Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2005
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EL
ECUMENISMO HOY - LA SITUACIÓN EN LA IGLESIA CATÓLICA
Resultados de una encuesta del Consejo Pontificio para la
Promoción de la Unidad de los Cristianos
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 1 abril 2006 (ZENIT.org).-
Publicamos la presentación del obispo Brian Farell, L.C.,
secretario del Consejo Pontificio para la Unidad de los
Cristianos, de una encuesta realizada por ese organismo sobre el
ecumenismo hoy.
Introducción
En el mes de noviembre de 2004, el Consejo pontificio para la
promoción de la unidad de los cristianos organizó un encuentro
internacional cerca de Roma para conmemorar el 40° aniversario
de la promulgación del decreto «Unitatis redintegratio» del
concilio Vaticano II sobre el ecumenismo, realizada el 21 de
noviembre de 1964. Entre las más de doscientas cincuenta
personas que participaron en el encuentro se hallaban los
presidentes -o los secretarios- de las comisiones ecuménicas de
la mayor parte de las Conferencias episcopales y de los Sínodos
de las Iglesias orientales católicas, los moderadores de los
diálogos teológicos bilaterales con las principales comuniones
cristianas, y los miembros y consultores del dicasterio.
Asimismo, asistieron al encuentro más de treinta delegados
fraternos de otras Iglesias y comunidades eclesiales, del
Consejo mundial de Iglesias de Ginebra y de la Conferencia de
Iglesias europeas, así como huéspedes de la Curia romana, de las
universidades pontificias y de las facultades de teología. La
reunión tenía como finalidad celebrar el 40° aniversario del
compromiso ecuménico de la Iglesia, pero también reflexionar
sobre el significado permanente del decreto «Unitatis
redintegratio», analizar el camino recorrido desde el Concilio
en adelante, y formular propuestas para la actividad futura.
En la preparación de ese importante encuentro, el Consejo
pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos
había enviado a las Conferencias episcopales y a los Sínodos de
las Iglesias orientales católicas un cuestionario con el fin de
elaborar un informe sobre la situación actual del ecumenismo en
la Iglesia católica y en el ámbito local. Con esa iniciativa, el
Consejo pontificio quería comprobar el grado de aplicación
práctica tanto del decreto «Unitatis redintegratio» cuarenta
años después de su promulgación, como del Directorio ecuménico
diez años después de su publicación. De los 163 cuestionarios
enviados, el Consejo pontificio recibió 83 rellenados. Por
continentes y regiones, las respuestas llegadas fueron: 20 de
África (44% de los organismos episcopales y sinodales presentes
en el continente); 17 de América Latina y el Caribe (71%); 1 de
América del norte (50%); 12 de Asia (60%); 24 de Europa (60%); 7
de Oriente Medio (46%); y 2 de Oceanía (40%).
El Consejo pontificio es plenamente consciente de que la
encuesta tiene limitaciones; el cuestionario no estaba formulado
de forma científica; las respuestas fueron menos numerosas de lo
que se esperaba y correspondían a situaciones cuantitativamente
muy diversas entre sí, lo cual no ha permitido una comparación
fiable de los datos y las estadísticas. Por poner un ejemplo,
Brasil no se puede comparar con Gibraltar, o Alemania con
Kazajstán. A pesar de ello, creemos que se puede disponer de una
base sólida para trazar un cuadro del estado actual del
compromiso ecuménico. Ofrecemos a continuación una breve
síntesis de los resultados de la encuesta.
Los datos recogidos se han clasificado según cuatro temas:
--el progreso de la conciencia ecuménica en el ámbito de la
Iglesia católica;
--la organización del ecumenismo;
--la acción ecuménica de la Iglesia en el ámbito local;
--y sugerencias para el trabajo futuro.
El progreso de la conciencia ecuménica en el ámbito de la
Iglesia católica
Signos positivos
La encuesta ha mostrado de forma evidente que en todo el mundo
el decreto «Unitatis redintegratio» ha contribuido a una mejora
radical de las actitudes católicas con respecto a los demás
cristianos; se ha superado en gran parte la actitud polémica que
predominaba en el pasado. Los católicos han adoptado una actitud
positiva en lo que atañe al compromiso ecuménico. Desean conocer
más a las otras Iglesias y comuniones cristianas, y por lo
general están dispuestos a participar en actos y encuentros
ecuménicos, especialmente cuando se trata de orar juntos por la
unidad. El ecumenismo espiritual es una actividad muy
generalizada. Además de la Semana de oración por la unidad de
los cristianos, que sigue siendo el momento principal de la
actividad ecuménica, casi por doquier se han multiplicado las
celebraciones comunes de las más importantes fiestas y
conmemoraciones litúrgicas, así como de las festividades
civiles, nacionales o locales.
Por doquier se suelen compartir lugares de culto. Dos terceras
partes de las respuestas al cuestionario se han referido a la
colaboración ecuménica en el ámbito parroquial y a la
publicación de orientaciones para la actividad ecuménica en las
regiones respectivas. Por lo general, se puede asegurar que en
la Iglesia prosigue y se difunde cada vez más el deseo de vivir
el compromiso ecuménico impulsado por el concilio Vaticano II.
Problemas y resistencias
Al mismo tiempo, no podemos ser ingenuos. Aunque no todas las
dificultades mencionadas en las respuestas al cuestionario
existan en el mismo grado en todos los lugares de la Iglesia,
una mirada de conjunto sobre dichas dificultades puede resultar
útil, pues ponen de manifiesto los desafíos que deben afrontar
los que trabajan para promover en la práctica la unidad de los
cristianos.
Sintetizando, se puede afirmar que las cuestiones
teológico-pastorales a las que se alude con más frecuencia en
las respuestas son las siguientes:
— El problema del reconocimiento recíproco del bautismo y la
costumbre de algunas Iglesias y comunidades eclesiales de volver
a bautizar a los católicos. Después de su asamblea plenaria del
año 2001, el Consejo pontificio para la promoción de la unidad
de los cristianos envió a las Conferencias episcopales una
presentación de las directrices que algunas de ellas habían
emanado sobre el reconocimiento recíproco del bautismo. La
presentación fue publicada en el Boletín del dicasterio (cf. El
reconocimiento recíproco del bautismo. Síntesis de las
respuestas de las Conferencias episcopales. Documento de
estudio. En: Service d´Information Information Service, n. 109,
2002/I-II. El documento se publicó en inglés y francés).
— La cuestión de los abusos en lo que atañe a la communicatio in
sacris.
— Las cuestiones relativas a los matrimonios mixtos.
— Los problemas planteados en algunos lugares por aparentes
excesos en devociones católicas de culto a la Virgen María.
— La cuestión de la unificación de la fecha de la Pascua -tema
discutido en varios ámbitos desde el concilio Vaticano II-, que
constituye una preocupación muy sentida de modo especial en
Oriente Medio.
— La diversidad en la organización y en las estructuras
eclesiales en algunos países impide a los católicos encontrar
interlocutores ecuménicos en algunas otras confesiones.
— Asimismo, se ha constatado que son frecuentes por doquier
(América Latina, Egipto, Rusia...) las acusaciones mutuas de
proselitismo.
— Por último, numerosas Conferencias episcopales coinciden en
señalar que la falta de escritos de carácter ecuménico al
alcance de los fieles menos preparados constituye un problema.
Entre los factores no teológicos que tienen repercusiones sobre
el ecumenismo, las respuestas destacan los siguientes: las
situaciones sociales y políticas (especialmente en la ex Unión
Soviética); los conflictos étnicos (África y Balcanes); y el
hecho de que la Iglesia constituya una mayoría o una minoría en
el país. En la Europa del este muchas respuestas se refieren a
las tensiones producidas por la restitución de los bienes
eclesiásticos. En ciertos lugares, algunos grupos islámicos ven
como una amenaza la búsqueda de la unidad de los cristianos.
Respuestas procedentes de todos los continentes aluden a la
persistencia de actitudes marcadas por el miedo, la sospecha y
la desconfianza recíprocos. Otros cristianos albergan el temor
de que pueden ser absorbidos por la comunidad católica, más
fuerte que ellos; y, viceversa, los católicos miran con
desconfianza a ciertos grupos que usan los medios de
comunicación, con campañas públicas de opinión, para criticar la
doctrina católica, insistiendo en situaciones negativas o
escandalosas, a fin de atacar a la Iglesia.
En resumen, persisten aún muchas sospechas acerca de las
intenciones mutuas reales y de las motivaciones evangélicas de
los programas y las actividades de unos y otros. Aunque se haya
progresado mucho en la purificación de la memoria histórica,
algunas Iglesias locales afirman que el recuerdo de los
acontecimientos del pasado, tanto antiguos como recientes,
impide aún o entorpece las relaciones ecuménicas. La
purificación de la memoria histórica es un tema hacia el que el
Papa Juan Pablo II ha llamado nuestra atención en numerosas
ocasiones, y sigue siendo uno de los desafíos más importantes
para los que trabajan en favor de la unidad de los cristianos.
Algunas respuestas han puesto de relieve la falta de motivación
y de entusiasmo que deriva, en ciertos casos, de la sospecha de
que el ecumenismo debilita la misión evangelizadora de la
Iglesia. Algunos católicos consideran que el ecumenismo pone en
peligro su fe y equivale a admitir una insuficiencia de la
Iglesia católica, algo que no están dispuestos a aceptar. En
algunas regiones donde la Iglesia católica tiene una amplia
mayoría, el escaso número de cristianos pertenecientes a las
demás Iglesias suele aducirse como justificación para la falta
de iniciativas ecuménicas.
En otros lugares, a menudo, las comunidades evangélicas y
pentecostales más recientes no suelen ser consideradas como
genuinamente eclesiales, y el uso indiscriminado del término
"secta" sigue provocando problemas en todos los continentes. Las
comunidades eclesiales (baptistas, evangélicos, pentecostales)
con las que la Iglesia católica mantiene un diálogo teológico y
relaciones internacionales, que en algunos casos se llevan a
cabo desde hace decenios, suelen incluirse en la lista de las
sectas. Por otra parte, de modo especial en América Latina, las
respuestas al cuestionario frecuentemente indican que algunos
grupos evangélicos y pentecostales no reconocen el carácter
cristiano de los católicos.
Podría resultar útil recordar que esa dificultad recíproca ya ha
sido objeto de documentos de estudio elaborados por varias
comisiones mixtas de diálogo (por ejemplo, con respecto al
diálogo católico-pentecostal: Evangelización, proselitismo y
testimonio común; y con respecto a las "Consultas entre la
Iglesia católica y la Alianza evangélica mundial": Iglesia,
evangelización y los vínculos de la koinonía).
La organización del ecumenismo
El concilio Vaticano II encomendó de modo especial a los obispos
el compromiso ecuménico. El Directorio para la aplicación de los
principios y las normas sobre el ecumenismo recomienda la
creación de comisiones ecuménicas en cada diócesis, así como en
el ámbito nacional y regional, o al menos la designación en cada
diócesis de un delegado que se encargue de promover el espíritu
ecuménico y las relaciones intereclesiales.
El Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos ha constatado con satisfacción que sólo pocas
Conferencias episcopales carecen de un departamento o comisión
de ecumenismo. Por otra parte, muchas de las respuestas al
cuestionario destacan que la acción de esas comisiones o
delegados es bastante limitada. A este respecto, se alude a la
falta de continuidad en el desarrollo de proyectos, a la
necesidad de contar con gente nueva, más joven, entre las
personas comprometidas en la actividad ecuménica.
En el ámbito de las diócesis el panorama no es muy alentador: la
falta de personal, de preparación específica, de recursos
económicos y de otro tipo, indica que la actividad ecuménica se
deja con frecuencia a la iniciativa espontánea de los fieles.
Por el contrario, en algunos países se señala la presencia viva
de grupos y asociaciones de apoyo, compuestos por personas bien
preparadas en el campo ecuménico, que promueven activamente la
formación ecuménica en las diócesis, en las parroquias, en los
seminarios y en los grupos. Es preciso poner más empeño en
detectar esos expertos y voluntarios, y en desarrollar su
formación.
Por lo que atañe a la participación en los Consejos de Iglesias,
se ha constatado un cambio fundamental en los años más
recientes. Hace cuarenta años, la Iglesia católica no
participaba en ninguno de esos Consejos. Hoy, de los 120
Consejos existentes, es miembro de 70, y participa en tres de
los siete Consejos regionales de Iglesias, y en siete de los
Consejos regionales de Iglesias asociados al Consejo mundial de
Iglesias de Ginebra (según los datos con que se contaba en
septiembre de 2004, la Iglesia católica es miembro con pleno
derecho en tres Consejos regionales de Iglesias: el Caribe,
Oriente Medio y el Pacífico. La Iglesia católica es miembro de
catorce Consejos nacionales cristianos o Consejos de Iglesias en
África, de tres en Asia, diez en Oceanía, doce en el Caribe,
veinticinco en Europa, uno en América del norte y cinco en
América del sur. Cf. "Inspired by the same vision: Roman
Catholic participation in national and regional Councils of
Churches, Apéndice E).
Está a punto de publicarse un nuevo documento, elaborado por el
Grupo mixto de trabajo entre representantes de la Iglesia
católica y del Consejo mundial de Iglesias, que presenta un
análisis de las implicaciones y las formas de participación
católica en dichos Consejos, y brinda sugerencias para afrontar
las dificultades y los desafíos que impiden la participación
católica en algunos lugares.
La actividad ecuménica de la Iglesia en el ámbito local
Por lo que atañe al diálogo, 42 de las 83 Conferencias
episcopales que respondieron a la encuesta del Consejo
pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos
confirman la presencia en su territorio de organismos
permanentes de diálogo con las demás Iglesias y comunidades
eclesiales; 38 de ellas refieren la existencia de comisiones
mixtas de diálogo.
En lo referente a la aceptación de los documentos de diálogo,
sólo 35 Conferencias episcopales reconocen una buena difusión de
los resultados de los diálogos oficiales, y afirman que han
promovido el estudio y una activa discusión con la publicación
de subsidios. Algunas respuestas aluden también a las
iniciativas que se han puesto en marcha para utilizar internet
con vistas a la promoción del ecumenismo en algunos países, un
aspecto que el Consejo pontificio para la promoción de la unidad
de los cristianos tiene gran interés en desarrollar. En el
ámbito social, 44 Conferencias señalan que participan en
actividades de cooperación con otras confesiones. A este
respecto, es preciso admitir también que se podría haber hecho
mucho más.
La necesidad de una formación ecuménica más adecuada es un tema
que indican prácticamente todas las comisiones ecuménicas que
respondieron a la encuesta. Esa formación debería contar con la
presencia y la contribución de representantes de otras Iglesias
y comunidades eclesiales. En efecto, el Consejo pontificio
espera que, donde sea posible, esa formación se realice cada vez
más con mayor colaboración. El documento elaborado por el
dicasterio en 1995: La dimensión ecuménica de la formación de
quienes se dedican al ministerio pastoral, que ofrece
sugerencias para un curso de ecumenismo y aconseja subsidios
para organizarlo, no es bastante conocido y conviene
distribuirlo más ampliamente.
El Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos, junto con la Congregación para la educación
católica, ha tomado la iniciativa de promover una encuesta, a
escala mundial, en los seminarios católicos que cuentan con un
Estudio teológico, en las universidades y las facultades de
teología, para conocer exactamente cómo se imparte la enseñanza
del ecumenismo, y para saber si se le presta la atención que
merece en el conjunto de la formación católica. Actualmente se
están recogiendo los datos con el fin de publicar luego los
resultados de la encuesta.
Algunos puntos de reflexión sobre el futuro del ecumenismo
La consulta ha mostrado que el grado de compromiso ecuménico en
el ámbito local está aumentando en intensidad y extensión en
toda la Iglesia. En un mundo globalizado, los cristianos de
todas las Iglesias se sienten impulsados a superar su estado de
división. El ecumenismo espiritual -conversión de la mente y del
corazón a Cristo, oración común por la unidad- está logrando una
atención cada vez mayor. Las respuestas al cuestionario han
ofrecido numerosas sugerencias positivas para la futura
actividad ecuménica, poniendo de relieve tres aspectos que es
preciso considerar con urgencia en el contexto actual y con
vistas al futuro: incluir las iniciativas ecuménicas en los
programas pastorales orgánicos de las diócesis; promover la
formación ecuménica de los seglares, los religiosos, los
seminaristas, los sacerdotes y los obispos; y reflexionar sobre
el modo como se ha de afrontar el problema del proselitismo
agresivo.
En un mundo que ha cambiado mucho durante los años que han
pasado desde el concilio Vaticano II, la actitud católica con
respecto al restablecimiento de la unidad está impregnada de un
realismo nuevo. Hoy resulta más claro que nunca que el
ecumenismo sólo se puede promover sobre una sólida base
doctrinal y un riguroso diálogo entre los cristianos separados.
Sobre todo, se comprende cada vez mejor que sólo se puede
trabajar en favor de la unidad con una espiritualidad
convincente y profunda, una espiritualidad de esperanza
cristiana y valentía.
El Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los
cristianos desea que la conmemoración del 40° aniversario de la
promulgación del decreto «Unitatis redintegratio» haya infundido
nueva esperanza y nueva valentía en los que se encargan más
directamente de la aplicación del compromiso ecuménico de la
Iglesia.
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