gubernamental de las casas de culto
particulares, y las denominaciones evangélicas denunciaron
desalojos de casas usadas con ese propósito. Según los
funcionarios del CCI, la mayor parte de las casas particulares
de culto clausuradas no estaban inscritas por lo tanto,
técnicamente, eran ilegales.
El ministerio del Interior sigue realizando actividades de
control y supervisión de las actividades religiosas y emplea
vigilancias, infiltraciones y hostigamiento contra grupos y
profesionales religiosos y laicos. Continuaron registrándose
informes esporádicos sobre el acoso por parte de funcionarios
del Partido Comunista y el gobierno contra Testigos de Jehová.
No obstante, las autoridades eclesiásticas señalaron que la
cifra de incidentes disminuyó.
Funcionarios de seguridad del estado prestaron visitas a algunos
sacerdotes y párrocos previo a actos religiosos importantes,
supuestamente para advertirles que los disidentes intentaban
"utilizar a la Iglesia". Sin embargo, algunos críticos afirmaron
que estas visitas se realizaban con el objeto de fomentar la
desconfianza entre las iglesias y los activistas de derechos
humanos o en pro de la democracia. Durante el período que abarca
este informe, agentes de seguridad del Estado advirtieron a las
esposas de varios prisioneros políticos que serían detenidas si
asistían a misa en la iglesia católica de Santa Rita en La
Habana junto con otras esposas de prisioneros políticos. Según
se informa, funcionarios del ministerio del Interior se sentaron
cerca de las esposas de prisioneros políticos durante la misa
con el fin de intimidarlas. Algunas de las mujeres siguieron
yendo a misa juntas cada semana, pero comentaron que temían
represalias del gobierno contra sus maridos encarcelados o
contra sí mismas. En muchas iglesias, sobre todo en la iglesia
de Santa Rita, la Conferencia de Obispos Católicos calcula que
el número de agentes de seguridad del Estado que asisten a misa
para intimidar a las esposas de los prisioneros políticos ha ido
en aumento. También ha habido informes de funcionarios de
prisión que cambian las fechas y horas en que las esposas pueden
llamar por teléfono a sus maridos los domingos por la mañana,
obligando de ese modo a las esposas a tener que elegir entre
hablar con sus esposos o ir a misa.
En junio de 2004 el gobierno le prohibió a la iglesia católica
La Pastora, en Santa Clara, distribuir medicamentos y jabón
donados. Funcionarios del gobierno advirtieron a la iglesia que
ese tipo de actividades estaban prohibidas puesto que daban
lugar a reuniones públicas ilegales.
En el 2000, uno de los directores principales de una revista de
la iglesia católica fue calificado como "conocido
contrarrevolucionario" en un editorial importante del periódico
del Partido Comunista. En abril de 2003, durante los juicios
sumarios de 75 prisioneros políticos detenidos en marzo de ese
mismo año, el gobierno calificó a la misma revista de
"literatura subversiva".
No hubo informes de religiosos presos o detenidos.
Conversión religiosa obligatoria
No hubo informes acerca de conversiones religiosas obligatorias,
inclusive de ciudadanos estadounidenses menores de edad
secuestrados o sacados ilegalmente de Estados Unidos, ni
informes acerca de que el gobierno rehusara permiso a dichos
ciudadanos de regresar a Estados Unidos.
Abusos por parte de organizaciones terroristas
No hubo informes sobre abusos contra religiones determinadas por
parte de organizaciones terroristas durante el período que
abarca este informe.
Sección III. Posturas sociales
Por lo general, las personas que se reconocen religiosas se
definen como católicas romanas, aunque pocas asisten
habitualmente a misa. El catolicismo sigue siendo un referente
cultural importante desde la época colonial. Tras 40 años del
régimen vigente las posturas sociales, incluido el modo de
concebir la religión, se ven fuertemente condicionadas por la
postura de Fidel Castro y otros dirigentes del gobierno y del
partido en el poder. La decisión del gobierno de permitir e
incluso ofrecer cierto apoyo a la visita papal de 1998 realzó
considerablemente la percepción pública de que manifestar la fe
religiosa era de nuevo una postura aceptable. Fidel Castro
afianzó aun más este punto de vista, sobre todo entre los
partidarios del Partido Comunista y funcionarios de gobierno, al
afirmar de modo insincero en discursos televisados y
transmitidos por radio que la revolución cubana "nunca" había
acosado a creyentes religiosos.
Hubo cierta tensión entre las religiones, a menudo porque
algunos grupos religiosos percibían que otros se arrimaban
demasiado al gobierno. Las tensiones internas del movimiento
Pentecostal empeoraron debido a que se establecieron casas de
culto particulares, medida que algunas iglesias consideraron
divisoria, y que resultó en medidas gubernamentales contra los
fieles pentecostales. Además, los miembros pentecostales del CCI
se han quejado de que las actividades de predicación de los
misioneros extranjeros no autorizados han motivado a algunos
miembros de sus iglesias a establecer denominaciones nuevas sin
los permisos necesarios. (véase la Sección II).
El CCI es el único cuerpo ecuménico reconocido por el gobierno.
Consta de varias denominaciones protestantes, incluida la
pentecostal, y participa en diálogos con la iglesia católica y
la comunidad judía. El CCI y el gobierno por lo general
mantienen una relación de apoyo mutuo.
Sección IV. Política del gobierno de Estados Unidos
La política del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba consiste
en alentar una transición rápida y pacífica a la democracia y el
respeto a los derechos humanos, entre ellos la libertad
religiosa. El gobierno de Estados Unidos fomenta también el
desarrollo de la sociedad civil, lo que incluye el
fortalecimiento de las instituciones religiosas. La Sección de
Intereses de Estados Unidos en La Habana mantiene contacto
regular con los diferentes líderes y comunidades religiosas del
país, y apoya las iniciativas de ayuda de organizaciones no
gubernamentales a favor de grupos religiosos. El gobierno de
Estados Unidos procura periódicamente facilitar los viajes de
personas religiosas al país y del mismo y el reparto de bienes y
materiales donados que a veces se entregan a las instituciones
religiosas. La Sección de Intereses de Estados Unidos ha
planteado ante funcionarios del gobierno cuestiones relativas a
los derechos humanos, entre ellas la discriminación y el
hostigamiento religiosos; sin embargo, el gobierno cubano ha
desestimado estas preocupaciones. La Sección de Intereses
informa sobre casos de discriminación y hostigamiento por motivo
de religión y el gobierno de Estados Unidos sigue instando
presión internacional a que el gobierno cubano cese sus
prácticas represivas.
15 de septiembre de 2004
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información
Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov)
|