Domingo 13 de febrero de 2011
La libertad y la lucha final
Aquí está la patria con virtud de la que nos habló el Padre Félix Varela, y la piedad que nos enseñó, porque sin ella, no puede haber virtud
Dora Amador
Es la felicidad casi total, el reencuentro con su familia en su hogar, hombres que llevan consigo la experiencia de ocho años de presidio en las cárceles y celdas de castigo y aislamiento castristas. Años que han dejado huellas en ellos y en sus esposas, las Damas de Blanco. Hombres y mujeres que registrarán los libros de historia de Cuba y les enseñaran a las futuras generaciones de cubanos lo que es la virtud de la que hablaba el P. Félix Varela, ¿recuerdan? "No hay patria sin vitud ni virtud con impiedad". Aquí hubo, hay ambas.
Ahora comienza la otra parte de la vida: la final y decisiva en esta lucha pacífica y civilista que manifestación a manifestación, rezo a rezo, atados a la esperanza y a la fe cristianas, los ha convertido en referentes vivos para la reconstrucción bondadosa y ética de la nación cubana.
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Foto EFE |
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Héctor Maseda y Laura Pollán se abrazan el 12 de febrero de 2011 en su hogar.
Foto: Yoani Sánchez |
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| Héctor Maseda y Ángel Moya liberados con licencia extrapenal el 12 de febrero de 2011 (Foto: Reuters) |
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| Documento de Licencia Extrapenal de Héctor Maseda, válido hasta el año 2023. Foto: Yoani Sánchez |
Los dos se negaron a aceptar la libertad condicional, pedían indulto, que finalmente no les fue condcedido, sino la licencia extrapenal que los puede llevar a la cárcel en cualquier momento. A Ángel Moya lo obligaron a salir de la cárcel violentamente, y fue golpeado por la policía política en el trayecto a su casa.
Pero poco importa en realidd, que al salir de la cárcel ayer, 12 de febrero de 2011, Héctor Maseda y Ángel Moya, prisioneros políticos y de conciencia cubanos condenados a 20 años en 2003, por defender los derechos humanos y llevar a cabo actos de resistencia cívica por la libertad de Cuba, hayan sido recibidos frente a sus casas con "actos de repudio", pedradas, empujones, gritos de obscenidades y zarandeos por la jauría castrista. Ellos, después de vivir ocho años con sus meses, sus semanas, sus días y sus horas goteando soledad y maltrato aquello era mínimo, casi risible. Ellas no han dejado en estos ocho años un solo domingo de ir a misa para después caminar por las calles de La Habana exigiendo la libertad de sus hombres amados; no pusieron en duda nunca en este tiempo largo y desolador que la oración comunitaria en sus casas, de apoyo mutuo para librar la durísima batalla contra un régimen que no dejó de acosarlas e intimidarlas, ¿qué puede lograr un acto de repudio más, si ya están sus maridos junto a ellas?
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Dentro de pocos días de cumple un año del martirio de Orlando Zapata Tamayo. También de las demostraciones pacíficas diarias por toda una semana, que las Damas de Blanco llevaron a cabo para conmemorar el 7mo. aniversario de la Primavera Negra de Cuba. Fue histórica esa conmemoración. Su inspiración fue ir a la celebración de la misa en iglesias ubicadas en distintos barrios de la capital, y después de la eucaristía salir caminando con sus gladiolos en alto gritando "¡Libertad!", ¡"Libertad para los presos políticos!""¡Vivan los derechos humanos!", etc.
Lo que aconteció entonces hizo noticias en toda la prensa internacional: mujeres golpeadas y arrastradas por las calles, para que dejaran de marchar, pero no lo lograba el régimen, que tampoco se atrevió a encarcelarlas. Eso fue en marzo de 2010. El resto es historia reciente que todos conocemos. Culmina, por el momento con estas liberaciones, las de los presos que se negaron a salir al destierro y las decenas de otros presos que están en España, Chile y Estados Unidos.
Faltan pocos días, como dije en mi escrito más abajo dándole la victoria a Alejandrina García de la Riva, que con su huelga de hambre impulsó estas liberaciones, para que salgan por fin todos, todos los presos de la causa de los 75. Y llegamos al verdadero umbral de la libertad de Cuba, no sólo porque hayan sido liberados y sean todos un eje importantísimo de esa gestión, es por todo lo demás que sabemos ya no da mas.
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