“No tenía brillo ni belleza para que nos fijáramos en él, y su apariencia no era como para cautivarnos. [3] Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento, semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, no contaba para nada y no hemos hecho caso de él. [4] Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba, eran nuestros dolores los que le pesaban. Nosotros lo creíamos azotado por Dios, castigado y humillado, [5] y eran nuestras faltas por las que era destruido nuestros pecados, por los que era aplastado. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados.  Isaías 53. 2-5
 


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Bye, Bush

Dora Amador

8 de octubre de 1992

Aunque no debiera, me dio pena verlo. Después de todo, el hombre estaba frente a las cámaras, ante los ojos de toda la nación, sin libreto ni planos que elegir para un buen montaje. Video crudo, como le llaman en televisión, fue lo que se vio: Dan Quayle, con una expresión mezcla de susto y disgusto, montándose en su limusina apurado, mientras sus guardaespaldas de gafas oscuras corrían agitados por todos lados. El vicepresidente se vio obligado a suspender su caminata decampaña política por las calles de San Francisco cuando cientos de jóvenes le salieron al paso gritándole a todo pecho: "!Cuatro meses más!" "!Cuatro meses más!". Para colmo, algunos portaban grandes papas en las manos, que le zarandeaban en la cara al vice. No creo que haya spot publicitario que pueda salvarlo. Ni a él ni a Bush.

"Politics --dijo Ronald Reagan-- is just like show business". ¿Habrá quien dude del acierto de esta aseveración? Nuestro charming ex presidente y actor habla con profundo conocimiento de causa. Durante los ocho años que gobernó, no dejo un solo momento de sonreírnos, de saludarnos siempre con aquel calor hogareño, campechano, cada vez que se bajaba del helicóptero con Nancy y el perrito en los jardines de la Casa Blanca, no dejó nunca de decirnos chistes ni darnos buenas noticias, buenísimas, mientras el país se venía abajo.

Dudo que existan en esta nación 12 años más desastrosos que los que hemos tenido en esta administración republicana. Los igualarán, pero no creo que presidente alguno supere a Reagan y a Bush como corifeos de los grandes grupos de intereses especiales. Se dice que en Washington está representado todo el mundo menos el pueblo norteamericano. ¿Habrá quien dude del acierto de esa aseveración? Los conglomerados de corporaciones de farmacéuticos, servicios de salud --hospitales incluidos--, bancarias, automotrices, petroleras, de armamentos, seguros, alimentos, etcétera, pagan buenas sumas de dinero y viajes y hoteles y regalos y almuerzos a los congresistas para que éstos defiendan sus intereses en el Capitolio. Entiéndase por esto legislación a su favor, que por supuesto siempre obtienen.

El incalculable poder del cabildeo ha ido despojando a la población de beneficios, de oportunidades, de calidad de vida, y en su ciego afán de ganancia sin límites, sin regulaciones, sin escrúpulos, la ha ido empobreciendo, endeudando, desempleando. Lo más cínico de todo es con que audacia los cabilderos y corifeos han actuado en el teatro de Washington haciéndonos creer que defendían los intereses y derechos de la ciudadanía. Lo dijo Reagan. Todo es show, todo es business.

Un genio del negocio y el cabildeo, Chris Whittle, ya convenció —¿compró?— a algunos congresistas de que el sistema de educación pública debe privatizarse. ¿Cómo queda Estados Unidos frente a Alemania, Japón, Francia, España, Suiza, y casi todos los países civilizados que tienen excelentes sistemas educativos, incluida la educación superior --impensable aquí -- gratis para toda la población? Como era de esperar, ya Bush y Quayle se han expresado a favor de la privatización de la educación. Clinton y Gore se oponen enérgicamente.

Hablemos un instante de la medicina. El año pasado, los norteamericanos pagaron $735,000 millones en servicios de salud. De esa suma, unos $145,000 millones fueron por concepto de análisis y tratamientos que las personas no necesitaban. Pero si terrible es esto, también es lo que los pacientes han tenido que pagar por los cuidados que sí necesitan. La gente esta tan hastiada de la desfachatez de los hospitales y los médicos que se está negando a pagar los bills cuando salen del hospital. (Los que tienen seguro medico, ni entremos en eso). Según un reportaje del The Washington Post titulado “¿$5 por una aspirina? Me quedo con el dolor de cabeza”. Los pacientes demandan por las monstruosas cuentas de los hospitales, 15 hospitales de la nación han sido demandados por cobros excesivos. El reportaje destaca a la Asociación de Hospitales de la Florida como temerosa por el aumento de estas demandas, porque es precisamente en nuestro estado donde más se están dando. Una paciente de Boca Raton que ganó ya su demanda, se negó a pagar lo que calificó de "sobrecargos irrazonables, inconscientes y excesivos" por su estadía en un hospital del American Medical International, una cadena nacional.

Con sorna les sigue llamando Bush a los que defienden el medio ambiente "extremistas". La misma semana pasada, cuando los científicos de la NASA hicieron público que el hueco en la capa de ozono sobre el Antártico tiene ya tres veces el tamaño de Estados Unidos, la Environmental Protection Agency (EPA) dio a conocer que la Casa Blanca tenía paralizadas 76 regulaciones dirigidas a controlar el smog, reducir la lluvia ácida y los contaminantes tóxicos del aire. "Esta administración está aguantando numerosas medidas, lo cual es ilegal, y no es coherente con la meta de proteger la salud humana y el medio ambiente", dijo un oficial de la EPA a condición del anonimato.

¿Interesarse por la nación, el planeta? ¿Preocuparse por la educación, los servicios de salud, el bienestar de la población? Ante el mundo en la Cumbre de la Tierra en Rio y ante la nación en la Casa Blanca por cuatro años, Bush ha demostrado qué intereses defiende. Por suerte, faltan días para el 3 de noviembre.