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El
juicio sumario de Dios
Dora Amador
Han pasado 44 años de la noche horrible en que fusilaron
a mi tío, un hombre inocente. Lo juzgaron a las 7 de la
noche del 20 de enero de 1959 y lo fusilaron a las 5 de
la mañana del otro día, 21 de enero. Mi tío se llamaba
Rafael Pedraja López, tenía 26 años, era soldado del
ejército de Fulgencio Batista y trabajaba como chofer de
ambulancia en Pinar del Río. No había cometido ningún
crimen, pero lo juzgaron sumariamente. La orden de
fusilamiento de él y otros 15 hombres que murieron ese
día en el paredón, la dio Delmidio Escalona; y el tiro
de gracia un hombre de apellido Tellería, ``el que daba
los tiros de gracia en Pinar del Río'', me asegura
alguien que sabe lo que dice. Yo tenía 10 años, pero lo
recuerdo bien por el grito de mi tía, que rajó la noche
como con un cuchillo. Mis primos y yo estábamos viendo
televisión en la sala y cuando oímos el grito corrimos
para el comedor, donde la vimos tirada en el piso sin
parar de gritar y llorar: mi tía Oílda acababa de oír en
una estación de radio la lista de los hombres que serían
fusilados al amanecer. Ya no recuerdo más, excepto que
trataban de levantarla del piso y no podían; y que el
otro hermano de mi madre, tío Osvaldo, salió apurado de
la casa y le gritaban ``¡Ten cuidado!''. Mi tía no pudo
ver a su marido antes de morir, pero él le escribió un
corto mensaje en una caja de cigarrillos Partagás donde
le decía que la quería a ella y a la hija de ambos, mi
prima Raisa. Mi madre me contó muchos años después que
ella vio de lejos los cadáveres que llevaban en una
carreta por donde chorreaba la sangre.
A María Elena Larrea, religiosa franciscana, le
fusilaron a su padre, Manuel de Jesús Larrea, el 13 de
marzo de 1959. Tenía 33 años, trabajaba en la estación
de radio CMKC, en Santiago de Cuba, y también escribía
para un periódico. Una vez entrevistó a Fidel Castro.
Tampoco había asesinado a nadie, pero estaba contra la
revolución. María Elena recuerda cuando allanaron su
casa y se llevaron la grabadora y los papeles de su
padre. A Larrea lo fusilaron en la Cárcel de Boniato,
también con tiro de gracia, y fue enterrado en una fosa
común.
En la cárcel que está en el kilómetro 5 de la carretera
de Luis Lazo, en Pinar del Río, fusilaron el 5 de mayo
de 1963 a Vicente Cuevas Pi. Este hombre no había matado
a nadie, no era un delincuente, pero pertenecía a una
organización política disidente llamada 20 de Mayo. Por
eso fusilaron a Vicente Cuevas a los 34 años.
Ahora fusilaron a tres jóvenes que intentaban irse del
país y condenaron a muchos años de presidio a 75
disidentes. Más de 40 son católicos encargados de
recoger firmas para el Proyecto Varela, que pide
elecciones.
Hizo bien el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor
Pedro Meurice, en recordarnos en su mensaje de Pascua
del 20 de abril, que ``hay que llenarse de Jesús y de su
fuerza [....] pues hay demonios que no salen sino a base
de mucha oración y ayuno, como nos enseñó el Señor de la
Historia''.
El 5to. Domingo de Cuaresma, en la parroquia Santa
Teresita en Santiago, el padre José Conrado hizo un
valiente llamado en defensa de los derechos humanos en
su homilía, que termina con estas palabras: ``No podemos
permanecer indiferentes ante esta nueva Pasión del Señor
[....] No hay opción. No nos han dejado opción. O con
Cristo o contra Él''.
El Domingo de Ramos en todas las iglesias del país se
leyó el mensaje de los obispos que expresa su rechazo a
los fusilamientos y las condenas a los disidentes; la
ovación de los presentes fue como un eco que recorrió la
isla. En el muro de la catedral de La Habana estaba
expuesto el texto íntegro de la carta pastoral No hay
patria sin virtud, del cardenal Jaime Ortega.
En Pinar del Río, Dagoberto Valdés, director de la
revista Vitral -ingeniero condenado a ganarse la
vida recogiendo yaguas en los campos de Vuelta Abajo-
escribió un Vía crucis cubano que rezamos juntos el
Viernes Santo cientos o miles de personas en Miami, Cuba
y Venezuela sin saberlo. Ha sido otra prueba de `la
fuerza de lo pequeño`, como repite y confirma Dagoberto.
El 1 de mayo Fidel Castro acusó al presidente Bush de
ser un ``fanático incontenible'' porque utilizaba ``extraños
términos'', como ``justicia infinita'', ``Dios no es
ambiguo'', y porque habla de la lucha ``del bien y el
mal''. Yo disiento de Bush en ciertos temas. Lo expreso
y no me encarcelan, porque vivo en un país libre.
Coincido con él, sin embargo, en los ``extraños términos''
que utiliza. De Cuba me llegó una oración que rezo todos
los días como un mantra: ``Nuestra Señora de la Caridad,
Santa Madre de Cuba, haz que Jesucristo renazca en el
corazón de todos tus hijos, y defiende a tu pueblo del
mal. Amén''.
Podrá darles risa a los anticristos de Cuba -recordando
las palabras del padre José Conrado- el juicio final de
Dios, pero vendrá, y será sumarísimo.
Mayo 15, 2003. |