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A dos columnistas hermanos de El Nuevo Herald
Dora Amador
Queridos:
El dolor, la
decepción que ustedes sienten, los siento yo.
Por eso me ha llegado al corazón lo que expresan
en sus columnas publicadas en El Nuevo Herald
esta semana: El vicario general de La Habana,
de Nicolás Pérez Diez Argüelles y La comunión
del diablo, de Andrés Reynaldo, ambas
incluidas en esta edición de Palabra, así como
la columna que las provocó, Breve
aproximación al Che, de Monseñor Carlos
Manuel de Céspedes, publicada en Granma.
Es devastador ver
el verdadero rostro de algunos jerarcas de la
Iglesia Católica cubana. Gracias a Dios son los
menos, pero acaso los más influyentes hoy, los
que sientan las pautas totalitarias a seguir por
los laicos, los sacerdotes, los miembros de
congregaciones religiosas. Gracias a Dios
también hay muchos que, movidos por el Espíritu
Santo, fieles a Jesucristo, no son tan
imprudentes con Dios, por eso lo son con el
régimen castrista, es decir con el mal. Ellos y
ellas viven en la verdad, que es Cristo,
proféticamente: son los verdaderos seguidores
del Evangelio.
Recuerdo que hace
poco, conversando con un sacerdote de alto rango
cubano que estaba de visita en Miami –algo que
he escuchado otras veces de católicos de allá y
de acá, que confunden jerarquía con Iglesia–
dijo que su labor era evangelizar, no meterse en
política, y que “sus curas” estaban instruidos
en esa línea para la evangelización de los
laicos. “Si después de ser evangelizados se
quieren meter en asuntos políticos, allá ellos”,
cita textual. Aunque creo que Nicolás y Andrés
lo conocen, quizá otros lectores no, y es por
eso que insto a todos a leer el Compendio de la
Doctrina Social de la Iglesia, principalmente, y
debido al tema que nos concierne aquí, los
capítulos que menciono al final de esta página.
Quiero también
recordarle, de buena voluntad, al Secretario
Adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos
de Cuba,Monseñor Félix Pérez Riera, a que lo
lea, dado que varias veces me he preguntado por
qué si las Damas de Blanco son miembros fieles
de su parroquia, Santa Rita, de la cual él es
párroco, no ha hecho ni dicho nada, no ha salido
en defensa de ellas después que fueron
arrastradas y golpeadas cuando se sentaron
pacíficamente en la Plaza Cívica a exigir la
liberación de sus familiares, presos políticos
de la Primavera Negra de 2003.
"Es una situación
bastante peculiar, que nosotros no buscamos. De
hecho, de ese grupo de señoras que viene cada
domingo ninguna pertenece a nuestra Iglesia",
dijo Pérez Riera en una ocasión acerca de estas
heroicas cubanas que van allí a rezar por sus
familiares presos. En otro momento, no hace
mucho, citado por una agencia de prensa dijo que
"las Damas de Blanco se portan muy bien en su
iglesia"'. ¿Qué quiso decir con eso?
Todo el Compendio,
que fue uno de los grandes legados que nos dejó
Juan Pablo II, el grande, es una lectura
fundamental para la formación intelectual y
espiritual de la persona humana. Debe leerse en
su totalidad, y de nuevo, para el que no esté al
tanto del hipertexto les pido hacer clic
aquí:
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.
También se puede conseguir en cualquier librería
católica. En Miami sugiero la Librería San
Pablo, en la Calle 8 entre las Avenidas 57 y 58.
Es una de las mejores librerías católicas en
español de Estados Unidos.
Nicolás, dices en
tu artículo que “durante la clandestinidad fui
alguien de misa y comunión diaria. Por eso
cuando, después de destruir a mi familia y a mí
mismo, la alta jerarquía de la Iglesia católica
tuvo que escoger entre la libertad y el miedo, y
escogió el miedo, caí en una profunda crisis
religiosa que aún no he logrado superar”. Estas
palabras son las que me impulsaron, más que
otras, a escribirte. Por favor, no confundas
jamás institución con Iglesia, jerarquía
católica con Iglesia católica. Tú eres Iglesia,
yo soy Iglesia, porque cada uno de nosotros está
habitado por el Espíritu, formamos todos unidos
el Cuerpo Místico de Cristo. Quisiera que
salieras de tu “crisis religiosa” pidiéndole a
Dios que te devuelva la fe. ¿Tienes fe? A lo
mejor respondes “la perdí”, como responden
tantos, lugar común que enmascara el mal que
logró –es el mayor empeño del Espíritu del Mal–
penetrar en tu corazón. No que carecer de fe sea
malo, a fin de cuentas es un misterio quién la
tiene y quién no, pero algo sí
es cierto, si has
perdido la fe, ¿por qué no la buscas? “El que
busca encuentra, el que pide se le dará, el que
toque a mi puerta se le abrirá”, dice Jesús a la
espera siempre de cada uno de nosotros. Vuelve a
tu fe, a tu religión católica, que es tu patria
verdadera y la mía. Iglesia es mucho más que
edificios, instituciones, hombres y mujeres
habitados por el pecado empeñado en destruirla,
y son muchos los que lo hacen desde las mismas
entrañas de una parroquia, una diócesis, un
seminario o noviciado. Es el mayor triunfo del
mal. Pero Iglesia eres tú mismo, que al
denunciar la injusticia en Cuba estás siendo más
fiel a Dios acaso que el vicario general, que
también es humano y yerra. La Iglesia, sabes,
está integrada por hombres y mujeres que muchas
veces no viven en fidelidad a ella, no son
fieles a Dios.
Andrés, como
siempre, te leo, y ésta, como muchas de tus
columnas son memorables. Escribes: “Carlos
Manuel recuerda que una vez Juan Pablo II dijo
que el Che le inspiraba respeto, puesto que
había luchado en nombre de los pobres. En esa
anécdota, nuestro culto prelado parecía buscar
una patente de corso. Ignoro si la cita está
sacada fuera de contexto. Sea como sea, si Karol
Wojtyla dijo eso del Che cometió un error
imperdonable”. Creo que la última es una frase
que está de más, que no la pensaste bien.
¿Imperdonable? Andrés, todos tenemos que
perdonar, a eso estamos llamados si somos
verdaderamente cristianos. Y me parece que tu
oscilas, te sientes atraído poderosamente por
Dios, lo que no sabes es que Dios es el que te
amó primero, y tú le quieres responder amándolo.
Perdonar es uno de los mandatos más difíciles
del Evangelio, y Jesús insiste en ello. Qué
duro, pero qué liberador es hacerlo, qué paz nos
llena el corazón cuando perdonamos. Así somos
nosotros perdonados. Yo lo hice, lo hago, con la
ayuda de Dios, porque sola no puedo. Sé que
sonreirás pensando qué naive, u otra cosa de mí,
no lo sé. Pero aunque alguna vez elogiaste el
cinismo y hace poco decías en otra columna que
veías a un perverso dentro de todo beato, quiero
decirte querido Andrés que no todo beato es un
perverso. Ahora mismo el Padre Félix Varela está en proceso de beatificación.
No sólo tenemos que perdonarnos unos a otros,
también amarnos. No hay otra. Y el amor es un
acto de la voluntad, a más comunión y
comunicación con Dios, más amor.
Un sacerdote
cubano que reside en Cuba y que pide no se
publique su nombre, le escribió a Alicia Bombino,
editora del blog Cubacatólica, que a Mons.
Carlos Manuel de Céspedes le faltó decir en su
artículo del Granma que el Papa dijo estando en
Cuba que "El Che está ante el juicio de Dios".
.
El título de tu
columna, La comunión del diablo, me dice
que crees en ese poder maligno cuya única misión
es encerrarnos en su círculo para apartarnos de
Dios. ¿Cómo no caer en la trampa que nos tiende?
Con el bien, el mal se vence con el bien. De lo
contrario él nos vence. He ahí por qué debes
tener cuidado al juzgar, porque, sin saberlo
acaso, el mal te tiende una red, y entras. Como
juzguemos, seremos juzgados, eso lo sé. Y mira
que tendemos a juzgar.
Se dice que el
mayor logro del demonio es hacernos creer que no
existe. Pero sí existe, lo vemos a diario. Tiene
siempre un rostro y un nombre, y a veces está
muy cerca de nosotros.
Pero el mal no
tiene la última palabra. Y por cada vicario
general que elogia a un asesino hay decenas de
sacerdotes cubanos ejemplares, entregados en
cuerpo y alma a hacer el bien en esa pobre isla
y en todo el mundo. Por eso y por muchas otras
cosas, no nos dejemos vencer por el mal. Sé lo
que cuesta renunciar a una venganza, contando
con todas las armas para ejecutarla, por el
terrible mal que te han hecho, sé lo tremendo
que es perdonar y decidir amar a quien te hirió
de por vida. Pero también sé, me consta que
Jesús, por sus heridas nos ha sanado y estamos
llamados a ser precisamente eso: sanadores
heridos. La Palabra hecha carne, Jesús, nos
salvó, ¡estamos salvados! ¿Comprendes la
magnitud de eso? ¿Qué nos aguarda la vida
eterna, que ya comienza aquí, ahora, porque
hemos probado ligeramente, de lejos, la
grandeza, la belleza, la bondad, el amor
infinitos del Reino?
La oración es la
vía para llegar a Dios, abramos el corazón a
Cristo para que nos sane de tanta herida, las
que nos hicieron y las que hemos hecho a otros,
y nos ayude a seguir adelante gozosos en la fe,
la esperanza, felices en el amor.
Estos son los
capítulos que recomiendo leer del Compendio de
la Doctrina Social de la Iglesia, para eliminar
cualquier duda acerca del compromiso político y
social que tienen todos los católicos; de lo
inseparable que es esta doctrina de la
evangelización. Quien no defiende los derechos
humanos, la dignidad de la persona, la libertad,
la democracia y el bien común, quien no es
solidario con el que sufre comete un grave
pecado social, nuevo concepto, por cierto, que
se incluye en el compendio.
CAPÍTULO SEGUNDO
MISIÓN DE LA IGLESIA Y DOCTRINA SOCIAL
I. EVANGELIZACIÓN Y DOCTRINA SOCIAL
a) La Iglesia, morada de Dios con los hombres
b) Fecundar y fermentar la sociedad con el
Evangelio
c) Doctrina social, evangelización y promoción
humana
d) Derecho y deber de la Iglesia
CAPÍTULO TERCERO
LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS
V. LOS DERECHOS HUMANOS
a) El valor de los derechos humanos
b) La especificación de los derechos
c) Derechos y deberes
d) Derechos de los pueblos y de las Naciones
e) Colmar la distancia entre la letra y el
espíritu
CAPÍTULO CUARTO
LOS PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA
IGLESIA
II. EL PRINCIPIO DEL BIEN COMÚN
a) Significado y aplicaciones principales
b) La responsabilidad de todos por el bien común
c) Las tareas de la comunidad política
VII. LOS VALORES FUNDAMENTALES DE LA VIDA SOCIAL
a) Relación entre principios y valores
b) La verdad
c) La libertad
d) La justicia
CAPÍTULO OCTAVO
LA COMUNIDAD POLÍTICA
II. EL FUNDAMENTO Y EL FIN DE LA COMUNIDAD
POLÍTICA
a) Comunidad política, persona humana y pueblo
b) Tutelar y promover los derechos humanos
c) La convivencia basada en la amistad civil
III. LA AUTORIDAD POLÍTICA
a) El fundamento de la autoridad política
b) La autoridad como fuerza moral
c) El derecho a la objeción de conciencia
d) El derecho de resistencia
e) Infligir las penas
IV. EL SISTEMA DE LA DEMOCRACIA
a) Los valores y la democracia
b) Instituciones y democracia
c) La componente moral de la representación
política
d) Instrumentos de participación política
e) Información y democracia
V. LA COMUNIDAD POLÍTICA AL SERVICIO DE LA
SOCIEDAD CIVIL
a) El valor de la sociedad civil
b) El primado de la sociedad civil
c) La aplicación del principio de subsidiaridad
VI. EL ESTADO Y LAS COMUNIDADES RELIGIOSAS
A. La libertad religiosa, un derecho humano
fundamental
B. Iglesia Católica y comunidad política
a) Autonomía e independencia
b) Colaboración |