“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 

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XXX - Feb. 2009

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Negros cubanos: la señal de identidad

Dora Amador

¿Negro? ¿Cubano? ¿Negro y cubano? Ser ambas cosas es una antinomia, una contradicción en este país cuando llega la hora de llenar las planillas en que los ciudadanos deben definirse como blanco, negro o hispano.

Tampoco en la comunidad donde habitan encuentran una solución fácil: entre los negros son cubanos, entre los cubanos son negros. Una minoría dentro de otra minoría. Y, a su vez, representantes, por su lengua y su piel, de dos grupos étnicos en conflicto.

Esto cala hondo en el sentido de identidad de miles de exiliados que dicen sentirse marginados por los mismos cubanos.

"Cuando yo iba a la escuela", dice riéndose Carlos Legrá, "me acuerdo de que en las planillas llenaba los dos espacios: 'negro' y 'cubano'... Las maestras se volvían locas".

Legra tiene 31 años, salió de Cuba a los ocho y es condueño de una empresa de bienes raíces en el North West de Miami. Como muchos niños negros cubanos, Legrá se crió mayormente entre muchachos negros americanos. Afirma que la mayoría de los negros cubanos se sienten más hermanados con el negro americano que con el cubano.

"Yo diría que de un 80 a un 85 por ciento. Y es un problema de identidad. Cuando caminas por la calle, tu piel es negra".

"Muchas veces tengo que aclararle a los cubanos que soy cubana", comenta Lucía Rojas. "Me sorprende que mi misma comunidad cubana no nos conozca". Rojas es trabajadora social en un hospital infantil, tiene 34 años y llego al exilio a los 10. Esta casada con un norteamericano negro y dice que tiene que adaptarse lo mejor posible a las tres culturas --anglo, negra y cubana-- en que vive lo mejor que puede. "Esto de definirse... Tener que identificarnos como raza. En Cuba éramos todos cubanos, en el exilio somos negros cubanos".

"Para un cubano es muy fácil vivir en Miami. Para un negro es muy fácil", dice Ricardo González. "Pero para un negro cubano es muy difícil".

González tiene 42 años y salió de Cuba a los 13. Actualmente es gerente regional de una empresa financiera en Houston. Una de las razones por las que se mudó hacia esa ciudad hace unos meses fue por sus hijas, de 11 y 15 años. Estaba preocupado por los conflictos raciales de Miami. González está terminando de escribir Las experiencias de un afrocubano en el sur de la Florida: 1959-1989. El libro es una ampliación y profundización de la ponencia que hizo en la Conferencia de la Negritud celebrada en la Universidad Internacional de la Florida en 1987.

"Yo llegue a los cuatro años", comenta Ricardo Martínez. "Y me crié entre puertorriqueños y negros americanos.

"En nuestra cultura, los afrocubanos se han juntado mucho a los afroamericanos". Martínez tiene 36 años y es bombero. Se siente orgulloso de ser cubano, pero se mueve mayormente en el mundo negro americano. Es miembro de The National Association for the Advancement of Colored People (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), y fue ejecutivo de la United Black Students (Estudiantes Negros Unidos) en el Miami- Dade Community College y reclutador de la Urban National League (Liga Nacional Urbana), organización que defiende los derechos de la comunidad negra.

El padre de Ricardo, Oscar Martínez, comenta "aunque ellos repiten cada cinco minutos que se sienten orgullos de ser cubanos, se van diluyendo en la cultura negra americana. No quiero que mi hijo se pierda en una cultura sin que haya tenido un conocimiento de la cultura negra cubana, que es su origen".

González, Legrá, Rojas y Martínez padre e hijo son miembros de la Asociación Afrocubana, Inc., una entidad creada hace poco más de un año "con el fin de preservar la identidad del cubano negro del exilio". La presidenta es Lucía Rojas.

"Hemos visto que hay una carencia de conocimientos en nuestra comunidad acerca del aporte de nuestra raza en la historia de Cuba", dice Rojas.

"Además, la comunidad cubana (del exilio) no nos conoce. No saben de los logros que hemos tenido. Hemos estudiado, nos hemos superado. Los negros cubanos están avanzando grandemente en este país".

Rojas expresa su asombro ante un comentario que escucha con frecuencia de parte de los cubanos: "Nos sorprende que una persona como tu, Lucía...

"¿Como yo? Eso quiere decir que se sorprenden de ver a una persona negra cubana en el campo profesional.

"No sé por qué, porque en Cuba había muchos profesionales negros. Había poetas, médicos, muchos que enriquecieron nuestra historia", concluye Rojas.

En la organización, que cuenta con 100 miembros, hay cubanos de todas las edades, y los mayores suelen narrarle a los jóvenes la historia cultural y social afrocubana.

"Los jóvenes que vinieron muy pequeños para Estados Unidos ignoran las cosas de Cuba", expresa Ladislao Moraleza, notario público de 67 años y miembro de la Asociación Afrocubana.

Moraleza es retirado y se siente muy útil de pertenecer a esta entidad y poder brindar sus conocimientos y ayuda a los jóvenes negros cubanos, que, a veces "creen en una leyenda, en una mentira. Las personas de color trataban de superarse en Cuba en sus estudios, en sus carreras, pero había discriminación. No muy cruda. Era velada, se adornaba, como se adorna todo".

Rojas dice que "quizás tengamos la respuesta a todas esas tensiones que ocurren en la comunidad y que todos están tratando de resolver. Nosotros tenemos más cercanía con la comunidad negra americana que los cubanos blancos", afirma Rojas.

¿Qué opina la Asociación Afrocubana de Nelson Mandela y del conflicto racial que provocó su visita a este condado?

"La Asociación no quiere comentar nada acerca de Mandela, porque no somos políticos", dice Rojas.

Sin embargo, en el plano personal, Rojas aclara que "no puedo apoyar a Mandela por su alianza con Castro, pero al mismo tiempo es importante que los cubanos comprendan su lucha en contra del apartheid.

"La comunidad cubana no entiende el apartheid", dice. (Apartheid es el sistema de segregación racial imperante en Suráfica. Entre los derechos que se le niegan a la mayoría negra --22 millones-- de ese país, está el del voto. El gobierno de Suráfrica está enteramente en mano de los blancos, que suman unos cinco millones).

"La ignorancia viene del aislamiento y es fácil incrementar los odios", expresa Heriberto Dixon profesor de Recursos Humanos del New School of Social Research en Nueva York, refiriéndose a la situación del sur de la Florida.

De acuerdo con Dixon, se estima que de 40 a 60 por ciento de los cubanos llegados por el éxodo del Mariel en 1980 son negros.

Es decir, que de 125,000 esto daría la suma de 46,000 a 75,000, sin contar las personas que fueron llegando en años anteriores, pero cuya cifra es incalculable, dado el sistema de clasificación racial de los habitantes de Estados Unidos.

"Las categorías son excluyentes. Si pones negro, no pones hispano", comenta Dixon.

"En el censo del 80 (realizado antes del Mariel) había tanta confusión con la categoría de los que pusieron 'otros', porque estos pueden ser chinos, mestizos, negros cubanos... (Habría que averiguar) cual fue el motivo de la persona para incluirse en la categoría 'otro' ".

Segun Dixon, uno de los mayores problemas que confrontan los negros hispanos (no solamente los cubanos) en el condado de Dade es que los programas de ayuda los quieren contar como suyos para poder recibir más fondos, pero a la hora de repartir los beneficios, suelen decirle que por que no van al otro grupo --negro, hispano--, para que les sobre más fondos para su comunidad.

De ese modo "está así dos veces contado y ninguna vez servido", apunta Dixon.

"El negro cubano se encuentra en una situación en la que le dan palos por ambos lados".

Además de esto, según Ricardo González, uno de los fundadores de la Asociación Afrocubana, los negros cubanos no están representados en las organizaciones políticas de los exiliados. "Ni en la Fundación Nacional Cubanoamericana, ni en el Instituto de Estudios Cubanos existe un negro", comenta González. "Y en Cuba, nosotros no somos minoría... A lo mejor lo que quieren (los cubanos blancos del exilio) es ignorarnos y meternos en un closet", continua González. "Pero eso no es posible, porque la conciencia del negro cubano es diferente ya".

"Hace falta crear un liderazgo", dice Dixon, para eliminar conflictos étnicos en Miami.

"Unos mecanismos", explica, "para que todos vean que hay aspiraciones comunes, como es el caso de la educación de los hijos...".

"En nuestro condado, sólo cuando hay crisis se quiere hablar", expresa Ricardo Martínez. "No se toman medidas preventivas. Los intentos entonces son tan pequeños cuando se hacen en comparación con lo que ha sufrido la comunidad, que no parecen nada".

"Es un problema de ignorancia", afirma Legrá. "Si existiera un grupo que se dedicara a estudiar las diferentes culturas, se podría llegar a una conciencia para arreglar los problemas. La violencia no trae nada bueno".

Pero Rojas cree que "a algo o a alguien le conviene tener a los grupos en constante conflicto. Hay formas de conversar para que estas tensiones sociales puedan ir disminuyendo. Hay alguien a quien le conviene que esto continúe".

"Hay un axioma que dice: divide y vencerás", comenta con una sonrisa Moraleza.

Cuenta Legrá que recientemente fue invitado a una escuela de estudiantes negros donde se celebraba el Black History. Según él hubo varias frases estereotipadas sobre los cubanos. "Me levanté y me enfrenté a ellos, igual que me enfrento a los cubanos cuando dicen algo de los negros. Les dije: 'yo soy cubano y me siento ofendido por lo que ustedes han dicho'. Y les conté varias cosas de la cultura cubana. Entonces me pidieron disculpas y me dieron las gracias".

"Creo en la no violencia y uno de nuestros líderes es Martin Luther King", dice Ricardo Martínez. "Siempre hay la desinformación de que si los cubanos esto y los cubanos lo otro, sin tener ninguna base. Doy a conocer a los cubanos entre los negros americanos, y en ese sentido me ha ido muy bien".

Rojas comenta: "Siempre el buen humor ayuda", refiriéndose a algún que otro comentario que le han hecho cubanos sobre los negros. Entre ellos recuerda uno que le dijo alguien cuando supo que era cubana como el: "Ah, yo tenía en Cuba un amiguito negro que comía en mi casa... y hasta en la misma mesa".

"Eso molesta algo", dice Rojas. "Porque... ¿por qué no comer en tu misma mesa, si soy un ser humano igual que tu?"

Noviembre 11, 1990

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Artículos de
Dora Amador publicados en

El Nuevo Herald,
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