“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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El llamado de Pax Christi

Dora Amador

Tengo motivos para una gran alegría esta semana. Unas 20 organizaciones europeas de derechos humanos han respondido al llamado de Pax Christi para formar un frente común que ayude a los cubanos en su lucha pacífica por la libertad. Dentro de pocos días, en La Haya, se llevará a cabo la reunión inicial de la Plataforma Europea para los Derechos Humanos y la Democracia en Cuba. “Europa se ha demorado en reconocer la importancia de los derechos humanos y la democracia en Cuba", dice la propuesta de Pax Christi, que hace poco envió una delegación a la isla para observar las condiciones de vida allí. Lo que vieron y escucharon dio motivo a un informe certero sobre la realidad del país y a la convocatoria para la creación de esta Organización No Gubernamental dedicada a Cuba.

Pequeña digresión necesaria

Conocía ya la obra de este movimiento católico internacional de derechos humanos y promoción de la no violencia antes del verano pasado, cuando viajé a Erie, Pensilvania, donde se hallan sus oficinas centrales para Estados Unidos. Fui allá con dos objetivos: descansar en un lugar donde se le rinde tributo al silencio, la oración, la naturaleza, la lectura, y a conocer de cerca la vida de un monasterio benedictino muy importante por su labor humanitaria y de defensa de la mujer en la Iglesia. En él habitan unas 150 monjas, ancianas y jóvenes, dedicadas a trabajar con los inmigrantes, alimentar en su Soup Kitchen a los pordioseros del pueblo, darle cariño y cobijo a niñas y niños impedidos y abandonados, y recibir bajo su techo a todo o toda la que, como yo, esté inmersa en estudios religiosos, o, llamémosle … “un viaje al interior” que me ha conducido a diferentes parajes no carentes de frutos.

Allí dividí mi tiempo entre la magnífica biblioteca del monasterio, el bosque que lo rodea, y el aledaño lago Erie, testigo cotidiano de hermosos atardeceres. El último domingo de mi estancia en Mount Saint Benedict, conocí a Joan Chittister, una de las religiosas más activas y destacadas nacionalmente por su lucha a favor de la justicia social y la no violencia. Chittister, autora de A Passion for Life. Fragments of the Face of God, fue directora del monasterio por 12 años y de Pax Christi, USA. En nuestra corta, pero intensa conversación el tema central fue Cuba. ¿Por qué, —le pregunté—,los movimientos católicos, la prensa y las publicaciones católicas norteamericanos denuncian con insistencia la violación de los derechos humanos en Guatemala y El Salvador, por ejemplo, y no en Cuba? Tienes toda la razón, me dijo. Debemos hacer más, hay que hacer más. Y me habló de la política errante de Estados Unidos hacia Cuba y de la lamentable actitud del exilio de Miami a favor del aislamiento de su patria. Fue un diálogo enriquecedor. Supe que se había mudado del monasterio para irse a vivir al gueto donde se halla la antigua iglesia y la casa original de las benedictinas cuando llegaron en el siglo pasado a Erie. Allí, en el inner city, también están localizadas las oficinas de Pax Christi, USA.

Dejo bien aclarado que este viaje y esta conversación nada tuvieron que ver con la decisión de Pax Christi sobre Cuba: ha sido una coincidencia absoluta. Pero cómo no alegrarme, cómo no reírme de mi duda, de mi tristeza cuando en aquel paraje lejano, donde creo no habita un solo cubano, en medio de aquellas religiosas tan caucásicas, tan ajenas a un Félix Varela, a un José Martí, hablé de Cuba y pedí que oraran por el pueblo cubano. Cómo no confirmar de nuevo que no hay gesto ni acto ni palabra que se pierda en la nada. Cómo no recordar los versos del gran Borges: "No te rindas. La ergástula es oscura,/ La firme trama es de incesante hierro,/ Pero en algún lugar de tu encierro/ Puede haber un descuido, una hendidura./ El camino es fatal como la flecha./ Pero en las grietas está Dios, que acecha.

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¿Qué es Pax Christi?

Pax Christi es un movimiento católico internacional que promueve la paz y la justicia en el mundo, y está reconocida como Organización No Gubernamental por Naciones Unidas. Fue fundada en Francia por una mujer, Done' Claudot en 1945, cuando ella y un pequeño grupo de católicos comenzaron a reunirse para orar por la paz, el perdón y la reconciliación entre franceses y alemanes a raíz de la II Guerra Mundial. A su vez, en una cárcel nazi, un obispo de apellido Theas oraba por lo mismo con algunos presos. Dortel Claudot visitó a Theas y le pidió aunar esfuerzos; a la salida de prisión, ambos formaron un grupo de oración en Lourdes y ahí nació Pax Christi. Hoy es un movimiento internacional con centros en más de 20 países.

En Estados Unidos, su fundadora en 1972 fue Hielen Egan, amiga de años de la Madre Teresa de Calcuta y de la gran Dorothy Day, fundadora del periódico The Catholic Worker y defensora de los derechos de los trabajadores en este país.

Las prioridades de Pax Christi son: promoción de la no violencia y la paz, respeto a los derechos humanos y de la mujer, desarme, desmilitarización, reconciliación con justicia, y la búsqueda global de la justicia económica y la denuncia de estructuras represivas.

Pax Christi quiere crear un mundo que refleje la Paz de Cristo explorando, articulando la no violencia cristiana. Esta obra comienza en la vida personal de cada uno y se extiende a las comunidades de reflexión y acción para transformar las estructuras de la sociedad.

1997/01/16

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