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«La universidad es un cuartel de la Seguridad»
Entrevista con Rolando Rodríguez Lobaina,
directivo del Movimiento Cubano de Jóvenes por
la Democracia.
Luis Felipe Rojas, Holguín
21 de julio de 2007
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Rolando Rodríguez Lobaina,
directivo del Movimiento Cubano
de Jóvenes por la Democracia. (LFR) |
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Rolando Rodríguez Lobaina, junto a su hermano
Néstor, ex preso político, fundó y lleva
adelante diferentes proyectos con numerosos
jóvenes cubanos. El proyecto Universitarios Sin
Fronteras (USF), la lucha por la devolución de
la Universidad Católica Santo Tomás de
Villanueva y la presentación en noviembre pasado
de más de 5.000 firmas que piden la autonomía
universitaria, son algunos de sus gestos y
acciones dentro de la lucha cívica no violenta.
Nos vimos en medio de las detenciones y
deportaciones masivas del pasado 3 de julio,
cuando un grupo de disidentes se disponía a
celebrar el día de la independencia de Estados
Unidos. Empezó en un arranque de jovialidad, se
explayó en detalles (unos para publicar y otros
no), pero finalizó llorando cuando conversamos
sobre los presos políticos y sobre cómo soñaba
la Cuba del día después.
¿Qué es Universitarios Sin Fronteras?
Este es un proyecto que pide libertad de
reformas dentro de las universidades, libertad
de asociación, académica y más. Para que no haya
un control monolítico dentro de los recintos
universitarios, militarización ni
adoctrinamientos. Es para que las universidades
sean centros libres para emitir pensamiento, sin
distinción de personas ni de ideologías.
En 1996 se hizo una entrega de estas peticiones
y la respuesta fue el encarcelamiento de Néstor
Rodríguez Lovaina, Heriberto Rodríguez Leiva y
Radamés García, en Villa Maristas, por 56 días.
En 2004 se hizo una revisión, se le entregó al
gobierno y se le pidió que fuese del
conocimiento de todos, que se distribuyera en
las universidades y se convocara a un plebiscito
donde la Complutense de Madrid, la UNAM y otras
fuesen observadoras.
Los días 18 y 19 de abril de 2005, el MCJD
entregó el proyecto a la FEU en Santiago de
Cuba, Villa Clara y La Habana. Además,
personalmente, lo entregué en la dirección
nacional de la FEU (Federación Estudiantil
Universitaria). Fue una acción conjunta, y estos
planteles hicieron silencio. En el caso de Villa
Clara, lo primero que hicieron fue buscar a la
Seguridad del Estado. Es un mecanismo que tienen
instalado, y ahora estoy haciendo denuncia de
ello. La FEU no representa los intereses
verdaderos de los estudiantes en las
universidades.
¿Y todo se queda en el plano de los
secretariados de la FEU?
Claro que no. Ahí están las protestas de
septiembre de 2007, en la Universidad de
Oriente, en las sedes de Quintero y Mella, donde
estudiantes se manifestaron por exigencias,
pidiendo mejorías. Sin embargo, lo que vivieron
esos estudiantes, por testimonios que tenemos;
el control que vivieron los que fueron delatados
como supuestos incitadores de aquellos hechos,
fue el infierno. Se paraban en las ventanas y
los vigilaban, y para esto se prestaron
profesores.
Se sabe que la Seguridad del Estado estableció
un cuartel de operaciones dentro de la
Universidad. Aplicaron el mecanismo de llegar a
la médula espinal de todos los focos de rebeldía
y protesta. La rectora, Zaida Valdés, fue otra
cómplice, súbdita de los intereses del gobierno,
radical, ultraizquierdista, engañó a los
estudiantes: en un principio les dijo que no se
iban a tomar medidas, pues ellos lo único que
exigían era la mejora de las condiciones; pero
el resultado fue la expulsión de alrededor de
diez estudiantes.
Tuve la oportunidad de hablar con varios de
ellos, y desde esa fecha no hemos podido
contactarlos más. No se sabe el mecanismo que
utilizan con ellos, si es la presión, el
chantaje, utilizan a los familiares, las
amenazas y todas las demás cosas para emplear el
terror. Amenazaron con cerrar el plantel, y
créeme, lo hicimos público en aquel momento, ahí
íbamos a estar, junto con los estudiantes.
Excepto un estudiante, que fue expulsado
definitivamente, los otros fueron sancionados a
dos años de separación, para analizar después de
ese tiempo si es que pueden regresar. Te darás
cuenta que no hay libertad y que nuestra lucha
está más que fundamentada. Creo que por eso
estamos aquí.
Es un riesgo que corren…
Sí, se me ha secuestrado, se me ha encerrado sin
que lo sepa mi familia, y la más sonada y
alarmante fue cuando presentamos las firmas.
Junto a otros dos miembros, fuimos deportados de
La Habana hacia el oriente del país.
Concretamente, ¿cuáles han sido las acciones
represivas contra ustedes?
Tienes que fijarte que dentro de todo el
entramado de la sociedad civil emergente,
nosotros hemos llevado el papel exclusivo del
sector universitario, a diferencia de otros
grupos, partidos e iniciativas alternativas.
Hemos tenido esa distinción, que el gobierno no
ha pasado por alto, y los cuerpos represivos se
han ocupado de esto, por la importancia que
tiene este sector, no ya solamente en Cuba sino
en cualquier país.
Lo han demostrado los momentos de transición en
los regímenes de fuerza: han sido los
universitarios los que han llevado el clarín
hacia la libertad y la democracia. El MCJD se ha
identificado con esta lucha y este sector, y es
por ello que ha sido mirado con furia. Lo
demuestran los encarcelamientos, el
descabezamiento de sus líderes a través de los
años. Este 16 de julio hemos cumplido 17 años.
Incluso los órganos de contrainteligencia han
dicho a algunos activistas que pueden pertenecer
a otros grupos de la oposición, menos a éste. De
manera que ha habido una intención, una
particularidad.
¿En qué fase de trabajo se encuentran? ¿Qué
hacen hoy?
Hay que hacer primero una pequeña retrospectiva
del MCJD. Han sido distintas etapas de trabajo.
Surgió al principio como un movimiento
alternativo a la oficialista UJC (Unión de
Jóvenes Comunistas) y traíamos el sueño al calor
de los cambios en el bloque comunista en Europa
del Este. Eso daba que el movimiento tenía más
inclinación hacia la desobediencia civil, muchas
actividades, acciones en las calles, etcétera.
Luego, en 1996, surge el proyecto Universitarios
Sin Fronteras y nos volcamos hacia los centros
universitarios del país, haciendo fuerza en los
tres tradicionalmente más conocidos: la
Universidad de La Habana, la Universidad Central
de Las Villas y la Universidad de Oriente.
Después vinieron encarcelamientos sucesivos a
Néstor, que fueron muy letales para el
desarrollo del Movimiento. Ahora ha habido una
maduración y estamos un poco menos en la
desobediencia civil, porque se hizo una nueva
revisión del proyecto en 2004, con una nueva
panorámica, donde se proyectan los objetivos
hacia los centros de estudios superiores.
Resultado de ello fue la entrega de las 5.000
firmas a la Asamblea Nacional, en noviembre
pasado, y el resultado fue el ataque del
gobierno, con encarcelamientos temporales y
deportaciones hacia oriente, y el ataque en el
periódico Granma. Porque ellos ven
Universitarios Sin Fronteras como algo a lo que
hay que atacar, desacreditar, minimizar. Pero ya
tenemos una visibilidad mayor, estamos en una
etapa de más madurez, con un prestigio incluso a
nivel internacional, con la creación y el
trabajo sostenido del Comité Internacional de
Jóvenes por la Democracia, que ha sido muy
solidario, consciente y atento a todo cuanto
pasa en la vida cubana.
¿En qué consiste el Centro de Estudios
Alternativos?
Soy el actual director, pero fue fundado por
Heriberto Rodríguez Leyva. En este centro de
estudios se ha estudiado el comportamiento de
los jóvenes, la historia de Cuba, pero también
la de los diferentes procesos de cambio de
países del antiguo bloque europeo; de regímenes,
aunque hayan sido de derechas. Estudiamos el
comportamiento de las luchas estudiantiles en
todas partes del mundo, lo que fue Jean Palaw,
la trascendencia de los momentos convulsos de
1968 en Checoslovaquia, Francia y otros.
Nos hemos centrado en cómo enfocar y trasladar
estas experiencias a la Isla, porque se conoce
que ha habido mucha apatía, desinterés por el
estado de frustración que se vive, que ha
establecido el régimen con su política y que los
jóvenes han sido los que más lo han sufrido.
Estudiamos esto con enfoques económicos,
políticos y culturales. Han aumentado las
publicaciones independientes desde la década de
los años noventa. Así surgió Los Pinos Nuevos,
que fue la primera intención de acercar el
pensamiento alternativo a los jóvenes.
No son una fuerza política ni una alternativa de
poder. ¿Cómo piensan entrarle de frente al
estudiantado, primero, y al pueblo en general,
después?
Muchos de los integrantes de esta organización,
un día dijeron: 'voy a dar el paso y luchar',
pensando en que la nación cubana está lastimada
y tenían que ayudar de alguna forma. Hay quienes
se lanzan a formar un grupo de lucha, por ver a
una Cuba con una plataforma democrática, pero
hemos notado que les faltan instrumentos y
métodos.
La integración con otras organizaciones ha sido
un método para llegar a más jóvenes. Ha sido muy
importante trabajar y formar parte de la Alianza
Democrática Oriental, y no se puede pasar por
alto esta labor de confraternidad, que ha sido
experiencia y oportunidad para poder
intercambiar con líderes y organizaciones, y
tener el sueño de ver a todas las fuerzas
prodemocráticas unidas. Sembrar la semilla de la
libertad, perfeccionar la herramienta para
despertar a los demás, esa es la lucha. Queremos
que Cuba pueda competir en una transición
imprevista que pueda surgir, pero también en el
contexto del mundo civilizado.
¿Cuánto los ayuda el hecho de trabajar con
personas que aún no se han declarado
abiertamente en contra del gobierno?
Te respondo con una historia. Un día tuvimos la
oportunidad de compartir con unos estudiantes de
Periodismo, y uno de nosotros les hizo la
pregunta de qué creían de la libertad de
expresión. Y aquellos muchachos prefirieron no
responder. Entonces te das cuenta que es una
verdadera batalla por controlar sus mentes, esas
capacidades que están floreciendo y que están en
la mejor etapa de sus vidas, donde empiezan a
interpretar los fenómenos que están ocurriendo a
su alrededor.
Es una lucha del pensamiento alternativo contra
la expresión oficializada, eso fue en
Guantánamo. Pero también tuvimos la experiencia
de Cienfuegos, envidiable. Llegamos y plantamos,
pusimos los mecanismos de conversación y, sin
embargo, te das cuenta de que hay inquietudes,
pero hay miedo. Y están aquellos que, más bien
por ese temor, por comprometimiento, dicen:
'bueno, me voy a graduar, obtener un título y
después veo qué haré'.
Estamos viviendo la etapa de la llamada
"universalización de la enseñanza superior", con
una enorme desproporción, sin tener en cuenta el
daño que se le está haciendo a la
infraestructura de lo que siempre fue la
universidad en Cuba, en cuanto a la calidad de
la docencia. Hay personas con un altísimo nivel,
dispuestas a lanzar al país a primeros planos en
la arena internacional, en varias ramas. Hay dos
opciones para los jóvenes profesionales: esperan
que pase este letargo o se van del país. Estas
dos opciones son las que van lacerando a Cuba
como nación.
Es un trabajo en silencio y tal vez lento, pero
nuestra lucha está bien definida: dejar caer la
semilla de la libertad entre los jóvenes. Esa
experiencia, esos contactos informales, nos han
demostrado que la juventud cubana no quiere a un
régimen que les impide ver la mejor y más
variada televisión, la internet, viajar,
etcétera.
Yo me gradué en la CUJAE como ingeniero
informático, y de mi año, todos están fuera del
país. Incluso aquellos que eran comunistas e
intolerantes ante cualquier debate o
pensamiento. Muy silenciosamente han emigrado,
pero muy silenciosamente regresan. Eso refleja
la mentira en que se vive en esta isla.
¿Cómo ve Rolando Rodríguez Lobaina la Cuba
futura?
A pesar de todo lo que hemos pasado, el cubano
siempre fue un ser solidario, y eso va a
marcarnos para siempre. Cuba puede
reconciliarse. Sueño en una Cuba para todos, que
los cubanos de afuera puedan regresar, que todos
unidos levanten las manos y alcen a Cuba por
encima de las diferencias. Pienso que como mismo
hubo una revolución de terciopelo habrá una
revolución de las palmas.
Están dadas esas condiciones. Dentro del
laberinto de pensamientos, creo que un día
despertaremos, miraremos dentro de nuestros
hogares y veremos a nuestros hijos sonreír en
paz. Sueño con el día en que regresemos del
trabajo y saludemos a la familia sin la
incertidumbre de hoy. Sueño con que no haya más
presos políticos…
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