El Señor te bendiga
y te guarde;
te muestre su rostro
y tenga misericordia
de ti.
Vuelva a ti su mirada
y te conceda la paz.
El Señor te bendiga.

 

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CELEBRACIONES

Mujeres en Camino

La escritora y periodista Marta Nin narra y analiza el encuentro de 15 mujeres del Evangelio con Cristo en su libro Mujeres en camino. "La novedad del cristianismo es la gratuidad del amor. Es un amor que no discrimina. Jesús, contrariamente a lo que ocurría en su época, no discrimina, nos ama a todos igual, seamos mujeres, prostitutas, leprosos, pecadores… Incluso parece que tiene una predilección por los que están más alejados.

 

 

 

Cuaresma: Caminos abiertos
Dios es abridor de caminos. Cuando todo parece cansado, saca de los viejos troncos brotes nuevos. Cuando todo parece confuso, saca de las confusiones claridades y verdad. Dios nos sorprende dándonos futuro. Dios es sembrador de amor en nuestro surco. Con su novedad, nunca...

¿Cómo vivían los primeros cristianos la cuaresma?

 

Inmaculada Concepción de María, 8 de diciembre

María: "estrella" que orienta por el camino marcado por Cristo a una Iglesia expuesta a las influencias negativas del mundo

María en el Antiguo Testamento
SS Juan Pablo II
26 de enero de 1996

María, la «llena de gracia»
Juan Pablo II
10 de mayo de 1996

La santidad perfecta de María
Juan Pablo II
17 de mayo de 1996

María, nueva Eva, inaugura la nueva creación
Juan Pablo II
29 de mayo de 1996

María Inmaculada, redimida por preservación del pecado
Juan Pablo II
7 de junio de 1996

La Virgen de Lourdes y la Inmaculada

Bernadette Soubirous y la Inmaculada

 

 

 

"Virgen con el Niño", una de las obras más misteriosas del pintorr y escultor y arquitecto renacentista Miguel Ángel Buonarroti, que se exhibe desde el 7 de diciembre en lo Museos Capitolinos de Roma, y que se conserva en el museo de la casa natal del artista en Florencia. La obra estará expuesta hasta el 10 de enero de 2010. EFE

 

 

 

 

Noviembre 1, Solemnidad de Todos los Santos

Lecturas bíblicas

Primera Lectura
(Apocalipsis 7:24-,9-14)

Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: «No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios».
Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144,000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:

«¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!».
Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: «¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!».

Y uno de los Ancianos me preguntó: «¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?».

Yo le respondí: «Tú lo sabes, señor». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero».

Salmo 24

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes
porque él la fundó sobre los mares,
él la afirmó sobre las corrientes del océano.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias
y puro el corazón;
el que no rinde culto a los ídolos
ni jura falsamente:
él recibirá la bendición del Señor,
la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¡Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
el Señor poderoso no los combates.
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria
es el Señor de los ejércitos.

 Segunda lectura:
(1 Juan 3: 1-3)

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.

Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

 

Evangelio
(Mateo 5:1-12)

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los       Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo.

Solemnidad de Todos los Santos
Juan Pablo II

Bienaventurados
José-Román Flecha Andrés
Ecclesia Digital 


 

Noviembre 2, Día de los Fieles Difuntos

Lecturas bíblicas

Primera Lectura
(Libro de la Sabiduría 3:1-9)

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.
 A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.
 A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él.
Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto.
Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos.
Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

Salmo 23

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.

Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

Segunda lectura
(Carta a los Romanos 5:5-11)

Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.

Evangelio
(Juan 6:37-40)

Jesús les dijo: Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió.
La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día».

 

15 de agosto: La Asunción de la Virgen María

“Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza”. (Apocalipsis, Capítulo 12,1).

“Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas:
¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación
sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.

(Evangelio de Lucas, 1, 46-55)

Pintura: Domenico Piola

Que el Misterio de la Asunción Ilumine a la Iglesia y a la Humanidad Entera
S.S. Juan Pablo II
15 de agosto de 1995

Los rosales en flor y los lirios de campo la rodean
como en primavera

Jesús Martí Ballester

Munificentissimus Deus
Constitución Apostólica del Papa Pío XII que por la divina providencia se define como dogma de fe que la Virgen María, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste
1 noviembre 1950

El dogma de la Asunción de la Virgen
El dogma de la asunción es el acontecimiento religioso más importante después de la Reforma.
Carl Gustav Jung

Cantos a la Virgen María

Mina Magnificat

Pavarotti - Ave Maria - Schubert

Andrea Bocelli - Ave Maria

Heifetz plays AveMaría

 

María Magdalena. Celebramos su día el 22 de julio.

“El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.

Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.

Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.

Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo».

Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!».

Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes».

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras”.  (Juan 20: 1-2, 11-18)


Icono cretense museo de los iconos en Dubrovnik, siglo XVI.


Giovanni Franchesco Rustici

   


Miguel Angel, 1532

“No me toques”, le dijo Jesús a la discípula enamorada
Dora Amador

 

María Magdalena: “¡Maestro!” Y se arrojó a sus pies

Santa María Magdalena