“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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El día que triunfó el amor

Dora Amador

Para monseñor Agustín Román y el padre Francisco Santana, por su entereza, su valentía y su amor a Cuba.

Que el Espíritu de Dios vive en nosotros, que fue El, no otro, el que nos movió y mueve a este gesto grandioso de socorrer a nuestros hermanos, todo creyente lo siente, lo sabe. Porque esto ha sido y es asunto de fe, de gracia, de dones, y quedará para siempre como el día en que se inició nuestra verdadera libertad. Esa, la que nos enseñó Jesús, la que se da adentro, en el corazón, y nuestros corazones se han abierto, libres de odio, colmados de generosidad.

De tantos momentos de emoción y felicidad vividos en estos días, sólo menciono tres. Cuando antes de ir para WQBA, La Cubanísima, el sábado por la mañana, entré al supermercado y empecé a llenar el carrito de comida para personas que no conocía, sólo sabía que eran cubanos y tenían hambre. De pronto, la factura semanal se salía de su rutina, era el pan compartido de que nos habla Cristo. Qué fiesta saber que como yo, miles de exiliados hacían lo mismo.

La palabra

Otro fue el domingo, cuando regresé por la tarde a la estación y me encontré con Eva Barbas y Miriam de la Peña, madres de Pablo Morales y Mario de la Pena, los jóvenes pilotos de Hermanos al Rescate asesinados. Me acerqué a ellas, las abracé y les pregunté: "¿Qué sienten?"

"Siento que Pablito está aquí espiritualmente", me dijo Eva. "Yo le pido a todos que recuerden que Dios no quiere odio, quiere amor. Y que aquí, con amor se gana la lucha".

"Nuestro Señor nos enseñó a amar al prójimo como a ti mismo", contestó Miriam de la Peña. "La palabra de Dios nos enseña a amar y no a odiar, y con amor todo se puede. He estado tan ocupada en el servicio, que no he oído las acusaciones. Confiamos en que la Iglesia Católica lo va a entregar al pueblo cubano".

Era como un rapto, algo indescriptible, cientos de gentes llegaban una a una a dejar sus compras, muchos empaquetaban, marcando cada lata, cada paquete, con la palabra "Exilio", 'Amor", y Julio

Muchos empaquetaban, marcando cada lata, cada paquete, con la palabra 'Exilio'.

Estorino y Agustín Acosta y Roberto Rodríguez Tejera y Amado Gil, de un lado a otro, incesantes, todos demostrando en cada acto lo que es ética cristiana. Lo impresionante, lo memorable es que aquella enorme cantidad de alimentos y medicinas que se iba acumulando provenía del pueblo.

El otro acontecimiento que vi como un símbolo de lo que allí estaba pasando, fue la paloma blanca que se posó en el techo de la estación. Ya yo estaba en casa, escuchando la radio, mirando la televisión, tratando de no perderme nada de este momento extraordinario, sin precedentes del exilio cubano. Agustín Acosta, gerente de WQBA, le señaló hacia arriba a Angel Zayón, del Canal 51, y le dijo con una sonrisa: es el Espíritu Santo. La cámara giró, y en el zoom la vi yo: de una belleza excepcional. Uno no está exento de la necesidad de buscar signos, y los encuentra. Se me ocurrió pensar súbitamente que su presencia rompía el ciclo maléfico que un hombre terrible sembró hace muchos arios en su pueblo. En lugar de amor, trajo odio y muerte, y mucha, mucha gente puso su fe en él. Instauró una nueva religión: el ateísmo militante, él como dios.

El Espíritu

Pero algo ha cambiado. El pueblo cubano acude a las iglesias en busca de algo que le fue prohibido, y sin lo cual ya sabe que no puede vivir: el Espíritu de Dios. El marxismo lo niega, lo niega el fidelismo. ¿Será por eso que ha durado tantos arios? ¿No es también un signo que el alimento y la sanación la busquen también en un templo?

Lilit, diosa de la tempestad que surgió como una leyenda entre los judíos desterrados en Babilonia. Lili, huracán "anómalo" que torció su rumbo en Cuba, quién sabe por qué.

Dios mío, peña mía, refugio mío. Mi alcázar, mi libertador.

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'Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo discordante. Y si hablo de parte de Dios, y entiendo sus propósitos secretos, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de que enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve. Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. El amor jamás dejará de existir… Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor'.

I Carta de/Apóstol San Pablo a los Corintios, 13; 1-13.

Octubre 20 de 2002

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