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Judías y judíos
ortodoxos asisten el 9 de agosto de
2008, al ritual del Tisha B'Av en el
Muro de los Lamentos, en Jerusalén
(Israel), que conmemora la destrucción
de los templos en el 586 a. de C. y 70
d. C., respectivamente, y donde se
realizan ayunos, al igual que en el Yom
Kippur. Como es tradición, los judíos
leen el Libro de las Lamentaciones y una
serie de poemas litúrgicos conocidos
como "kinnot", escritos para conmemorar
el Tisha B'Av, así como otros eventos
locales y nacionales.
EFE/MICHAL FATTAL |
Israel conmemora la destrucción de los templos
de Jerusalén
Jerusalén, 10 ago (EFE).- Israel conmemora hoy,
domingo, la destrucción de los bíblicos templos
de Jerusalén con una jornada de luto en la que
los judíos más observantes respetan también un
estricto ayuno hasta el anochecer.
Conocida como el "Tishá B'Av", o noveno día del
mes hebreo de Av, en esta jornada los judíos
recuerdan la desaparición de los templos
construidos primero por el rey Salomón y,
después, el que fuera remodelado por su sucesor
Herodes.
En sus rezos los judíos cantan hoy las llamadas
"kinot" o "lamentaciones", compuestas en época
medieval y que describen el sufrimiento de sus
antepasados desde la destrucción del templo.
También se abstienen de vestir ropas caras en
señal de humildad y duelo, y es costumbre usar
zapato de lona.
El templo de Salomón fue destruido por el rey
babilonio Nabucodonosor en el 587 a.C., y el de
Herodes en el 70 d.C. por las legiones romanas
al mando de Tito, en ambos casos dando inicio al
primer y segundo éxodo judío.
Para recordar la que consideran la peor tragedia
espiritual de su historia, cientos de miles de
judíos se concentraron desde por la mañana en la
sinagogas de todas las ciudades israelíes,
mientras que en Jerusalén lo hicieron frente al
Muro de los Lamentos, el último vestigio del
templo y el lugar más sagrado para el judaísmo.
Por detrás de este muro, donde la tradición
judía sitúa sus dos santuarios, se alzan hoy las
mezquitas de Omar y de Al Aqsa, esta última la
tercera en jerarquía para el Islam después de
las de La Meca y Medina.
Son también el centro espiritual de las demandas
políticas palestinas en Jerusalén, en cuya parte
oriental aspiran a declarar la capital de su
futuro estado.
La destrucción de los dos templos de Jerusalén,
que según la creencia coincidió en el mismo día
del calendario hebreo, supuso el final de la
independencia política judía hasta 1948, cuando
se creó el moderno Estado de Israel.
Según una tradición religiosa, la destrucción de
los templos fue un castigo divino por salirse el
pueblo judío del camino que Dios le había
dictado en la Torá, y sólo cuando regrese a él
lo verán reconstruido.
Otras teorías lo atribuyen a las divisiones
espirituales y a las disputas políticas internas
en el reino de Judea, que alentó las invasiones
de los imperios de la época que destruyeron
Jerusalén hasta sus cimientos.
Una encuesta realizada hoy en ese sentido por la
edición digital del diario "Yediot Aharonot" y
la asociación Gesher (Puente) muestra que los
israelíes siguen viendo con temor una posible
destrucción de Jerusalén como consecuencia de
sus propias divergencias religiosas y políticas.
De una muestra de 500 personas encuestadas, el
42 por ciento cree que la partición de Jerusalén
entre israelíes y palestinos -según se estipula
en las negociaciones de paz- es hoy la principal
amenaza a la ciudad santa.
Sólo un 20 por ciento cree que "nada" puede
poner en peligro a la Jerusalén, y que ésta es
"una ciudad fuerte y floreciente".
La directora de Gesher, Shoshi Becker, recordó
que Jerusalén fue destruida por el "odio
infundado" entre distintas corrientes judías
hace dos mil años, y dijo que la "belleza de la
ciudad radica precisamente en la variedad de su
etnias y tradiciones". EFE |