
Ecumenismo y |
Miércoles 23 de junio de 2010
Por un diálogo verdadero y respetuoso entre nosotros, los cubanos Conocía a Carmelo Mesa Lago como brillante economista, pero no como el buen cronista que se muestra hoy en su artículo publicado en El País Regreso a La Habana, ¿se abre el diálogo?. Leí su ponencia en la X Semana Social Católica y pensé que muy bien harían los dirigentes cubanos en intentar ponerla en práctica de inmediato. Bien sabe el profesor –y ellos, los Castro, y los economistas cubanos– que tendrían que transformar el sistema imperante a uno de libre empresa. Cierto, el gobierno cubano ha sido con el pueblo cubano uno de los más generosos del mundo en cuanto a la edad que permite el retiro y las pensiones. Pero es tal la miseria que reciben los retirados que se mueren de hambre. Hay que aumentar la edad de la jubilación, y también la pensión que reciben los adultos mayores para poder sobrevivir. Una de las más admirables empresas que ha llevado a cabo la Iglesia Católica en Cuba es precisamente la ayuda –alimentación, medicamentos, transporte, lavado de ropa, acompañamiento espiritual en su soledad y desamparo– a los ancianos. Mucho ha hecho y hace en este terreno –la asistencia similar a miles de niños, por ejemplo, que ni desayuno tienen en su casa–. Pero de ahora en adelante hay que recordar muy bien que Mons. Dominique Mamberti estuvo en Cuba para advertirnos a los católicos cubanos que no practicamos nuestra fe, nuestro compromiso en cuanto a algo de la más alta importancia: la política, la lucha cívica por el respeto a los derechos humanos, la búsqueda de la libertad. Eso se lo dijo bien claro Mons. Mamberti a la alta jerarquía de la Iglesia Católica cubana, al régimen totalitario de los Castro y a los laicos católicos, cuya misión es precisamente esa: estando inmersos en el mundo, cambiarlo, o de lo contrario, como dejó establecido el representante del Vaticano, estaríamos colaborando con las estructuras de pecado. La conferencia realmente magistral de Mons. Mamberti la expliqué, la cité ampliamente y la publiqué completa aquí el lunes, la pueden encontrar en esta página. La carta de los 74 tiene para mí un significado especial, le tengo, digamos, un cariño particular, no sólo porque conozco y admiro a muchos de los firmantes, sino porque pide lo mismo que yo pedí en lo que fue mi última columna en El Nuevo Herald. Se tituló "A nuestros congresistas" y fue publicada el 9 de diciembre de 2009. Esto es lo que dije y hoy lo reafirmo: "Yo les pido a nuestros congresistas cubanoamericanos que revisen profundamente su política, y que en un gesto de honestidad y lucidez consigo mismos y con el pueblo cubano den un giro de 180 grados, liberándose así de los fuertes lazos que los tienen atados a una postura que no da resultados. "Estos expertos legisladores tienen en sus manos el poder para derribar al régimen totalitario de los hermanos Castro si apoyan el levantamiento del embargo y la propuesta de que los estadounidenses viajen a Cuba. Los argumentos a favor de lo que planteo sobran, están más que comprobados, pero si dudan, por favor hablen con Oscar Espinosa Chepe, con Yoani Sánchez, con Oswaldo Payá, con Dagoberto Valdés, con Vladimiro Roca, con cualquiera que viva allá, no tiene que ser conocido. El pueblo cubano de a pie ha demostrado una y otra vez su apoyo a las medidas del presidente Obama. Son los abrazos, el amor, las conversaciones, las relaciones que establecen con sus familiares, que llevan la lumbre de la democracia en su piel y en sus palabras lo que hará estallar la luz de la libertad. "Además entraría mucho más por los aeropuertos: CDs, DVDs, memorias flash, laptops, USBs, cables, celulares, medios de comunicación inmensamente liberadores". He escuchado y leído a varios hermanas y hermanos cubanos que afirman que aprobar la ley significaría que Estados Unidos le vendería a crédito los productos a Cuba. Falso. Lean aquí el texto completo del Proyecto de Ley 4645IH. No le daría crédito alguno, toda compra tendría que ser como es ahora: en cash. Misceláneas de Cuba ha reportado en estos días que el gobierno cubano está impidiendo que los presos políticos reciban asistencia religiosa, también que a las Damas de Apoyo se les impide ir a Misa en Santa Rita para que no se unan a las Damas de Blanco. También desde hace tiempo otros blogs y publicaciones en la red han destacado cómo en distintos lugares del país, como en Banes, a ciertas mujeres se les ha impedido ir a Misa también para que no se unan a Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata. He aquí donde intervienen ahora las palabras dichas al gobierno cubano por parte de Mons. Dominique Mamberti: un Estado que se define como laico tiene el deber ineludible de respetar la libertad religiosa. Yo sencillamente remito a los lectores de nuevo a este discurso del canciller del Vaticano, porque es de lectura imprescindible para comprender qué ha ido a hacer en Cuba este alto representante de la Santa Sede cuando hasta la prensa cubana se da bombo y platillo de las "buenas relaciones" entre la Iglesia, el Vaticano y el Estado cubano. El momento que vivimos es crítico. Creo que, en efecto, algunos presos serán liberados, pero no cesará la represión ni el encarcelamiento de los opositores cubanos. Sin embargo, creo que, por otro lado, la Iglesia cubana está reflexionando profundamente en lo que ha significado el X Semana Social Católica. No es para menos. Soy una cubana laica en la diáspora, en el destierro, en el exilio, que quiero regresar a mi patria para vivir para siempre en ella. Tomo muy en serio mi compromiso con la libertad de Cuba y la instauración de una nueva República en la que se respete la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se celebren elecciones democráticas. Sé perfectamente que en el futuro Parlamento cubano –cuando Dios nos haya visto algo más fraternos, cuando la Caridad nos una un poquito más, y vivamos en libertad–, habrá cubanos de acá y de allá con diferentes posiciones políticas, entre ellas habrá comunistas no reciclados, sino que abogarán porque triunfe su partido marxista, y tendremos que aceptarlos, porque seremos una democracia. Así ha pasado en los países ex comunistas. Ese es el verdadero pluralismo. ¿Por qué no empezamos desde ahora a respetar nuestras opciones políticas? Parafraseando al profesor Carmelo Mesa-Lago, ¿abrimos el diálogo? Quiero abrazar a Jorge Luis García Pérez "Antúnez", a Dagoberto Valdés, a Néstor Rodríguez Lobaina, a Reina Luisa Tamayo, a Yoani Sánchez, a Ariel Sigler Amaya, a Juan Juan Almeida, a Guillermo Fariñas, a Gisela Delgado, a Zoe Valdés, a Carlos Saladrigas, a Félix Bonne Carcassés, a Marifeli Pérez-Stable, a Ángel de Fana, José Conrado Rodríguez, ¿debo seguir?
Darsi Ferrer: El diálogo es la única solución para Cuba
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