Lunes 7 de febrero de 2011 La victoria de Alejandrina García de la Riva La inferioridad de las fuerzas hostiles a la fe
Dora Amador
Monseñores Manuel Hilario de Céspedes (izq.) junto a su hermano Carlos Manuel.
¿Qué le dijo Moseñor Manuel Hilario De Céspedes, el obispo de Matanzas, al prisionero político Diosdado Marrero para que este de inmediato depusiera su huelga de hambre y le pidiera a su esposa, Alejandrina García de la Riva, que la dejara también?
He aquí a una mujer audaz que se inspira en la Carta Encíclica Spe Salvi, Sobre la Espeanza Cristiana, de Benedicto XVI, para iniciar una huelga de hambre que muy bien sabe la puede llevar a la pérdida de su salud o de la muerte. Yo no dudo del amor, del talante, la entereza y en primerísimo lugar la fe en Cristo que llevó a Alejandrina García de la Riva a poner su vida en peligro. Como no lo dudan Raúl Castro ni el Cardenal Ortega ni los agentes de la Seguridad del Estado que llevan años persiguiendo y estudiando a cada una de las Damas de Blanco para determinar sus fuerzas y sus debilidades. Alejandrina cuando es débil, es fuerte, porque tiene la fuerza de Cristo. Ella lo sabe.
Con qué interés y devoción ha de haber leído Sobre la Esperanza Cristiana para destacar unas frases que cita en la carta que le escribió al Papa el 1 de febrero. En esas frases ella pone su esperanza, ella pone su fe:
"Hay que hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en apariencia no tengamos éxito o nos veamos impotentes ante la superioridad de fuerzas hostiles. Así por un lado, de nuestro obrar brota esperanzas para nosotros y para los demás".
Si a Guido Sigler Amaya y Ángel Moya los pusieron en libertad el viernes 4 de febrero no es porque "se ha movido" el proceso de liberaciones "que estaba estancado y este gobierno no actúa bajo presión'', como dijo Laura Pollán, la líder de las Damas de Blanco el domingo. Los liberaron precisamente por la huelga de hambre de Alejandrina García de la Riva, que después secundaron Diosdado Marrero, su esposo, y Pedro Argüelles (ambos en prisión).
"Voy a conversar con mi esposo a ver qué razones son las que él me da y qué conversación él tuvo con el Obispo que lo llevó al convencimiento de deponer su huelga y que me ha hecho a mi que yo deponga la mía, porque mi demanda él sabe perfectamente que es su liberación y que yo no iba a deponer la huelga hasta que él no estuviera en casa.
"Si en un tiempo prudencial mi esposo no está en casa, que es lo que hoy yo no le expliqué por teléfono, yo retomo la huelga de hambre y sí va a ser hasta sin agua, hasta el final. No quiero una mentira más, por parte del gobierno, no quiero una mentira más".
(De la Declaración emitida hoy, 7 de febrero de 2011, por Alejandrina García de la Riva)
Me ha sorprendido mucho el comentario de Laura Pollán, porque ella sabe bien, y lo ha expresado repetidas veces, que la presión es lo que ha hecho que el gobierno iniciara el proceso de liberaciones. Ella se refería entonces a la presión de la prensa internacional cuando las Damas de Blanco eran atacadas en las calles en marzo de 2010.
Ahora se apresuraron a detener esta huelga de tres personas que difícilmente la hubieran depuesto de no contar con alguna negociación creíble. Pero Raúl Castro no quiere mostrar que actúa bajo presión, por eso liberará a los 10 presos que quedan cuando no haya nadie en huelga de hambre.
Alejandrina García de la Riva hizo" lo justo" según ella misma expresara dejándose guiar por un texto fundamental de la Iglesia católica, y tuvo en cuenta las exigencia y la finalidad de lo que estaba llevando a cabo. Tuvo sentido lo que hizo y aunque en apariencia no tuvo éxito, sí lo tuvo. Pronto veremos a los restante presos políticos de la Primavera Negra de Cuba en sus casas.
Viernes 28 de enero de 2011
Guillermina, con su cruz en el pecho y su vida "en las manos del Padre" Dora Amador
Esta grabación de hace seis meses se debe escuchar hoy, día en que esta mujer, en una situación límite, ha decidido iniciar una huelga de hambre hasta morirse si no liberan a su esposo. Por lo menos eso es lo que implica en su comunicado emitido hoy, y no hay razón para dudar de su determinación.
Es una entrevista que desde Buenos Aires le hizo la periodista Débora Plager a Alejandrina García de la Riva el 10 de julio de 2010 en la que la Dama de Blanco habla sobre su esposo, Diosdado González Marrero, uno de los 11 presos políticos de la Causa de los 75 que Raúl Castro, por miedo, se niega a liberar. Quiero llamar la atención sobre lo que dice Guillermina acerca de su fe católica y cómo su vida comunitaria, compartida, arraigada en Dios con las Damas de Blanco –todas católicas– son su fuente de fuerza, de sostén y de perseverancia en una lucha contra la injusticia que lleva más de siete años. Quiero destacarlo porque la prensa cubana libre no menciona este hecho fundamental jamás, y debería hacerlo.
El cristianismo es lo que cohesiona y libera del miedo, inspira e impulsa al movimiento opositor en Cuba, algo que no es "noticia" pero sí un tema para por lo menos un reportaje de investigación o una columna de opinión, no he visto ninguno. ¿Por qué? ¿Es la prensa secular cubana libre, en España o en Estados Unidos, tan anticristiana como la prensa oficial de Cuba? ¿Por qué el silencio acerca de este hecho novedoso en la historia de la nación cubana?
Carta de Alejandrina García de la Riva al Papa
1ro. Febrero 2011
Su Santidad:
Mi nombre es Alejandrina García de la Riva, esposa de uno de los once prisioneros de conciencia que permanecen en las cárceles cubanas por no querer salir de su país.
Hoy primero de febrero hace once días que me abstengo de ingerir alimentos para demandar al gobierno cubano que cumpla con el acuerdo al que llegó con la Iglesia Católica, en este caso Su Eminencia Cardenal Jaime Ortega, de liberar a todos los prisioneros que fueron detenidos en 2003.
Desde la prisión Combinado del Sur, en la provincia de Matanzas hoy mi esposo nos ha comunicado que ha decidido abstenerse de ingerir alimentos para sumarse a este reclamo.
El pasado año comenzó un proceso de diálogo entre la Iglesia Católica, el gobierno cubano y también se involucró el gobierno españo. Me alegró mucho esto porque es algo nuevo para los cubanos. En el marco de este diálogo el Arzobispado de La Habana anunció un acuerdo con el gobierno cubano el 7 de julio de 2010 que llevaría a la liberación de estos hombres en un plazo de cuatro meses, cuyo plazo se venció el pasado 7 de noviembre de 2010. Hoy, dos meses y 24 días del vencimiento de este plazo aún no ha concluido la excarcelación.
Pido a usted su atención a lo que nos está sucediendo, pido sus oraciones y que interceda ante estas gestiones que están faltas de transparencia.
He dado este paso ante el silencio del gobierno y de su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega; repito su mensaje en la Carta Encíclica Sobre la Esperanza Cristiana: "hay que hacer lo que es justo, teniendo en cuenta sus propias exigencias y su finalidad. Eso sigue teniendo sentido aunque en apariencia no tengamos éxito o nos veamos impotentes ante la superioridad de fuerzas hostiles. Así por un lado, de nuestro obrar brota esperanzas para nosotros y para los demás".
Su bendición le pido Su Santidad.
Alejandrina García de la Riva, esposa del prisionero de conciencia Diosdado González Marrero.
Calle donde vive Alejandrina García de la Riva. En el pueblo el único transporte que hay son carretones de caballos. (Foto: Cuba Democracia y Vida)
Información sobre Alejandrina García de la Riva Martha Beatriz Roque Cabello
El día 3 de febrero de 2011 Arnaldo Ramos Lauzurique y Martha Beatriz Roque Cabello visitaron a Alejandrina García de la Rivas, en el poblado de El Roque, municipio de Perico, provincia de Matanzas, a unos 175 kilómetros de La Habana.
El poblado donde vive Alejandrina está después de la prisión de Canaleta, y antes de llegar al mismo hay aparcado un auto patrulla y una motocicleta, con oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, que pidieron los documentos al chofer del auto que los conducía y a cada uno de ellos el carné de identidad.
El pueblo es muy pequeño, las calles no están asfaltadas y en la entrada del camino de ella había otro auto patrulla.
En la casa estaba Alejandrina, en su séptimo día de huelga de hambre, se le ve más delgada y débil, pues solo toma agua cada una hora, un poquito. La acompañan sus hijos, una prima, una tía, la hermana de Diosdado y algunos disidentes de Matanzas. También estaban Saylí y Sonia, hija y esposa de Félix Navarro, uno de los presos de los 75 a los que no se les ha excarcelado por no querer abandonar el país.
Se personó en la casa un médico y su asistente, y le midió la presión y le tomó el pulso. Según ella, primera vez que iba a verla, es el médico del poblado que entra allí una vez a la semana. Tenía la presión en 140 con 90 y 88 pulsaciones por minuto. Ella lo atribuyó a que se había emocionado con la visita de los dos hermanos de causa de su esposo.
Es preocupante que el gobierno cubano en complicidad con la jerarquía de la Iglesia Católica y el gobierno español, dejen morir a esta mujer y a su esposo que la acompaña en la huelga de hambre; así como el también preso de los 75, que no quiere abandonar el país: Pedro Argüelles Morán.
En ese poblado no hay hospital, no hay urgencias médicas donde llevarla de ser necesario, aunque ella ha pedido que no lo hagan. La única solución posible si cae en una hipoglucemia es suministrarle agua con azúcar a través del recto.
Se adjuntan fotos de la soledad en que se encuentra esta valiente mujer que ha dicho, que si el gobierno no le permite salir a la calle con carteles, pararse en la Plaza de la Revolución o cualquier otro acto en favor de su esposo, tuvo la necesidad de tomar este camino, aunque es católica practicante.
Hasta las 4 de la tarde, ninguna autoridad la había ido a ver, ni tampoco el clero.
El próximo 23 de febrero se conmemora un año de la muerte d Orlando Zapata Tamayo, también en una huelga de hambre. Dios permita que estos otros presos y la esposa de uno de ellos no corran igual suerte. La comunidad internacional debe acudir en la ayuda de todos. La Habana, 4 de febrero de 2011.