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Danza macabra
Dora Amador
Un hilo entrelaza los acontecimientos que voy a exponer,
ignoro cuál es. Si sé que encontrarlo para tratar de
explicarlos no me conducirá a nada. Nunca sería el hilo
milagroso que le tendió Ariadna a Teseo. No soy Ariadna,
menos Teseo. Ninguna salida hay de este laberinto donde
habita el minotauro de fin de siglo. Como aquel que
reinó en una oscura gruta de Creta, este también devora
humanos, y su antropofagia contagia: magno en su maligna
sabiduría, siempre logra que predomine lo animal en el
hombre; ya se que nunca será vencido. El vence. A esta
baja hora de la humanidad no quedan sueños, no quedan
héroes, no queda nada. Sólo la danza.
Es una danza que se asemeja a aquella que surgió en
Francia a finales de la Edad Media. Actores como
cadáveres danzando, mostrando entre las sombras su
horroroso, putrefacto rostro. Con el tiempo, los
cadáveres-actores se convirtieron en sólo uno: ahora es
la Muerte, transfigurada en esqueleto, eternizada en las
pinturas de Holbein, la que baila incesante para
recordarles a todos la proximidad de los gusanos y el
polvo. El alma de la moribunda Edad Media se refleja en
esa danza. Así la nuestra.
En la ciudad de San Francisco los bares gays están
llenos; también los llamados baños de vapor y los
gimnasios donde van los hombres en busca de sexo con
otros hombres. Todos saben el riesgo que corren, pero no
les importa. Por placer o por dolor provocan su propia
muerte. El Centro para la Prevención del Sida de la
Universidad de California ha hecho un estudio cuyos
resultados son absolutamente espeluznantes: los
homosexuales de San Francisco tienen sexo incesante sin
protección alguna y no sólo por descuido. Quieren
morirse. Es como una danza mortal en la que cada vez más
gente quiere participar: el sida, antes que privarse del
sexo anal; el sida, para sentirse queridos, estar como
el resto, infectado, enfermo. El sida, para unirse a los
seres queridos ya muertos, también de sida. El sida,
para pertenecer al grupo, a la comunidad; el sida, para
morirse ya. Los testimonios: "A la larga te vas a
infectar, así que, ?para qué resistir? . . . Pensé que
si era HIV positivo sería mucho mas gay. Cuando te
conviertes, eres mucho mas valiente (en el slang
homosexual de San Francisco "convertirse" es dejar de
estar sano, enfermarse, dejar de aparecer negativo al
HIV en los análisis de sangre para transformarse en
positivo, portador del virus). . Hallo que quiero el
virus . . ." Las cifras: uno de cada tres hombres
homosexuales o bisexuales --muchos casados con hijos--
practica el sexo sin condones.
Lanzo dos conjeturas: 1. En Miami y en otras ciudades
sucede lo mismo. 2. Así como aumentan las cifras de los
infectados y de los que quieren infectarse, crece el
número de portadores del virus que desean trasmitirlo.
¿Es éste el carrusel demente que cantaba Jacques Brell?
¿Es éste el presagio de Muerte en Venecia? ¿Son éstas
Las lágrimas de Eros de Bataille? Es todo eso y
también es la danza macabra medieval que, como la plaga,
ya llega.
El virus del HIV es a la sangre lo que la avaricia de la
industria médica es a la salud de los ciudadanos y la
nación. El lunes se dio a conocer la espectacular
cantidad de dólares que los cabilderos de la Asociación
Médica Americana, los hospitales, las fabricantes de
medicinas y la industria de seguros médicos le han
pagado a los congresistas encargados de la legislación
del nuevo plan de salud: $8.4 millones en los últimos
meses. Un solo ejemplo: el senador demócrata por Nueva
York, Daniel P. Moynihan, presidente del Comité de
Finanzas del Senado, ha recibido de la industria médica
en lo que va de año $140,000. ?A favor de quien votará
Moynihan? ?A favor de quienes legislaran las hordas de "servidores
públicos" vendidos a la industria médica?
En la ciudad de los rascacielos y los desamparados, un
hombre entro al vagón de un tren y empezó a disparar a
todo el que veía: mató a muchos, hirió a muchos. Colin
Ferguson es un negro, un negro animal, es un negro
racista y enfermo. Pero no nos detengamos en negros
asesinos y enfermos: Ted Bundy era blanco. También el
caníbal de Milwaukee y, a saber, la mayoría de los
asesinos en serie. Congelemos la mirada mejor en las
leyes de nuestros congresistas y en un grupo de cabildeo
tan despiadado y poderoso como el de la industria médica:
la National Rifle Association. Para obtener su arma
semiautomática de 9 milímetros, Colin Ferguson fue a
California, se hospedó en un motel y solicitó comprar un
arma. Como el período de enfriamiento de ese estado es
de 15 días, fríamente Ferguson los esperó. A su término
fue a la tienda, compró y se llevo su arma para Nueva
York. Ferguson es un animal, pero no menos lo es la
National Rifle Association y muchos de los mas de
300,000 negociantes con licencia para vender armas.
Breve biografía del líder ultraderechista Vladimir V.
Zhirinovski, dirigente del Partido Democrático Liberal
--ni demócrata ni liberal--, quien acaba de ganar las
elecciones parlamentarios en Rusia: afirma que lanzará
bombas nucleares sobre cualquier país que reclame
territorios de Rusia. Que no vacilará en crear nuevas
Hiroshimas y Nagasakis ni tampoco un nuevo Chernobyl.
Exige la devolución de Alaska, Finlandia y Polonia, los
países bálticos y otros territorios que formaban parte
del imperio zarista. Promete restaurar el imperio ruso y
llevar a cabo una profunda "limpieza étnica". Dice no
hallar nada censurable en Adolfo Hitler. "Levantaré a
Rusia de sus rodillas", repite. ¿Algún eco de la
Alemania post-Versallles?
Diciembre de 1993. Ya queda menos para el nuevo siglo.
Hay luna y un agradable amago de frio.
Diciembre 16, 1993 |