Gozos y
Esperanzas IV: Aspectos Socio-Económicos
Alfredo Romagosa
Con este artículo finalizamos nuestros comentarios sobre
el documento Constitución Pastoral sobre la Iglesia
en el Mundo Actual del Concilio Vaticano II,
conocido como Gaudium et Spes [Los gozos y las
esperanzas]. Los temas tratados aquí son de índole
socio-económico y son parte de los temas escogidos por
el Concilio como algunos de los problemas más urgentes
relacionados con los valores cristianos y el mundo
actual. Otra vez le recomendamos a los lectores que
consulten también la nueva encíclica del Papa Benedicto
XVI, Caritas in Veritate, donde actualiza aún más
estos temas.
La Realidad Económica
El documento alaba los logros positivos de la economía
moderna, pero reconociendo también los problemas
imperantes:
La economía moderna, como los restantes sectores de la
vida social, se caracteriza por una creciente dominación
del hombre sobre la naturaleza, por la multiplicación e
intensificación de las relaciones sociales y por la
interdependencia entre ciudadanos, asociaciones y
pueblos, así como también por la cada vez más frecuente
intervención del poder público. Por otra parte, el
progreso en las técnicas de la producción y en la
organización del comercio y de los servicios han
convertido a la economía en instrumento capaz de
satisfacer mejor las nuevas necesidades acrecentadas de
la familia humana.
Sin embargo, no faltan motivos de inquietud... En un
momento en que el desarrollo de la vida económica, con
tal que se le dirija y ordene de manera racional y
humana, podría mitigar las desigualdades sociales, con
demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento de
ellas y a veces hasta un retroceso en las condiciones de
vida de los más débiles y un desprecio de los pobres.
Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo
estrictamente necesario, algunos, aún en los países
menos desarrollados, viven en la opulencia y malgastan
sin consideración. [#63]
El Desarrollo Económico Integral
Hoy más que nunca, para hacer frente al aumento de
población y responder a las aspiraciones más amplias del
género humano, se tiende con razón a un aumento en la
producción agrícola e industrial y en la prestación de
los servicios. Por ello hay que favorecer el progreso
técnico, el espíritu de innovación, el afán por crear y
ampliar nuevas empresas, la adaptación de los métodos
productivos, el esfuerzo sostenido de cuantos participan
en la producción; en una palabra, todo cuanto puede
contribuir a dicho progreso. La finalidad fundamental de
esta producción no es el mero incremento de los
productos, ni el beneficio, ni el poder, sino el
servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en
cuanta sus necesidades materiales y sus exigencias
intelectuales, morales, espirituales y religiosas...
[#64]
En vías a soluciones, el Concilio rechaza las filosofías
económicas extremas de un capitalismo desenfrenado o de
una economía totalmente dirigida:
No se puede confiar el desarrollo ni al solo proceso
casi mecánico de la acción económica de los individuos
ni a la sola decisión de la autoridad pública. Por este
motivo hay que calificar de falsas tanto las doctrinas
que se oponen a las reformas indispensables en nombre de
una falsa libertad como las que sacrifican los derechos
fundamentales de la persona y de los grupos en aras de
la organización colectiva de la producción. [#65]
La Emigración
La emigración no es lo ideal, pero cuando sucede, hay
que mantener la justicia social:
Con respecto a los trabajadores que, procedentes de
otros países o de otras regiones, cooperan en el
crecimiento económico de una nación o de una provincia,
se ha de evitar con sumo cuidado toda discriminación en
materia de remuneración o de condiciones de trabajo.
Además, la sociedad entera, en particular los poderes
públicos, deben considerarlos como personas, no
simplemente como meros instrumentos de producción; deben
ayudarlos para que traigan junto a sí a sus familiares,
se procuren un alojamiento decente, y a favorecer su
incorporación a la vida social del país o de la región
que los acoge. Sin embargo, en cuanto sea posible, deben
crearse fuentes de trabajo en las propias regiones.
[#66]
Derechos de los Trabajadores
La actividad económica es de ordinario fruto del trabajo
asociado de los hombres; por ello es injusto e inhumano
organizarlo y regularlo con daño de algunos
trabajadores. El conjunto del proceso de la producción
debe, pues, ajustarse a las necesidades de la persona y
a la manera de vida de cada uno en particular, de su
vida familiar, principalmente por lo que toca a las
madres de familia, teniendo siempre en cuanta el sexo y
la edad. Ofrézcase, además, a los trabajadores la
posibilidad de desarrollar sus cualidades y su
personalidad en el ámbito mismo del trabajo. Al aplicar,
con la debida responsabilidad, a este trabajo su tiempo
y sus fuerzas, disfruten todos de un tiempo de reposo y
descanso suficiente que les permita cultivar la vida
familiar, cultural, social y religiosa. [#67]
Participación en las Empresas
En las últimas décadas, se ha reconocido que la
participación activa de todos los empleados en las
empresas y el sentido de responsabilidad común han sido
clave en el mejoramiento de la productividad y la
calidad de los productos, encabezado por las compañías
japonesas. Las enseñanzas sociales de la Iglesia siempre
han apoyado este mismo principio:
En las empresas económicas son personas las que se
asocian, es decir, hombres libres y autónomos, creados a
imagen de Dios. Por ello, teniendo en cuenta las
funciones de cada uno, propietarios, administradores,
técnicos, trabajadores, y quedando a salvo la unidad
necesaria en la dirección, se ha de promover la activa
participación de todos en la gestión de la empresa,
según formas que habrá que determinar con acierto. [#68]
Sentido Social de la Propiedad
Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para
uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los
bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa
bajo la égida de la justicia y con la compañía de la
caridad. Sean las que sean las formas de la
propiedad... jamás debe perderse de vista este destino
universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al
usarlos, no debe tener las cosas exteriores que
legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino
también como comunes, en el sentido de que no le
aprovechen a él solamente, sino también a los demás....
De igual manera, en las naciones de economía muy
desarrollada, el conjunto de instituciones consagradas a
la previsión y a la seguridad social puede contribuir,
por su parte, al destino común de los bienes. Es
necesario también continuar el desarrollo de los
servicios familiares y sociales, principalmente de los
que tienen por fin la cultura y la educación. [#69]
La Propiedad Privada
La propiedad privada, no sólo es un principio económico
práctico y eficiente, sino que también contribuye al
desarrollo personal:
La propiedad, como las demás formas de dominio privado
sobre los bienes exteriores, contribuye a la expresión
de la persona y le ofrece ocasión de ejercer su función
responsable en la sociedad y en la economía. Es por ello
muy importante fomentar el acceso de todos, individuos y
comunidades, a algún dominio sobre los bienes externos.
La propiedad privada o un cierto dominio sobre los
bienes externos aseguran a cada cual una zona
absolutamente necesaria para la autonomía personal y
familiar y deben ser considerados como ampliación de la
libertad humana. [#71]
La Vida en la Comunidad Política
El documento establece que la fundación de la vida
política es el respeto a los derechos humanos:
...como son el derecho de libre reunión, de libre
asociación, de expresar las propias opiniones y de
profesar privada y públicamente la religión. Porque la
garantía de los derechos de la persona es condición
necesaria para que los ciudadanos, como individuos o
como miembros de asociaciones, puedan participar
activamente en la vida y en el gobierno de la cosa
pública.
En la conciencia de muchos se intensifica el afán por
respetar los derechos de las minorías, sin descuidar los
deberes de éstas para con la comunidad política; además
crece por días el respeto hacia los hombres que profesan
opinión o religión distintas; al mismo tiempos se
establece una mayor colaboración a fin de que todos los
ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan
hacer uso efectivo de los derechos personales... Se
reprueban también todas las formas políticas, vigentes
en ciertas regiones, que obstaculizan la libertad civil
o religiosa, multiplican las víctimas de las pasiones y
de los crímenes políticos y desvían el ejercicio de la
autoridad en la prosecución del bien común, para ponerla
al servicio de un grupo o de los propios gobernantes.
[#73]
El documento exhorta a todos los ciudadanos a participar
en el proceso político, y alaba a los que se dedican a
la carrera política, mirada como una vocación al
servicio de la sociedad: “Recuerden, por tanto, todos
los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que
tienen de votar con libertad para promover el bien
común. La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al
servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa
pública y aceptan las cargas de este oficio.”
[#75]
El Fomento de la Paz
...el Concilio, al tratar de la nobilísima y auténtica
noción de la paz, después de condenar la crueldad de la
guerra, pretende hacer un ardiente llamamiento a los
cristianos para que con el auxilio de Cristo, autor de
la paz, cooperen con todos los hombres a cimentar la paz
en la justicia y el amor y a aportar los medios de la
paz. [#77]
El documento comenta sobre los nuevos aspectos
siniestros de la guerra moderna:
A pesar de que las guerras recientes han traído a
nuestro mundo daños gravísimos materiales y morales,
todavía a diario en algunas zonas del mundo la guerra
continúa sus devastaciones. Es más, al emplear en la
guerra armas científicas de todo género, su crueldad
intrínseca amenaza llevar a los que luchan a tal
barbarie, que supera, enormemente la de los tiempos
pasados. La complejidad de la situación actual y el
laberinto de las relaciones internaciones permiten
prolongar guerras disfrazadas con nuevos métodos
insidiosos y subversivos. En muchos casos se admite como
nuevo sistema de guerra el uso de los métodos del
terrorismo. [#79]
La paz ha de nacer de la mutua confianza de los pueblos
y no debe ser impuesta a las naciones por el terror de
las armas; por ello, todos han de trabajar para que la
carrera de armamentos cese finalmente, para que
comience ya en realidad la reducción de armamentos, no
unilateral, sino simultánea, de mutuo acuerdo, con
auténticas y eficaces garantías. [#82]
El buscar la paz no es la responsabilidad exclusiva de
los gobernantes, sino que los mismos pueblos tienen que
superar sus enemistades y odios tradicionales:
..los que gobiernan a los pueblos, que son responsables
del bien común de la propia nación y al mismo tiempo
promotores del bien de todo el mundo, dependen
enormemente de las opiniones y de los sentimientos de
las multitudes. Nada les aprovecha trabajar en la
construcción de la paz mientras los sentimientos de
hostilidad, de menosprecio y de desconfianza, los odios
raciales y las ideologías obstinadas, dividen a los
hombres y los enfrentan entre sí. ... Tenemos todos
que cambiar nuestros corazones...[#82]
Participación del Cristiano en las Instituciones
Internacionales
El Concilio, tanto como todos los papas recientes,
respaldan las organizaciones internacionales que
fomentan la paz y la cooperación, a pesar de sus
defectos:
Forma excelente de la actividad internacional de los
cristianos es, sin duda, la colaboración que individual
o colectivamente prestan en las instituciones fundadas o
por fundar para fomentar la cooperación entre las
naciones. A la creación pacífica y fraterna de la
comunidad de los pueblos pueden servir también de
múltiples maneras las varias asociaciones católicas
internacionales... Estas asociaciones contribuyen además
no poco al desarrollo del sentido universal, sin duda
muy apropiado para el católico, y a la formación de una
conciencia de la genuina solidaridad y responsabilidad
universales. [#90]
Conclusión
Gaudium et Spes finaliza recordando la misión de
la Iglesia:
La Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar
a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en
un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier
nación, raza o cultura, se convierte en señal de la
fraternidad que permite y consolida el diálogo sincero.
Lo cual requiere, en primer lugar, que se promueva en el
seno de la Iglesia la mutua estima, respeto y concordia,
reconociendo todas las legítimas diversidades, para
abrir, con fecundidad siempre creciente, el diálogo
entre todos los que integran el único Pueblo de Dios,
tanto los pastores como los demás fieles. Los lazos de
unión de los fieles son mucho más fuertes que los
motivos de división entre ellos. Haya unidad en lo
necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo
(expresión favorita del papa Juan XXIII). [#92]
Los cristianos recordando la palabra del Señor: En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, en el amor
mutuo que os tengáis [Juan 13:35], no pueden
tener otro anhelo mayor que el de servir con creciente
generosidad y con suma eficacia a los hombres de hoy.
[#93]
Fuentes:
·
Enlace al Documento Gaudium et Spes
·
Enlace al Documento Caritas in
Veritate
Julio, 2009 |