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Martes 29 de junio de 2010

Dios en Cuba
Dora Amador

Los acontecimientos se precipitan de manera asombrosa. En Cuba, en todas partes están pasando cosas sumamente graves, muy reveladoras del derrumbe de los poderosos que se avecina, de la libertad del pueblo cubano que llega.

No me angaño, es verdad: la oposición cristiana está dirigiendo una epopeya libertaria en Cuba. Miren al mártir católico, Guillermo Fariñas, cuya carta a Guillermo del Sol es un testamento propio de un apóstol, y lo digo hoy 29 de junio, día en que la Iglesia celebra la vida y obra de San Pedro y San Pablo. El doctor Ismely Iglesias Martínez, quien la lee, se nota que está nervioso y a veces le cuesta trabajo entender, porque la carta está escrita a mano por un hombre que se está muriendo, pero recomiendo que todos la escuchemos, es un legado histórico del cristianismo. Guillermo del Sol, como Fariñas es un hombre de fe cuyo sostén es Cristo.

Miren a Luis Felipe Rojas, cercado en su casa por agentes de la Seguridad del Estado, que le impiden ir a Misa informando desde su blog Cruzar las Alambradas, algo que ningún corresponsal extranjero, ningún medio de prensa ha dado a conocer y que es muy grave, muy importante: la agresión a golpes que recibieron Reina Luisa Tamayo y varias Damas de Apoyo el sábado 26 de junio, y las declaraciones que ella le hizo al valiente bloguero y disidente católico acerca de lo acontecido. Léanlo aquí: El objetivo ahora es Reina Luisa OZT.

"Junto a Reina Luisa Tamayo estaremos siempre" , así es que se llama esta foto. Conocidos opositores de la Agrupación Democrática Oriental, del Movimientos de Jóvenes por la Democracia y otros acompañan a Reina Luisa, que se ve con un pañuelo rojo en la cabeza, a la izquierda frente a la puerta. Luis Felipe Rojas es el segundo de la derecha al frente. (Foto: Cruzar las Alambradas).

¿Qué podríamos decir nosotros, que hemos sido testigos por siete años –número sagrado– de la fe en Dios de las Damas de Blanco? Mucho se habla, se escribe y se sabe de sus caminatas, de sus gladiolos en alto como símbolo poderosísimo de su mensaje, del terror a que han sido sometidas este tiempo, y llegó a su hora culmen en marzo, durante el séptimo aniversario de la Primavera Negra de Cuba. ¿Y sus oraciones, sus comuniones, su invencible determinación de asistir a Misa todos los domingos? Porque creo que Cristo es el Señor, el mesías liberador, el Hijo de Dios, como ellas, sé que es la fe la que hará posible este milagro: la libertad de Cuba. "Tu fe te ha salvado" es una frase constante de Jesús en los Evangelios cada vez que realiza un milagro.

Desde hace años, cientos de opositores se reúnen los miércoles en todas las provincias del país para celebrar las "Vigilias por la libertad sin destierro de todos los presos políticos cubanos". Lo hacen en una casa determinada y allí rezan a la luz de las velas, leen las Sagradas Escrituras y comparten experiencias y planes. El Directorio Democrático Cubano se ha hecho cargo de documentar esto en sus informes anuales Pasos a la Libertad. Estas son también comunidades cristianas de hombres y mujeres de pueblo que no han dudado, que contra toda apariencia se han mantenido firmes en acudir a la convocatoria fraterna de cada semana. Por eso, l
os presos serán liberados.

Uno de los más importantes representantes de este catolicismo político laico es por supuesto, Oswaldo Payá, cuya declaración Transparencia para Cuba pone en claro la crueldad y la farsa que han llevado y están llevando a cabo las jerarquías católica y castrista.

Decenas de presos políticos en toda la isla se unieron al llamado de Oscar Elías Biscet, Normando Hernández, Regis Iglesias, Ricardo González y Ángel Juan Moya en su "Jornada de oración y Ayuno" que iniciaron en la cárcel Combinado del Este el 12 de marzo hasta el 31 de ese mes para pedirle a Dios la libertad de los presos políticos y de Cuba. Imaginémonos por un instante a estos presos políticos turnándose para hacer ayunos, ellos, que apenas comen, y a solas o reunidos, abrir la Biblia y rezar con las lecturas del día, todos unidos en oración diaria, en el histórico mes de marzo. "Cuando estoy débil es cuando estoy fuerte", dice San Pablo, porque sólo cuenta con la fuerza de Cristo. Es la fuerza que mantiene con vida, con esperanza, con amor y no odio en su interior a estos presos políticos.

Y están esos miles de cristianos, católicos y evangélicos, que sin implicarse en política como los opositores, llevan a cabo una radiante obra evangeliadora en todo el país: en parroquias y casas de culto, en misiones, en casas, en sus puestos de trabajo. Los que a través de la Iglesia alimentan al hambriento, visten al desnudo, visitan a los enfermos y a los presos. Lo he comprobado, aunque la prensa lo ignore monumentalmente. Lo que cuenta es la luz que irradia una persona, que puede iluminar a cientos. Por cierto, se puede ser luz estando a solas "hablando con quien sabemos nos ama" como Santa Teresa define orar. Es mucha la tiniebla, sí, pero para llegar a la fuente, en este caso el manantial de la liberación personal y después nacional, sólo la sed nos alumbra".

Es válida esta experiencia de la intervención de Dios en la historia nacional actual. Pero, ¿por qué no intervino antes?

Así como en el Antiguo Testamento vemos que Dios se lamenta una y otra vez de que el pueblo de Israel le ha abandonado y no cumple con la Alianza ni escucha a sus profetas, así se me ocurre a mí pensar que a los cubanos nos ha pasado lo mismo. Porque no teníamos fe, porque no le pedíamos a Dios lo que necesitábamos con el corazón ardiente de amor, de pasión o de dolor, que a veces es lo mismo, porque no lo alabábamos con júbilo, sabiendo que no nos abandona, que somos nosotros los que lo abandonamos, y hay pecados estructurales de la sociedad de los que somos cómplices. ¿No está más que narrado en el Antiguo Testamento? También en el Nuevo. "¿Quién es mi madre y mi padre, mis hermanos?. El que cumple la voluntad de Dios, esos son mi madre y mi padre y mis hermanos"; "Nadie es profeta en su tierra". ¿Dónde estuvo la fe de los cubanos en 50 años? Sí, en algunos hogares, y han sido madres y abuelas –contadas, es cierto, porque no querían destruir el futuro de su hija/o o nieta/o– las que los han criado en la fe cristiana, contra la furia militante de los ateos en el poder.

Dice Raúl Rivero en su columna de este domingo en El Nuevo Herald, Presos políticos y paisajes fijos: "Se anuncian liberaciones de prisioneros, se habla de manejos internos y conversaciones secretas, se afirma que Dios ha respondido las llamadas. Ojalá".

No sabía que ya se especulaba sobre la escucha de Dios. Aciertan. Dios está con nosotros, nos ha escuchado. La Trinidad se ha hecho presente, sólo nos queda confiar y amar.

Y Rafael Rojas en un artículo reciente publicado por El País titulado Entre comunistas y católicos:
"No pocas veces el discurso oficial presenta a la Iglesia Católica como frontera del pluralismo, es decir, como si esa institución fuera la única alternativa tolerable –por ser "verdaderamente representativa"–, con lo cual se justifica la intolerancia, ya no de otras instituciones o asociaciones de la sociedad civil, sino de las organizaciones opositoras de la sociedad política. Salvando distancias, ese arreglo tiende a reproducir, con la hegemonía de la iglesia Católica en la sociedad civil, la hegemonía del Partido Comunista en la sociedad política".

Esta observación es absolutamente cierta. Por alguna razón misteriosa los hermanos Castro le han dado un espacio de poder a la Iglesia Católica. Aquí también está la mano de Dios, que como sabemos, escribe recto en renglones torcidos.