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Cantando el espiritual. Carta a Mario L. Baeza
Dora Amador
Estoy segura que usted ha leído y escuchado más de una
vez aquel hermoso discurso que pronunció frente al
Monumento a Lincoln hace ya casi 30 años el reverendo
Martin Luther King, Jr., en ocasión de la Marcha por los
Derechos Civiles. Permítame citar las ultimas palabras:
"Y cuando dejemos que la libertad repique, cuando
dejemos que repique desde cada aldea, desde cada caserío,
desde cada estado y cada ciudad, podremos apresurar ese
día en que todos los hijos de Dios podrán unir las manos
y cantar aquel viejo espiritual negro: 'Libres al fin,
libres al fin, gracias a Dios Todopoderoso, somos libres
al fin' ". Usted, a quien le gusta el jazz y es
compositor, a lo mejor ha podido incluso oír el canto
original del viejo espiritual: Free at last , free at
last; thank God Almighty , we are free at last
. Y de libertad, señor Baeza, le quiero hablar.
Primero que nada, permítame felicitarlo por su cuasi
nominación para el cargo de secretario adjunto de Estado
para Asuntos Interamericanos, y por su cumpleaños:
mañana, 22 de enero, cumple usted 42 años. De no ser por
la fuerte oposición de un influyente sector del exilio
cubano, hubiese llegado usted a un puesto muy alto, y
merecido, a una edad muy joven. Es usted un hombre muy
preparado, de sobra apto para el cargo: graduado en
Economía, Gobierno y Sicología de la Universidad de
Cornell, y de Leyes en Harvard. Phi Beta Capa, que es la
distinción honorífica más alta de cualquier estudiante
norteamericano; y miembro de la Junta de Directores del
Fondo de Defensa Legal y Educacional de la Asociación
Nacional para el Progreso de las Personas de Color
(NAACP).
He leído con cuidado su curriculum vitae, y no pongo en
duda su defensa de la libre empresa y la propiedad
privada. Sé que entre sus numerosas publicaciones se
cuentan Financiamiento internacional de adquisiciones
, Oportunidades para el financiamiento
comercial de proyectos latinoamericanos y
Estructuración de empresas mixtas
transfronterizas con compañías mexicanas. Su actual
trabajo a cargo de clientes y proyectos latinoamericanos
en Debevoise and Plimpton, una influyente firma de
abogados de Nueva York, y su participación activa en
asociaciones empresariales interesadas en América
Latina, como el Consejo de las Américas y el Consejo de
Relaciones Exteriores, ambas de la organización
Rockefeller, le han dado una vasta experiencia y visión,
algo que contradice lo que afirmó el martes el portavoz
de la Fundación Nacional Cubano Americana, José
Cárdenas, acerca de que usted "realmente no encaja con
lo que creíamos que esta posición exigía. Lo curioso es
que todos los demás candidatos tenían vasta experiencia
en Latinoamérica o economía internacional".
Ese conocimiento sobre América Latina y la economía
internacional, que usted sí tiene, hubiesen sido muy
útiles, no lo dudo, a su trabajo relacionado con Cuba.
Además, su cargo al frente de un grupo especial de seis
abogados dedicados a asuntos cubanos durante casi un año
y su experiencia en privatizaciones de alto nivel,
fusiones y adquisiciones de empresas en Latinoamérica
hubiese sido de gran valor para el período de transición
hacia la economía de mercado que está por iniciarse allá
tarde o temprano.
Sólo abrigo, Baeza, una duda sobre su interés en Cuba y
su economía. Aclaro: no ignoro que su principal móvil de
visitar la isla probablemente haya sido de índole
afectiva: sus padres, Marco Antonio --ya fallecido y a
quien usted admiraba y quería mucho-- y Alma Baeza, son
cubanos, y aunque no nació allá, vivió, como yo, parte
de su infancia en Cuba. No condeno su viaje a la isla,
yo también la visité durante los llamados viajes de la
comunidad, no me pesa. Es su visita a La Habana
patrocinada por la revista inglesa EuroMoney la que me
causa cierta preocupación.
Aunque de ese viaje a La Habana, cuyo principal interés
era obtener información sobre negocios e inversiones en
Cuba, Fidel Castro no obtuvo beneficio alguno, y lo
único que si se comprobó por quincuagésima vez fue la
destrucción absoluta de su economía, y la intransigencia
bovina de Castro, que rechazo la posibilidad de convocar
a elecciones, permitir la privatización o cualquier
esperanza de que los cubanos formen parte de la empresa
privada allí, si se deduce algo que es palpable, por
ejemplo, en China: que el capital no tiene patria, y
ante la certeza de obtener buenas ganancias, muchos
inversionistas anteponen dinero a principios y respeto
por los derechos humanos y los ciudadanos de un país.
Cuando la delegación de EuroMoney llego al aeropuerto
José Martí de La Habana proveniente de Cancún, México,
usted seguramente escuchó a la banda de mariachis cuando
entonaba un alegre estribillo: "Bienvenido EuroDinero
que para Cuba es lo primero".
Lo lamento, yo me quedo con el viejo espiritual negro:
Free at last , free at last , thank God Almighty we
are free at last .
Cuando los cubanos, blancos y negros, podamos entonar
una canción similar, libres al fin allá en La Habana,
entonces y sólo entonces, que vengan las privatizaciones,
las fusiones, las corporaciones y, ¿por qué no?, los
mariachis a cantar.
Como señaló María Echaveste, subdirectora de personal de
la oficina de transición del presidente Clinton, usted
es una persona muy calificada, y espero, como ella, que
se una a la nueva administración de alguna manera. Estoy
segura que su talento, su experiencia y su ascendencia
cubana, lo califican y sensibilizan para ayudarnos ahora,
en este nuevo gobierno que nos llena a tantos de
renovada esperanza, a lograr la libertad y poder decir:
Libres al fin.
Enero 21, 1993 |