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La oveja perdida
DORA AMADOR
17 de Mayo de 2009
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Jesús rescata a la oveja perdida. Yo en el precipicio del sinsentido |
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Influenciada por los blogs cubanos,
particularmente los de la isla, por el deseo de
escribir mis experiencias pasadas y presentes y
llevar un diario ocasional con la libertad, exposición e
inmediatez que da este medio, es que la revista
católica digital Palabra que he estado
publicando durante cuatro años se convierte
también en un lugar íntimo, interior, que quiere ser
público, y que he subtitulado “mi espacio
sagrado” con dos epígrafes muy
significativos para mí. Así pues, la página web
es ahora en parte blog, y conserva el mismo
nombre: Palabra,
www.palabracubana.org.
El pasado público, no menos intenso que el privado, ha ido quedando plasmado
en mi obra periodística, principalmente en El Nuevo Herald, que
podríamos llamar incluso Memorias, en la medida en que ha sido
mi modo de interpretar la realidad histórica que me ha tocado
vivir y cómo me han interpretado a mí muchos lectores, algunos
poseídos de un fanatismo político en el que predominó por muchos
años una especie de terrorismo verbal –del cual fui víctima por
escribir lo que pensaba–, que se alimentaba de la calumnia y el
ataque. Los tiempos han cambiado y porque sé lo que ha costado,
pero sobre todo por amor a la verdad, reclamo mi
pequeña parte de responsabilidad en que este exilio sea mucho
más tolerante y plural. Puedo decir sin exagerar que me
apedrearon verbalmente muchas veces, pero nada me calló. El
lector podrá comprobarlo en los escritos hechos al fragor de batallas que con el pasar de los años y los desencantos abandoné. La polémica acerca de
Cuba me repugna, cuando no me aburre enormemente.
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Jesús, el buen pastor, me ama y me conoce mejor que yo misma.
Paz y felicidad, el gozo perfecto. |
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Sin embargo, este acontecer doloroso y a la vez
admirable, ilusionado y fracasado que hemos
vivido los cubanos en Miami y del que he ido
dejando testimonio por más de 20 años en El
Nuevo Herald, no debe ignorarlo el historiador o
la historiadora de una Cuba futura y libre. Sé
lo que digo, nuestra historia, la de la isla,
reescrita allá a partir de 1959 está llena de
mentiras. El periodismo isleño de estos 50 años
ha sido uno de los más censurados y falseados
del mundo. Pero tiempo habrá y por tanto
perspectiva para que se escriba la verdadera
historia de Cuba y de la diáspora a partir de
1959. Son dos volúmenes de una misma historia.
Me consuela pensar que mis columnas, mis
reportajes, mis documentales sobre Cuba y los
cubanos, sirvan como una de las fuentes de esa
historia que está por escribirse. Los
documentales, uno transmitido por el Canal 51
–El exilio cubano, del trauma al triunfo, 1989–, y otros dos por el Canal 23 –El archivo del exilio, 1985 y La Crisis de Octubre: 25 años después, 1987–,
los podrá ver el interesado en la Cuban Heritage
Collection, en la Biblioteca de la Universidad
de Miami.
Así pues, en esta nueva edición de Palabra aparecen todas mis
columnas publicadas en El Nuevo Herald desde 1988 hasta el
presente. También lo publicado en La Voz Católica mientras fui
directora de ese periódico de la Arquidiócesis de Miami –desde
diciembre de 2001 a noviembre de 2004– y en Palabra.
La verdad conlleva riesgos muy altos, Jesús es la prueba mayor.
Si me propongo hacer este camino del pasado y del momento
presente es principalmente porque creo que puede servir como
testimonio de una conversión religiosa al catolicismo que transformó mi
vida para siempre. En Cristo encontré el sentido, el amor, la verdad, que había buscado toda mi vida. Él, que me conoce mejor que yo a mí misma, que me ama incondicionalmente y me redimió para siempre, me tomó de la mano, me cargó
lleno de ternura estando yo al borde del precipicio. En Dios
hallé todo, nada me falta.
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