Periódico ecuménico cubano - Miami, Florida, octubre de
2005
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El movimiento ecuménico en capacidad
de cumplir su misión
Consejo Mundial de Iglesias
28 de agosto de 1999
Una de las tareas del Comité Central del Consejo Mundial de
Iglesias (CMI) consiste en compartir experiencias en grupos de
trabajo en los que puedan manifestarse las preocupaciones y las
vivencias de las iglesias en directo: son los padare, término en
el idioma shona que significa "espacio abierto para la discusión
de ideas". Esta forma de trabajo fue lanzada en la VIII Asamblea
General del CMI, celebrada en Harare en diciembre de 1998,
inspirándose en formas de conversación tradicionales en
Zimbabwe.
El Comité Central ha abordado ensu agenda de hoy una serie de
temas que preocupan a las iglesias hoy: las negociaciones en la
Organización Mundial de Comercio y la Ronda del Milenio (deuda
externa); la crisis de Kosovo y la respuesta de las iglesias a
las situaciones de conflicto; la cuestión del diálogo
protestante-ortodoxo en el seno del CMI; el culto y la
espiritualidad ecuménicos; la evangelización etc. Se realizaron
hasta un total de 10 padare tratando temas de actualidad y de
importancia para el futuro del ecumenismo.
Una de las cuestiones planteadas en esos foros ha sido la
"Viabilidad del Movimiento Ecuménico". El padare fue presidido
por uno de los presidentes del CMI, la pastora Kathryn
Bannister, miembro de la Iglesia Metodista Unida de los Estados
Unidos. Interrogándose sobre el futuro del movimiento ecuménico
han intervenido Konrad Raiser, secretario general del CMI; el
obispo Godfrey Mhogolo, de la Iglesia Anglicana de Tanzania y
Cees Oskam miembro de la Unidad IV del CMI, Comisión "Compartir
y Servir'.
El Padare partió de la definición de "viabilidad", a partir de
lo cual el debate quedó planteado alrededor de varias preguntas:
Está vivo el movimiento ecuménico? Significa algo para la gente
a la que quiere servir? Cómo puede responder el movimiento
ecuménico al plan de Dios?
Raiser señaló que la vida actual del movimiento ecuménico es un
hecho extraordinario. Un movimiento se gesta alrededor de una
motivación especial, un objetivo que se persigue y que atrae.
Consideró que hablar del ecumenismo como movimiento 50 años
después es ya un síntoma de vida. La cuestión está en responder
a las expectativas de las personas y a sus necesidades en
aquello que esperan del movimiento y de las organizaciones
ecuménicas. Por ejemplo, durante el debate se subrayó que hoy
por hoy el ecumenismo no tiene el monopolio de la acción social,
como tampoco lo tiene en la lucha por la defensa de los derechos
humanos.
Por otra parte, Cees Oskam sostuvo que la viabilidad del
movimiento ecuménico no reside sólo en su supervivencia
institucional, sino en su capacidad de producir cambios
sostenibles en la vida de las personas. Frente a la
mundialización no es útil responder a la misión del trabajo
conjunto de las iglesias con proyectos aislados. El ambiente es
cada vez más hostil al trabajo de solidaridad ecuménica,
especialmente cuando se confronta con las políticas
gubernamentales. El desafío actual consiste en cambiar las
prioridades buscando que mediante el diálogo o la confrontación
se abogue por tareas que produzcan cambios significativos.
En el debate posterior se tuvieron en cuenta, de cara a la
viabilidad, los déficits en las relaciones ecuménicas en el
presente: divisiones entre las iglesias, ausencia de jóvenes,
falta de interés. También se habló sobre la oportunidades: la
necesidad de que las iglesias realicen tareas de mediación, más
trabajos conjuntos y que busquen discernir los signos de los
tiempos. Héctor Méndez, de la Iglesia reformada Presbiteriana de
Cuba, resumió bien el reto: "La viabilidad del movimiento
ecuménico vendrá dada por la capacidad que éste tenga de
interrelacionarse con las diferentes realidades en las que
vivimos".
El significado y la vida del movimiento ecuménico están
cuestionados por la credibilidad y la necesidad de transmitir
mejor su mensaje. Es fundamental la formación ecuménica, no para
mantener una estructura sino para atender la pertinencia de las
cuestiones que se plantean. "El objetivo de la formación
ecuménica no es sólo crear conciencia del movimiento ecuménico,
sino que se conmueva el corazón por la realidad de los demás",
dijo Lois M. Dauway, de la Iglesia Metodista Unida de los
Estados Unidos.
Compromiso, formación, diálogo son las claves de la dinámica del
ecumenismo para que deje de ser un interés marginal en la vida
de muchas iglesias y asuma el testimonio que reconozca y haga
visibles las luchas locales de los miembros de las iglesias, con
el fin de inspirar su creatividad y aceptar el desafío de seguir
siendo parte de un movimiento vivo, capaz de cumplir con su
misión.
El Consejo Mundial de Iglesias es una comunidad de 336 iglesias,
procedentes de más de 100 países de todos los continentes y de
la mayor parte de las tradiciones cristianas. La Iglesia
Católica Romana no es una iglesia miembro pero mantiene
relaciones de cooperación con el CMI. El órgano rector supremo
es la Asamblea, que se reúne aproximadamente cada siete años. El
CMI se constituyó oficialmente en 1948 en Amsterdam (Países
Bajos). Al frente del personal del CMI está su Secretario
General, Konrad Raiser, de la Iglesia Evangélica de Alemania.
Benoît Zimmermann <bzi@wcc-coe.org>
Consejo Mundial de Iglesias
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