“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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El museo global del comunismo

Dora Amador
9/09/2009

Agradezco a la Fundación para la Memoria de las Víctimas del Comunismo la valiosísima obra que han llevado a cabo para que se conozca en toda su verdad el abominable legado del totalitarismo marxista-leninista.

La fundación, con sede en Washington, es una organización sin fines de lucro que enseña la historia, la filosofía y el legado del comunismo y rinde tributo a sus más de 100 millones de víctimas.

Los visitantes podrán apreciar, entre otras valiosas cosas, el Monumento a la Democracia, una réplica de bronce de la estatua que erigieron los estudiantes chinos en la Plaza de Tiananmen en la primavera de 1989.

Pero lo más trascendente que ha realizado la fundación es el Museo Global del Comunismo (www.globalmuseumoncommunism.org), una maravilla del siglo XXI. Esta monumental obra, usando la internet, logra dos objetivos esenciales: que los visitantes puedan conocer en detalle la historia del comunismo y cómo se vivió en cada país que lo sufrió --o sufre, como es el caso de China, Cuba, Corea del Norte y Vietnam-- por medio de excepcionales vídeos, galerías de fotos y documentos inéditos, multimedia, testimonios, artículos y análisis, etc., y que a la vez sea global porque es el primer gran museo interactivo en el que las exhibiciones, los archivos y este inmenso caudal de información está disponible en todo momento a todo el mundo con solo visitar su página web.

Algunos de los lugares más impresionantes: las exhibiciones principales, las nacionales --cada país que fue o es comunista-- y las especiales, el registro de víctimas, el llamado Salón de la Infamia, el del Gran Terror, el mapa mundial y el timeline interactivo del comunismo, la galería de héroes que han luchado por la libertad en sus respectivos países.

Tampoco hubiese sido posible un museo de esta magnitud si no hubiese caído el comunismo a nivel mundial, hecho del cual se cumplen 20 años.

Lenin, Stalin, Mao cobran vida, y también los gulags, y la revolución cultural china, y las invasiones y el terror en Europa oriental, con sus testimonios y descubrimientos muy recientes, ya que el museo, que se inauguró hace sólo tres meses, tiene un lugar en el que las víctimas sobrevivientes pueden aportar su testimonio.

Una frase de Heinrich Heine me llamó la atención: “El comunismo tiene un lenguaje que todos los pueblos pueden entender; sus elementos son el hambre, la envidia y la muerte''.

“Este holocausto imperial sin precedentes se llevó a cabo por medio de conquistas territoriales, revoluciones, guerras civiles, purgas y otros medios violentos. El terror totalitario no permitió desafío alguno para lograr sus fines, ni de individuos ni instituciones ni partidos políticos ni religiones. En su lugar impuso `la gran mentira' de su meta: supuestamente alcanzar una sociedad sin clases con dignidad humana para todos; y después cínicamente produjo lo opuesto en una nación tras otra que sucumbió a su poderío armado: la intriga y la hipocresías desvergonzadas'', dice en una parte del museo.

Y hay un corto ensayo de Richard Pipes titulado ¿Qué es el comunismo?, que termina diciendo algo verídico, pero sumamente frustrante y doloroso para todos los que, de una forma u otra, llevamos años luchando por la libertad en Cuba: “La experiencia indica que el régimen comunista se puede disolver sólo si sus gobernantes no tienen la voluntad de mantenerlo. No se puede derribar desde abajo”'.

Los que leímos El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión, publicado en París en 1997 por Stéphane Courtois, director del Centro Nacional de Investigación francés y varios historiadores especialistas en países comunistas, quedamos espantados ante lo que salió a la vista de todos después que se abrieron los archivos secretos de la Unión Soviética y otros países ex comunistas. Advierto que no menos asombrados quedarán los que visiten este museo virtual que capta, con el inmenso poder de las imágenes, la realidad vivida en cada país donde este sistema político desarrolló cuidadosa y sistemáticamente el terror para ejecutar crímenes masivos, anular la creatividad, la iniciativa y el espíritu de todo un pueblo, e intentar eliminar para siempre a Dios del corazón de los seres humanos.

Webmaster: Alexandria Library Incorporated

 

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