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El
último acto
Dora Amador
Presentes estarán Alicia Alonso, directora del Ballet
Nacional de Cuba; Teofilo Stevenson, boxeador Medalla de
Oro de los Juegos Olímpicos; Eusebio Leal, director del
proyecto de restauración de La Habana Vieja; el
reverendo Raúl Suárez, director del Centro Martin Luther
King Jr. de Cuba; y Carmen Rosa Báez, presidenta de la
Federación Nacional Cubana de Estudiantes Universitarios.
Aplaudiéndolos allí, en el Jacob Javits Convention
Center de Nueva York el 25 de enero, habrá miles de
personas, la mayoría gente de buena voluntad que quiere
la justicia, la igualdad, la fraternidad: afroamericanos,
estudiantes, feministas, artistas, pacifistas vitoreando
a una gran bailarina, a un campeón de boxeo negro, a un
historiador amante de los monumentos nacionales, a una
estudiante y a un religioso. La audiencia no sabrá que
todo es un andamiaje teatral muy bien montado; no sabrá
que en vez de un hermoso acto de solidaridad con un
pueblo en su momento más trágico, estará apoyando a uno
de los gobiernos más inhumanos del planeta. Hace solo
cuatro días, el secretario general adjunto de Derechos
Humanos de Naciones Unidas, Jan Matenson, afirmó que
Cuba es uno de los países donde más se violan hoy los
derechos humanos.
El Peace for Cuba International Appeal , convocado por
el gobierno cubano y promovido en Estados Unidos por el
ex secretario de justicia Ramsey Clark, el cantante
Harry Belafonte, el actor Kris Kristofferson, la
escritora Alice Walker y otros, tiene como objetivo que
"Estados Unidos, ni sus agentes, realicen acciones
militares contra Cuba", que se levante el embargo y las
restricciones de los viajes. En las hojas sueltas
distribuidas a los estudiantes universitarios
neoyorquinos se intenta establecer una comparación entre
Cuba e Irak, como si la isla estuviera a punto de ser
invadida por Estados Unidos.
Lo triste, lo asombroso de todo esto es que figuras de
la talla de Alice Walker, extraordinaria escritora negra
a quien leo con admiración, autora de The Color
Purple , In Search of our Mothers' Gardens
y Living by the Word , ganadora del Premio
Pulitzer, respalde semejante acto. Y me pregunto, ¿conoce
esta sensible defensora de la mujer negra la realidad de
las mujeres y los negros cubanos? ¿Está enterada Alice
Walker que hoy hay allí quizá más racismo que nunca? En
Cuba, del 55 al 60 por ciento de la población es negra o
mulata, sin embargo, en el Buro Político del Partido
Comunista, cúpula del poder que consta de 25 miembros,
sólo hay dos negros y tres mujeres. En el Comité
Central, de 225 miembros, sólo 27 son negros o mulatos.
Apuesto a que la escritora desconoce que en el Cuarto
Congreso del Partido celebrado en octubre se eliminaron
del nuevo Comité Central a todas las dirigentes
nacionales y provinciales de la Federación de Mujeres
Cubanas (FMC). La razón para esta medida es que la FMC
se ha convertido prácticamente en una organización que
se opone a las medidas antifamiliares y represivas del
gobierno.
Creo que Alice Walker, Harry Belafonte, los editores de
la revista Black Scholar y otros afroamericanos
que respaldan al gobierno cubano, deben ponerse en
contacto rápidamente con afrocubanos exiliados como el
saxofonista Paquito D'Rivera, el profesor de literatura
Orlando Edreira, el presidente de la Asociación
Afrocubana, José Heredia, y muchos otros negros cubanos
que han firmado la carta Peace for Cuba Now, End
Apartheid in Cuba Now en respuesta a este acto.
Algunos de ellos, al igual que decenas de otros artistas
cubanos, entre ellos Marisela Verena, Guillermo Álvarez
Guedes, Willy Chirino, Lisette, Marcos Miranda, Natacha
Amador, Evelio Taillacq, Teresa María Rojas, Meme Solís,
y muchos más que firmaron otro documento de protesta, la
Carta abierta a la opinión publica , donde se denuncia
esta nueva --y desesperada -- maniobra, estarán
presentes ese día en el Jacob Javits para llevar a cabo
una manifestación pacífica en contra del apoyo al
gobierno castrista.
¿Cómo es posible que queden intelectuales y artistas
inteligentes, sensibles, que todavía defiendan la
revolución cubana? ¿Saben ellos del presidio de la poeta
María Elena Cruz Varela? ¿Saben los estudiantes que
Rafael Gutiérrez, secretario general del primer
sindicato independiente de Cuba, la Unión General de
Trabajadores Cubanos (UGTC), como una vez Lech Walesa de
Solidaridad, se encuentra preso, lo cual fue condenado
esta semana por la Confederación Internacional de
Sindicatos Libres con sede en Bruselas, que agrupa a
unos 108 millones de trabajadores en todo el mundo?
Susan Sontag, que durante años defendió la revolución
cubana, hace ya mucho --como infinidad de otros
intelectuales-- que tomó conciencia del gran acto
teatral que exportaba Fidel Castro, y ha manifestado
públicamente su repudio a ese régimen de terror.
Tres obispos y Frei Betto (autor de Fidel y la
religión ) estarán también en el Jacob Javits. Y yo
les pregunto, ¿conocen ellos a Osvaldo Payá Sardiñas,
del Movimiento Cristiano Liberación, que como cientos de
miles de católicos son perseguidos y acosados? Estos
cristianos a favor de Fidel Castro, ¿conocen las
recientes declaraciones de la Iglesia cubana en contra
de los actos de repudio y en defensa de los activistas
de derechos humanos? Quiero darles el beneficio de la
duda a estos cristianos, y pensar que, como los
afroamericanos, como los intelectuales rezagados, los
estudiantes, yerran por ignorancia, no por infamia.
El insulto mayor es que los organizadores de la farsa
han elegido la fecha --25 de enero-- para "honrar" los
nacimientos de Martin Luther King Jr. (15 de enero) y
José Martí (28 de enero). Nada más ajeno, más enemigo y
detestable al pensamiento de esos dos grandes hombres
que el tipo de gobierno que existe en Cuba hoy.
Cualquiera que conozca, siquiera de lejos, el alma, el
sentir de Martí, sabe a lo que me refiero. En cuanto a
Luther King, baste citar solo una frase de su importante
libro Why We Can't Wait : "Si viviera hoy en un
país comunista donde ciertos principios queridos a la fe
cristiana fueran suprimidos, abiertamente abogaría por
desobedecer las leyes antirreligiosas del país". Estoy
convencida de que de estar en Cuba, Martin Luther King
Jr. se uniría hoy a Gustavo Arcos Bergnes, Osvaldo Payá,
y a los negros, los mulatos y los blancos cubanos
marginados en su patria, en defensa de los derechos
humanos y, como en aquel histórico 1963 en Birmingham,
impulsaría la resistencia cívica ante tanta injusticia.
Enero 16, 1992 |