|
La
mirada de Jeffrey
Dora Amador
Al fin Alejandro Ríos nos presentará otra cara de esa
''Cuba profunda'' a que hace referencia al presentar las
películas en su programa La mirada indiscreta, que
transmite el Canal 41 todos los domingos a las 8 de la
noche. O las que lleva a A mano limpia, de Oscar Haza,
de las que se ponen fragmentos para luego, en aparente
estado de shock, Haza les pregunte a los panelistas que
están allí qué les parece lo que acaban de ver, después
que los pobres llevan más de 30 minutos devanándose los
sesos tratando de explicarle a la audiencia lo que pasa
en Cuba. La realidad que acaban de ver, cuando se
aparece allí Ríos con sus documentales, los enmudece,
los avergüenza: es la miseria humana y la ruina física
de la ciudad que muchos jóvenes cineastas filman
obsesionados: jineteras/os y chulos, drogas, hombres y
mujeres con ''el santo subido'' dando estertores y
rociando ron por la boca hacia todos lados, invocando a
sus dioses para calmar o curar a alguien, niños pidiendo
limosna, viejos que son cadáveres vivientes, recogiendo
en los basureros o rogando un plato de comida. Pobre
gente. No niego esa realidad, todo lo contrario y
comprendo la obsesión citadina, habanera principalmente,
elevada a la más alta forma de arte cinematográfico en
La Habana: el arte nuevo de hacer ruinas.
¿Y el campo? No menos terrible. Tuve que llorar ante el
excelente filme sobre el perdido pueblo de Hershey. Pero
hay otras realidades de esa ''Cuba profunda'' que no se
filman. Por ejemplo, ¿cómo vive un católico en Cuba? Eso
a nadie le interesa. Sí, hay otra ''Cuba profunda'', y
quiero agradecerle a Alejandro Ríos que haya elegido uno
de los mejores documentales que he visto, 25 kilómetros,
de Jeffrey Puente, para exhibirlo la noche del Domingo
de Ramos, este 5 de abril, en La mirada indiscreta.
Veré de nuevo el documental sabiendo que lo comparto con
una gran audiencia ese día en que todos los católicos
recogimos guano bendito en las iglesias como parte de
nuestra recreación bíblica de Jesús subiendo a Jerusalén.
Se inicia la Semana Santa para la cual nos hemos estado
preparando durante toda la Cuaresma. Ver el filme será
--lo fue la primera vez a solas, emocionada ante
semejante belleza-- como una oración del y por el pueblo
cubano, oración que se elevará como incienso en la
presencia de Dios, que ve en lo oculto, y su mirada
amorosa penetra el corazón de cada cubano, queriendo
transformarlo y purificar su memoria. Por ese pueblo --los
de allá y los de acá-- rezamos, y tenemos la certeza de
que, como Cristo, resucitará, resucitaremos.
¿De qué trata 25 kilómetros? De la fe de tres mujeres
que viven en lo más intrincado --y hermoso-- del monte
pinareño, en un lugar llamado El Brujo, en el municipio
de Bahía Honda a unos 15 kilómetros al interior de Soroa,
en la Cordillera de Los Organos. Trata de su vida llena
de obstáculos cotidianos por la pobreza en que viven,
pero sobre todo de una riqueza espiritual que le da
sentido a todo. Cierto, el espectador será testigo de
amaneceres y atardeceres sobrecogedores, de paisajes y
cielos asombrosamente estrellados, de claros de luna
entre las palmas, de los ruidos de la noche en el monte.
Pero no radica ahí la grandeza del filme, sino en la
vida de las mujeres, de un silencio que nos comunica
mucho más que miles de palabras en sus quehaceres
ordinarios llenos de algo extraordinario que las inspira,
y es el sentido sagrado de la vida. De verdad les digo
que quienes más entenderán y se llenarán de gozo la
noche del Domingo de Ramos cuando la vean serán los
cristianos.
Jeffrey Puente nació y se crió en el pueblo de
Candelaria, en Pinar del Río. Dejo que él mismo cuente
su vida, sus estudios, las estrategias que tuvo que
utilizar para que el gobierno le permitieran filmar su
magnífica obra sobre la fe y vida de los católicos en la
entrevista que le irá haciendo Alejandro Ríos durante el
programa.
La trilogía de Jeffrey Puente: 25 kilómetros (2005), 72
horas (2007) y Para subir al cielo (2008) se exhibirán
también el 22 de abril a las 7 de la noche, como parte
del ciclo de jóvenes cineastas cubanos titulado ''La
isla en peso'' que presentará el Teatro Tower durante
esa semana.
Abril
3, 2009 |