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Escalofrío de reptiles
Dora Amador
En su reportaje Plan para Cuba sin Castro, el
periodista del Miami Herald Christopher Marquis tuvo un
lapsus cálami, equivocación cometida al correr de
la pluma, cuando incluyó entre las condiciones
principales para el cumplimiento del plan de Apoyo para
una Transición Democrática en Cuba, "la salida del poder
de Fidel Castro y su hermano Raúl". Esa condición no
aparece en el documento, lo que dice es: "Una vez que
Cuba tenga un gobierno de transición (es decir, un
gobierno comprometido con el establecimiento de una
sociedad pluralista y plenamente democrática), los
Estados Unidos estará listo para comenzar a normalizar
las relaciones..." etcétera. Pero el lapsus de
Marquis, que repitió incluso la prensa internacional,
dejó de serlo. Ayer, la Casa Blanca aclaró que,
efectivamente, el plan se llevaría a cabo sin los
hermanos Castro.
La difusión
El plan anunciado el martes por el presidente Bill
Clinton será difundido dentro de la isla por la Sección
de Intereses estadounidense en La Habana. "Esto podría
darle un gran susto al régimen de Castro si llega a
manos de mucha gente en Cuba", afirmó una asesora
legislativa, que pidió no ser identificada. Pero
suponiendo que en la Sección de Intereses el régimen
ponga postas las 24 horas al día y se vigile todo papel
que de allí salga, Radio Martí la va a divulgar
ampliamente, y a la isla va a entrar por cientos de
canales, eso se sabe. "La transición será menos temible
de lo que creen", le dijo por otro lado un alto
funcionario del gobierno norteamericano a The
Washington Post, y no creo que insinuara sólo que el
"menos temible" se refería únicamente al cambio
económico, aquí va un mensaje directo a las fuerzas
armadas y a altos funcionarios del régimen. A ellos
Estados Unidos les está tendiendo la mano con una sola
condición: salgan de ellos. Lo intentarán disimular
bien, pero un incomodísimo escalofrío ha de estar
recorriendo en estos momentos la espina dorsal de Fidel
y Raúl Castro.
Exceptuando a Vilma Espín, Juan Almeida, José Machado
Ventura, Osmani Cienfuegos y muy pocos más, ¿quiénes
serán los que ya se sienten tentados con semejante
respaldo a deshacerse de los nefastos hermanos? ¿Serán
Carlos Lage, Roberto Robaina, Ricardo Alarcón, Ulises
Rosales del Toro los que —cada uno por su cuenta o en
tinglado bien armado, nunca se sabe— comiencen a "mover
fichas", para utilizar la frase que José María Aznar
utilizó en Santiago de Chile, que tanto molestó al
comandante?
Dirigido a la cúpula
"Esto es bravo", me comenta Jorge Sanguinetty, brillante
analista de la economía cubana, que siempre leo con sumo
interés. "Está dirigido a la cúpula del gobierno cubano
que está en contra de Fidel, los que yo llamo los
disidentes silenciosos', ésos que no pueden decir nada y
que se hallan en los niveles más altos del gobierno".
¿Qué efecto tendrá esto? "El plan va a tener un gran
impacto allá, y el efecto va a ser inmediato, porque
acerca el futuro a la mente de los cubanos, que tienen
que pensar cómo va a ser la reconstrucción de Cuba.
Ahora bien, aunque esto es un gran aporte, no es
suficiente; la reconstrucción de la nación cubana va a
depender de inyecciones masivas de capital extranjero".
El plan de ayuda elaborado por la Agencia Internacional
de Desarrollo (USAID) —y con el impulso de algunos
cubanos exiliados, entre ellos el congresista Bob
Menéndez— hasta de $8,000 millones para el periodo de
transición hacia la democracia y la economía de mercado,
con los inmediatos préstamos del Banco Mundial, del
Fondo Monetario Internacional y el asesoramiento para la
suscripción de futuros acuerdos internacionales sobre
comercio y financiación, se pondría en efecto tan pronto
dejaran de gobernar los hermanos Castro, se establezca
un gobierno de transición, se libere a todos los presos
políticos y restablezcan los derechos humanos, y se
afirme una convocatoria de elecciones, supervisadas por
la comunidad internacional.
"Es la primera vez que el gobierno norteamericano ofrece
un incentivo para cambiar el sistema político cubano. En
lugar de establecer otras sanciones, da un incentivo",
dice el economista Carmelo Mesa Lago, a quien le escuché
una impresionante ponencia sobre el estado actual de la
economía cubana en un congreso auspiciado por el
Instituto de Estudios Cubanos el año pasado. Los datos,
las cifras, el análisis que Mesa presentó allí me dieron
por primera vez una visión real de la magnitud de la
debacle económica en la que se halla Cuba.
Llamé a Mesa para saber su opinión sobre este plan y
para preguntarle si algún país comunista había recibido
una ayuda similar a la que se le acaba de prometer a
Cuba. "Rusia recibió mucho más", Me comentó, "pero la
diferencia está en que ahora la ayuda se está anunciando
antes del posible cambio, las otras ayudas se hicieron
después que el sistema había caído". ¿Será esta cifra
suficiente para capear la transición sin mucho caos y
mayores sufrimientos? "No va a ser un lecho de rosas,
pero se ha comprometido una suma para un período de
tiempo", explica Mesa, "y eso puede ser la base para que
otros gobiernos, otras organizaciones internacionales y
del sector privado ayuden. Hay que ver ahora si España,
Inglaterra y otros países de Europa y Latinoamérica se
unen a la ayuda". Eso es precisamente lo que pidió Bob
Menéndez desde Washington: un respaldo económico
internacional, como se hizo con Rusia.
Sin preocupación
El plan de Apoyo para una Transición Democrática en Cuba
elimina una de las mayores preocupaciones que ha tenido
el pueblo que desea el fin de la dictadura, pero se
pregunta qué va a pasar después de Castro, temiendo que
el cambio sea peor.
Al conocer sobre el plan de Bill Clinton, Fidel Castro,
siempre fiel a sus metáforas cristianas, se comparó a sí
mismo con un cordero. Curioso, esta vez fue honesto: su
sangre está envenenada. Pero erró al creer que en el
banquete donde se despedazará su cuerpo —nadie se
repartirá sus vestiduras— se hallará un dragón sediento.
Son los buitres y los perros salvajes que lo rodean los
que comienzan a olfatear su carne moribunda, su sangre,
para ellos, reptantemente redentora.
Enero 30, 1997 |