Bendición de San Francisco

El Señor te bendiga y te proteja.
Haga brillar su rostro sobre ti,
te done su misericordia
y te dé la paz.
Num. 6,24-26

San Francisco

 

Directorio franciscano

DIARIO DE DORA AMADOR  (PAG. 5)
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San Francisco predicándole a los pájaros (detalle), Giotto di Bondone (1266-1337) 

 

 

Miércoles 31 de agosto de 2011

Tránsito

Mi perrita murió. Tenía 15 años y la quería mucho y ella a mí. Sólo quien ame los animales comprende esto, quien haya tenido un perro amoroso, juguetón y muy inteligente, como mi linda Lucero, a quien empecé a llamar Toti, no sé por qué. Miro a mi alrededor y todo está desierto. Pasé días llorando, aun antes de que muriera, cuando se puso grave y me miraba indefensa, dependiendo completamente de mí. Ella me enseñó mucho de Dios. Cuando la sorprendía mirándome, sabía que me estaba queriendo quietamente con los ojos. Así es Dios con nosotros. Nos ama incondicionalmente siempre. Nuestro guardián no duerme.

Pero también me enseñó de Dios otra cosa: que nosotros somos como era ella. Y nosotros somos su Dios, que la quiere, la alimenta, la cuida, la defiende. Entonces, ella confía plenemanete en su dueña. ¡Con qué amor y confianza absoluta vive esa criaturita a nuestro lado! Y nosotros, ni pensar abandonarla, dejarla a la intemperie.  Y esa fidelidad, así también es Dios, siempre fiel aunaque nosotros le fallemos.

La enterré en el huerto de San Francisco que tenemos en el patio. Compré algunas plantas para ponerlo más lindo. No la quemé, su cuerpo envuelto en una manta lo traje para la casa y yo misma cavé la tumba. La coloqué ahí, debajo del Flamboyán, que yo misma sembré hace casi 10 años y está muy hermoso. Toti es parte de la naturaleza, del cosmos y me espera en ese lugar infinito y feliz adónde un día no lejano llegaré. ¡A mi casa! ¡La casa del Padre amado de la que Jesucristo nos habló y a la cual vamos para estar eternamente junto a ellos: es el Paraíso que me aguarda, donde está Dios, la Virgen, todos los santos, ¡la comunión de los santos que tanto evocamos aquí!, ¡mis familiares y amigos buenos!

No puedo ni quiero describir el proceso de muerte de Toti, fue terrible, pero no sufrió, cuando ya vimos que no se podía hacer nada, que de veras era el final, fui para el hospital, donde me esperaba la veterinaria muy consciente de lo que yo estaba atravesando, y la sedó. La tuve en mis brazos hasta que murió. Y con ella, otro pedacito de mí, un pedacito de alegría y confianza, de amor limpio y contento, de juegos inocentes y tontos que llenaron muchos momentos. Ella sabía cuando me sentía triste. Tengo pruebas, muchas, de su solidaridad, de su acompañamiento, de su cercanía. Mi Toti ha muerto. Yo también moriré y la volveré a verla corriendo feliz a mi encuentro.
En una tarde feliz de Navidad, Laurita y Richard, los nietos de Olga juegan con Toti, que tiene 3 meses de nacida. Es diciembre de 1996.
Sobre una almohada en la casa de Olga.

Arriba: Nirvana, con Adel. Debajo, en uno de sus lugares favoritos sobre el regazo de Zoila, compitiendo por el amor de ella con Max. Ahora que se fue mi Lucerito quedamos en la casa Adel, Zoila, Max y yo. Gracias a los tres por la compañía en mis momentos más desoladores, antes y después de la muerte de mi amada perrita.

Donde está enterrada
 

Viernes 5 de agosto de 2011

"If you have knowledge, let others light their candles at it."

—Margaret Fuller

Buscar y hallar la Presencia Divina

Noche feliz. Reanudé la relación con Mercedes, una mujer sabia, una poeta mayor. Qué riqueza interior, Dios mío, está llena del Espíritu de Dios. No puedo hablar de conocimiento porque es superior, no se trata de conocer, sino de insight, de experimentar y compartir lo experimentado, o por lo menos intentarlo, se trata de la necesidad de darse, de generosidad. Bueno, qué digo, no habría sabiduría si no hay generosidad, bondad. Mercedes es una mística que me enseña mucho, me atrae mucho para llevarme a Dios.
Mercedes Scopetta



Admiro a muchas personas, ella es una. Tiene 85 años y una fuerza vital que no recede, la vida que Dios le da y que ella da en abundancia a otros la mantiene viva. Qué bueno, comienza una nueva etapa dentro de esta novísima edad que comencé al mudarme de nuevo con mis amigas. No quiero vivir más sola, no más, a no ser que eso sea lo que Dios quiere para mí. Necesito comunidad, comunicación de vida, de fe y espiritualidd compartida, gente que nos entendamos, aunque haya a veces diferencias e incluso pequeños disgustos, eso es lo más normal del mundo en una comunidad religiosa, que no quiere decir santa ni mucho menos.
Participantes del retiro intensivo de Oración Centrante, Extensión Contemplativa en Cuba, 2011

 

Ya Mercedes me reintegró a los grupos de oración en red. Estuve como un año y medio y le pedí salir porque me abrumaba la lectura de una profundidad teológica y de diversas religiones, que me costaba trabajo entender. Ellos están mucho más adelantados que yo en todo lo que es Oración Centrada y Lectio Divina. Era intercambiar reflexiones, meditaciones con mucha gente que no conocía –a veces hay grupos que cuentan con 250 personas, no todas católicas, hay budistas, evangélicos, etc. Pero que fui conociendo a través de lo que compartían en los emails. Porque se trata de leer un libro en común. Creo que el último que leímos fue The Naked Now, de Richard Rohr, y también Christ in Evolution, de Ilia Delio, que contiene muchos pensamientos de Panikkar, maravilloso.

Hubo uno también que me impresionó mucho: Thomas Keating utiliza los 12 pasos ideados para Alcohólicos Anónimos aplicados a la Oración Centrante con sus comentarios. La reseña:

"En esta nueva obra, especialmente importante, el padre Thomas Keating reflexiona sobre la sabiduría y el legado del Método de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, y sobre sus conexiones y semejanzas con las tradiciones místicas cristianas de la Oración Centrante y la Lectio Divina. En conversación con un miembro veterano de Alcohólicos Anónimos, el padre Thomas habla en profundidad sobre la entrega personal al Poder Superior y el viaje que es preciso emprender para que el alma empiece a sanar. “Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”. Todas las tradiciones espirituales poseen una literatura sapiencial. Alcohólicos Anónimos es una tradición espiritual. Su influencia y su propagación en este siglo van a depender mucho de la calidad con que cada generación de personas en estado de recuperación asimile e interiorice la sabiduría fundamental contenida en los Doce Pasos y en las Doce Tradiciones. Thomas Keating, fundador del movimiento Oración Centrante, es un autor, maestro y monje que ha trabajado durante muchos años para fomentar la comprensión entre las religiones del mundo. Miembro de la orden cisterciense, perteneciente a la tradición benedictina, el padre Keating ha sido abad de la Abadía de San José en Spencer (Massachusetts). Actualmente dirige retiros sobre la Oración Centrante, una piedra angular de la práctica actual de la contemplación cristiana. Entre sus libros se encuentran los best-sellers “Intimidad con Dios” y “Mente abierta, corazón abierto” (ambos publicados por la editorial Desclée De Brouwer). Vive en el monasterio de San Benito en Snowmass (Colorado)" Continuará.

LOS DOCE PASOS DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

(Los Doce Pasos Originales)

1. Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.

3. Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de Él.

4. Sin temor, hicimos un sincero y minucioso inventario moral propio.

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestras faltas.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.

7. Humildemente pedimos a Dios que limpiase nuestras culpas.

8. Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos enteramente dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

9. Reparamos directamente el mal causado a estas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiere infligido más daño, o perjudicado a un tercero.

10. Proseguimos con nuestro inventario moral, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.

11. Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, según nuestro propio entendimiento de Él, y le pedimos tan sólo la capacidad para reconocer Su voluntad y las fuerzas para cumplirla.

12. Habiendo logrado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a otras personas y a practicar estos principios en todas nuestras acciones.

Sábado 30 de julio de 2011

Leo a Richard Rohr este fin de semana. Necesito descansar, las noticias me agobian e intentaré alejarme de ellas, aunque no será fácil. El Tea Party ha sacado su cara, su monstruosa cara, y ha puesto en apuros inesperados al Partido Republicano, que ganó las elecciones pasadas gracias a ellos. Pero "ellos" son diferentes, es la ultraderecha nihilista y radical que no entiende nada, es fanática. Este país está en quiebra moral, política y económica. Pero lo peor es su democracia, está secuestrada por los multimillonarios. Esta democracia hay que deconstruirla. Los ciudadanos estamos atrapados en una de las más sucias y repugnantes pugnas políticas que se hayan visto en el Congreso. Culpo a los republicanos, que primero que nada nos hundieron en esta monumental debacle. Chenney, nuestro exvicepresidente, con tal de seguir ganando dinero, aun siendo rico, hizo todo lo que estuvo a su alcance para que estallara la absurda guerra de Irak, pero no solo eso, hizo que Bush recortara los impuestos al 1 por ciento de la población más rica, y esas entradas sustanciosas que llegaban a nuestro tesoro ahora se lo guardan para intentar saciar su avaricia, los que hunden a este país. El restante 99 por ciento de la población, clase media y pobre irá ahora peor. ¿A dónde llegaremos?

Entre los problemas graves de este país donde vivo y los de Cuba, tan patéticos, tan tristes, opto por apagar en estos instantes la computadora, la televisión, y refugiarme en un sabio que ha escrito el libro que necesito leer en estos momentos, Falling Upward. Richard y la música, escucharé música esta noche y mañana. Mañana es un día importante; la fiesta de San Ignacio de Loyola, el entierro en Santiago de Cuba de Mons. Pedro Meurice.

Releo a Pablo, este trocito que me abrió los ojos:

"Pero Dios, que es rico en misericordia, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados por la gracia!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.

"Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe".

Martes 26 de julio de 2011

Conocer a Bob Parks ha sido una bendición, otra más. Él decidió unirse a nuestra comunidad franciscana hace unos cinco años. Aunque hacía más de 15 o 20 que tenía a Adel como su acompañante espiritual. Desde que se incorporó al grupo tuvo mucho que aportar, era una delicia escucharlo contar sus experiencias de viajes por el paisaje americano o asombrarnos con una frase o un cuento de gran enseñanza, casi siempre de algún místico cristiano, un gurú o de alguna fuente de su inmensa reserva. Pero lo que más me gustaba descubrir era su insight sobre algo que estábamos debatiendo, reflexionando. Bob es un hombre sabio, punto.

Ahora se nos va, como dije abajo. Al comentarle que había puesto aquí su foto del Gran Cañón, me envió esta de Yellowstone, que tomó él. Es una imagen con la que se puede rezar por largo rato, meditando en el torrente, las rocas, los árboles, ¿qué nos dicen? Qué me dice de mi vida, si la comparo a la imagen.

La foto que ven debajo de esta también la tomó Bob y es fascinante. Ah! Algo sumamente importante: la lista de los libros favoritos de Bob. Una sugerencia: si pueden, léanlos todos, yo voy en camino a eso, me faltan algunos.

Bobby's Top Ten

Lower Falls, Yellostone National Park. Wyoming, Idaho y Montana.
Foto: Bob Parks
El padre Greg Comella junto a la cruz que se encuentra en el camino antiguo hacia Jericó en el desierto de Judea, frente al monasterio St. George, en Tierra Santa. Para Bob ha sido un "pequeño ministerio", como le llama él, distribuir esta foto entre el mayor número de personas de fe que conoce. En su email me dice:  "So, if you don't mind, Jesus & I would like you to "help us" and send it out to all those you choose.  As an aside, don't forget to tell them to look at the bottom right for the words "Jesus or God" that are "written in the clouds" in cursive script. .

Impresionante esta foto que tomó a la hora del crepúsculo en Jericó, Bob quedó asombrado, no había hecho nada particular con la cámara, y observen qué dimensiones, el cielo, Dios.

23 de julio de 2011

Última reunión con Bob
Gran Cañón de Colorado. Foto: Bob Parks

Bob se muda el domingo para Utah. Tuvimos la reunión comunitaria del mes, él a cargo de guiar la oración y la reflexión de la noche, que resultó ser conmovedora hasta las lágrimas, consciente como estábamos de que sería la última con nosotros. Bob quiere crear comunidades franciscanas en Utah, estado que le ha fascinado después de pasar varias vacaciones allá. El paisaje lo atrae poderosamente y además está a pocas horas del Gran Cañón, al que va en peregrinación espiritual con su esposa casi todos los años, porque lo considera sacred ground, donde su espíritu se expande ante la magnificencia de la Creación. Muchas veces nos ha contado sus experiencias y son excepcionales. Bob es un místico, un hombre fuera de serie, muy libre. Cristiano muy enriquecido por la meditación budista, la poética de Rumi y otros sufíesi, la espiritualidad nativa indioamericana e india. Y sin embargo, ¡qué fe católica! Va todos los días a misa, reza el rosario diario y es miembro activo de su parroquia. Por cierto, nos contó que lo primero que hizo cuando decidió mudarse fue buscar un barrio que estuviera cerca de una iglesia católica, supongo que sea una de las pocas en ese estado tan mormón.

La foto que ven arriba nos la trajo anoche, una para cada persona, fue tomada por él. Es un símbolo: todos estamos, nos dijo, en aquel pequeño bote que se ve al final del lago. Aunque nos separemos siempre estaremos juntos, rumbo al Reino, que para él es todo ese paisaje que se ve muy limitadamente en la foto, pero habiendo estado allí, envuelto en el silencio absoluto del fondo del Cañón... (Continuará ahora es hora de cenar, con mis tres hermanas, Isabel de chef, Zoila observando, Adel en la butaca, con mucho dolor todavía en el pie reconstruido. Señor, vivimos en ti y tú en nosotras).

Jueves 30 de junio de 2011
Vísperas del Sagrado Corazón de Jesús

Nueva poda

En dos horas llegan los muchachos de la mudanza. Alegría de donación, regreso a mi hogar, a mi familia del espíritu, no de la sangre. Donación, sí, feliz, porque no seré toda para mí, será para los otros. Ayudar a Adel es urgente, necesario, en su larga y dolorosa recuperación y la posterior fragilidad de su corazón. En realidad, quien se ha hecho don es ella, toda la vida dándose en tantas cosas a tanta gente que la quiere.

Me queda poco por hacer. Dios mío, ¿en cuántas ciudades he vivido? ¿Cuántas mudanzas? No quiero nada, nada. Sólo lo esencial, y todavía sigo apegada a algunas cosas. Mi antigua biblioteca, que fui edificando desde la juventud, los apasionados años universitarios y aun mucho después, se la regalé a Olga Connor, algunos libros a Madelín Cámara en una tarde miamense que se reía de mi locura diciéndome que parara, basta ya, no me caben en el maletero del carro. Y yo divertida dándole más. Los que quisiera, pero tenía pena. ¡Cuántos no tendrá ella ahora, académica respetable, admirada Madelín. ¿Y Olga? Océano cálido e inmenso, torrente de cultura, lecturas. Siete cajas envié al Seminario San Carlos y San Ambrosio en Cuba, en 1998. Sé que llegaron, eran mayormente libros de religión espiritualidad, diccionarios y una buena enciclopedia de arte. Antes de venir para este diminuto apartamento regalé otros que fui adquiriendo desde diciembre de 2001, cuando regresé a Miami con dos maletas con poca ropa, las obras completas de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz y dos bilbias. De los místicos no me separé nunca, con la poda que Dios fue haciendo en mi vida durante años –y no sólo de libros– esos fueron los únicos que quedaron. Ahora los voy a donar a la biblioteca de Hialeah. Y otros bastantes que fui adquiriendo después de quedarme sin libros casi. Segunda poda. Me voy con muy pocos, los que no he leído y un par de ellos a los cuales sigo apegada. Ya desaparecerán. Pero además, estoy bajando libros a mi iPad y al Kindle. Son muy baratos y no ocupan espacio.

¡Como quemé álbumes de fotografías en el patio de lo que fue mi casa antes de irme de Miami! Nada me pesa. El pasado al fuego purificador.

Se inicia otra etapa. Qué gran día, hoy es la víspera del Sagrado Corazón de Jesús. Prometo escribir algo mañana. Tengo que ahondar, tengo que podar. ¿Ven la imagen de arriba? Mírenla bien. De ese costado brotó sangre y agua. De ese costado herido nos llegó la redención, el amor copioso, manantial que sacia toda mi sed. Lo encontré. Por sus heridas hemos sido sanados.

“Si yo pudiera transmitiros la felicidad de una persona que se entrega totalmente y sin reservas! ¡Si pudiera explicaros  lo que ocurre en ella y describiros su felicidad!, ¡Ah, si se me concediera, si yo fuera digna de que Dios me diera  la gracia de hablaros de la felicidad de un alma que se entrega al Espíritu Santo por entero y sin reserva! ¡Si pudiera explicaros lo que pasa en ella, si pudiera describiros su felicidad! Ya no es ella quien obra, es Dios. No anda, no camina más que según sus inspiraciones; todo se le hace fácil, no encuentra dificultades, ya no reconoce  obstáculos. El Espíritu la atrae con fuerza  hacia él, ella le pertenece, él la posee. Esta persona de la que os hablo descubre el secreto de penetrar en los corazones. Como no es ella la que actúa, no hay retornos sobre sí misma, ignora que hace el bien, y ni siquiera tiene el deseo de hacerlo, o más bien  tiene sólo un deseo: seguir los impulsos del Espíritu Santo y obedecerlo en todo.”
(Sta. Magdalena Sofía Barat, Conferencias I, 02 junio 1827, p. 18)

 

Miércoles 29 de junio de 2011

Regreso y renovación

Estoy en días de mudanza, regreso a mi comunidad franciscana de Peace House, en Hollywood, FL, donde viví siete años –2002-2009–. Casi dos he estado en la soledad y el silencio de la ermitaña urbana que necesitaba, pero basta, bastante se extendió. Ahora volvemos a la vida comunitaria, que amo con mis hermanas de convivencia y otras más de encuentros vitales. No que la haya abandonado desde que me ubiqué en este entorno cubanísimo en el corazón de Hialeah –pruebe alguien a vivir el ascetismo en Hialeah–, que me ha enseñado tanto de los cubanos recién llegados, que supongo son miles mensuales, su lucha por adaptarse a este país, su asombro ante productos de todo tipo que le saltan a la vista en farmacias y supermercados –donde más los veo y converso con ellos–, el abismal desarraigo de algunos que afirman haber estado mejor en Cuba y que quieren regresar, la visibilísima libertad en sus gestos y en su hablar, el lenguaje, el vocabulario popular de algunos que resulta verdaderamente ajeno, chocante. En lo absoluto, no podría: el contacto telefónico, las visitas y las las reuniones han sido frecuentes. Pero confirmo lo que dice Richard Rohr, descubran a este gran maestro que me acompaña desde hace dos intensas semanas. Ya conocía de él su magnífico, espléndido, imprescindible The Naked Now.  Pero llegó "cayendo hacia arriba".

Estoy leyendo su último libro que es una experiencia trascendental, literalmente, algo que me lanzó Dios desde el cielo directo a mis manos. Es tan rico que hay que recibirlo a pequeños intervalos, el asombroso: Falling Upward: A Spirituality for the Two Halves of Life. Una espiritualidad para las dos mitades de la vida. Yo estoy ya en la segunda, y sé que este sabio franciscano, gurú cristiano por excelencia tiene siempre mucho que enseñarme. Pero para decir la verdad, no radica su importancia en la enseñanza, es en la experiencia espiritual, como dije arriba, a que uno es conducido. Leer este libro me va transformando de forma insospechada, y el sentimiento que más aflora es la alegría, la confirmación, la reafirmación de que lo que uno ha vivido es lo que es, de eso se trata: fracasar, caerse desdender ante los ojos de "este mundo", cuya mobilidad no es la mía, ni la de Cristo. Cuando uno ha estado abajo, bien abajo el la vulnerabilidad total, sólo entonces asciende a lo más alto.

Esta es su web: Center for Action and Contemplation, no dejen de investigarla bien.

Ahora los dejo con valiosa información sobre Richard y su libro, que recomiendo mucho mucho mucho. (Entrevista Richard Rohr, Amazon)

 

 

Martes 21 de junio de 2011

"La existencia se llena de una inmensa certidumbre" Lema del Meeting de Rimini 2011 de Comunión y liberación.

Martes 7 de junio de 2011

Hace un mes estaba caminando por el Hospital Jackson Memorial no entre paredes y camas de enfermos, al aire libre pasando las pequeñas plazas con áraboles y edificios que te conducen a tu destino. Yo iba a la farmacia a buscar mis medicinas, que las dan a muy bajo precio para las personas pobres, como yo. Por ejemplo, Lyrica, que tomo para mi padecimiento de Fribomialgia, cuesta normalmente unos $300, en el Jackson las compro a $6.50 para todo el mes. Las visitas al médico, $25. Un verdadero respiro para los que no tienen dinero, o lo tienen para los gastos más elementales, como la renta, la comida, la luz. Allí van muchos homeless –desamparados, sin techo, etc. – también. Siempre es una experiencia valiosa la visita al Jackson, por lo que se ve y se vive en compañía de estas personas. A veces establezco conversación con alguna persona interesante sentada cerca de mí, aprendo mucho. 

Vista parcial del Hospital Jackson Memorial, en el centro de Miami.

 

Caminaba y hacia mí vi venir a un grupo de enfermeras y enfermeros, todos vestidos de blanco. También se ven médicos, por supuesto, por todas partes. ¿Y cómo sé que son médicos? Por su chaqueta blanca, el nombre bordado en el bolsillo, el estetoscopio que a veces llevan colgado al cuello y otros instrumentos, como un maletín. Me llamaron la atención de modo particular esa mañana. Pensé en lo importante que es el ropaje que se lleva para establecer una identidad. Y enseguida recordé la tienda de uniformes por donde paso cada vez que voy al Jackson. Había entrado un día, atraída desde afuera por un uniforme carmelita, que me trajo a la mente a los franciscanos de Jerusalén.

Curadores del cuerpo.

 

Este día del que estoy hablando, hace un mes, cuando salí de la farmacia entré en la tienda de uniformes y me compré a un precio módico el carmelita más barato que tenían. Ya tenía mi hábito franciscano.

 

 

Domingo 5 y lunes 6 de junio de 2011

Hacía mucho tiempo que quería vestir de color marrón, color de la tierra, con la cruz de tau colgada al cuello. Regalar toda mi ropa y tener unos pocos de estos trajes, más o menos iguales para ponérmelos siempre. Por supuesto, hace muchos años llevo mi crucifijo de madera, además de mis tradicionales medallitas de oro de la Virgen de la Caridad, un pequeño crucifijo y el escapulario en medalla (por un lado el Sagrado Corazón de Jesús y por el otro la Virgen del Carmen), que me impuso un carmelita en la iglesia de Santa Teresita en San Juan, Puerto Rico. Pero considero las medallitas muy íntmas, la de la Caridad y el crucifijo eran de mi madre, que empecé a usar cuando murió. La tau que llevo la llevo con gusto por lo que significa y porque quiero ser parte de ese significado. Aclaro que sé que Francisco no vistió de marrón, sino de lana gris, un traje en forma de cruz. Pero quedé enamorada de la vestimenta de los franciscanos en Tierra Santa, tanto hombres como mujeres.

Quiero que mi ropa sea un signo exterior de mi realidad interior. Que aunque no hable con mi boca, mi forma de vida y de vestir lo hagan, digan que soy una discípula de Jesús. Que vivo la vida evangélica de forma franciscana. ¿Y cuál es mi forma de vida? El mismo día –13 de mayo de 2011– que hice los votos privados ante mis hermanas comunitarias –Ann, Adel, Zoila– en los cuales estaba incluido mi cambio de ropa, decidí adherirme más fielmente a la regla de vida franciscana escrita por Francisco.

Al frente, de izq. a der.: Zoila Díiaz y Mercedes Scopetta. Detrás: Adele González y Ann McDermot.

El padre Ricardo Antoncich SJ .dirigió mis primeros Ejercicios Espirituales de 30 días. Ante él, en la capilla del SEPI, en Miami, hice mis votos privados de pobreza, castidad y obediencia en 1995. Además de los Ejercicios, he tomado clases con él de Ética y Doctrna Social de la Iglesia, la mujer en la Iglesia, y los laicos en la Iglesia. Ricardo ha sido fundamental en mi conversión radical al cristianismo y en mi formación espiritual inicial. Un hombre que marcó un hito en mi vida y siempre permanecerá en mis oraciones y mi gratitud a Dios. Aquí aparecemos: Jorge Vals, yo, Ricardo, Ariel Hidalgo y Teté Machado en una clase que tomamos con Ricardo sobre la no violencia como forma política eficaz de derrotar dictaduras.

Entrevista que le hice en febrero de 1998 aquí.

 

Lunes 6 de junio de 2011

Como lo deseaba ardientemente, decidí hacer como Francisco, consultar la Biblia para ver qué me decía el Señor, si confirmaba que esto provenía de Dios o no y así acabar de tomar la decisión. La pregunta no sabía ni cómo plantearla, porque estaba consciente de que iba a ser dificilísimo que encontrara una respuesta que no dejara lugar a dudas de que el Señor confirmaba mi deseo de renovar mis votos privados de pobreza, castidad y obediencia que hice en 1995 en una capilla a solas con el sacerdote Ricardo Antoncich SJ, y hacer otros nuevos de gratitud y servicio, éste último en forma de ayuda a los necesitados, sobre todo enfermos. Además de esto me comprometería a regalar toda mi ropa y a vestirme con algo similar al hábito franciscano –en este caso carmelita, color de la tierra, aunque Francisco se vistió de gris, como las cenizas, y llevar siempre en mi pecho el tau o un pequeño crucifijo de San Damiano–. Pero como sé que Dios nos conoce mejor que nosotras mismas, y sabe lo que deseamos antes que lo expresemos, no importaba si planteaba la pregunta bien, él sabía lo que había en mi corazón, así que con la Biblia en las manos, cerrados los ojos, hice la pregunta. Ante mis ojos apareció


Pablo en Corinto
(Hechos de los Apóstoles, 18)

Comencé a leer, no encontraba nada que tuviera que ver con mi pregunta, seguí leyendo el capítulo 18, nada, pasé la página y, Dios mío, ahí estaba, en el versículo 18:

"Pablo permaneció todavía un cierto tiempo en Corinto. Después se despidió de sus hermanos y se embarcó hacia Siria en compañía de Priscila y de Aquila. En Cencreas, a raíz de un voto que había hecho, se hizo cortar el cabello". (Hechos 18, 18).

Al leer esto no tuve duda alguna, Pablo hizo votos privados ha raparse la cabeza por algo que no se dice en el texto, en la Biblia Latinoamericana para Formadores, que fue la que usé, dice textualmente:

"En el puerto de Cancreas se afeitó la cabeza en cumplimiento de un voto" (Hechos, 18, 19)

Como siempre hago, fui a las notas explicativas al final de la página, y esto era lo que decía:

"Pablo había hecho un voto. Se rasura la cabeza como estaba previsto en Num. 6, 5. Todo lo que Pablo escribía para apartar a los paganos convertidos de las prácticas de la Ley, no le impide a él, judío de formación, sentirse a gusto con las formas tradicionales de la piedad judía. Si bien sabía que solamente la fe salva, sin embargo quuiso sellar con un voto muy 'judío y bíblico' algeun acuerdo secreto que había hecho con el Señor".

¿Qué duda podía yo tener de que era una confirmación absoluta a mi deseo? ¿Qué posiblidades hay de que una abra la Biblia y aparezca la palabra voto, pero no sólo eso, el hecho de que "Pablo se rapó la cabeza en cumplimiento de un voto". (Ver esta magnífica página de Visionjournal.es que explica la situación de Pablo en Grecia, recordemos que había salido de Corinto para Éfeso cuando decidió cotarse el pelo en Cáncrea)

No necesitaba leer más. Sin embargo, como el pasaje del voto de Pablo hacía referencia al Libro de los Números, capítulo 6, versículo 5, fui al Antiguo Testamento para leer ese pasaje.

 "Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello". (Num 6, 5).

No quise detenerme aquí, algo me movió a seguir leyendo todo el capítulo 6. Y entonces se cumplió de nuevo lo que nos dice Jesús: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. (Lc, 11, 9-10)... cuánto más el Padre de ustedes que está en el Cielo dará cosas buenas a aquellos que se las pidan". (Mt 7,11).

Leer como finalizaba el capítulo 6 de Números fue una experiencia de recibir el ciento por uno, siempre Dios nos de mucho más de lo que le pedimos, si lo que pedimos es parte de su plan.

Esto fue lo que leí al final de Números, 6:

 "El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:

Que el Señor te bendiga y te proteja
Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.
Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz".

¡Es la bendición que usaba siempre San Francisco, él la tomó de aquí! Dios me confirmaba por partida doble que mi deseo era su deseo, ¿qué más necesitaba yo? Todos los franciscanos conocen esta bendición como la bendición de San Francisco. Y heme aquí, pidiendo seguir a San Francisco más fielmente, siguiendo su regla de vida, e incluso vistiendo pobremente como él.

Sentí que Dios y Francisco me dieron su bendición. Entonces hablé con Sister Ann, Adel, Zoila y les dije que quería hacer mis votos privados el 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima. Y así fue, nos reunimos esa tarde, hicimos una pequeña invocación y mis amigas se dispusieron a escucharme. Empecé contándoles mi experiencia al consultar la Biblia, estuvieron plenamente de acuerdo conmigo en que había sido una confirmación poderosa. Y es que Dios es como un torrente de amor que nos da mucho más de lo que pedimos, mucho más de los que nos podemos imaginar. Siempre nos sorprende y maravilla.

Esa tarde 13 de mayo renové mis votos privados que hice en 1995 e hice los nuevos:

Gratitud. Por todo lo que el Señor ha hecho y hace por mí cada día, por todo lo que me ha dado. Por su revelación a través de la Palabra.

Servicio:
Servir a toda persona que me necesite, especialmente a los enfermos. Ayudar en este momento preciso a Adel, alguien muy frágil y necesitada. En Ella veo Cristo.

Entrega a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios a través de los medios, haciendo uso de las nuevas tecnologías. Trabajar a favor de la justicia, la paz y la libertad. Muy especialmente por Cuba y mis hermanos cubanos.

Lo que le pido a Dios: Que me haga una mejor discípula cada día. Que crezca en la fe, en la esperanza y en el amor.


¡Oh alto y glorioso Dios!
Ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta,
caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santa y verdadera voluntad.

 

 

 

 

 

 

 

Martes 31 de mayo de 2011

Vivo a diario mi vocación de servicio, eso es un regalo de Dios, lo sé, y le doy gracias porque puedo hacerlo con ánimo e intentando animar a mis hermanas, que mucho lo necesitan. Desde el 30 de abril estoy viviendo en casa de ellas, aquí en Hollywood. Un nuevo capítulo en el padecer sin término de mi gran amiga del alma, Adelaida. El día 4 de mayo la operaron del pie para reconstruirselo porque de lo contrario ya no podría caminar más en un par de meses, tan deforme estaba, tendría que limitarse a una silla de ruedas. En octubre pasado se operó la rodilla, y quedó muy bien: fue un reemplazo total de la rodilla, se la pusieron de titanio. Y se sentía como una nueva mujer: iba a hacer los ejercicios de terapia después de pasar las semanas requeridas inmovilizada. Fueron duras, porque le dolió mucho, pero al final valió la pena. Quién se iba a imaginar que a los pocos meses el médico ortopédico le diría que necesitaba operarse el pie de inmediato.

Adel en The White Mountains of New Hampshire

Es que mi amiga tiene una enfermedad autoinmune –el sistema inmunológico ataca las células del propio organismo– que se llama artritis reumática o reumatoide, que provoca la inflamación crónica de las articulaciones y su degeneración progresiva. Este padecimiento da mucho dolor, que solo se alivia con fuertes medicamentos. Durante más de 20 años estuvo tomando cortisona, pero cuando a finales de los años 90 comenzaron a aparecer pastillas fuertes para este tipo de dolor intenso al fin pudo dejar la cortisona –medicamento de terribles daños colaterales– y empezó a tomar, por ejemplo, Darvocet, una pastilla que ahora, súbitamente, han prohibido vender, porque se ha descubierto que afecta el corazón. Pues en efecto, en ella se dio el caso. Ahora padece de arritmia cardíaca, una llamada fibrilación atrial y la otra "fluttering", que quiere decir "aleteo", que aplicado al corazón significa que el órgano empieza a aletear descontroladamente, si no se trata de inmediato puede venir el paro cardíaco. La fibrilación atrial o auricular es un desorden en el ritmo cardiaco que produce latidos irregulares y rápidos. Las cámaras superiores del corazón se contraen en forma rápida y desorganizada. Esto no es como el fluttering o aleteo, en el que todo el corazón se mueve como las alas de un pájaro que no está volando, sino tratando de emprender o detener el vuelo. Como metáfora espiritual o romántica es hermosa, pero como enfermedad no lo es. Sobre todo cuando ambas suceden a la vez, y eso fue lo que le sucedió a Adelaida en el hospital en la sala de recuperación después de la cirugía. Ahora que está en la casa todo está controlado con pastillas nuevas para el corazón, mientras permanece con la pierna en alto –tiene que estar así por tres meses– y le cambian el yeso cada tres semanas.

Los días pasan lentos, y se desespera, porque no puede hacer nada, tampoco concentrarse en la lectura, mucho menos escribir.

Esta es la obra que acaba de publicar: Una indagación sobre el sufrimiento es su propia trayectoria espiritual, que conozco y padezco a su lado. Aquí en esta casa viví siete años junto a ella, la he visto en sus últimos años de vida laboral hasta su retiro. Fue profesora de Teología y espiritualidad en la Universidad Barry, de los dominicos, aquí en Miami, mientras trabajaba también como formadora de adultos para el ministerio laical en la Arquidiócesis de Miami. Esta amiga mía es una de las más reconocidas conferencistas nacionales sobre espiritualidad. Y es la única de habla hispana de toda la nación, para orgullo de nuestra adolorida diáspora, digo que es cubana. Salió de La Habana cuando tenía 17, tiene 66.

Y resulta que Adele no sospechaba que tenía el don de la escritura, yo vi su talento y la animé mucho, pidiéndole primero que colaborara con una columna mensual para el periódico que dirigí por unos años, La Voz Católica. Y así es que hoy, nueve años después es una de las mejores escritoras católicas y teólogas con que cuenta Orbis, una editorial católica excelente, que le publica su obra. Tiene varios que han sido muy bien acogidos, sobre la espiritualidad comunitaria, sobre la Biblia, el perdón, etc. Este último, La vida es dura, pero Dios es bueno. Una indagación sobre el sufrimiento, es el mejor libro de ella: no se trata de desentrañar el mistero del mal, en este caso el sufrimiento personal, se trata de algo distinto, superior. Es un libro lleno de dolor y a la vez de una gran esperanza, la que ella misma vive. Cristo la acompaña, se le revela.

Le estoy muy agradecida a Adele (todo el mundo le dice Adel), fue quien me introdujo a la comunidad franciscana a la que desde hace 10 años pertenezco, ya eso lo dije en alguna parte de este diario. ¡Que momento tan inspirado el que me condujo a ella en aquel entonces, enero de 2001! Acababa de llegar de Chile, después de tres años de intensa vida religiosa en ese país y Puerto Rico. Experiencia que me cambió para siempre, para mi bien, si la tuviera que repetir mil veces lo haría, a pesar del dolor que significó para mí dejar la congregación que tanto amé, la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús.

Miércoles 1 de junio de 2011

Conocí a Adel el 8 de enero de 2001. Iba recomendada por una amiga mutua. Fui a su oficina con una cita previa y después de una conversación larga, en la que me contó sobre ella, y muy interesantemente que había sido monja por siete años, algo que desconocía –perteneció a las Hermanas de San Felipe Neri– accedió a ser mi directora espiritual. Pienso que fue Dios, qué duda cabe, fue el que la impulsó a salir del convento para una vida distinta, pero más rica, nada más hay que ver su obra en la Arquidiócesis de Miami, su reconocimiento a nivel nacional, ahora sus libros, que es a lo que se dedica, ya que no puede viajar más a dictar conferencias ni hacer retiros en otros estados.

Vi los cielos abiertos. Alguien que entendía perfectamente cómo me sentía al salir del convento y reincorporarme a la vida social, del mundo "sin ser del mundo" laica sin protección alguna de una estructura. Menuda tarea para comprender y compartir. Yo no concebía mi trabajo sino dentro de la Iglesia, mi sentido o vocación misionera no había cambiado, sentía la misma necesidad de entrega por completo a seguir a Jesús todo el tiempo de mi vida, cumpliendo su voluntad, pero, ¿cuál era la voluntad de Dios para mí? Yo estaba convencida que era entrar en la vida religiosa e irme a Cuba para siempre para allá ser el corazón de Cristo en el corazón de Cuba. Y resulta que no, no era esa la voluntad de Dios, obviamente, estaba de nuevo en Miami, sin trabajo, sin casa, sin nada. Qué aventura. Mi hermana y mis primas no me conocían, se miraban unas a otras, como si yo estuvera loca, a nadie se le ocurre hacer lo que yo había hecho, y ahora, ¿qué iba a ser de mí?"

"... Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Yahvé. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". (Isaías 55, 8-9)

Amén. Qué pequeños mis pensamientos, qué limitada mi mente, pero que profunda mi fe. Yo sé que Dios no abandona jamás, y a él me confié por completo. Mi vida se enriqueció de manera inesperada y extraordinaria al conocer a Adelaida. En febrero de 2001, al mes de estar compartiendo con ella mis experiencias, fui a un retiro de espiritualidad franciscana que estaba dando en el SEPI, y esa fue la puerta que se abrió. ¡Francisco me esperaba revelándome un camino nuevo, laical!

1. "A aquel que (...) ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 1, 5-6).

 "Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes". Entendemos esta expresión en dos niveles. El primero, como recuerda también el concilio Vaticano II, con referencia a todos los bautizados, que "son consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo para que ofrezcan, a través de las obras propias del cristiano, sacrificios espirituales" (Lumen gentium, 10). Todo cristiano es sacerdote. Se trata aquí del sacerdocio llamado "común", que compromete a los bautizados a vivir su oblación a Dios mediante la participación en la Eucaristía y en los sacramentos, en el testimonio de una vida santa, en la abnegación y en la caridad activa.
(Juan Pablo II, Homilía de la Misa Crismal de Jueves Santo, 20 de abril 2000)

Los bautizados, en efecto, son consagrados por la regeneración y la unción del Espíritu Santo como casa espiritual y sacerdocio santo. Vaticano II, Lumen Gentium, Nº 10

Me uní a la comunidad franciscana y así empezamos este caminar juntas que ya va para 11 años de una amistad entrañable. Fue uno de los regalos que me tenía Dios en Miami. Hoy me pregunto qué hubiera sido de mí si no la hubiera encontrado a ella, que me guió por el nuevo camino, me invitó a vivir en Peace House, su casa, donde compartí techo también con Sister Ann, la religiosa franciscana que vive entre nosotras. Pero se tiene que ir para Nueva York, a la casa madre, en Stella Niagara. Después de casi 20 años de misión aquí vuelve a su lugar de origen. Todo cambia. Presiento transformaciones inminentes en mi entorno.

Mañana continuaré. Ahora voy a descansar, ha sido un día de mucho ajetreo, tuvimos que ir al cardiólogo, que le informó en detalle lo que había pasado en el hospital. El episodio de su corazón. Tiene miedo por primera vez, me lo ha dicho y yo lo sé, es alguien que ha pasado mucho físicamente. Una vez me comentó que ella había sentido mucho dolor siempre, pero que no había sufrido. Cierto, hay diferencia entre dolor y sufrimiento. Ha sido una persona feliz en mucho otros aspectos de la vida: familiar, profesional, de relaciones humanas, espiritual, pero físicamente ha sido atroz el padecimiento, sin embargo nada la detuvo en su andadura interior de crecimiento en su relación con Dios. Pero ahora sé que se siente muy frágil. En el hospital sucedió algo también que no hemos podido descifrar. Se siente rodeada de sus seres queridos que han muerto: su mamá, su tía, su abuela. Y hoy me habló de su exnovio, que murió en Cuba y a quien dejó enamorado. Adel sintió que Jesús la llamaba, y quería ser solo de él. Me dijo que sentía la necesidad de pedirle perdón, de eso hace tantos años. A mí no me cabe duda alguna que Jesús la llamó, y de que ella lo siguió fielmente, para mayor gloria de Dios.

Jueves 2 de junio de 2011

En esta casa vive también Zoila, otra amiga del alma. A ella la conozco antes que a Adel. La vi por primera vez en un retiro de Oración Centrante (Contemplativa Outreach) que dio en la Casa Manresa por cuatro días, creo que fue a mediados de los 90. Zoila fue también religiosa por nueve años en la misma congregación, Hermanas de San Felipe Neri. Salió del convento porque debía ocuparte de sus padres que estaban ya mayores, pero además se dio cuenta de que la vida consagrada –con votos canónicos, porque vida consagrada y religiosa la tenemos todas las que así optamos siendo laicas– no era para ella. Se dedicó a estudiar y fue profesora por años, incluso de los dos seminarios de la Florida, el St. John Viannney y el Mayor en Boynton Beach. Ella y Adel fueron las fundadoras de la comunidad religiosa franciscana de Peace House, en Hollywood, hace más de 20 años. Y sigue creciendo, ahora acabo de saber que hay cinco personas de la parroquia que quieren unirse a nosotras. Se lo dijeron a Sister María Elena, la única cubana religiosa de la congregación a la que estamos asociadas: Sisters of St. Francis of Penance and Christian Charity. María Elena vive cerca, con otras dos monjas: Claudia y Caroline. La casa se llama Santa Clara y tienen varios grupos de oración y formación con los asociados.

Zoila tiene una atracción especial por la narrativa de San Francisco y el lobo de Gubbio. Y la santa con quien más se identifica, a quien siente más cerca de sí es Santa Clara de Asís.

Hermano lobo, detalle. Artista: Arminda San Martín. Digital Universe

 

San Francisco y el lobo de Gubbio. Artista: Rory Young. The Art Workers Guild

 

Santa Clara

Y aquí estoy, acompañando a mis hermanas mientras dure este hoy. Es un tiempo difícil, como dije, pero lleno de la presencia de Dios. Por la mañana a las 8 siempre vemos la misa en vivo por televisión y comulgamos. Las ostias las trae todos los domigos Sister Ann cuando sale de la iglesia. Para estar junto a ellas no he ido a la parroquia, sino que ahondo la comunión en que vivimos compartiendo la eucaristía diaria.

 

Comunidad laica franciscana
Las Hnas. Manía Elena Larrea y Ann McDermott
Adel y Toti, mi perrita
Zoila (segunda de izq. a der.) cumple 70 años. Celebramos la fiesta.

 

Lunes 23 de mayo de 2011

"El nivel más profundo de comunicación no es comunicación sino la comunión. Es sin palabras. Va más allá de las palabras y más allá del habla y más allá del concepto. No es que descubrimos una nueva unidad. Descubrimos una unidad más antigua. Mi querido hermanos [y hermanas], ya somos uno. Pero nos imaginamos que no lo somos. Y lo que tenemos que recuperar es nuestra unidad original. 
Lo que tenemos que ser es lo que somos. "

                                                                                                                              Thomas Merton


Edité la página 4 de mi Diario, donde cuento experiencias muy íntimas y transformadoras en mi vida. Hace tiempo ya que la publiqué aquí, pero había omitido, indicado o camuflado cosas, creo que por temor o por no saber expresarme con exactitud. Hasta ahora trato fundamentalmente de cosas del pasado. Intento armar un rompecabezas muy especial con piezas claves que le dan sentido y orden al resto del andamiaje de la persona, en este caso mi persona, formada por un falso yo, en el sentido espiritual al que se refiere Thomas Keating, Merton y otros.

Voy eligiendo y contando lo mejor que puedo esas piezas claves. En el proceso de escribir una autobiografía o un diario de esta naturaleza se va una descubriendo a sí misma. Es un magnífico ejercicio no solo de la memoria sino del descubrimiento del self. Despojarse de miedos, falsedades, presunciones, máscaras es imprescindible para una integración plena cristiana. Lo he ido logrando, gracias a Dios.

Llegar a este momento ha tomado años de incursión interior y oración. A muchas personas he escuchado en una iglesia llena de fieles hablar ante el micrófono de su adicción a las drogas o al alcohol, o al sexo, que incluso han maltratado a su familia y le han robado por el vicio que los consume. Una de esas veces me detuve a pensar qué tendría de extraorinario que yo contara mis pecados si este acto podría servir como testimonio de una mujer perdida y redimida por Cristo. Y decidí hacerlo. Ahora digo como San Pablo, inmenso pecador y un elegido de Dios: "No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí".

 

Viernes 29 de abril de 2011

  “El único suelo firme es el suelo en que se nació”.

José Martí

                                                         Llegará la noche en que esté muerta y brillará una luna así, iluminando el cementerio donde estarán mis cenizas en una pequeña urna que ya me espera en la capilla del Mercy, en Miami. No muy lejos de allí están enterrados mi madre y mi padrasto; mi hermana y su esposo estarán también cerca. Abuela está en el cementerio de Pinar del Río, junto a mi abuelo y mis tíos y primos que quedaron allá y han muerto; y Mime –mi madrina querida– está en otro cementerio, en el sur de Miami, junto a su hija Oilda, que hoy tiene 69 años y es uno de los pocos familiares que me quedan vivos con quien tengo una relación cariñosa y unida. Mi padre está enterrado desde 1969 en otro de Miami, en Flager.

Hoy mi madre cumple 20 años de muerta, dentro de pocas horas voy a la misa que pedí en su nombre y en el de estas otras dos viejitas que amo, que aparecen con ella en la foto, y que fueron también madres para mí. Después voy al cementerio a ponerle flores, allí estaré un rato, siempre mirándo el lago y los árboles, la lápida, la hierba, mientras la recuerdo viva o la imagino en la Casa del Padre, donde me aguarda Cristo para la vida eterna. Cuando salga del cementerio me espera el Padre Pedro González Llorente SJ en la Casa Manresa, algo que me hace muy feliz. Con Pedro hice un retiro maravilloso en agosto pasado y regresó a Cuba, pero me dijo que tenía planes de venir definitivamente a Miami, padecía de la enfermedad que muchos cubanos padecen, entre otras, no absorción de los alimentos, estaba muy delgado. Allá trabajaba en la iglesia del Sagrado Corazón de Reina, y dando retiros. En cuanto llegóa Miami en diciembre de 2010, lo nombraron director de Encuentros Familiares y Centro de Espiritualidad Ignaciana, en la Casa Manresa, cargo que ocupó por mucho años nuestro querido padre Tino, Florentino Azcoitia SJ, que murió hace unos meses. Yo soy privilegiada, enseguida que llamé a Pedro acordamos el encuentro, y después de años sin dirección espiritual ya cuento con la generosidad de este maestro jesuita, dispuesto a escucharme y a acompañarme-guiarme en este caminar.

Mi madre, Zoraida Morales, mi abuela, Evangelina Ramos, y mi tía-abuela y madrina, Estela Ramos en el patio de mi casa en la calle Alameda #118, Pinar del Río.

Dedicatoria por detrás de la foto que me enviaron mis tres viejas queridas, estando yo ya en el exilio, lamentablemente la corté en algún momento, parece que para que cupiera en un marquito más pequeño, sin fijarme o no dándole tanto valor –así es la inconciencia juvenil– a lo escrito: "Son las tres personas que más te quieren y que por estar tan lejos de ti te añoran constantemente..." No recuerdo que más decía.
Año: 1962. Yo estaba ya en Miami.

 

Domingo 19 de junio de 2011

Mi búsqueda de imágenes de iconos para acompañar algunos pasajes de la vida del profeta Elías fue una incógnita, seguía mi deseo de releerlo e ilustrar los textos con bellas imágenes, pero a medida que iba releyendo supe que en el fondo, quería que culminara con la lectura de la Transfiguración, cuando Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan al Monte Tabor y les ofrece una visión del más allá, en la que el Señor, transfigurado, aparece junto a Elías y Moisés. Detenerme aquí y meditar sobre esa escena divina, tan divina que Pedro le pide a Jesús quedarse allí para siempre, no bajar de la montaña. Eso querría yo también en ciertos momentos de oración contemplativa, o cuando he estado en un retiro espiritual del cual no quiero irme, salir de nuevo al "mundo".

¿Por qué son Elías y Moisés los que aparecen junto a Jesús en el Monte Tabor? Uno es profeta, el otro es la Ley. En Jesús culmina todo, en Jesús se cumple todo: y él nos muestra la maravilla inenarrable del paraíso en su propia figura, esplendorosa en cuerpo, en espíritu, así como será la resurrección. Les quiere dar a sus apóstoles la visión privilegiada y gloriosa de lo que ha de venir. Y después baja de nuevo con ellos, tiene que pasar por el sufrimiento de la cruz, y su sangre nos lavó. Me lavó, me redimió. ¿Cómo darle gracias? ¡Para mí también es el Monte Tabor! ¡Allí estaré algún día con el que sueño, en el Paraíso, junto a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por toda la eternidad! Amor que se desborda, amor que salva, quien lo experimenta sabe que ya empezó la eternidad

Pero Elías, Elías. Su voz no se apaga, su fuego sigue quemando, lo siento muy presente, y lo vinculo mucho hoy, como estaba antiguamente, con Israel: país de dirigentes sordos, de los que no quieren oír. Hoy Elías grita desde el Monte Carmelo de nuevo. ¡Basta de injusticias! ¡Renieguen del becerro de oro y amen a su Dios! ¡Que los palestinos tengan su nación, su tierra! Pero Israel no escucha. Israel nunca escuchó. Esperan al mesías, esperan la reconstrucción de su templo, esperan el regreso de todos los dispersos. ¿Sucederá?

Pero no sólo a los judíos le habla hoy Elías, también al resto del mundo. El que tenga oídos para escuchar que escuche, no escribo más sobre esto, dejo los textos.

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Nuestra Señora del Monte Carmelo, Virgen del Carmen, ruega por nosotros, madre querida, protégenos.

 

Viernes 17 de junio de 2011

Muchos son los profetas que me atraen. Está Isaías, por supuesto, que nos ilumina ocho siglos antes de Cristo sobre quién ha de venir: Emanuel, Dios-con-nosotros. ¡El Maestro, el Mesías, el Señor, Jesús! ¿Y los Cantos del Siervo de Yahve? Oseas, que muestra a Dios como el gran seductor, el marido celoso, el amante fiero, tierno, maravilloso. Jeremías, Ezequiel, Juan el Bautista, el último. A todos los leo, los estudio, de todos aprendo, y me fascino.

Y tenemos a Elías. Voy a postear lo que quiero rezar, buscando textos, imágenes, reflexiones, al final sabré supongo, por qué hoy me siento con ganas de eschchar al profeta Elías y mirar algunos de los iconos que los artistas le han dedicado, son muchos. Yo estuve allí, en el Monte Carmelo, dos veces, en 2005 y 2007. Pero esto de hoy no tiene nada que ver con el viaje.

¿Por qué le habré dedicado todo el día al profeta Elías? Trataré de escribir sobre eso mañana.

carrodefuego

Elías arrebatado al cielo

1 Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elías y Eliseo partieron de Guilgal,

2 y Elías dijo a Eliseo: «Quédate aquí, porque el señor me ha enviado hasta Betel». Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré». Y bajaron a Betel.

3 La comunidad de profetas que había en Betel salió a recibir a Eliseo, y le dijeron: «¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?». El respondió: «Claro que lo sé; ¡no digan nada!».

4 Elías le dijo: «Quédate aquí, Eliseo, porque el Señor me ha enviado a Jericó». Pero él respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré». Y llegaron a Jericó.

5 La comunidad de profetas que había en Jericó se acercó a Eliseo y le dijeron: «¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?». El respondió: «Claro que lo sé; ¡no digan nada!».

6 Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán». Pero Eliseo respondió: «Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré». Y se fueron los dos.

7 Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán.

8 Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco.

ascension

9 Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: «Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado». Eliseo respondió: «¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!».

10 «¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así».

11 Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.

12 Al ver esto, Eliseo gritó: «¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!». Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos.

13 Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán. (2 Reyes 2, 1-130)

El encuentro de Elías con Dios

9 Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor.

10 El Señor le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?». El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida».

11 El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor». Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto.

12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave.

13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: «¿Qué haces aquí, Elías?». (1Reyes 19, 9-13)

 

elija

El anuncio de la gran sequía

1 Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: «¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!».

2 La palabra del Señor le llegó en estos términos:

3 «Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán.

4 Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento».

5 El partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán.

6 Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente.

Elías y la viuda de Sarepta

viuda7 Pero, al cabo de un tiempo, el torrente se secó porque no había llovido en la región.

8 Entonces la palabra del Señor llegó a Elías en estos términos:

9 «Ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y establécete allí; ahí yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento».

10 El partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber».

11 Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan».

12 Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos».

13 Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después.

14 Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo».

15 Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo.

16 El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías.

La resurrección del hijo de la viuda

17 Después que sucedió esto, el hijo de la dueña de casa cayó enfermo, y su enfermedad se agravó tanto que no quedó en él aliento de vida.

18 Entonces la mujer dijo a Elías: «¿Qué tengo que ver yo contigo, hombre de Dios? ¡Has venido a mi casa para recordar mi culpa y hacer morir a mi hijo!».

19 «Dame a tu hijo», respondió Elías. Luego lo tomó del regazo de su madre, lo subió a la habitación alta donde se alojaba y lo acostó sobre su lecho.

20 El invocó al Señor, diciendo: «Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me ha dado albergue la vas a afligir, haciendo morir a su hijo?».

21 Después se tendió tres veces sobre el niño, invocó al Señor y dijo: «¡Señor, Dios mío, que vuelve la vida a este niño!».

22 El Señor escuchó el clamor de Elías: el aliento vital volvió al niño, y éste revivió.

23 Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación alta de la casa y se lo entregó a su madre, Luego dijo: «Mira, tu hijo vive».

24 La mujer dijo entonces a Elías: «Ahora sí reconozco que tú eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor está verdaderamente en tu boca».

EliasEl juicio de Dios en el monte Carmelo

20 Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo.

21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.

22 Luego Elías dijo al pueblo: «Como profeta del Señor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.

23 Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego.

24 Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviándome fuego, ese es Dios». Todo el pueblo respondió diciendo: «¡Está bien!».

25 Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego».

26 Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Respóndenos, Baal!». Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.

27 Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta».

28 Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre.

29 Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.

30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: «¡Acérquense a mí!». Todo el pueblo se acercó a él, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido:

31 tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido su palabra, diciéndole: «Te llamarás Israel»,

32 y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla.

33 Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña.

34 Después dijo: «Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña». Así lo hicieron. El añadió: «Otra vez». Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: «Una vez más». Lo hicieron por tercera vez.

35 El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.

36 A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: «¡Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas.

37 Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el que les ha cambiado el corazón».

38 Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, y secó el agua de la zanja.

39 Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: «¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!».

40 Elías les dijo: «¡Agarren a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!». Ellos los agarraron: Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.

Análisis y reflexión de esta semana (18 de junio de 2011) del Papa Benedicto XVI sobre este pasaje de la vida de Elías

 

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La transfiguración del Señor

Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.

29 Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.

30 Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,

31 que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.

32 Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.

33 Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: «¡Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». El no sabía lo que decía.

34 Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.

35 Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo».

36 Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto. (Lucas 9, 28-36)

 

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La transfiguración

 

 

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