“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Cantando el espiritual. Carta a Mario L. Baeza

Dora Amador

Estoy segura que usted ha leído y escuchado más de una vez aquel hermoso discurso que pronunció frente al Monumento a Lincoln hace ya casi 30 años el reverendo Martin Luther King, Jr., en ocasión de la Marcha por los Derechos Civiles. Permítame citar las ultimas palabras: "Y cuando dejemos que la libertad repique, cuando dejemos que repique desde cada aldea, desde cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, podremos apresurar ese día en que todos los hijos de Dios podrán unir las manos y cantar aquel viejo espiritual negro: 'Libres al fin, libres al fin, gracias a Dios Todopoderoso, somos libres al fin' ". Usted, a quien le gusta el jazz y es compositor, a lo mejor ha podido incluso oír el canto original del viejo espiritual: Free at last , free at last; thank God Almighty , we are free at last . Y de libertad, señor Baeza, le quiero hablar.

Primero que nada, permítame felicitarlo por su cuasi nominación para el cargo de secretario adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos, y por su cumpleaños: mañana, 22 de enero, cumple usted 42 años. De no ser por la fuerte oposición de un influyente sector del exilio cubano, hubiese llegado usted a un puesto muy alto, y merecido, a una edad muy joven. Es usted un hombre muy preparado, de sobra apto para el cargo: graduado en Economía, Gobierno y Sicología de la Universidad de Cornell, y de Leyes en Harvard. Phi Beta Capa, que es la distinción honorífica más alta de cualquier estudiante norteamericano; y miembro de la Junta de Directores del Fondo de Defensa Legal y Educacional de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP).

He leído con cuidado su curriculum vitae, y no pongo en duda su defensa de la libre empresa y la propiedad privada. Sé que entre sus numerosas publicaciones se cuentan Financiamiento internacional de adquisiciones , Oportunidades para el financiamiento comercial de proyectos latinoamericanos  y Estructuración de empresas mixtas transfronterizas con compañías mexicanas. Su actual trabajo a cargo de clientes y proyectos latinoamericanos en Debevoise and Plimpton, una influyente firma de abogados de Nueva York, y su participación activa en asociaciones empresariales interesadas en América Latina, como el Consejo de las Américas y el Consejo de Relaciones Exteriores, ambas de la organización Rockefeller, le han dado una vasta experiencia y visión, algo que contradice lo que afirmó el martes el portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana, José Cárdenas, acerca de que usted "realmente no encaja con lo que creíamos que esta posición exigía. Lo curioso es que todos los demás candidatos tenían vasta experiencia en Latinoamérica o economía internacional".

Ese conocimiento sobre América Latina y la economía internacional, que usted sí tiene, hubiesen sido muy útiles, no lo dudo, a su trabajo relacionado con Cuba. Además, su cargo al frente de un grupo especial de seis abogados dedicados a asuntos cubanos durante casi un año y su experiencia en privatizaciones de alto nivel, fusiones y adquisiciones de empresas en Latinoamérica hubiese sido de gran valor para el período de transición hacia la economía de mercado que está por iniciarse allá tarde o temprano.

Sólo abrigo, Baeza, una duda sobre su interés en Cuba y su economía. Aclaro: no ignoro que su principal móvil de visitar la isla probablemente haya sido de índole afectiva: sus padres, Marco Antonio --ya fallecido y a quien usted admiraba y quería mucho-- y Alma Baeza, son cubanos, y aunque no nació allá, vivió, como yo, parte de su infancia en Cuba. No condeno su viaje a la isla, yo también la visité durante los llamados viajes de la comunidad, no me pesa. Es su visita a La Habana patrocinada por la revista inglesa EuroMoney la que me causa cierta preocupación.

Aunque de ese viaje a La Habana, cuyo principal interés era obtener información sobre negocios e inversiones en Cuba, Fidel Castro no obtuvo beneficio alguno, y lo único que si se comprobó por quincuagésima vez fue la destrucción absoluta de su economía, y la intransigencia bovina de Castro, que rechazo la posibilidad de convocar a elecciones, permitir la privatización o cualquier esperanza de que los cubanos formen parte de la empresa privada allí, si se deduce algo que es palpable, por ejemplo, en China: que el capital no tiene patria, y ante la certeza de obtener buenas ganancias, muchos inversionistas anteponen dinero a principios y respeto por los derechos humanos y los ciudadanos de un país.

Cuando la delegación de EuroMoney llego al aeropuerto José Martí de La Habana proveniente de Cancún, México, usted seguramente escuchó a la banda de mariachis cuando entonaba un alegre estribillo: "Bienvenido EuroDinero que para Cuba es lo primero". Lo lamento, yo me quedo con el viejo espiritual negro: Free at last , free at last , thank God Almighty we are free at last . Cuando los cubanos, blancos y negros, podamos entonar una canción similar, libres al fin allá en La Habana, entonces y sólo entonces, que vengan las privatizaciones, las fusiones, las corporaciones y, ¿por qué no?, los mariachis a cantar.

Como señaló María Echaveste, subdirectora de personal de la oficina de transición del presidente Clinton, usted es una persona muy calificada, y espero, como ella, que se una a la nueva administración de alguna manera. Estoy segura que su talento, su experiencia y su ascendencia cubana, lo califican y sensibilizan para ayudarnos ahora, en este nuevo gobierno que nos llena a tantos de renovada esperanza, a lograr la libertad y poder decir: Libres al fin.

Enero 21, 1993

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