Declaración de la Unión de Cubanos en el Exilio (UCE), los Guías Espirituales en el Exilio, la Fundación Padre Félix Varela y las Comunidades de Reflexión Eclesiales Cubanas en la Diáspora (CRECED):
Nosotros, creyentes y unidos por la fe en Jesucristo; cubanos exiliados muchos
“de toda raza, lengua y nación”, hemos convocado a una
Jornada de Oración y Ayuno por Cuba “Por el respeto de los
derechos humanos, la libertad y la justicia”, ante lo que tenemos a bien emitir lo siguiente:
1-Apoyamos el derecho de cada cubano y del pueblo de Cuba al ejercicio pleno
de sus derechos como hijos de Dios, de acuerdo a la tradición judeocristiana y
tal como quedaron plasmados en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos de la Organización de Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1948.
2- Deploramos profundamente que la contumacia de la dictadura impuesta en
Cuba obligue a quienes se le oponen pacíficamente a recurrir, en ocasiones, a
medidas extremas como las huelgas de hambre para hacer oír sus justos
reclamos. Expresamos nuestro respeto y nuestro reconocimiento a quienes han
hecho tan generoso sacrificio, los que “han dado la vida por sus hermanos”,
como es el caso reciente del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo.
A los que hoy toman actitud semejante y a los que han anunciado su disposición
a ello, los exhortamos a reconsiderar esa decisión: Cuba los necesita vivos, y
luchando por una vida mejor para todos los cubanos.
3- Como medida inmediata, reclamamos la liberación incondicional de todos los
presos políticos en la isla y el cese del acoso, las golpizas y las prácticas
intimidatorias contra los opositores pacíficos. Expresamos nuestra particular
solidaridad con las Damas de Blanco y demás familiares que piden la liberación
de sus seres queridos.
4- Reclamamos igualmente que los que pueden hacerlo remuevan todos los
obstáculos que impiden el desarrollo de un proceso de transición que lleve a los
cubanos a una vida basada en “la verdad, la justicia, la libertad y el amor”,
únicos garantes de una paz verdadera. Llamamos a todos a renunciar al odio, la
sed fanática de poder y el deseo de venganza, a abrir el corazón al amor de
Dios, para que sea éste el camino hacia la reconciliación indispensable para el
futuro de Cuba.
5- Manifestamos nuestra sincera gratitud a todos los gobiernos, parlamentos,
organizaciones no gubernamentales y personas de todo tipo que han expresado
su condena a la represión política en Cuba y su apoyo al pueblo que solamente
aspira a poder vivir en “la libertad gloriosa de los hijos de Dios” en un estado de
derecho.
6- Al comenzar la Semana Santa seguiremos a Jesús en su entrega total por la
salvación de todos. El salvador va a la pasión como preso injustamente
encarcelado, asumiendo en su propio cuerpo la violencia y el desprecio y así se
solidarizó con todos los que completan hoy su pasión en las cárceles cubanas.
Juan Pablo II en su visita al Santuario de San Lázaro en el Rincón decía a los
que sufrían la cárcel por “razones de conciencia”, los que “sufren un aislamiento
y una pena por la que su conciencia no los condena, mientras desean
incorporarse a la vida activa en espacios donde puedan expresar y proponer sus
opiniones con respeto y tolerancia”. Este reclamo es más que necesario hoy.
7.- Todo esto lo ponemos, como una plegaria humilde, a los pies del Señor
Jesús, Aquel que vino para “evangelizar a los pobres, para anunciar la libertad a
los cautivos, para dar la vista a los ciegos y poner en libertad a los oprimidos”
según Él mismo definiera su misión. Su misión culmino en su muerte salifica y su
resurrección germen de esperanza para toda opresión. A Él la gloria y en Él la
esperanza por los siglos de los siglos. Que esta esperanza pascual sea la fuente
de toda victoria del pueblo que grita y espera libertad y justicia.
Dada en el Santuario de la Ermita de la Caridad, Miami, 26 de Marzo, 2010
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