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El
relámpago en la memoria
Dora Amador
1993-08-05
El final de julio ha sido muy lluvioso. Tarde tras tarde
las nubes oscuras, los truenos, el torrente. A la
intemperie, un cielo que se quiebra por el súbito
relámpago. Fue observándolos --como la luna, el rayo
ejerce un raro hechizo en mí--, que me vinieron a la
mente otros relámpagos muy similares a los que veía
iluminar con furia el firmamento. Son los fugaces,
eternos relámpagos de la memoria, los flash backs, esos
recuerdos rápidos e involuntarios que yacen sumergidos
en el subconsciente y que por algún misterioso mecanismo
son impulsados a la superficie, sólo para zambullirse de
nuevo, no sin antes haber provocado, con su asomo, vagas
reflexiones o divagaciones hilvanadas de vivencias que
de pronto imponen su presencia.
Mi memoria del Mississippi no fue un relámpago. El
poderoso río está por todas partes desbordado, cómo no
iba a desbordarse en mí, si por el navegué hace años,
cuando estaba de visita en Nueva Orleans. El recuerdo se
hacía inevitable. Ineludiblemente fiel al bovarismo
(Madame Bovary, como el Quijote, se empeñó en vivir la
experiencia literaria), quise recrear algo del mito
legado por Mark Twain y William Faulkner, y así,
emprendí el viaje por sus aguas. El barco lento, lento,
se deslizaba por el apacible río de entonces, como se
desliza ahora por mi mente el recuerdo de aquella
aventura sureña.
Fue viendo el Mississippi rebelarse en estos días ante
todo vano intento humano por contenerlo, romper diques,
inundar ciudades y campos y en su fiera confluencia con
el Missouri encrestarse abismal, que el relámpago de una
noche de diluvio, feliz y dolorosa, irrumpió en mí.
Aguacero torrencial. Omar se aleja caminando por la
Alameda, desierta y oscura. Lo veo así, con las manos
elevadas, cubriéndose la cabeza con aquella toalla vieja
y empapada. Sé que no quiso mirar hacia atrás para no
verme por última vez. Le había prometido que regresaría
dentro de poco. Me quedé en la acera bajo el aguacero
mirándolo perderse en la bruma mientras el taxi que me
conduciría a La Habana aguardaba por mí.
Fue la última vez que lo vi. Nos habíamos pasado la
noche tomando ron Havana Club y fumando unos cigarrillos
muy fuertes y malos que había que estar encendiendo
constantemente. Sentados en el comedor de la casa de mi
infancia, intentábamos retener las horas que fugaces se
nos iban. Tanto que decirnos en tan poco tiempo. A veces,
en lugar de hablar sólo nos mirábamos y entonces los dos
recordábamos los días en que retozábamos inseparables
por aquel mismo comedor, aquel patio, aquella casa.
Esto fue en 1979. Había regresado a Cuba con los viajes
de la comunidad. Hacía 17 años --salí del país en el
62-- que no veía a mi familia. Se nos permitía estar
siete días en la isla, siete días en los cuales apenas
dormí. El tumulto de emociones intensificaban mi estado
de vigilia, ahora convertida en un sueño, el sueño del
regreso que estaba viviendo.
Han pasado 14 años de aquella visita. Por mi casa
deambula una tía que ha bajado mucho de peso; como a
todos los ancianos, le suspendieron hace tiempo la leche,
y me cuentan que para el desayuno toma sólo agua con
azúcar. La hija de una prima tiene beriberi. En Pinar
del Rio la neuritis óptica golpea con fuerza. Omar,
aquel muchacho alto y delgado, de ojos grandes y
hermosos, que de niño --el niño más lindo del mundo--
jugaba conmigo, y que en mi viaje lo había descubierto
guitarrista y escultor, esta hoy débil y enfermo. Le
mando unas inyecciones que lo alivian y posiblemente le
salvan la vida, él, alguna que otra carta con una flor
dibujada.
Cómo no entender la avalancha de cubanos que como la
crecida del río se desbordara sobre Cuba. Comprendo por
qué algunos se obstinan en ponerle diques al torrente
que se avecina. Sólo a los que no les duela en carne
viva el hambre, la miseria, la enfermedad de un familiar
puede condenar a los exiliados que vayan a Cuba a ver a
sus seres queridos. Y lo que los estrategas miopes
insisten en no ver es la fuerza arrasadora que llevará
esta marea. Adentro, los muros de contención ya tiemblan.
Agosto 5, 1993 |