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Historia y Mentira
Dora Amador
A Carlos Lage Cordoniú
En el intento de rescatar la experiencia de este 13 de
marzo de 2007, se revela el itinerario de una pasión por
la libertad y la justicia en Cuba, que no ha tenido
descanso en el corazón de los cubanos y que a pesar del
fracaso y del sufrimiento, o precisamente por ellos,
estamos llamados a continuar en clave raigalmente
cristiana. O seguiremos como pueblo a la deriva,
náufrago entre la violencia, la mentira y la muerte.
Cuba vive en su carne y espíritu lacerados la Pasión de
Cristo.
En este día los cubanos todos, de la isla y de la
diáspora, conmemoramos el 50 aniversario de la muerte de
José Antonio Echeverría y del asalto al Palacio
Presidencial para derrocar al dictador Fulgencio
Batista. La prensa del exilio ha cubierto con admirable
veracidad los acontecimientos.
Yo también me acerqué a Lucy Echeverría para que me
hablara de su hermano; participé en la Eucaristía
celebrada en la iglesia San Brendan, llena a tope de
exiliados de todas las generaciones rindiéndole tributo
a un mártir católico cubano; escuché atentamente y de
nuevo admiré al padre Pedro Corces en su desafiante e inspirada
homilía sobre la espiritualidad y el ideario de José
Antonio; asistí después al acto conmemorativo donde se
exhibieron cientos de fotos, documentos, recuerdos de
José Antonio y de los caídos en el ataque a Palacio.
Escuché su voz, lo vi cobrar vida en la pantalla
marchando, denunciando injusticias, llamando a los
cubanos para transformar su conciencia y la patria.
Son importantes algunos hechos que mencionó el padre
Pedro en su homilía y que Lucy también me contó. En el
momento de su asesinato, José Antonio llevaba en su
bolsillo
la bendición de San Francisco. El líder estudiantil era
un joven profundamente cristiano, iba a misa casi a
diario y era un gran activista de la Acción Católica. En
una ocasión, momentos antes de escapar de su casa
atravesando los techos de su vecindario porque la
policía batistiana la tenía rodeada, salió al patio con
su madre tomada de la mano y juntos, caminando en
círculo, rezaron el Padre Nuestro y un Acto de
Contricción. Tiempo después, esta vez sí momentos antes
de su muerte, quiso confesar y comulgar. Es lo que
hacemos los que creemos en la resurrección y en la vida
eterna.
José Antonio era un hombre bueno que vivió en coherencia
plena con su fe. Como lo hizo otro joven mártir
cristiano cubano: Frank País, pastor bautista cuya obra
más querida era evangelizar donde quiera que iba,
siempre con una Biblia en la mano. Y también nos
evangelizó con su vida.
Esa antorcha cristiana no está apagada. Hoy la llevan
encendida Oswaldo Payá, Oscar Elías Biscet, Dagoberto
Valdés, las Damas de Blanco y miles de activistas de
derechos humanos que todos los miércoles se reúnen para
celebrar la Vigilia por la libertad sin destierro de los
presos políticos cubanos. Los he visto en muchas fotos
reunidos con velas encendidas en cientos de casas por
toda Cuba. Allí rezan y comparten la lectura del
Evangelio.
Porque Cristo vive y nos llama a dar testimonio de la
verdad; porque tengo fe en los jóvenes cubanos; porque
lucho a diario con la esperanza de alcanzar la libertad
y la justicia en la patria por la que han muerto tantos,
es que termino dirigiéndome a un joven cubano, Carlos
Lage Cordoniú, el actual presidente de la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU), igual que lo fue en su
tiempo ese José Antonio Echeverría al que él, en el acto
conmemorativo del cincuentenario en La Habana, quiso
honrar con un discurso que al otro día publicó el diario
Juventud Rebelde con el título de “A José Antonio
hay que volver todos los días”.
Quiero creer que es por ignorancia y una educación
falseada, por ciego fanatismo y no por perversidad, que
en su discurso el presidente de la FEU el 13 de marzo de
2007, afirma que “para que José Antonio viva y sus
sueños sean, tiene que existir la Revolución Cubana… ¿Queremos
otra cosa que no sea la Revolución… de José Antonio y
Fidel? … No.”. Me es muy difícil creer que el joven
Carlos Lage Cordoniú crea que, como dice: la revolución
es “el camino, la idea del bien, la voluntad del
pueblo”. Que “Por delante está el reto, con la
advertencia de Raúl, de que no permitamos que el
Congreso se quede en el discurso y no vaya a los hechos”.
Es asombroso que en su discurso el hijo de Carlos Lage,
el vicepresidente de Cuba, se dirige a los jóvenes de
entonces y de ahora como “Bienaventurados”. ¿Habrá leído
los Evangelios el líder estudiantil, dirigente también
de la guerra cibernética en la Universidad de Ciencias
Informáticas de La Habana?
“La historia no es un saco de efemérides para aprender
de memoria: la historia es andadera, resguardo, la
historia sirve para vivir. Hay que empezar por conocerla,
y a profundidad”, dijo el presidente de la FEU en su
discurso.
Carlos Lage Cordoniú, tienes que empezar a conocer la
historia, y a profundidad. Indaga y verás cómo se revela
la verdad que te han ocultado, como la historia que has
estudiado es mentira. Vuelve, pero vuelve de verdad a
José Antonio todos los días. ¿Sabes lo que eso
conllevaría? Creer en Cristo, vivir en la verdad, no
perseguir y asesinar cristianos como ha hecho esa
revolución que defiendes. Esa revolución comunista que
ha traicionado la fe católica y los más nobles ideales
de José Antonio.
¿Sabes lo que fue ese acto conmemorativo en el cual
hablaste y aplaudiste admirado a Raúl Castro? Un ultraje
a la memoria de los mártires. Una injuria a la memoria
de José Antonio. ¿Qué ideario para la universidad es el
que defiendes como presidente de la FEU? ¿El que no
permite la entrada de estudiantes o los expulsa porque
no son comunistas? ¿ José Antonio nunca hubiera hecho
eso.
Te ofrezco un dato histórico que quizá no conozcas: la
madre de José Antonio perdonó al asesino de su hijo,
porque era cristiana. Y José Antonio rezaba a diario
esta oración que llevaba en su bolsillo cuando fue
asesinado. Estoy segura que como yo, él te la hubiera
dedicado también:
“El Señor te bendiga y te guarde;
te muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
Vuelva a ti su mirada
y te conceda la paz.
El Señor te bendiga, Carlos Lage Cordoniú.
20 de
marzo de 2007 |