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En defensa de la libertad en Venezuela
Dora Amador
Llevo días en estado de maravillado asombro ante
Globovisión, el canal de televisión venezolano que está
haciendo historia en los medios de comunicación del
mundo por su defensa de la libertad de expresión en
Venezuela. Esa valiosa y tenaz lucha por la democracia
que surgió a partir del cierre por parte del gobierno
chavista de Radio Caracas Televisión, se vive --en
vivo-- en el canal 409 de DIRECT TV en todo el sur de la
Florida. Ahí, ante nuestros ojos, se va revelando en
directo el drama intenso que vive ese país por no
rendirse ante las intentonas de total censura del
régimen.
Nos lo muestran con admirable maestría los reportajes y
entrevistas en directo, los noticieros, los
impresionantes promos de la estación --Ahora el
compromiso es mayor, Nadie sabe lo que tiene hasta que
lo pierde [la libertad de prensa y opinión]--, los
testimonios de los reporteros y programas especiales,
espontáneos, que van surgiendo al latido de los
acontecimientos.
Con Globovisión queda demostrado el inmenso poder que
tienen las cámaras de televisión y los micrófonos para
derrocar a un dictador. Y no se lo ha propuesto, no es
ese su quehacer, es sencillamente informar la verdad, y
decirle con el coraje del que se respeta a sí ya su
profesión no a la autocensura, no al miedo. La libertad
de Venezuela está por medio.
Conste que en este caso hay que sumar a la efectividad
de Globovisión la fascinante movilización que los
estudiantes, profesores y comunicadores han desarrollado
a través de internet (YouTube, blogs, teléfonos
celulares, etc.). La tecnología comunicativa al servicio
de la incontenible lucha del pueblo venezolano por
conservar su amenazada democracia.
Uno de los programas a los que estoy muy atenta por su
excelencia es Aló Ciudadano, conducido por Leopoldo
Santiago, que se transmite de lunes a viernes de 5 de la
tarde a 8 de la noche. La hora de Venezuela es la misma
que la de aquí, en el sur de la Florida. Insto a los
cubanos implicados en la búsqueda de la libertad para
Cuba, a los venezolanos que ya habían perdido un poco la
esperanza, a que la recobren en grande admirando a sus
profesionales de los medios, pero sobre todo a los
periodistas locales a ser testigos de este acontecer
histórico mediático sin precedentes.
Precisamente el 14 de junio, día en que escribo esto,
Leopoldo Santiago tuvo que asistir a la Fiscalía General
de la República para testificar que no estaba incitando
con su popularísimo programa Aló Ciudadano al "magnicidio",
de lo que está siendo acusado por el estado. Y hay que
ver el programa, es la voz del pueblo la que por ahí
habla, de ahí su título. Por cierto, que también se
expresan los chavistas en defensa del gobierno. Eso es
libertad de expresión.
Hace unos días, en una serie de testimonios recogidos
por toda Venezuela, escuché a una ciudadana pedirle a
Chávez que parara ya de decir que lo querían matar y
detuviera la inseguridad que se vive en el país con la
alta criminalidad que le cobró la vida a su propio
hermano. "Usted, presidente Chávez, sólo piensa en su
muerte, en el magnicidio, y no le interesa para nada el
pueblo venezolano, que está siendo asesinado en las
calles".
Cuál no sería la sorpresa del gobierno cuando instó a
los pobres a bajar de los cerros para combatir a los
estudiantes y resulta que bajaron, pero para aprovechar
la oportunidad de las cámaras y micrófonos por todas
partes para quejarse de los miles de problemas, entre
ellos, los pésimos servicios de salud que reciben y de
que tanto hace gala el dictador.
¡Y qué admirable hazaña la de los estudiantes
venezolanos! A ellos los intimidaron incesantemente las
fuerzas del gobierno con cascos, escudos, vallas y armas
en las manos, inútlmente. Ahí los vimos, marchando por
las calles de Caracas, miles y miles desafiando, con su
dignidad y amor a la libertad, la desfachatez de Chávez.
Y los gritos de los jóvenes se escuchan muy claros a
través de Globovisión, su voz, la única voz libre de la
televisión venezolana. Y su grito es uno: "Presidente,
respete la libertad de expresión, los derechos humanos,
la autonomía universitaria. Presidente Chávez, deténgase
en sus intentos totalitarios. ¡Pueblo venezolano,
despierta, esto es dictadura. ¡Somos libres y Venezuela
es de todos! ¡Las plazas de Caracas son de todos los
venezolanos!" Ese último grito fue de Yon Goicochea, uno
de los líderes estudiantiles, la semana pasada, cuando
la policía y la Guardia Nacional les impidieron a los
jóvenes llegar a la plaza caraqueña por la cual
desfilaron los chavistas en la mañana. Faltó poco para
el enfrentamiento que quiso provocar la misma policía.
A los corresponsales extranjeros se les ha prohibido el
acceso a fuentes oficiales. A muchos periodistas de
otros medios se les ha prohibido --y la prohibición
surge de Miraflores-- asistir a los programas de opinión
de Globovisión. A toda costa los canales oficiales
intentan mostrar una Venezuela donde la "revolución
bolivariana" marcha bien. ¿Nos recuerda a los cubanos
algo? Me viene a la mente la miseria de La Habana y un
enorme letrero con foto de Fidel Castro que dice: "Vamos
bien".
Por eso me gusta tanto la frase de Leopoldo Santiago: "Rueda
videotape", para mostrarle al pueblo lo que aconteció en
el día, que el resto de los canales esconden.
Una de las medidas brillantes que tomó Globovisión fue
darles espacio a algunos de los programas de Radio
Caracas Televisión para mantenerla viva y para felicidad
del pueblo, que siente un enorme cariño por este canal
inaugurado hace más de 50 años. Subestimó Chávez la
importancia de esas pantallas en nuestro hogar día a día
y el vínculo que se va creando entre televidente y
programa. Pero es tema para otro día.
¿Cuáles son las consecuencias del cierre de Radio
Caracas Televisión? Una toma de conciencia irreversible
de los venezolanos de que les están arrebatando la
libertad de expresión y de que el gobierno es
dictatorial; un compromiso también irreversible de los
periodistas con su misión de llevar información veraz a
su pueblo; y de, unidos ahora en una meta común,
preservar la democracia en Venezuela.
Junio 17 de 2007 |