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Morir
fue su razón de vivir
Dora Amador
Cuando vi la película y después a Mel Gibson en persona,
tímido y nervioso, intentando explicar su ``urgente
necesidad'' de filmar La pasión y responder a las
muchas preguntas que tenía el público, tuve ganas de
abrazarlo y repetirle la frase que escuchaban los
profetas y que Juan Pablo II ha hecho piedra angular de
su pontificado: ``No tengas miedo''.
Por supuesto, el gesto hubiera sido sólo un impulso
solidario y de agradecimiento, porque Gibson no le teme
a nada, pero sé lo mucho que necesita el apoyo de los
cristianos. En cuanto a sus vacilantes intentos de dar
razón a su fervor se entiende: la creación artística -y
ésta es una gran obra de arte y de fe- no se puede ``explicar'',
se crea y se ofrece. La pasión del Cristo es una
ofrenda de amor mayor, y su autor un artista
apasionadamente enamorado de Dios. Pienso que en el
teatro Venevisión, en Miami, donde se exhibió la
película el sábado 6 de diciembre, se confirmó con
creces la frase que dijo en Roma hace unos días Andrea
Piersanti: ``Hablar de Cristo en el cine es un poco como
hablar de la madre de todos los escándalos''.
Piersanti es el presidente del Ente del Espectáculo, que
recién inauguró en Roma el Primer Festival de Cine
Espiritual Tertio Millenio. Días después de que Gibson
se negara a incluir su film en el festival porque la
versión final no estaba lista, le envió una copia al
Papa e invitó los días 4 y 6 de diciembre a
representantes del Vaticano a una proyección privada.
Entre los invitados estaban el presidente del Pontificio
Consejo para las Comunicaciones Sociales, arzobispo John
P. Foley; el fraile dominico Agustine di Noia,
subsecretario de la Congregación para la Doctrina de la
Fe y el mismo Piersanti. Todos concluyeron que la
película ``es absolutamente fiel al Nuevo Testamento.
Incorpora elementos de la pasión de Mateo, Marcos, Lucas
y Juan, manteniéndose fiel a la estructura fundamental
común a los cuatro relatos''. ¿Se acallarán con estas
declaraciones los supuestos católicos que cita la prensa
para decir que Gibson no sigue las enseñanzas de la
Iglesia?
Acerca de las acusaciones de que la obra puede provocar
antisemitismo en los espectadores, aseguro que no es
antisemita. La película muestra a las autoridades judías
y al proceso que condujo a la condena de Jesús tal y
como aparecen en los Evangelios, no se exagera ni
minimiza la responsabilidad que tuvieron en la
crucifixión del Mesías.
El rabino ortodoxo Daniel Lapin, director de un grupo
que promueve el diálogo interreligioso y uno de los
líderes judíos más respetados de Estados Unidos,
advirtió de no dejarse manipular por judíos que ``carecen
de legitimidad moral'' para condenar la película. Lapin
se refirió también a recientes episodios de
anticatolicismo protagonizados por judíos. Cita a The
New York Times y Universal Pictures, ambas empresas
judías (que ahora impulsan fuertemente El código Da
Vinci), que tienen esa norma. Ante ``casos de flagrante
anticatolicismo, las organizaciones judías callaron'',
dijo el rabino y se refirió también a la Liga
Antidifamatoria, liderada por Abraham Foxman, cuyo único
fin, advirtió, es el ``intento cínico de promover su
agenda que no es la fe judía, sino el fundamentalismo
secular''.
De todas las culpas que se le quieren imputar a La
pasión hay una que no carece de fundamento: es
violenta, muy violenta, como fue la muerte de Cristo, lo
único que esta vez es más fiel a la verdad que todas las
películas anteriores. La intuición artística de Gibson
logra penetrar la realidad que vivió Jesús en las
últimas 12 horas de su vida, y la interpreta a la luz de
su fe y su amor; por eso la obra estremece tan
profundamente.
Lo que los evangelios y el arte nos han transmitido
acerca de la relación entre María y su Hijo aquí cobra
vida con una fuerza y una belleza incomparables. El
misterioso significado del camino de la cruz se nos va
revelando en magistrales flashbacks, como por ejemplo,
cuando Juan, el discípulo amado que, confuso ante el
horror incomprensible del que es testigo, de pronto se
ve sentado en la última cena que tuvo con el Señor y
escucha de nuevo su voz: ``Tomen, esto es mi cuerpo, que
es entregado por ustedes.... esto es mi sangre, sangre
de la nueva Alianza que será derramada.... Hagan esto en
memoria mía''.
Ciertamente lo hacemos todos los días en todas partes
del mundo desde hace 2,000 años. Y la experiencia de ser
Iglesia -cuerpo místico de Cristo- siempre se renueva.
Como ahora, cuando nos llega este gran evangelizador del
siglo XXI, que ha sabido utilizar su poderoso medio
creador para recrear la narrativa cristológica de forma
sin precedentes en el cine.
Alguien le preguntó a Mel Gibson esa noche qué quería de
los espectadores cuando vieran el film y dijo ``que
después de ver la película vayan al libro''. Yo quiero
lo mismo, que al verla tengan un encuentro con Cristo,
el que nos amó hasta el fin. Que al escuchar las
palabras que preceden a la comunión en la misa -``el
cuerpo de Cristo'', ``la sangre de Cristo''- puedan
entender mejor la magnitud y la hondura de ese
sacramento de amor.
La pasión se estrenará el 25 de febrero de 2004,
Miércoles de Ceniza.
19 de diciembre de 2003. |