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Sin Dios no hay patria
Dora Amador
Un grupo de religiosos cubanos de Miami le escribió el
Miércoles de Ceniza una carta de felicitación y
solidaridad al cardenal Jaime Ortega por su carta
pastoral escrita con motivo del 150 aniversario de la
muerte del padre Félix Varela No hay patria sin virtud.
Este grupo de trabajo ecuménico integrado por bautistas,
metodistas, presbiterianos, episcopales, luteranos y
católicos quiere honrar al cardenal cubano con la
distinción Padre José Agustín Caballero. Es posible que
los religiosos lo inviten a Miami, algo que
agradeceríamos mucho.
''Como cubanos y cristianos nos solidarizamos con sus
palabras'', le dicen los religiosos al Cardenal, ''y
oramos porque se cumplan para bien de nuestro pueblo los
postulados evangélicos que usted valientemente expone.
Sabemos que la tarea no es fácil, pero confiamos en el
poder de Dios el Padre, la presencia de Dios el Hijo y
la inspiración de Dios el Espíritu Santo'', afirman los
reverendos Martín Añorga, Alberto Cutié, Rolando
Espinosa, Aida M. Diego, Leopoldo Frade, Lenier
Gallardo, Jacobo Gueribeten, Emilio Hernández, Santiago
Mateo, Daniel Medina, José Luis Menéndez, Luis Pérez,
Marcos A. Ramos, Guillermo A. Revuelta, Francisco
Rodríguez, monseñor Agustín A. Román, Francisco Santana,
Manuel Salabarría, Evelio Valdés y monseñor Emilio
Vallina, firmantes de la carta.
Pido excusas por la larga lista de nombres, pero es que
quiero felicitar a cada uno de ellos por esta iniciativa.
Todo paso que se da a favor de la reconciliación es un
paso en el único camino que nos conduce a la verdad ''que
nos hace libres'' (Jn 8,31).
Esa verdad aparece en todo su doloroso esplendor en la
carta pastoral. ''No hay patria sin virtud, ni virtud
con impiedad'', dice la frase completa del Padre Varela.
¿Y qué es la virtud? Es una ''disposición permanente o
habitual a hacer el bien'', según el Diccionario de la
Evangelización de la Biblioteca de Autores Cristianos.
Para el creyente en Cristo, todo bien brota de Dios,
porque Dios es el sumo bien.
Ser impío es ser ''malo y duro hacia el prójimo, que él
[Varela] considera que tiene su origen en la falta de fe
en Dios'', dice el cardenal en el documento, y añade:
"El padre Varela considera la fe en Dios como piedra
angular del edificio social, su ausencia en el corazón
del hombre acarrea muchos males''.
El marxismo-leninismo se propuso eliminar a Dios,
matarlo en el corazón de los seres humanos. No pudo.
Pero acarreó muchos y terribles males, y el peor de
todos no en el ámbito material, sino en el espiritual y
el moral. Cuando se desploma, todo lo que ha dejado a su
paso es destrucción y miseria, como el paso de un
espíritu maligno.
''¿Por qué haber acudido a otros pensadores foráneos
incluso con rango de fundadores de escuelas de
pensamiento y acción, pero que en sus doctrinas,
semillas de otros climas que no se dan en esta tierra,
no alcanzan la estatura ética de Varela ni el acento
amoroso de Martí?'', pregunta el arzobispo de La Habana.
"Si Varela y Martí no hubieran sido nuestros habría que
haber ido a buscarlos dondequiera que se hallaran, pero
son de aquí y ellos nos remiten, cada uno a su modo, a
Jesucristo, a la civilización cristiana, que es la
nuestra, donde brotó nuestra nación y se desarrolló
nuestra cultura''.
Una de las históricas frases del Papa en Cuba, que para
los millones de cubanos nacidos después de 1959 ha de
haber resultado una sorpresa o una revelación, fue que
"Cuba tiene un alma cristiana''.
Recordemos que el cristianismo es más que una religión,
es una cultura, un sistema de ideas y valores, de formas
de vidas, de prácticas y celebraciones, de arte
transmitidos de generación en generación surgidos de la
figura de Jesús.
Como religión, el cristianismo se funda en la persona de
Jesús de Nazaret, autorrevelación gratuita de Dios. A la
luz de la Palabra encarnada, el cristianismo ofrece una
visión del hombre y del mundo de valor universal y con
apertura hacia la ''recapitulación de todas las cosas en
Cristo'' (Ef 1,10), en ''el cielo nuevo y la tierra
nueva'' del final de los tiempos (Ap 21,1), ''donde
habitará la justicia'' (2 Pe 3,13). La ética cristiana
es religiosa, porque la conducta moral del cristiano es
una respuesta a Dios, y se halla en los evangelios,
principalmente en el Sermón de la montaña (Mt 5, 3-11).
La vida cristiana consiste en pensar, valorar las cosas
y amar como Cristo (virtudes teologales), obrando
coherentemente en la vida (virtudes morales), bajo la
acción del Espíritu Santo.
La carta pastoral No hay patria sin virtud fue inspirada
por el Espíritu Santo. Pido a Dios que en el corazón de
todos los cubanos se haga luz ese Espíritu para que,
siguiendo a Jesucristo, retomemos el camino, la verdad y
la vida, y que Cuba sea libre para siempre.
Marzo 14, 2003 |