“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 


 

 

 

Breve reseña histórica de la Diócesis de Santa Clara,
en Cuba

Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

La Diócesis de Santa Clara, situada en la región central de Cuba, comprende dos provincias civiles: Villa Clara y casi la totalidad de la provincia civil de Sancti Spiritus con una extensión territorial de 12 754 km2 y una población aproximadamente de un millón y medio de habitantes. Fue creada por S.S.  el Papa Juan Pablo II el 1º de abril de 1995, con territorio desmembrado de la antigua Diócesis de Cienfuegos-Santa Clara. Su primer Obispo fue Mons. Fernando Prego Casal. La Diócesis y su Catedral se encuentran bajo el patrocinio de Santa Clara de Asís.

En el territorio diocesano existen poblaciones que se remontan en su fundación a los tiempos de la colonia: Sancti Spiritus fundada en 1514 es una de las siete primeras villas de Cuba, en su Parroquial Mayor, Fray Bartolomé de las Casas predicó su famoso “Sermón del Arrepentimiento”; Remedios, la octava villa, fundada en 1515. La actual capital diocesana,  Santa Clara, fue fundada en 1689.

Han existido sacerdotes de imperecedera memoria: Juan de Conyedo, Francisco Hurtado de Mendoza, Juan Félix de Moya, dedicados a la educación, fundadores de las primeras escuelas y de venerables templos como la antigua Parroquial Mayor de Santa Clara, la actual Parroquia del Carmen, etc. También los PP. Silvestre Alonso y Pablo Tomás Noya, que se dedicaron a la asistencia social entre los presos y enfermos; ambos fueron fundadores de iglesias, escuelas y hospitales en Sancti Spíritus.

Merecen especial atención los PP. Alberto Chao, defensor de los reconcentrados de Weyler en la Ciudad de Santa Clara y Ángel Tudurí, que llegó a ser Capitán del Ejercito Libertador, quien fue el último párroco de la Parroquial Mayor de Santa Clara y a la vez trabajador incansable por la construcción del nuevo templo, que hoy ostenta el título de Catedral de la Diócesis.

Así mismo son dignos de recordación el P. José Novo, párroco de Quemado de Güines, que en la primera mitad de este siglo realizó una gran labor educativa en esa zona y construyó además 7 templos y el P. José Vandor, húngaro de nacimiento y cubano de corazón, que fue el primer director de la Escuela Salesiana de Santa Clara, muy recordado además por sus gestiones de paz durante la batalla de Santa Clara en 1958, por su vida ejemplar dedicada al trabajo pastoral y por su muerte santa, su causa de beatificación ya está introducida.

Este territorio del país tuvo un papel muy activo en las guerras de Independencia: el 7 de febrero de 1869 en los campos de Manicaragua más de 7 000 hombres a caballo bajo las órdenes de Miguel Jerónimo Gutiérrez, Federico Cavada y Carlos Roloff se sumaron al alzamiento de La Demajagua que con el Grito de Yara comenzó Carlos M. de Céspedes el 10 de Octubre de 1868.

Durante la Guerra de 1895 se destacaron Serafín Sánchez, Leoncio Vidal, Eduardo Machado,  Guillermo Lorda, Leocadio Bonachea, sin dejar de mencionar la labor patriótica y de beneficencia de Marta Abreu de Estévez.

Durante las luchas revolucionarias de la década del 50 fue también este territorio escenario de la huelga del 9 de Abril en Sagua la Grande y de las luchas en las montañas del Escambray,  siendo la toma de la ciudad de Santa Clara el punto final de la dictadura de Batista.

El territorio diocesano cuenta con 34 parroquias y 45 templos no parroquiales. En los nuevos lugares de asentamiento (barrios periféricos, comunidades rurales, poblados, etc.) se han ido formando numerosas comunidades que se reúnen semanal o quincenalmente en casas de familia para recibir instrucción religiosa y participar en la celebración de la Palabra; en algunas de ellas también se celebra la Eucaristía. Estas nuevas comunidades alcanzan el número de 207; todas carecen de un lugar apropiado para el culto.

El actual Obispo, Mons. Arturo González Amador, nombrado por el Santo Padre el 4 de junio de 1999, tiene como pilares fundamentales en el planeamiento y ejecución del trabajo pastoral a 32 sacerdotes (23 diocesanos y 9 religiosos), 1 religioso, 30 religiosas, 11diáconos  permanentes. Es también muy valiosa la presencia de laicos comprometidos que apoyan en tareas apostólicas como catequistas, tanto en los templos como en los lugares de misión,  visitadores de enfermos, Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, activistas de Cáritas parroquiales y diocesana, animadores de las distintas pastorales, etc.

 

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