El
museo global del comunismo
Dora Amador
9/09/2009
Agradezco a la Fundación para la Memoria de las Víctimas
del Comunismo la valiosísima obra que han llevado a cabo
para que se conozca en toda su verdad el abominable
legado del totalitarismo marxista-leninista.
La fundación, con sede en Washington, es una
organización sin fines de lucro que enseña la historia,
la filosofía y el legado del comunismo y rinde tributo a
sus más de 100 millones de víctimas.
Los visitantes podrán apreciar, entre otras valiosas
cosas, el Monumento a la Democracia, una réplica de
bronce de la estatua que erigieron los estudiantes
chinos en la Plaza de Tiananmen en la primavera de 1989.
Pero lo más trascendente que ha realizado la fundación
es el Museo Global del Comunismo (www.globalmuseumoncommunism.org),
una maravilla del siglo XXI. Esta monumental obra,
usando la internet, logra dos objetivos esenciales: que
los visitantes puedan conocer en detalle la historia del
comunismo y cómo se vivió en cada país que lo sufrió --o
sufre, como es el caso de China, Cuba, Corea del Norte y
Vietnam-- por medio de excepcionales vídeos, galerías de
fotos y documentos inéditos, multimedia, testimonios,
artículos y análisis, etc., y que a la vez sea global
porque es el primer gran museo interactivo en el que las
exhibiciones, los archivos y este inmenso caudal de
información está disponible en todo momento a todo el
mundo con solo visitar su página web.
Algunos de los lugares más impresionantes: las
exhibiciones principales, las nacionales --cada país que
fue o es comunista-- y las especiales, el registro de
víctimas, el llamado Salón de la Infamia, el del Gran
Terror, el mapa mundial y el timeline interactivo del
comunismo, la galería de héroes que han luchado por la
libertad en sus respectivos países.
Tampoco hubiese sido posible un museo de esta magnitud
si no hubiese caído el comunismo a nivel mundial, hecho
del cual se cumplen 20 años.
Lenin, Stalin, Mao cobran vida, y también los gulags, y
la revolución cultural china, y las invasiones y el
terror en Europa oriental, con sus testimonios y
descubrimientos muy recientes, ya que el museo, que se
inauguró hace sólo tres meses, tiene un lugar en el que
las víctimas sobrevivientes pueden aportar su
testimonio.
Una frase de Heinrich Heine me llamó la atención: “El
comunismo tiene un lenguaje que todos los pueblos pueden
entender; sus elementos son el hambre, la envidia y la
muerte''.
“Este holocausto imperial sin precedentes se llevó a
cabo por medio de conquistas territoriales,
revoluciones, guerras civiles, purgas y otros medios
violentos. El terror totalitario no permitió desafío
alguno para lograr sus fines, ni de individuos ni
instituciones ni partidos políticos ni religiones. En su
lugar impuso `la gran mentira' de su meta: supuestamente
alcanzar una sociedad sin clases con dignidad humana
para todos; y después cínicamente produjo lo opuesto en
una nación tras otra que sucumbió a su poderío armado:
la intriga y la hipocresías desvergonzadas'', dice en
una parte del museo.
Y hay un corto ensayo de Richard Pipes titulado ¿Qué es
el comunismo?, que termina diciendo algo verídico, pero
sumamente frustrante y doloroso para todos los que, de
una forma u otra, llevamos años luchando por la libertad
en Cuba: “La experiencia indica que el régimen comunista
se puede disolver sólo si sus gobernantes no tienen la
voluntad de mantenerlo. No se puede derribar desde
abajo”'.
Los que leímos El libro negro del comunismo: crímenes,
terror y represión, publicado en París en 1997 por
Stéphane Courtois, director del Centro Nacional de
Investigación francés y varios historiadores
especialistas en países comunistas, quedamos espantados
ante lo que salió a la vista de todos después que se
abrieron los archivos secretos de la Unión Soviética y
otros países ex comunistas. Advierto que no menos
asombrados quedarán los que visiten este museo virtual
que capta, con el inmenso poder de las imágenes, la
realidad vivida en cada país donde este sistema político
desarrolló cuidadosa y sistemáticamente el terror para
ejecutar crímenes masivos, anular la creatividad, la
iniciativa y el espíritu de todo un pueblo, e intentar
eliminar para siempre a Dios del corazón de los seres
humanos. |