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14 de mayo de 2010

S.O.S. Católicos cubanos asediados, el Estado les impide ir a misa, ¿escucha la Iglesia? Socorro, Cardenal Ortega, Mons. Dionisio...

Dora Amador

Me entero por un twitter de Luis Felipe Rojas enviado anoche que "Seguridad/ Estado nos impidió ir a misa 8 pm , inquieren a los que vienen a casa. Tienen listado de quienes nos visitan. ¿Lo sabe el Cardenal?". (Blog de Luis Felipe Rojas: Cruzar las Alambradas).

El Cardenal probablemente sepa que va aumentando el número de personas a las que se les impide ir a misa o entrar a una iglesia, porque la Iglesia –con mayúscula ahora, porque no me refiero al templo, sino a la institución de todos los creyentes– es el único espacio espiritual, liberador, esperanzador que han hallado los cubanos tras 50 años de ateísmo de Estado, cuya intención sistemática, bien estudiada, fue eliminar del espíritu de los cubanos la existencia de Dios. Inútilmente. Aclarado esto, le digo a Luis Felipe Rojas, que aunque el Cardenal conozca su caso, no hará nada.

A las mujeres conocidas como Grupo de Apoyo a las Damas de Blanco, en La Habana, y en Banes a Reina Luisa Tamayo Danger y a otros hombres y mujeres también se les está impidiendo ir a misa. Le sugiero a Luis Felipe Rojas que se dirija directamente a Mons. Emilio Aranguren, obispo de Holguín, quien en una misa le dio el pésame y consoló a Reina Luisa Tamayo Danger, madre de Orlando Zapata Tamayo. En su homilía Mons. Aranguren incluso habló de cómo murió Zapata Tamayo y las causas por las que hizo la huelga de hambre.

Esto lo digo para aclarar que la Iglesia Católica en Cuba no es sólo el Cardenal. Hay muchos sacerdotes, monjas y sobre todo laicos muy comprometidos con la lucha cívica, pacífica, cristiana de los cubanos en busca de libertad.

Otro twitter desesperado de Luis Felipe Rojas, llega hoy, 14 de mayo a las 10:32 a.m., hora de Miami: "4to día recluidos. Ha venido el Padre Adonis a bendecirnos y jeep del G2 ha
parqueado frente a casa. Esta es la libertad bajo el castrismo".

Leamos otro tweet de este poeta y periodista católico bajo asedio enviado hace una hora: "S.O.S HOY 14 me hicieron new recarga a movil pero CUBACEL no la da sin nombre de remitente y pais del solidario que la hizo. URGENTE MENSAJE 1 hour ago".

¿Podemos imaginarnos el estado emocional en que se encuentra esta familia, asomádose a las ventanas, mencionando el Nombre sobre todo Nombre, Cristo, para erradicar el miedo? Un sacerdote, dice en el tweet, fue a bendecirlos. Un abrazo desde la distancia le envío al padre Adonis, a quien no conozco. Pero sé que hay muchos como él, que se las juegan.

No así el Cardenal, Luis Felipe Rojas. Pero te aseguro que si no lo sabía cuando enviaste el tweet, ahora lo va a saber. Es un constante navegador de Internet, tiene ese privilegio negado a todos los cubanos. Tiene la computadora en su oficina, como debe ser, es Cardenal, y le encanta surfear.

Algunos de los periodistas católicos, como Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva, también navega por horas, le encanta tener acceso a la red y muchas otras prebendas que se obtienen por ser periodista oficial. No es el caso de Luis Felipe Rojas.

Quiero preguntarles a mis colegas: ¿Por qué algunos no salen de las parroquias y los obispados, de las catequesis y misas y eventos eclesiales e investigan lo que están pasando muchos laicos católicos cubanos, que no pueden ir a misa porque se los prohíbe la Seguridad del Estado? Les aseguro que hay tema ahí para tremendos reportajes investigativos ganadores de premios genuinos.

Sé muy bien las instrucciones que tienen, además del papel que juega en su psiquis su triste autocensura: no meterse en política, la palabra disidente es anatema. Derechos Humanos, sí, a tratarse, pero cuidado. En cuanto a a los exiliados en Miami, burla y veneno. No voy a citar ahora los textos.

Dice Iván García en su artículo "La rebelión del Cardenal", publicado en su blog, La carpeta de Iván, que "Jaime Ortega es el representante de la alta jerarquía del catolicismo en América Latina menos comprometido con los males que aquejan a su pueblo". Coincido.

Yo, personalmente en una casa de Miami, le escuché decir a Monseñor Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, que "sus curas" tenían que llevar a cabo la obra de evangelizar, eso es todo. Si después los evangelizados se metían en asuntos políticos, eso no era asunto de él ni de su arquidiócesis. Estamos hablando del presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

Arzobispo, yo le pregunto a usted, ¿que es evangelizar?

Yo le pregunté a Mons. Dionisio por qué los curas cubanos no hacían como los monjes tibetanos, llevar a cabo demostraciones pacíficas pidiendo libertad. El se rió. Ya lo he dicho: hace falta una o dos sotanas negras en esas marchas todas de blanco. Porque, vamos, el Estado cubano le teme al Estado del Vaticano. Los hermanos Castro lo ven todo como política estatal, no ven la Iglesia formada por personas de fe, nada de creyentes en búsqueda de la verdad, de libertad, de reclamar la dignidad de los hijos de Dios.

Los obispos y los periodistas católicos diocesanos lo conocen, pero para quienes no lo conozcan, lo cuelgo aquí, es un documento muy importante titulado Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al copromiso y la conducta de los católicos en la vida política.

Lean lo que dice en estos breves párrafos que cito:

"La enseñanza social de la Iglesia plantea ciertamente, en la conciencia única y unitaria de los fieles laicos, un deber moral de coherencia. «En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida “secular”, esto es, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura... "

"... Vivir y actuar políticamente en conformidad con la propia conciencia no es un acomodarse en posiciones extrañas al compromiso político o en una forma de confesionalidad, sino expresión de la aportación de los cristianos para que, a través de la política, se instaure un ordenamiento social más justo y coherente con la dignidad de la persona humana..."

"La Iglesia enseña que la auténtica libertad no existe sin la verdad. «Verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente», ha escrito Juan Pablo II".

Algunos me criticarán porque no le doy crédito suficiente al Cardenal por haber mediado para que las Damas de Blanco puedan caminar con sus gladiolos en alto al salir de la misa en Santa Rita todos los domingos. Es que sé que hubo una negociación tensa, que las mujeres tuvieron que plantarse y decir que no iban a impedir, como quería el Cardenal por órdenes del régimen, que el Grupo de las Damas de Apoyo caminaran con ellas. En efecto, así fue el domingo pasado.

No, esa mediación fue insuficiente. Bien sabemos que están repartiendo cabillas y palos, que los golpes y los insultos están a la espera de una orden. No. Que liberen a los presos políticos de inmediato, incondicionalmente, que no se hagan más actos de repudio a nadie, que los cubanos vivan en libertad y se respeten los derechos humanos. Jaime, Dionisio, eso es lo que hay que negociar.