Carta
del Dr. Biscet a su esposa Elsa Morejón
15 de julio de 2009
Hoy en víspera de mi cumpleaños cuarenta y ocho desde la
celda 1232 te escribo estas esquelas. Si en mis
testimonios desde esta caja donde me han obligado a
vivir injustamente por casi diez años encuentras en
ellos algún beneficio para la humanidad, publícalos.
Recuerdo cuando comencé la prédica de Gandhi y Thoreau
algunos dijeron que andaría por las calles de La Habana
con un taparrabos como Gandhi . Cuando conocí estas
palabras dichas en forma despectiva sobre mí solo
sonreí, porque sabía que estaría en esas condiciones,
pero no por las calles de la Habana, sino en cautiverio
infinito que tendría por sufrimiento. No se equivocaron
aquellos que utilizaron la burla para humillarme, porque
desde la humillación de un hombre en taparrabos resalta
el reflejo de la dignidad humana sobre la barbarie.
Cuando me preguntas cómo estoy, y te digo que
resistiendo, es porque el medio donde me encuentro es
demasiado agresivo para un hombre civilizado que está en
la cárcel por defender magnificas ideas de amor: La
Promoción de Los Derechos Humanos y la defensa de la
vida.
Por eso doy gracias a Dios todos los días al levantarme,
porque en esta oscura soledad sé que Él está conmigo.
Continúo la lectura de los salmos, las oraciones y ayuno
todas las semanas, veinte cuatro horas todos los
viernes, desde que estoy en prisión, más se hace
necesario que los cubanos dentro y fuera de Cuba se unan
en comunión con el Dios Bíblico en sus atributos
divinos, el principal atributo otorgado por Él a los
humanos es la Libertad, porque estamos hechos a su
imagen y semejanza, Él rechaza las ideas injustas.
Te exhorto a que ese día 20 de Julio, día de mi
cumpleaños, comiences la recogida de firmas en Cuba y en
La Comunidad Internacional para lograr que el Gobierno
de Cuba ratifique y ponga en práctica los Pactos
Internacionales de Derechos Humanos en nuestro país, sin
Derechos Humanos no alcanzaremos la dignidad y la
libertad de los cubanos, la vida se vive con dignidad y
cuando falta esta cualidad debemos buscarla. Recuerdo
cuando un tiempo atrás en la cárcel castrista de Pinar
del Río (Kilo ocho) estuve al borde del enloquecimiento
por el aislamiento torturador en un medio agresivo de
reos enfermos mentales, sin visitas familiares, sin
alimentos, sin ropas, durmiendo y escribiendo en el piso
con un mochito de lápiz, sin luz , todo lo hacía en el
piso. También usaron la burla de que me convertiría en
un japonés, gracias a Dios mi fe aumentó aún más para
continuar la obra humanitaria que realizo desde la
cárcel.
A pesar de que fui criado ateo, con una fuerte
influencia de la escuela pública, todas son así en Cuba,
cuando comencé en la escuela de medicina pude ver y
estudiar las células y sus estructuras. Al principio del
estudio de sus membranas, quedé maravillado y empecé a
comprender la vida; ante la plenitud de esta magnífica
obra microscópica solo pensé: ¡hay un Dios! Dos años más
tarde tuve por primera vez una Biblia en mis manos. No
la entendía, más me gustaba leerla, yo no sabía si
visitaba a la persona poseedora de la Biblia por ella o
por el sapiente libro o por las dos cosas, con éstas
conocí la felicidad. Aunque el camino al Señor fue un
tránsito más prolongado que el de la disidencia, no
obstante hoy puedo decir con seguridad que soy feliz con
Dios y también en la disidencia, les envío un fuerte
abrazo a todos los que siguen iluminados en busca de la
verdad.
Aunque nunca celebre el día de mi cumpleaños, por no ser
omnímodo, recuerdo con nostalgia como tú y mi madre se
preocupaban por cantarme un Happy Birthday más.
Hoy siento que el mejor regalo de cumpleaños en el lugar
que me encuentro son las bendiciones de Dios al traer
solidaridad a los oprimidos. Fiax la Luz Deo.
Tu esposo que te ama,
Dr. Oscar Elías Biscet |