“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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La libertad del blog

Dora Amador
Junio 5 de 2009

Qué oportuna es la columna publicada el 22 de mayo por Ivette Leyva Martínez: ''Nostalgias del porvenir'', acerca de Cuba Nostalgia, esa gigantesca industria comercial de un pasado hermoso, pero muerto. Sin embargo, es válido, fue parte de la memoria histórica de un exilio ya ido. Pero digamos otra verdad, también entretiene y cultiva. Leyva Martínez reclama su lugar en esa fiesta de la memoria que no es de ella. Ella extraña otras cosas, como la heladería Coppelia y los artesanos de La Habana.

¿Quién se acuerda o añora una Cuba de seis provincias? Yo no, me da lo mismo, mientras le quiten a una el nombre de Granma, pero a saber los que se nieguen porque sentirán nostalgia por el nombre de su provincia. ¿Cuántas calles, ciudades, escuelas, tendrán que cambiar de nombre? ¿Cuántas fechas ''gloriosas'' actuales se intentará borrar de la memoria deshecha, antropológicamente dañada después de 50 años de mentiras y mitos? ¿Cuántas nuevas fechas se incorporarán a las nuevas efemérides nacionales? Hay tanto que rehacer, derribar, construir. Y no hablemos de los que estamos aquí que regresemos a Cuba. ¿Tendremos nostalgia de Miami? Hemos sido dos países, hemos vivido en dos culturas, y tanto tiempo ha pasado.

¿Alguien recuerda cuando apoyar el movimiento disidente era sospechoso y hasta peligroso en Miami? ¿Cuando hablar por teléfono con uno de ellos y escribir sobre esa información era ''estar en componenda con Castro'' porque, cómo puede una periodista exiliada hablar con un cubano de la isla y no ser éste de la Seguridad del Estado? ¿Quién recuerda, a ver, cuando escribir sobre la lucha pacífica y la acción cívica no violenta de Martin Luther King, Jr., Rosa Parks y Mahatma Gandhi causaban desdén o risa entre los ''verticales'' y ''beligerantes'', que afirmaban sin gota de duda que los que abogábamos por eso éramos o tontos útiles o cómplices del castrismo, sin mencionar su racismo? Un día escribí sobre la desobediencia civil ejercida por Henry David Thoreau, tan exitosa en su época. Y después, en el 91, descubrí a Havel. Fue mi faro, mucho escribí sobre su obra y él como hombre profundamente cristiano, además de intelectual y disidente.

Hoy, al cabo de 20 años de escribir para El Nuevo Herald, yo también reclamo mi pequeño aporte a la verdad vivida, a que este exilio sea más plural y democrático. Muchas cosas que hoy se dan por sentadas y se discuten sin temor alguno se debe a un camino abierto por otros --no soy la única-- que vencieron el miedo reinante.

Esto no debe ignorarlo el historiador o la historiadora de una Cuba futura y libre. Por eso y otras razones --principalmente la libertad absoluta que da un blog-- es que el lector interesado podrá leer en Palabra (www.palabracubana.org) todo lo que he publicado en El Nuevo Herald. Esta edición renovada de Palabra salió publicada el 20 de mayo de 2009 y se la dedico a los blogueros y a los presos políticos cubanos. En la primera página se podrá leer un reportaje publicado en 1991, La larga noche: Mujeres en el presidio político cubano. Testimonios de presas políticas que ningún amante de la libertad debe desconocer. Es el horror total del presidio castrista narrado por mujeres torturadas.

Todas las tácticas de lucha política han fallado en lograr la libertad de Cuba, pero sí han creado la conciencia nacional de la no violencia. Pero presten atención a los blogueros, que logran victoria tras victoria. La segunda ''sentada'' de los ciberactivistas en un hotel exigiendo que los cubanos tuvieran acceso a internet, como los turistas, grabada en vídeo y lanzada a la blogosfera, demuestra que el régimen le tiene pavor a la generación digital. En menos de dos semanas eliminó la prohibición y ya los cubanos pueden bloguear de nuevo en hoteles y cibercafés. Ahora falta que cada ciudadano pueda hacerlo desde su casa en su propia computadora, como lo hace el resto del mundo.

Webmaster: Alexandria Library Incorporated

 
 

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