“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Respuesta a Nuccio y Robaina

Dora Amador

De nuevo los gobiernos de Estados Unidos y Cuba coinciden en su total indiferencia, cuando no desprecio, por el sentir del pueblo cubano. Ahora nos lanzaron otra advertencia intimidatoria: cuidado con zarpar otra vez. La flotilla aérea y marítima que salió rumbo a Cuba el 13 de julio cometió un grave error, eso no se hace. "No lo toleraremos", dijeron casi al unísono dos funcionarios que funcionan ya en una casi feliz concordancia: Roberto Robaina, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, y Richard Nuccio, asesor del presidente Clinton en materia cubana.

"Que no se metan", dice el periodista Roberto Rodríguez Tejera, que iba a bordo del Democracia. "Porque hemos decidido ejercer la libertad". A mí me parece que va a ser muy eficaz, pero además es urgente poner en práctica esa "metodología", como le llama Tejera, y no "estrategia": es ejerciendo la libertad que se es libre. "¿Cómo le vamos a pedir a la disidencia que actúe consecuentemente si nosotros no lo hacemos con nuestros principios?", me pregunta Tejera.

"Jamás vamos a apelar a la violencia", afirma Ramón Saúl Sánchez, gestor de la flotilla y del recién nacido Movimiento Democracia, así nombrado por el barco insigna que entró en aguas territoriales cubanas y fue embestido por buques castristas. "Queremos rescatar nuestro derecho a entrar en nuestras aguas y en nuestra tierra".

Los integrantes del movimiento me explican que ya no van a esperar más por el golpe de estado, ni porque Fidel Castro se siente o no a dialogar, ni porque la Ley Torricelli logre la liberación de Cuba. Han decidido derrocar al gobierno castrista provocando su desgaste sicológico, la denuncia incesante de los crímenes e injusticias que cometen y buscando la solidaridad internacional con su causa. Si para ello tienen que morir en el mar que así sea, dicen.

Del belicismo a la no violencia

Ramón Saúl Sánchez salió de Cuba a los 12 años en 1967. A los 16 se incorporó a Alpha 66. Después de participar brevemente en otras organizaciones, en 1979 entró en el Movimiento Insurreccional Martiano (MIR); como Alpha, también de estrategia belicista. En 1982 fue condenado a nueve años de prisión por desacato en corte. "La condena más larga en la historia de Estados Unidos por merely remaining silent", me comenta Ramón Saúl. Se negó a testificar en un juicio por un atentado contra Fidel Castro en 1980 cuando viajó a Naciones Unidas. De los nueve años cumplió cuatro y medio en varias cárceles norteamericanas. A su salida fundó la Comisión Nacional Cubana, que ya desde sus inicios aboga por el respaldo a la disidencia interna y la lucha cívica no violenta.

La idea de una flotilla hacia Cuba la llevó a cabo por primera vez Ariel Hidalgo, director del Buró de Información del Movimiento Cubano de Derechos Humanos, en 1988, y se llamó Flotilla del Reencuentro con el Pueblo Cubano; el objetivo era desembarcar en Cuba y entrevistarse con la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas que estaba sesionando en esos momentos en el hotel Comodoro de La Habana. El barco no pudo entrar a aguas territoriales cubanas porque fue rodeado por dos cañoneras y un guardacostas. Después hubo varias flotillas que llegaron hasta el límite de las 12 millas, pero ninguna entró en aguas cubanas, excepto ahora el Democracia, más que un símbolo, creo que un buen presagio.

La próxima flotilla está planeada para el fin de semana del 4 de septiembre, Día del Trabajo. Como parte del creciente movimiento de esta lucha de resistencia pasiva, además de adentrarse en Cuba por agua y aire, el grupo utilizará medios tecnológicos modernos para empezar a ejercer, sin más dilación, el derecho a la libertad de prensa y de expresión dentro de la isla. Por lo poco que pude conocer creo que, de llevarse a cabo con éxito, sería uno de los peores golpes que se le puede asestar a Castro. Vale siempre recordar aquello de que el viejo tirano está preparado para la guerra, no para la paz.

Hay que actuar

Recuerdo una de las frases que me dijo Ramón Saúl en una de las cortas conversaciones que hemos llevado a cabo: hay que actuar antes de que Fidel mate al último cubano. Podrá parecer exagerado, no lo es. Un porcentaje elevadísimo de la población padece de desnutrición y anemia. Las muertes siguen en aumento en toda la nación debido a infecciones y enfermedades que en otros países son perfectamente curables. Lo repito: es el país de más alta tasa de suicidios en todo el hemisferio. Ese pueblo, en resumidas cuentas, le es indiferente a los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos.

Para mí, que por años en este mismo espacio he señalado la importancia y la eficacia de la desobediencia civil y la resistencia pasiva, que también he pensado en la opción del regreso desarmado, acaso sólo portando comida y medicinas, no puede ser otra cosa que motivo de profunda admiración y respeto el acto inconmensurable de los tripulantes del avión que sobrevoló La, Habana y del barco Democracia.

Agosto 25, 1995

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