![]() |
Ecumenismo y
|
Lunes, 10 de mayo de 2010 La Curia, de nuevo en Cuba
Mons. Dominique Mamberti, Secretario para las
El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Mons. Bertone asiste a una reunón con el ex canciller cubano
Admitiendo su tenacidad, volvamos a poner nuestra esperanza en un miembro de la Curia romana, en este caso, el Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, Mons. Dominique Mamberti. Laura Pollán consideró ayer "maravillosa" la mediación de la Iglesia católica –de acuerdo a las agencia de prensa acreditadas en la isla–, que puso fin a los actos de repudio realizados contra ellas durante tres semanas consecutivas. Aunque las Damas de Blanco fueron advertidas varias veces de que las mujeres del Grupo de Apoyo no podrían asistir a la marcha de ayer, Día de las Madres, éstas sí asistieron a la misa y a la marcha, y todo transcurrió en una tensa paz. No hubo acoso ni se vio por ningún lado a agentes de la Seguridad del Estado ni al "pueblo enardecido" . Sin duda, un inesperado triunfo que marca otro cambio radical de la estrategia del gobierno cubano ante estas manifestaciones pacíficas. Es en este estado de cosas que varios medios de prensa católicos y la COCC anuncian la visita de Mamberti a Cuba para presidir la Semana Social Católica que se inicia el 12 y dura hasta el 20 de junio. Muchas cosas pueden pasar de ahora a esa fecha, eso lo sabemos. A mí y a otros católicos de aquí y de allá con quienes conversé, nos molestó mucho la visita hipócrita del inefable Tarciso Bertone. Tal se diría que su viaje fue toda una carcajada, miren las fotos. Nada bueno salió de esa visita, que sepamos. Han pasado dos años y tres meses, ahora vuelve otro representante de la Iglesia oficial. Fíjense lo que dije: "la Iglesia oficial". No es mío el acertado término, es de uno de los teólogos y escritores españoles más importantes de los últimos tiempos, José Ignacio González Faus. Hay que distinguir, dice González Faus, entre la Iglesia, que somos todos, la Iglesia que es la comunidad de los creyentes, y la "Iglesia oficial" que es la que está demasiado insertada en la estructura del poder: un Papa jefe de Estado, unos representantes que pertenecen al cuerpo diplomático, y "todo esto lleva a que casi la única presencia pública que aparezca sea la de la Iglesia oficial", aclara González Faus en una reciente entrevista publicada en Religión Digital ("Mientras Dios me dé vida, no callaré para impedir que se desfigure el Evangelio", 5 de abril de 2010). Es el caso, por supuesto, de la Iglesia en Cuba. Han sido tantas las decepciones, los golpes, el estupor ante lo que a veces –más de la cuenta– hace esa "Iglesia oficial' (incluyamos la de Miami, por favor, donde radicamos cientos de miles de católicos cubano), que ya la esperanza pierde fuerza. Es nuestra fragilidad y falta de fe, la esperanza no falla. Por eso la volvemos a tener ante esta nueva visita de parte de la Curia a Cuba, pero sobre en todo lo que los participantes de la X Semana Social Católica logren llevar a cabo, es decir, después de las conferencias adentrarse, como corresponde, en la vida política del país, algo que exige como compromiso laical la Doctrina Social de la Iglesia. La revista católica cubana Espacio Laical en su versión digital pubicó hace pocos días "A las puertas de la X Semana Social Católica", en la que anuncia que ésta será inaugurada por Mons. Dominique Mamberti mediante una conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, que versará sobre Estado y laicidad. La X Semana Social Católica abordará, dice la Comisión Nacional de Justicia y Paz a través de Espacio Laical, diversos ámbitos de la realidad nacional. "La presencia públicia y el quehacer pastoral de la Iglesia Católica en Cuba, la necesidad de diálogo y la reconciliación entre todos los cubanos y los retos de la economía nacional... A ello se suma una reflexión sobre las complejidades actuales de la sociedad cubana y su incidencia sobre el quehacer pastoral y social de la Iglesia. Tomarán parte en esta Semana Social delegados provenientes de todas las diócesis cubanas, así como un grupo de destacados intelectuales de Cuba y de la diáspora. Esta décima edición de la Semana Social Católica tendrá como peculiaridad la presencia de invitados no católicos que contribuirán, con sus argumentos, a facilitar el análisis del acontecer nacional de los delegados provenientes de las diócesis". Como cubana católica de la Iglesia no oficial, pero sí de la del pueblo creyente, la que forma parte del Cuerpo de Cristo, creo que tengo algo que aportar. Esas "complejidades actuales de la sociedad cubana", mis queridos hermanos en la fe y en la patria, se resuelven si la Iglesia cubana asume con coraje, "sin miedo", como nos pidió Juan Pablo II, su poder –que lo tiene – y exige del régimen totalitario de los hermanos Castro la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos, la libertad de expresión, de asociación y de acceso a información libre, no peversamente falsificada o censurada por el Estado comunista, que se permita la libre entrada y salida de todos los cubanos, que se comience a trabajar como lo sabe hacer la Iglesia cuando quiere, en que en cada diócesis cesen las violaciones de los derechos humanos, denunciando lo que haya que denunciar y poniéndose el clero de parte de los víctimas, no de los victimarios, frase célebre del huelguista de hambre, también católico Guillermo Fariñas. Acaso quiera Mons. Mamberti, en un gesto de genuina humildad apostólica, visitar la ciudad de Santa Clara, y conocer en persona a una de las personas más profundamente cristianas que he conocido, que ha decidido dar su vida por sus amigos, presos políticos enfermos que el régimen se niega a liberar. ¿Podrá Monseñor mediar? La gran noticia
"Vinieron para saber hasta qué límite iba a llevar esta protesta. Les dije que hasta las últimas consecuencias", declaró Fariñas, quien inició su huelga el pasado 24 de febrero para exigir la liberación de 26 presos políticos enfermos. El disidente está hospitalizado desde el 11 de marzo y recibe alimentación y medicación por sueros.
|