“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Sin Dios no hay patria

Dora Amador

Un grupo de religiosos cubanos de Miami le escribió el Miércoles de Ceniza una carta de felicitación y solidaridad al cardenal Jaime Ortega por su carta pastoral escrita con motivo del 150 aniversario de la muerte del padre Félix Varela No hay patria sin virtud.

Este grupo de trabajo ecuménico integrado por bautistas, metodistas, presbiterianos, episcopales, luteranos y católicos quiere honrar al cardenal cubano con la distinción Padre José Agustín Caballero. Es posible que los religiosos lo inviten a Miami, algo que agradeceríamos mucho.

''Como cubanos y cristianos nos solidarizamos con sus palabras'', le dicen los religiosos al Cardenal, ''y oramos porque se cumplan para bien de nuestro pueblo los postulados evangélicos que usted valientemente expone. Sabemos que la tarea no es fácil, pero confiamos en el poder de Dios el Padre, la presencia de Dios el Hijo y la inspiración de Dios el Espíritu Santo'', afirman los reverendos Martín Añorga, Alberto Cutié, Rolando Espinosa, Aida M. Diego, Leopoldo Frade, Lenier Gallardo, Jacobo Gueribeten, Emilio Hernández, Santiago Mateo, Daniel Medina, José Luis Menéndez, Luis Pérez, Marcos A. Ramos, Guillermo A. Revuelta, Francisco Rodríguez, monseñor Agustín A. Román, Francisco Santana, Manuel Salabarría, Evelio Valdés y monseñor Emilio Vallina, firmantes de la carta.

Pido excusas por la larga lista de nombres, pero es que quiero felicitar a cada uno de ellos por esta iniciativa. Todo paso que se da a favor de la reconciliación es un paso en el único camino que nos conduce a la verdad ''que nos hace libres'' (Jn 8,31).

Esa verdad aparece en todo su doloroso esplendor en la carta pastoral. ''No hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad'', dice la frase completa del Padre Varela. ¿Y qué es la virtud? Es una ''disposición permanente o habitual a hacer el bien'', según el Diccionario de la Evangelización de la Biblioteca de Autores Cristianos. Para el creyente en Cristo, todo bien brota de Dios, porque Dios es el sumo bien.

Ser impío es ser ''malo y duro hacia el prójimo, que él [Varela] considera que tiene su origen en la falta de fe en Dios'', dice el cardenal en el documento, y añade: "El padre Varela considera la fe en Dios como piedra angular del edificio social, su ausencia en el corazón del hombre acarrea muchos males''.

El marxismo-leninismo se propuso eliminar a Dios, matarlo en el corazón de los seres humanos. No pudo. Pero acarreó muchos y terribles males, y el peor de todos no en el ámbito material, sino en el espiritual y el moral. Cuando se desploma, todo lo que ha dejado a su paso es destrucción y miseria, como el paso de un espíritu maligno.

''¿Por qué haber acudido a otros pensadores foráneos incluso con rango de fundadores de escuelas de pensamiento y acción, pero que en sus doctrinas, semillas de otros climas que no se dan en esta tierra, no alcanzan la estatura ética de Varela ni el acento amoroso de Martí?'', pregunta el arzobispo de La Habana.

"Si Varela y Martí no hubieran sido nuestros habría que haber ido a buscarlos dondequiera que se hallaran, pero son de aquí y ellos nos remiten, cada uno a su modo, a Jesucristo, a la civilización cristiana, que es la nuestra, donde brotó nuestra nación y se desarrolló nuestra cultura''.

Una de las históricas frases del Papa en Cuba, que para los millones de cubanos nacidos después de 1959 ha de haber resultado una sorpresa o una revelación, fue que "Cuba tiene un alma cristiana''.

Recordemos que el cristianismo es más que una religión, es una cultura, un sistema de ideas y valores, de formas de vidas, de prácticas y celebraciones, de arte transmitidos de generación en generación surgidos de la figura de Jesús.

Como religión, el cristianismo se funda en la persona de Jesús de Nazaret, autorrevelación gratuita de Dios. A la luz de la Palabra encarnada, el cristianismo ofrece una visión del hombre y del mundo de valor universal y con apertura hacia la ''recapitulación de todas las cosas en Cristo'' (Ef 1,10), en ''el cielo nuevo y la tierra nueva'' del final de los tiempos (Ap 21,1), ''donde habitará la justicia'' (2 Pe 3,13). La ética cristiana es religiosa, porque la conducta moral del cristiano es una respuesta a Dios, y se halla en los evangelios, principalmente en el Sermón de la montaña (Mt 5, 3-11).

La vida cristiana consiste en pensar, valorar las cosas y amar como Cristo (virtudes teologales), obrando coherentemente en la vida (virtudes morales), bajo la acción del Espíritu Santo.

La carta pastoral No hay patria sin virtud fue inspirada por el Espíritu Santo. Pido a Dios que en el corazón de todos los cubanos se haga luz ese Espíritu para que, siguiendo a Jesucristo, retomemos el camino, la verdad y la vida, y que Cuba sea libre para siempre.

Marzo 14, 2003

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