Certificado de los golpes que recibio Wilfredo Soto García, en enero del 2011, con una nota que explica que lo llevó la policía. Certificado de los golpes que le propinaron a Juan Wilfredo Soto el 10 de septiembre de 2010. Penúltimos Días
Juan Wilfredo Soto fue asesinado aunque el régimen lo niegue un millón de veces Dr. Oscar Elías Biscet
La mentira es un cáncer que destruye los tejidos morales de los seres humanos y de las naciones. En ella, sin embargo, se ha afincado durante más de medio siglo el régimen comunista de Cuba. Su aplicación ha sido consecuencia tanto de la naturaleza diabólica del régimen como de los principios filosóficos sobre los que han basado su teoría y su práctica los precursores del comunismo, Vladimir Lenin, fue quien dijo: “Debemos estar dispuestos a utilizar el engaño, el fraude, la infracción de las leyes, la retención y ocultamiento de la verdad”.
Esta práctica repulsiva ha sido aplicada por Fidel Castro durante todo el tiempo de su mandato y es la misma herencia que ha recibido su hermano. La mentira es el arma más poderosa utilizada por los castristas que, combinada con la desinformación y el control de todos los medios de comunicación, ha creado los efectos negativos que han hecho posible la prolongación de nuestra pesadilla nacional.
¿Qué es la mentira? Aquello que se dice a sabiendas de que no es verdad. Es sustituir la verdad objetiva por la voluntad subjetiva para servir intereses personales casi siempre espurios. La mentira tiene muchos sinónimos como engaño, embuste, falsedad, falacia, fingimiento, etc. Hay mentiras llamadas piadosas que se dicen para protegerse de peligros o salvar la vida o simplemente no disgustar a alguien; aunque lo correcto es decir siempre la verdad. Como dijo Don José de la Luz y Caballero: “La verdad y sólo la verdad nos pondrá la toga viril”. El mandatario Raúl Castro no tiene idea de este aforismo, porque todo indica que su único fin ha sido, es y será hasta el último momento aplastar todo vestigio de libertad.
Juan Wilfredo Soto García, disidente pacífico fue esposado y después golpeado por la Policía Nacional Revolucionaria en el Parque Vidal de Santa Clara. Horas más tarde falleció de una pancreatitis aguda necrosante traumática. En una nota oficial emitida por el gobierno castrista y leída el 9 de mayo en el Noticiero Nacional de Televisión se dijo que Soto había muerto de una enfermedad natural denominada pancreatitis aguda. No contentos con haber mentido todavía tuvieron el cinismo de denigrarlo moralmente.
¿Cuánto de realidad hay en la nota oficial emitida por el régimen comunista? ¿Qué diferencia existe entre la pancreatitis aguda de curso natural y la pancreatitis aguda traumática? Según dijo Cicerón, “antes de discutir, definir”. Vayamos a las definiciones.
Pancreatitis aguda: enfermedad inflamatoria que su espectro anatomopatológico varía desde la pancreatitis edematosa, trastorno leve y de evolución limitada, hasta la pancreatitis necrosante, en la cual el grado de necrosis del páncreas guarda relación con la gravedad del ataque y con sus manifestaciones generales.
Existen muchas causas de pancreatitis aguda, siendo las más comunes la litiacis vesicular, el alcoholismo, la hipertrigliceridemia, la disfunción del esfínter de Oddi, algunos fármacos (azatioprina, 6 mercaptopurina, estrógenos, sulfamidas) y otros tipos de traumatismos.
Para mejor comprensión de estas causas las clasifico en traumáticas y por enfermedades.
Contusión simple del abdomen: es producida casi siempre por golpes directos sobre la pared abdominal. La lesión del páncreas resulta del aplastamiento del órgano contra la columna vertebral por un golpe a compresión desde el epigastrio, aunque puede ser ocasionada también por un traumatismo sobre la legión lumbar o la base torácica izquierda.
Después de la golpiza brutal, el disidente Soto García fue trasladado al cuartel de la policía de la ciudad de Santa Clara. Desde allí fue remitido al Hospital Arnaldo Milian de dicha ciudad cuando el oficial de guardia se negó a que permaneciera en el recinto. ¿Por qué fue remitido al hospital?
En dicho centro médico, le fue diagnosticado un cólico nefrítico, que no constituye una enfermedad quirúrgica. Se limitaron a administrarle un analgésico para el dolor y lo enviaron a su casa. Para desgracia de Soto, este fue un diagnóstico totalmente equivocado que selló su suerte. En ese momento, ya el paciente mostraba síntomas inequívocos de pancreatitis aguda necrosante traumática. Por lo general, cuando un paciente padece un ataque agudo, es posible determinar el momento específico en que comenzaron los síntomas.
En los pacientes de necrosis pancreática grave, los signos tempranos son menos dramáticos que los síntomas. Estas discrepancias entre las manifestaciones subjetivas y los signos objetivos de la enfermedad son de suma importancia a la hora de emitir un diagnóstico. Entre los síntomas que la caracterizan se encuentran: gran densidad de los síntomas funcionales, precocidad de los síntomas generales y pobreza relativa de los signos físicos.
¿Qué significa todo esto? Que aunque el enfermo se siente subjetivamente muy mal, en el examen físico se identificarán muy pocos o quizás ningún signo. Si, al pie de la cama, a Soto le hubieran hecho una punción abdominal, aún sin los elementos de diagnóstico de ultrasonido o rayos X, es altamente probable que este hombre estuviera vivo.
Regresando a los hechos que rodean a este lamentable caso, es importante destacar que, después de salir del hospital el 5 de mayo, Juan le dijo a su amigo, el pastor Mario F. Llenart que los golpes recibidos habían “acabado con su vida”. La realidad que no puede ocultar el régimen aunque mienta un millón de veces es que, aunque Juan padecía de algunas enfermedades crónicas, estaba compensado y se mostraba alegre en los momentos previos a los golpes que pusieron fin a su existencia.
Por desgracia, esta brutalidad policial no constituye un caso aislado. Todo lo contrario. En los últimos meses la policía ha golpeado a innumerables disidentes, incluyendo damas armadas únicamente con las rosas del amor martiano. Con Juan Wilfredo Soto García se cometió un brutal asesinato político extrajudicial. Quienes perpetraron tal crimen actuaron al amparo de las palabras pronunciadas por Raúl Castro con motivo de la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.
En ese discurso, el mandatario mostró su naturaleza represiva cuando dijo: “Es necesario aclarar que lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender su revolución, puesto que la defensa de la independencia, de la conquista del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos.” No hay que ser un genio para entender el mensaje.
Sabemos que Raúl Castro llama pueblo a los policías vestidos de civil, a los paramilitares de las infames brigadas de respuesta rápida y a los mal pagados informantes. Pero ninguno de estos brutales represores será capaz de erradicar de nuestros corazones las ansias de libertad y democracia a las que tenemos derecho como hijos de Dios.
Fuentes consultadas: Normas de Cirugías Cubanas, Principios de Medicina Interna, Harrison. 16th edición, Diccionario de Medicina. Océano Mosby. 4ª edición, The Merck Manual, 18th edición.
Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos.
19 de Mayo del 2011
Miente el Granma, la familia de Soto no rechazó a los disidentes Beatriz Roque Cabello Pinceladas de Cuba Estas fotos demuestran que la familia admitió la presencia de los
disidentes en el velorio, incluso permitió que se le pusiera la
bandera cubana y también hicieron guardia de honor igual que los
disidentes. No importan las amenazas que se le haga a la oposición
interna en el Granma, las pruebas están ahí.
Varios miembros de la oposición hacen Guardia de Honor en el velorio de Juan Wilfredo Soto. Al final, a la derecha, se encuentra Ángel Moya Acosta, recién excarcelado del grupo de los 75, que fue golpeado por la Policía Política Revolucionaria hace dos semanas. Debajo su foto con uno de los golpes en la cara y aquí su denuncia. Foto: Babalú Blog
Ángel Moya Acosta muestra los golpes que recibió en el rostro cuando la Policía Política Revolucionaria se lo llevó detenido para impedir su participación en un acto de protesta pacífico. Foto: Babalú Blog
En el transcurso de la última semana, el colega Carlos Valhuerdi, periodista independiente de la web Cubanacán Press, me ha estado comunicando algunos acontecimientos recientes ocurridos en la ciudad de Santa Clara, que se iniciaran en la noche del 7 al 8 de mayo último, tras la muerte de Juan Wilfredo Soto como resultado de la brutal golpiza que le propinaran cuatro policías uniformados y que –con inhabitual premura– fue negada por las autoridades gubernamentales en una nota de prensa publicada el lunes 9.
Con fecha 12 de mayo, Granma publicó adicionalmente a página completa (pág 3) un artículo titulado “Cuba desprecia la mentira”, con algunos testimonios –entre ellos el de una inexplicablemente sonriente hermana del recién fallecido Soto– para “demostrar” la falsedad de la golpiza. Siempre hay personas inescrupulosas prestas a someterse al miedo, no importa si son familiares o no de las víctimas de la represión.
Lo que no ha reportado Granma es la muerte de uno de los policías participantes en la golpiza, ocurrida en la noche del 11 de mayo, a consecuencia de un disparo a la cabeza que se realizara por su propia mano en la tarde del propio domingo 8. Según testimonios que no publica Granma y que me ha revelado el colega Valhuerdi, vía telefónica, el policía se llamaba Alexéi Herrero, y se disparó en el baño de su propia casa, ubicada en un lugar de las afueras de Santa Clara conocido como Callejón de San Antonio, en la carretera de Camajuaní, después de su regreso de la segunda reunión a la que había sido convocado por la Instrucción Policial a propósito de la muerte de Soto. El velorio de Alexéi ¬–un individuo con tendencia a la violencia, según testimonios–, se realizó bajo un fuerte operativo policial en la funeraria de Santa Clara (antigua funeraria Camacho), operativo que se extendió hasta la propia vivienda del fallecido.
La tensión ha reinado en la ciudad capital de Villaclara, con una sostenida vigilancia sobre los opositores, amenazas y hasta represalias. Héctor Bermúdez, miembro del grupo liderado por Guillermo (Coco) Fariñas, fue apedreado después de hacer declaraciones públicas acerca del operativo policial que se desató en el hospital provincial Arnaldo Milián y la presión ejercida sobre los médicos, cuando fue ingresado Juan Wilfredo Soto, y de lo cual él fue testigo presencial. Bermúdez sufrió una herida en la cabeza, por la que tuvo que recibir suturas, cuando se dirigía de regreso a su casa.
El pasado viernes 13 todavía Santa Clara no había recuperado su tranquilidad. Valhuerdi nuevamente me comunicó un incidente ocurrido ese día en el mismo parque Vidal, en pleno centro de la ciudad. Esta vez un grupo de ciudadanos de a pie –no opositores– orquestaron un verdadero mitin de repudio espontáneo a Amado Gómez Rodríguez, uno de los testigos presentados por el periódico Granma, vendedor de flores en los alrededores del referido parque, quien había declarado que Soto no había recibido ninguna paliza “como referían los enemigos de la revolución”. El grupo en cuestión estuvo motejando como “chivato” y otros epítetos por ese estilo a Amado, a puros gritos, hasta que la policía uniformada disolvió pacíficamente a los enfurecidos santaclareños, sin aplicar un golpe, una detención ni una multa siquiera. Lección aprendida o prudencia del momento, lo cierto es que en Cubanacán el horno no parece estar para pastelitos.
Como colofón, este domingo 15 la Virgen de la Caridad llegó a Santa Clara, siguiendo la ruta de la peregrinación de la imagen por toda Cuba con motivo del 400 aniversario de su aparición, a celebrarse en 2012. Se dice que el recibimiento a la Santa Patrona de los cubanos en Santa Clara fue apoteósico, con una congregación masiva de creyentes y no creyentes que asistieron bajo la fuerza simbólica de su significación en el imaginario popular: es, por así decirlo, la Virgen de la Libertad de Cuba desde su presencia en los campos mambises. Los cubanos, tras medio siglo de ilusiones rotas, están buscando una fe que los una y los sostenga.
Pese al duelo que significa la pérdida de vidas humanas debido a la violencia incitada desde el poder, es de desear que las autoridades hayan recibido, fuerte y clara, una señal inequívoca: los pueblos, tarde o temprano, se hartan de sus represores. La legitimación de la violencia, como Lineamiento no escrito entre los acuerdos del VI Congreso, podría en un día cercano volverse en contra de la dictadura. No olvidar aquel sabio refrán que reza así: quien siembra vientos, recoge tempestades.
Juan Wilfredo Soto García enseña la muñeca lesionada y la inflamación en el brazo que le ocasionaron los golpes.
Foto: Idania Yanes Contreras.
El pasado 10 de setiembre de 2010, la disidente Idania Yanes Contreras, presidenta de la Coalición Central Opositora, publicó una nota de prensa sobre los golpes que había recibido Juan Wilfredo en el hospital provincial Arnaldo Milián Castro a manos de un “agente de Seguridad y Protección”. Entre otras cosas decía:
“Contó Juan Wilfredo que el clínico lo remitió a la sala de medicina en donde había permanecido hospitalizado por espacio de 22 días, para indicarle tratamiento; cuando el custodio conocido por “El Negro” residente en el villaclareño municipio de Manicaragua, le propinó varias patadas, al negarse a acompañarlo y luego de ambos tener serias palabras Wilfredo le vociferó: “Perdiste, has golpeado a un hombre enfermo”.
“Soto García asegura haber acudido allí nuevamente a las 10 de la mañana del referido día por orientaciones del galeno nombrado Eric, quien lo atendió y le indicó Rayos X de tórax y otros estudios; los que arrojaron crecimiento en el corazón, líquido en el pulmón, además de diagnosticarle hipertensión arterial grado III”.
“El guardián sabía lo que hacía, estoy seguro que sabe artes marciales”: comentó Soto, no sin antes expresar que, este individuo procedió a atacarlo después que su superior le gritara como orden: “Reviéntalo”, lo que tuvo como respuesta los gritos de los enfermos y acompañantes, de: ¡asesinos y abusadores!”
“Acotó Juan Wilfredo que las pateaduras le trajeron como consecuencia estar ingresado una hora en la sala de observación en el mencionado hospital, con la presión arterial alta y el electro indicado alterado, por lo que le fueron suministradas dos ámpulas de dipirona y dos captopril debajo de la lengua. Allí fue atendido por el médico Alexis Pineda Moya -con registro hospitalario 96152- el que emitió un certificado médico de lesiones no graves con tratamiento, donde se observan contusiones en codo izquierdo, muslo izquierdo, tórax y pared anterior”.
Palabras del pastor Mario Lleonart en el funeral de Soto García
La sangre con letra entra
Alejandro Tellería Díaz
El Mundo.es
Sobre Juan Wilfredo Soto: Como médico (anestesista e intensivista) veo muchas incongruencias en la versión ofrecida por el gobierno.
El hombre que ven en este vídeo, Alberto Lairó Castro, recibió golpes y fue arrojado a la calle por varios policías, después de haberlo elevado y zarandeado por los pies hasta tirarlo lo más lejos posible. Quedó inválido. Un acto de barbarie típico de las fuerzas represivas de los Castro. Es un documental de Luis Felipe Rojas, con la colaboración de Orlando Luis Pardo Lazo. La muerte a palos de Juan W. Soto García también por parte de la policía política no es un caso aislado, en Cuba va en aumento esta práctica: no encarcelar a los opositores, patearlos, apalearlos, torturarlos y después dejarlos tirados en una calle o una acera. Pero están muriendo. No hay presos políticos, es lo que quieren decirle al mundo, pero hay hombres y mujeres apaleados, muchas veces hasta la muerte.Todavía está fresca la de Orlado Zapata Tamayo preso político muerto en huelga de hambre, a quien los carceleros le negaron el agua por 18 días. Esto es un grito de Cuba al mundo, ¡ayúdennos a derribar la dictadura!
Capítulo 4 del programa de discusión y debate "Razones ciudadanas" al que están invitados en esta oportunidad varios periodistas independientes cubanos, para intercambiar criterios sobre el origen, evolución y perspectivas de futuro de ese embrión de prensa libre en Cuba.
Entre los participantes de este capítulo están Juan González Febles, Julio Aleaga, Luis Cino, José Antonio Fornaris, Amarilis Cortina, Pedro Argüelles, José Daniel Ferrer y como moderador Reinaldo Escobar.