“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Voz de alerta a Concilio

Dora Amador

Decía Mario Vargas Llosa que hay personajes literarios más influyentes y definitorios en nuestra vida que un buen puñado de seres de carne y hueso que nos rodean. Tanto nos identificamos con sus sufrimientos, sus luchas, sus dichas o caídas. Algo parecido me ha pasado a mí con los disidentes en Cuba. Pero estos hombres y mujeres que comparten mi misma nacionalidad y por ende mi misma desgracia, no son héroes o heroínas de una narrativa: son seres reales que arriesgan su seguridad y la de su familia, su propia vida, por la esperanza de salvar la nación cubana. Han sido, junto al presidio político y el exilio, los protagonistas de nuestra épica libertaria.

Los disidentes cubanos han ocupado una parte primordial de mi labor periodística desde 1989, cuando apoyarlos, defenderlos, mencionarlos en cada palestra posible no era políticamente correcto en Miami, era más bien peligroso. Pero las cosas han cambiado, en estos siete años nuestra ciudad se ha transformado, y aunque quedan vestigios de canibalismo, la intransigencia ha cedido bastante al debate civilizado.

Dicho esto paso a contestarle a Rodolfo González, director general del Grupo de Apoyo a Concilio Cubano, Inc., su artículo “Para opinar con las manos llenas”, publicada ayer en estas páginas.

La trayectoria pública de Rodolfo González me es conocida. Desde que se incorporó a la disidencia en el Comité Cubano Pro Derechos Humanos comencé a escribir sobre él, difundiendo sus denuncias, que enviaba o leía por teléfono desde La Habana. Son numerosos los artículos donde lo menciono, incluyendo, por supuesto, cuando cayó preso, también cuando llegó a España en marzo del año pasado. Lo llamé y lo entrevisté a él y otros cubanos que acababan de salir de la cárcel. De nuevo consideré urgente hacer un llamado sobre estos cubanos que se hallaban en una situación precaria en el Centro de Acogida de Refugiados Vallecas y Alcobendas de Madrid.

Yo no desacredito a todos los disidentes --él lo debería saber-- que no pertenecen al llamado Grupo de los Siete. La comisión de jóvenes de Concilio conocida como los Pinos Nuevos llamó algo despectivamente "Grupo de los Siete" a los disidentes más viejos y reconocidos internacionalmente, quejándose de que a ellos no los entrevistaban, eran desconocidos. Estas diferencias, que también han sido de estrategia, motivaron un conflicto que Gustavo Arcos achacó a "ímpetus generacionales", y aclaró que la crisis había sido pasajera. Pero sucede algo que debemos analizar. Los Pinos Nuevos desempeñan un papel vital en Concilio Cubano. Leonel Morejón Almagro, delegado de Concilio, y Lázaro González Valdés, vicedelegado, son Pinos Nuevos y están presos. Pero hay otros en la calle que se quieren ir del país; el gobierno lo sabe y los alienta. Algunos cayeron presos cuando la redada de febrero y marzo, y están siendo intimidados para que abandonen el país. Mucho me temo que las palabras y los actos de los miembros de Concilio que quieren venir para Estados Unidos estén influenciados, en un momento dado, por el permiso de salida. De ahí parte mi desconfianza ante la reciente reunión, donde dos de las asistentes, sin duda mujeres valientes que se han destacado en la oposición, esperan visa para su salida. El que vaya a irse de Cuba no debe pertenecer al Secretariado de Concilio Cubano.

El gobierno le teme a esta nueva generación de disidentes, sin duda de un gran arrojo, que pueden ejercer una influencia decisiva en la juventud; por eso deja en la cárcel a dos de los Pinos Nuevos --que abogan por las protestas callejeras y una desobediencia civil mancomunada--, y no "toca" a la "vieja disidencia", aunque tampoco le permite mucho movimiento: los deja en los sillones de sus casas como una especie de pantalla permanente para la prensa extranjera, que contraste con los rostros y el atuendo "juvenil" de Roberto Robaina, Carlos Fernández Cossío y otros. (Para un análisis sobre los Pinos Nuevos, su papel en Concilio, y cómo el gobierno trata de manipularlos, recomiendo el artículo “Cuba's Tough Line on Dissent: Don't Trust Anyone Under 30”, de Howard LaFranchi, de la revista Christian Science Monitor; se puede obtener a través de CubaNet, en Internet).

La semana pasada lancé una voz de alerta a Concilio Cubano; esa voz de alerta Rodolfo González la catalogó de "sembrar intrigas", "crear nuevas barreras" y convertir "el triunfo en derrota". Pregunto: ¿para que se reunió "Concilio" el 17 de abril? ¿Para anunciar que se iba a volver a reunir en el ultimo trimestre del año? Las reuniones de Concilio Cubano --no de unos cuantos miembros del Secretariado-- y los documentos que se emitan, son de una importancia incalculable para su credibilidad ante el pueblo cubano y la comunidad internacional. Concilio logró aglutinar ya a más de 130 organizaciones opositoras y cuenta con un fuerte respaldo en el exilio, la Unión Europea y Estados Unidos. ¿Cómo entonces tomar en serio una reunión del Secretariado a la cual uno de sus miembros no pudo asistir "por motivos de trabajo", otras dos están por salir del país y dos más están presos?

Es cierto que en febrero se llevaron a cabo dos reuniones en secreto en un apartamento, pero fueron del Consejo Nacional Coordinador de Concilio Cubano, compuesto por 28 miembros elegidos entre las organizaciones de la coalición. A la primera pudieron asistir 21, y fue para ratificar la convocatoria para la reunión nacional a celebrarse del 24 al 27 de febrero. La segunda, a la que sólo pudieron asistir 12 porque ya el resto estaba preso, fue para anunciar que se posponía la reunión del 24 de febrero.

Cito las palabras de Ariel Hidalgo, autor de Disidencia, y activista incansable al frente, junto a su mujer Teté Machado, del Buró de Información del Movimiento de Derechos Humanos: "Concilio se encuentra en una encrucijada que no es sólo producto del acoso del gobierno, es más bien un problema de definición: o responde a las realidades legitimas del pueblo cubano, de los sectores sociales emergentes que buscan un cambio: los aperturistas dentro del gobierno; los intelectuales y artistas, y los cuentapropistas de la economía informal, o se dedica a repetir las consignas del exilio".

Para finalizar, quiero aclarar que yo nunca prometí llamar por teléfono a Rodolfo González, como dice él en su articulo, para que me diera más información sobre su corporación. Con lo que me dijo me basta. En estos momentos, que yo sepa, hay dos foros de apoyo a Concilio en Miami integrados por numerosas organizaciones del exilio que desde el principio han ayudado mucho a esa alianza opositora interna.

Lamento mucho que mis críticas disgusten. Creo que mi trabajo como periodista es señalar peligros más que cantar alabanzas.

Mayo 2, 1996

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