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¿Se
acordarán de Cuba?
Dora Amador
Los jefes de Estado que asistirán a la XV Cumbre
Iberoamericana en Salamanca, España, el 14 y 15 de
octubre tienen el deber moral de incluir en su agenda la
libertad de Cuba. Si no lo hacen sería, más que una
vergüenza, un ultraje al pueblo cubano y a los
principios mismos que inspiran la celebración de esta
cumbre: ``Crear un modelo de espacio común en pro de la
democracia, de la cohesión social y territorial, del
desarrollo sostenible y de los derechos humanos''.
“Iberoamérica: una comunidad con voz propia” es el
nombre que lleva la Cumbre del 2005. España ha hecho
todo lo posible por darle credibilidad y consecuencia a
este inconsecuente foro. Uno de esos esfuerzos es el
lanzamiento de la Secretaría General de las Cumbres
Iberoamericanas, ``un nuevo instrumento del sistema
iberoamericano, que servirá, entre otras cosas para dar
seguimiento a los programas acordados en las Cumbres''.
La secretaría tendrá su sede en Madrid; Chile tendrá un
papel relevante en ella, como lo tiene José Miguel
Insulza, chileno, en la OEA. También lo tendrá Uruguay:
Enrique Iglesias, uruguayo, será el titular de la
Secretaría, y los cubanos esperamos que escuche el
pedido de su admirable compatriota, Luis Alberto Lacalle:
``La actual situación cubana en materia de derechos
esenciales tiene que movilizar a los políticos e
intelectuales de todo el mundo'', dijo Lacalle en la
Cumbre Internacional del Comité para la Democracia en
Cuba, celebrada en Praga los días 17, 18 y 19 de
septiembre del 2004. También recordó la solidaridad que
tuvieron las embajadas extranjeras con ellos durante los
años de dictadura. ``En ese entonces mucho apreciamos lo
que otros hicieron por nosotros. Nos corresponde hoy
actuar de similar manera respecto de Cuba y así lo
haremos''. El diputado chileno del Partido por la
Democracia Cristiana, Patricio Walker, asistió también a
esa extraordinaria cumbre, impulsada por Vaclav Havel.
En la declaración final del Memorándum de Praga, surgido
de esta reunión, dice Walker
``Durante los tiempos de la dictadura [de Augusto
Pinochet] las embajadas europeas y latinoamericanas en
nuestros respectivos países les abrieron las puertas a
los luchadores cívicos y a los perseguidos políticos. El
apoyo y el respaldo recibidos por parte de la comunidad
internacional por vía de estas mismas embajadas fueron
clave para la recuperación de nuestra soberanía. Es por
eso que en días recientes seis ex presidentes
costarricenses y más de 300 diputados de diferentes
países latinoamericanos hemos suscrito la Carta de apoyo
al movimiento cívico cubano'', en Costa Rica.
Hace unas semanas -del 5 al 7 de agosto- se realizó en
Buenos Aires la Jornada de Apoyo a la Democracia y la
Mujer en Cuba, cuyo principal objetivo fue apoyar los
reclamos de libertad para todos los presos de conciencia
cubanos y la apertura democrática en la isla. En esta
jornada, que contó con el apoyo local del Centro para la
Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) y la
Fundación Konrad Adenauer, participaron 100 mujeres,
entre ellas ex y actuales funcionarias del estado,
líderes de organismos regionales e internacionales,
intelectuales, académicas, periodistas, activistas de
derechos humanos y de organizaciones no gubernamentales,
parlamentarias de Argentina, Chile, Colombia, Costa
Rica, Cuba, Guatemala, México, Perú, Uruguay, Brasil,
Eslovaquia, Holanda, Italia y República Checa.
De esta cumbre de mujeres solidarias con la oposición
cubana nació el Memorándum de Buenos Aires, del cual
citamos sólo estos dos puntos: ``Solicitamos a nuestros
gobiernos que exijan al régimen de Fidel Castro la
liberación de todos los presos políticos, conforme a los
pactos internacionales que ha suscrito para la promoción
de la democracia y la defensa de los derechos humanos, [también]
oficializar un enlace diplomático de nuestras embajadas
en La Habana con los familiares de los presos políticos
cubanos y abrir las puertas de las embajadas,
especialmente latinoamericanas, a las Damas de Blanco y
la disidencia pacífica''.
La Secretaría General de las Cumbres Iberoamericanas
daría un buen primer paso si escuchara estas voces e
hiciera todo lo que está a su alcance -lo tiene todo a
su alcance- para lograr la libertad de Cuba.
El primer ministro español y anfitrión de esta Cumbre,
José Luis Rodríguez Zapatero, tiene ahora la oportunidad
de deshacer su entuerto, que causó el cambio de la
política de la Unión Europea hacia Cuba.
Hace 12 años, el 15 de julio de 1993 para ser exactos,
apareció en estas mismas páginas un artículo mío
titulado “Señores presidentes”; era una carta dirigida a
los jefes de estado y de gobierno que ese mismo día
iniciaban la III Cumbre Iberoamericana en Salvador de
Bahía, Brasil. En esa Cumbre Iberoamericana de Brasil
estaba Fidel Castro, ``el mismo que el año pasado,
vestido con el mismo uniforme, sonriendo con el mismo
cinismo, infinito como su miseria, firmó junto a ustedes
en Madrid todos los acuerdos de aquella II Cumbre
Iberoamericana, entre ellos, el de crear `una sociedad
libre, abierta y pluralista con pleno ejercicio de
libertades individuales, sin perseguidos ni excluidos'
'', decía yo en el artículo.
Que alguien haga una lista, yo no puedo, de los horrores
que ha sufrido mi pueblo en estos 12 años, en los cuales
se han celebrado 11 Cumbres Iberoamericanas.
Agosto 25, 2005 |