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Palabras del Dr. Oscar Elías Biscet, presidente
de la fundación Lawton de Derechos Humanos con
motivo de los 40 días de ayuno de opositores
pacíficos en Tamarindo
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Ayunantes, invitados, damas y caballeros; hoy es
el día 40 del ayuno y doy gracias a Dios por
darme una pequeña porción de su espíritu para
continuar firme en éste hasta cumplir la última
noche.
En el inicio del ayuno, mis convicciones en la
no violencia eran sólidas, pero con muy pequeña
debilidad. No odiaba a mis enemigos pero no
había podido consolidar en mi corazón el amor a
ellos. En el transcurso de estos días conocí la
iluminación de Dios, la interioricé, y la
fusioné a mis pensamientos. El amor al prójimo
es también a nuestro enemigo. Aunque en realidad
este calificativo -"enemigo"- no existe en mi
vocabulario, reconozco que sólo tengo
adversarios y he adquirido la capacidad de
amarlos porque amándolos de esta forma
desechamos la violencia, la ira, la venganza, el
odio, y la sustituimos y enarbolamos por la
justicia y el perdón.
Al clamar al Señor para este ayuno, y evocar sus
palabras escritas por el profeta Jeremías en el
capítulo 33 versículo 3: "Clama a mí y yo te
responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas
que tú no conoces", el modesto y pequeño ayuno
es convertido en lo más grande y hermoso en la
historia de la oposición al comunismo por unir
al pueblo cubano de la isla y de la diáspora, al
pueblo con la oposición , y por primera vez se
materializa la unión de todas las fuerzas
democráticas del país. Es un gozo conocer que
muchos extranjeros se entrelazaron en ayuno con
nosotros por la libertad del pueblo cubano.
Reafirmo que la esencia de Dios en el hombre son
los derechos humanos, manifiestan la vida y la
libertad. Durante esta jornada de inanición y
oración he visto el maltrato hacia mis
conciudadanos que huyen de la tiranía
castro-comunista, tratos irrespetuosos por parte
de algunos individuos del servicio de
inmigración de los Estados Unidos de América,
que abusando de la libertad la han convertido en
libertinaje, por lo cual los condeno al igual
que las leyes de inmigración negociadas con
Castro. La marina de un país democrático no se
puede poner al servicio de una tiranía sino que
debe buscarse la solución en erradicar ese
gobierno tiránico y defender los derechos
humanos de los débiles. Mi pueblo lleva 40 años
de sufrimiento teniendo que vivir el terror de
un exilio forzado, más de 10 mil fusilados,
infanticidios planificados por la cúpula
gobernante, crímenes políticos enmascarados de
accidentes o riñas callejeras, y hasta los más
increíbles métodos, como la medicina como
instrumento de torturas y asesinatos.
Señores, por todo lo antes expuesto, exijo la
renuncia inmediata del gobierno comunista de
Cuba, y formar un gobierno de transición hacia
la democracia con todas las fuerzas políticas
que representan al pueblo cubano excluyendo a
los hermanos Castro y a su séquito que han
cometido graves violaciones de los derechos
humanos de este pueblo sufrido.
El camino hacia la libertad está iluminado por
todas aquellas personas ayunantes a lo largo y
ancho del país. Los invito a todos ellos, y a
los que deseen participar en la democratización
del país, a un foro para la creación de un
frente único de opositores al sistema arbitrario
imperante en nuestro país.
Y digo como los profetas de Dios: "Ay de los
que dictan leyes injustas
y prescriben tiranías para apartar del
juicio a los pobres,
y para quitar el derecho a los afligidos de
mi pueblo". (Isaias 10, 1 y 2).
"Mas la senda de los justos es como la luz
de la aurora,
que va en aumento hasta que el día es
perfecto". (Proverbios 4, 18).
Y esa perfección es la libertad que emana de
Dios.
Muchas gracias. |