|
El gobierno cubano impide a Cáritas ayudar a la
población
Dora Amador
La situación de Cuba es de crisis general y se ha
agudizado por las contramedidas que impuso el gobierno
de Fidel Castro al pueblo cubano después de las medidas
del presidente Bush, dijo la directora de Cáritas
Nacional de Cuba, Maritza Sánchez, en una visita al
Centro Pastoral de Miami la primera semana de octubre.
“El alto incremento de precios en el mercado afecta a
las personas que ya estaban en una situación difícil”,
explicó Sánchez. “Si no fuera porque el gobierno lo
impide, muchas personas podrían estar recibiendo
alimentos, medicinas y materiales para sus casas
derrumbadas, porque Cáritas tiene para dar; queremos que
el gobierno nos autorice a ayudar a los necesitados”.
El impacto que ha tenido el huracán Charley en Cuba ha
sido devastador, y no sólo porque arrasó con la
agricultura en las zonas que proveen de alimentos a gran
parte de la población de La Habana, sino por el
incremento de los precios, y la disminución de los
productos alimenticios a la venta.
“La situación es muy mala: toda la estructura de
servicios de electricidad y servicio público están en su
mayor crisis”, apuntó la directora.
Sánchez viajó a los Estados Unidos junto a Mons. Siro
González Bacallao, presidente de Cáritas Cuba, para
informar sobre el estado económico y social del país.
Catholic Charities de la arquidiócesis de Miami, ha
donado ya más de $30,000 a Cáritas Cuba desde que el
país sufrió los estragos del huracán Charley.
En octubre, el Arzobispo John C. Favalora nombró al P.
José Espino coordinador de los programas de Catholic
Charities de Miami para la Iglesia cubana. “Se acaba de
hacer entrega de otro cheque de $10,000, pero necesitan
más”, dijo el padre Espino, quien fue de misionero por
tres años a Cuba y está de regreso sirviendo en la
arquidiócesis.
Cáritas Cuba brinda servicios de emergencia en casi
todas las parroquias de la isla. Cuenta también con
programas de ayuda permanente a las personas que padecen
del síndrome de down, a los ancianos y a los
enfermos de SIDA. También tiene programas de
capacitación del voluntariado que ayuda a fortalecer la
red de servicio. Tiene guarderías en las parroquias y
varios medios de ayuda principalmente alimenticia para
los niños y ancianos. Además de esto, cuenta con 91
grupos para la cultura y recreación en todo el país.
“Dentro de las posibilidades, la Iglesia tiene la
obligación de acompañar a la gente y ayudarla a tratar
de sobreponerse a la situación que la aplasta”, dijo
Sánchez.
Cáritas tiene dos vías para poder llegar a las personas:
suministrando lo que se necesite a través de las
parroquias, y por medio de los centros de distribución.
“Si se lograra un acuerdo con los gobiernos locales, que
nos autorizaran a entregar los contenedores que tenemos
con techos, colchones y muchas otras cosas más de
primera necesidad, mucho sufrimiento se ahorraría”.
Sánchez añadió que se está en negociaciones hace tiempo,
pero que ve difícil que el sistema les permita brindar
la ayuda que les piden.
De acuerdo con Sánchez, muchas personas no tienen casas.
Y se vive una situación de hambruna y aumentan las
enfermedades.
“Todo lo que ves son miradas de desesperanza y tristeza.
Cuando viajamos por La Habana se devela la pobreza que
existe, pero que no veías. Porque cuando se cae la casa,
esa pobreza sale a la luz. Y el cubano es muy digno: la
pasa muy duro, pero no lo dice”.
Muchas personas están viviendo en albergues, pero la
mayoría de esos lugares, donde se les promete que
tendrán el derecho a comprar materiales para levantar su
casa, dependen exclusivamente del Estado, que tiene los
materiales de construcción pero no los pone al alcance
del pueblo.
“No podemos quedarnos así, bajo los dictámenes del
régimen”, dijo Sánchez. “Queremos ayudar y tenemos con
qué, pero el gobierno nos tiene que permitir ayudar a
ese pueblo tan necesitado”. |