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Respuesta a Nuccio y Robaina
Dora Amador
De nuevo los gobiernos de Estados Unidos y Cuba
coinciden en su total indiferencia, cuando no desprecio,
por el sentir del pueblo cubano. Ahora nos lanzaron otra
advertencia intimidatoria: cuidado con zarpar otra vez.
La flotilla aérea y marítima que salió rumbo a Cuba el
13 de julio cometió un grave error, eso no se hace. "No
lo toleraremos", dijeron casi al unísono dos
funcionarios que funcionan ya en una casi feliz
concordancia: Roberto Robaina, ministro de Relaciones
Exteriores de Cuba, y Richard Nuccio, asesor del
presidente Clinton en materia cubana.
"Que no se metan", dice el periodista Roberto Rodríguez
Tejera, que iba a bordo del Democracia. "Porque hemos
decidido ejercer la libertad". A mí me parece que va a
ser muy eficaz, pero además es urgente poner en práctica
esa "metodología", como le llama Tejera, y no
"estrategia": es ejerciendo la libertad que se es libre.
"¿Cómo le vamos a pedir a la disidencia que actúe
consecuentemente si nosotros no lo hacemos con nuestros
principios?", me pregunta Tejera.
"Jamás vamos a apelar a la violencia", afirma Ramón Saúl
Sánchez, gestor de la flotilla y del recién nacido
Movimiento Democracia, así nombrado por el barco insigna
que entró en aguas territoriales cubanas y fue embestido
por buques castristas. "Queremos rescatar nuestro
derecho a entrar en nuestras aguas y en nuestra tierra".
Los integrantes del movimiento me explican que ya no van
a esperar más por el golpe de estado, ni porque Fidel
Castro se siente o no a dialogar, ni porque la Ley
Torricelli logre la liberación de Cuba. Han decidido
derrocar al gobierno castrista provocando su desgaste
sicológico, la denuncia incesante de los crímenes e
injusticias que cometen y buscando la solidaridad
internacional con su causa. Si para ello tienen que
morir en el mar que así sea, dicen.
Del belicismo a la no violencia
Ramón Saúl Sánchez salió de Cuba a los 12 años en 1967.
A los 16 se incorporó a Alpha 66. Después de participar
brevemente en otras organizaciones, en 1979 entró en el
Movimiento Insurreccional Martiano (MIR); como Alpha,
también de estrategia belicista. En 1982 fue condenado a
nueve años de prisión por desacato en corte. "La condena
más larga en la historia de Estados Unidos por merely
remaining silent", me comenta Ramón Saúl. Se negó a
testificar en un juicio por un atentado contra Fidel
Castro en 1980 cuando viajó a Naciones Unidas. De los
nueve años cumplió cuatro y medio en varias cárceles
norteamericanas. A su salida fundó la Comisión Nacional
Cubana, que ya desde sus inicios aboga por el respaldo a
la disidencia interna y la lucha cívica no violenta.
La idea de una flotilla hacia Cuba la llevó a cabo por
primera vez Ariel Hidalgo, director del Buró de
Información del Movimiento Cubano de Derechos Humanos,
en 1988, y se llamó Flotilla del Reencuentro con el
Pueblo Cubano; el objetivo era desembarcar en Cuba y
entrevistarse con la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas que estaba sesionando en esos momentos
en el hotel Comodoro de La Habana. El barco no pudo
entrar a aguas territoriales cubanas porque fue rodeado
por dos cañoneras y un guardacostas. Después hubo varias
flotillas que llegaron hasta el límite de las 12 millas,
pero ninguna entró en aguas cubanas, excepto ahora el
Democracia, más que un símbolo, creo que un buen
presagio.
La próxima flotilla está planeada para el fin de semana
del 4 de septiembre, Día del Trabajo. Como parte del
creciente movimiento de esta lucha de resistencia
pasiva, además de adentrarse en Cuba por agua y aire, el
grupo utilizará medios tecnológicos modernos para
empezar a ejercer, sin más dilación, el derecho a la
libertad de prensa y de expresión dentro de la isla. Por
lo poco que pude conocer creo que, de llevarse a cabo
con éxito, sería uno de los peores golpes que se le
puede asestar a Castro. Vale siempre recordar aquello de
que el viejo tirano está preparado para la guerra, no
para la paz.
Hay que actuar
Recuerdo una de las frases que me dijo Ramón Saúl en una
de las cortas conversaciones que hemos llevado a cabo:
hay que actuar antes de que Fidel mate al último cubano.
Podrá parecer exagerado, no lo es. Un porcentaje
elevadísimo de la población padece de desnutrición y
anemia. Las muertes siguen en aumento en toda la nación
debido a infecciones y enfermedades que en otros países
son perfectamente curables. Lo repito: es el país de más
alta tasa de suicidios en todo el hemisferio. Ese
pueblo, en resumidas cuentas, le es indiferente a los
gobiernos de Cuba y de Estados Unidos.
Para mí, que por años en este mismo espacio he señalado
la importancia y la eficacia de la desobediencia civil y
la resistencia pasiva, que también he pensado en la
opción del regreso desarmado, acaso sólo portando comida
y medicinas, no puede ser otra cosa que motivo de
profunda admiración y respeto el acto inconmensurable de
los tripulantes del avión que sobrevoló La, Habana y del
barco Democracia.
Agosto 25,
1995 |