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'El
futuro se bajó de los aviones´ con los viajes de la
comunidad
Dora Amador
Fue como si entrara una luz llena de colores a un mundo
en blanco y negro. Así, más o menos, describe Juan
Manuel Cao, productor de promoción del noticiero del
Canal 23, la impresión que le dio la llegada de los
cubanos exiliados que visitaron Cuba en 1979. Nada
semejante se había visto ni escuchado desde hacía casi
20 años. Insólito aún más para él, que nació después del
triunfo de la revolución.
"Se sospechaba que había otro mundo", comenta Cao. "Lo
descubrimos con la comunidad. Aquello fue un derrumbe
ideológico total. Descubres que te habían engañado
siempre. Y entonces la jugada cambia... Es más fácil
tomar la decisión de irse, porque es más fácil volver.
No hay fatalidad".
"La comunidad fue como un chispazo de ilusión para los
cubanos", asiente Aselia Pacheco."Descubres que el
cubano que llegó era gente sana, que eran como nosotros,
pero que su trabajo tiene fruto, que trabajan y tienen
éxito. La comunidad rompió el mito que había fabricado
la revolución por 20 años".
De enero de 1979 a abril de 1980 unos 104,000 cubanos
fueron de visita al país. Nadie sabe con seguridad
cuánto dinero dejaron allá. Según Francisco Aruca, dueño
de Marazul Charters (en aquel entonces Cuba Travel),
única empresa autorizada ahora para tramitar las visitas
de cubanos exiliados a la isla, y que está en el giro
desde que se iniciaron los viajes, la cantidad podría
oscilar entre $120 a $145 millones.
De acuerdo con el economista Antonio Jorge, esa cifra
pasa de los $200 millones, incluso, afirma, podría llega
a los $300 millones. Según José Luis Llovio-Menéndez, ex
consejero principal del ministro de Finanzas cubano, la
cantidad fue de unos $84 millones.
Esos dólares, la razón por la cual la isla fue abierta a
los exiliados, tuvieron un efecto inesperado.
Los cubanos de la isla no estaban acostumbrados a la
libertad que veían en los otros.
Tampoco esperaban que tuvieran ese poder adquisitivo,
inimaginable para ellos. "Se creó un efecto de
demostración", dice Aruca. "Es el que te creas alrededor
tuyo cuando alguien con un nivel de consumo mayor que tú
te influencia. Es un problema.
"Cuba comenzó a analizar, por un lado, que era absurdo
darle la espalda a la comunidad, un millón de cubanos;
por otro pensaron 'no podemos dejar que entren 100,000,
porque crean tremendo problema aquí adentro…´.Y se
dieron cuenta de que tenían que fijar precios más
razonables. Habían 'exprimido la naranja hasta dejarla
en el gollejo' ", dice Aruca.
El "problema" que se creó por los viajes de la comunidad
fue la estampida de los cubanos tratando de irse de
Cuba, primero asilándose en la Embajada del Perú --unos
10,800--, y después más de 120,000 por el puente
marítimo del Mariel.
"El futuro se bajó de los aviones", dice Cao. "Mi óptica
era la de un muchacho de 17 años. Imagínate mi asombro
ante una pluma con reloj digital... La ansiedad por lo
material, aunque se critique, es válida...".
A partir del Mariel (1980), Cuba restringió la visita de
los exiliados a la isla.
Nadie que haya salido después de 1978 puede regresar.
Septiembre 16, 1990 |