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El llamado
de Pax Christi
Dora Amador
Tengo motivos para una gran alegría esta semana. Unas 20
organizaciones europeas de derechos humanos han
respondido al llamado de Pax Christi para formar un
frente común que ayude a los cubanos en su lucha
pacífica por la libertad. Dentro de pocos días, en La
Haya, se llevará a cabo la reunión inicial de la
Plataforma Europea para los Derechos Humanos y la
Democracia en Cuba. “Europa se ha demorado en reconocer
la importancia de los derechos humanos y la democracia
en Cuba", dice la propuesta de Pax Christi, que hace
poco envió una delegación a la isla para observar las
condiciones de vida allí. Lo que vieron y escucharon dio
motivo a un informe certero sobre la realidad del país y
a la convocatoria para la creación de esta Organización
No Gubernamental dedicada a Cuba.
Pequeña digresión necesaria
Conocía ya la obra de este movimiento católico
internacional de derechos humanos y promoción de la no
violencia antes del verano pasado, cuando viajé a Erie,
Pensilvania, donde se hallan sus oficinas centrales para
Estados Unidos. Fui allá con dos objetivos: descansar en
un lugar donde se le rinde tributo al silencio, la
oración, la naturaleza, la lectura, y a conocer de cerca
la vida de un monasterio benedictino muy importante por
su labor humanitaria y de defensa de la mujer en la
Iglesia. En él habitan unas 150 monjas, ancianas y
jóvenes, dedicadas a trabajar con los inmigrantes,
alimentar en su Soup Kitchen a los pordioseros
del pueblo, darle cariño y cobijo a niñas y niños
impedidos y abandonados, y recibir bajo su techo a todo
o toda la que, como yo, esté inmersa en estudios
religiosos, o, llamémosle … “un viaje al interior” que
me ha conducido a diferentes parajes no carentes de
frutos.
Allí dividí mi tiempo entre la magnífica biblioteca del
monasterio, el bosque que lo rodea, y el aledaño lago
Erie, testigo cotidiano de hermosos atardeceres. El
último domingo de mi estancia en Mount Saint Benedict,
conocí a Joan Chittister, una de las religiosas más
activas y destacadas nacionalmente por su lucha a favor
de la justicia social y la no violencia. Chittister,
autora de A Passion for Life. Fragments of the Face
of God, fue directora del monasterio por 12 años y
de Pax Christi, USA. En nuestra corta, pero intensa
conversación el tema central fue Cuba. ¿Por qué, —le
pregunté—,los movimientos católicos, la prensa y las
publicaciones católicas norteamericanos denuncian con
insistencia la violación de los derechos humanos en
Guatemala y El Salvador, por ejemplo, y no en Cuba?
Tienes toda la razón, me dijo. Debemos hacer más, hay
que hacer más. Y me habló de la política errante de
Estados Unidos hacia Cuba y de la lamentable actitud del
exilio de Miami a favor del aislamiento de su patria.
Fue un diálogo enriquecedor. Supe que se había mudado
del monasterio para irse a vivir al gueto donde se halla
la antigua iglesia y la casa original de las
benedictinas cuando llegaron en el siglo pasado a Erie.
Allí, en el inner city, también están localizadas
las oficinas de Pax Christi, USA.
Dejo bien aclarado que este viaje y esta conversación
nada tuvieron que ver con la decisión de Pax Christi
sobre Cuba: ha sido una coincidencia absoluta. Pero cómo
no alegrarme, cómo no reírme de mi duda, de mi tristeza
cuando en aquel paraje lejano, donde creo no habita un
solo cubano, en medio de aquellas religiosas tan
caucásicas, tan ajenas a un Félix Varela, a un José
Martí, hablé de Cuba y pedí que oraran por el pueblo
cubano. Cómo no confirmar de nuevo que no hay gesto ni
acto ni palabra que se pierda en la nada. Cómo no
recordar los versos del gran Borges: "No te rindas. La
ergástula es oscura,/ La firme trama es de incesante
hierro,/ Pero en algún lugar de tu encierro/ Puede haber
un descuido, una hendidura./ El camino es fatal como la
flecha./ Pero en las grietas está Dios, que acecha.
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¿Qué es Pax Christi?
Pax Christi es un movimiento católico internacional que
promueve la paz y la justicia en el mundo, y está
reconocida como Organización No Gubernamental por
Naciones Unidas. Fue fundada en Francia por una mujer,
Done' Claudot en 1945, cuando ella y un pequeño grupo de
católicos comenzaron a reunirse para orar por la paz, el
perdón y la reconciliación entre franceses y alemanes a
raíz de la II Guerra Mundial. A su vez, en una cárcel
nazi, un obispo de apellido Theas oraba por lo mismo con
algunos presos. Dortel Claudot visitó a Theas y le pidió
aunar esfuerzos; a la salida de prisión, ambos formaron
un grupo de oración en Lourdes y ahí nació Pax Christi.
Hoy es un movimiento internacional con centros en más de
20 países.
En Estados Unidos, su fundadora en 1972 fue Hielen Egan,
amiga de años de la Madre Teresa de Calcuta y de la gran
Dorothy Day, fundadora del periódico The Catholic
Worker y defensora de los derechos de los
trabajadores en este país.
Las prioridades de Pax Christi son: promoción de la no
violencia y la paz, respeto a los derechos humanos y de
la mujer, desarme, desmilitarización, reconciliación con
justicia, y la búsqueda global de la justicia económica
y la denuncia de estructuras represivas.
Pax Christi quiere crear un mundo que refleje la Paz de
Cristo explorando, articulando la no violencia
cristiana. Esta obra comienza en la vida personal de
cada uno y se extiende a las comunidades de reflexión y
acción para transformar las estructuras de la sociedad.
1997/01/16 |