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Bye,
Bush
Dora Amador
8 de octubre de 1992
Aunque no debiera, me dio pena verlo. Después de todo,
el hombre estaba frente a las cámaras, ante los ojos de
toda la nación, sin libreto ni planos que elegir para un
buen montaje. Video crudo, como le llaman en televisión,
fue lo que se vio: Dan Quayle, con una expresión mezcla
de susto y disgusto, montándose en su limusina apurado,
mientras sus guardaespaldas de gafas oscuras corrían
agitados por todos lados. El vicepresidente se vio
obligado a suspender su caminata decampaña política por las calles de San Francisco cuando
cientos de jóvenes le salieron al paso gritándole a todo
pecho: "!Cuatro meses más!" "!Cuatro meses más!". Para
colmo, algunos portaban grandes papas en las manos, que
le zarandeaban en la cara al vice. No creo que haya spot
publicitario que pueda salvarlo. Ni a él ni a Bush.
"Politics --dijo Ronald Reagan-- is just like
show business". ¿Habrá
quien dude del acierto de esta aseveración? Nuestro
charming ex presidente y actor habla con profundo
conocimiento de causa. Durante los ocho años que gobernó,
no dejo un solo momento de sonreírnos, de saludarnos
siempre con aquel calor hogareño, campechano, cada vez
que se bajaba del helicóptero con Nancy y el perrito en
los jardines de la Casa Blanca, no dejó nunca de
decirnos chistes ni darnos buenas noticias, buenísimas,
mientras el país se venía abajo.
Dudo que existan en esta nación 12 años más desastrosos
que los que hemos tenido en esta administración
republicana. Los igualarán, pero no creo que presidente
alguno supere a Reagan y a Bush como corifeos de los
grandes grupos de intereses especiales. Se dice que en
Washington está representado todo el mundo menos el
pueblo norteamericano. ¿Habrá quien dude del acierto de
esa aseveración? Los conglomerados de corporaciones de
farmacéuticos, servicios de salud --hospitales incluidos--,
bancarias, automotrices, petroleras, de armamentos,
seguros, alimentos, etcétera, pagan buenas sumas de
dinero y viajes y hoteles y regalos y almuerzos a los
congresistas para que éstos defiendan sus intereses en
el Capitolio. Entiéndase por esto legislación a su
favor, que por supuesto siempre obtienen.
El incalculable poder del cabildeo ha ido despojando a
la población de beneficios, de oportunidades, de calidad
de vida, y en su ciego afán de ganancia sin límites, sin
regulaciones, sin escrúpulos, la ha ido empobreciendo,
endeudando, desempleando. Lo más cínico de todo es con
que audacia los cabilderos y corifeos han actuado en el
teatro de Washington haciéndonos creer que defendían los
intereses y derechos de la ciudadanía. Lo dijo Reagan.
Todo es show, todo es business.
Un genio del negocio y el cabildeo, Chris Whittle, ya
convenció —¿compró?— a algunos congresistas de que el
sistema de educación pública debe privatizarse. ¿Cómo
queda Estados Unidos frente a Alemania, Japón, Francia,
España, Suiza, y casi todos los países civilizados que
tienen excelentes sistemas educativos, incluida la
educación superior --impensable aquí -- gratis para toda
la población? Como era de esperar, ya Bush y Quayle se
han expresado a favor de la privatización de la
educación. Clinton y Gore se oponen enérgicamente.
Hablemos un instante de la medicina. El año pasado, los
norteamericanos pagaron $735,000 millones en servicios
de salud. De esa suma, unos $145,000 millones fueron por
concepto de análisis y tratamientos que las personas no
necesitaban. Pero si terrible es esto, también es lo que
los pacientes han tenido que pagar por los cuidados que
sí necesitan. La gente esta tan hastiada de la
desfachatez de los hospitales y los médicos que se está
negando a pagar los bills cuando salen del hospital.
(Los que tienen seguro medico, ni entremos en eso).
Según un reportaje del The Washington Post
titulado “¿$5 por una aspirina? Me quedo con el dolor de
cabeza”. Los pacientes demandan por las monstruosas
cuentas de los hospitales, 15 hospitales de la nación
han sido demandados por cobros excesivos. El reportaje
destaca a la Asociación de Hospitales de la Florida como
temerosa por el aumento de estas demandas, porque es
precisamente en nuestro estado donde más se están dando.
Una paciente de Boca Raton que ganó ya su demanda, se
negó a pagar lo que calificó de "sobrecargos
irrazonables, inconscientes y excesivos" por su estadía
en un hospital del American Medical International, una
cadena nacional.
Con sorna les sigue llamando Bush a los que defienden el
medio ambiente "extremistas". La misma semana pasada,
cuando los científicos de la NASA hicieron público que
el hueco en la capa de ozono sobre el Antártico tiene ya
tres veces el tamaño de Estados Unidos, la Environmental
Protection Agency (EPA) dio a conocer que la Casa Blanca
tenía paralizadas 76 regulaciones dirigidas a controlar
el smog, reducir la lluvia ácida y los contaminantes
tóxicos del aire. "Esta administración está aguantando
numerosas medidas, lo cual es ilegal, y no es coherente
con la meta de proteger la salud humana y el medio
ambiente", dijo un oficial de la EPA a condición del
anonimato.
¿Interesarse por la nación, el planeta? ¿Preocuparse por
la educación, los servicios de salud, el bienestar de la
población? Ante el mundo en la Cumbre de la Tierra en
Rio y ante la nación en la Casa Blanca por cuatro años,
Bush ha demostrado qué intereses defiende. Por suerte,
faltan días para el 3 de noviembre.
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